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Microfinancieras florecen donde
termina el crédito "grande"
La gran industria
de los "Banquitos"
• BCIE inyecta recursos; Más
de 160 mil usuarios con una mora es insignificante;
Micros podrían captar recursos del público
Iván Olivares
Con una cartera de 69.25
millones de dólares y un universo de casi 165,000
usuarios, las microfinancieras se han convertido desde
su surgimiento en la década de los ´90,
en una alternativa importante para clientes que la banca
privada no toma en cuenta porque necesitan créditos
muy pequeños: apenas 50 dólares.
“Las pequeñas
financieras son la única fuente de crédito
que tienen los pequeños productores, ante el
cierre del Banco Nacional de Desarrollo y el de Crédito
Popular, lo que dejó una demanda insatisfecha
que estas entidades han sabido suplir”, dijo Alfredo
Alaniz, Presidente de la Asociación de Microfinancieras
(ASOMIF).
Al destinar altos porcentajes
de su cartera al rubro agropecuario (36%), comercio
(35%), consumo y vivienda (7% cada uno), servicios (8%)
y pequeña industria (4%), estas financieras juegan
un importante papel en la lucha contra la pobreza, como
lo demuestran dos hechos: el alto número de empleos
que generan, y el apoyo del BCIE.
En el primer caso, se calcula
que cada micro empresario emplea a otras tres personas,
con lo que este sector podría ser el responsable
de emplear a varios centenares de miles de nicaragüenses,
según cálculos del Presidente Alaniz.
En el segundo, el Banco Centroamericano
de Integración Económica reconoce la importancia
de este tipo de instituciones, por lo que les otorgó
créditos por 15 millones de dólares apenas
el año pasado, dijo Oscar Delgadillo, Gerente
Regional en Nicaragua.
El combate a la pobreza es
uno de los principales objetivos del BCIE, que considera
muy importante apoyar a las microfinancieras, porque
hacen que el crédito sea accesible para los micro
y pequeños empresarios que no tienen otra opción,
o si la tienen, “sería extremadamente cara
para lograr producir y vender un producto”, consideró
Delgadillo.
| Crecimiento vertiginoso |
| Año |
Entidades |
Agencias |
Clientes |
Cartera(dólares) |
| 1997 |
17 |
nd |
nd |
17,893,800 |
| 1999 |
17 |
nd |
94,333 |
43,852,900 (145.07%) |
| 2000 |
17 |
nd |
124,938 (32.44%) |
52,674,600 (20.11%) |
| 2001 |
19 |
124 |
130,141 (4.16%) |
53,574,500 (1.01%) |
| 2002 |
19 |
140 |
139,543 (7.22%) |
55,207,500 (1.03%) |
| 2003 |
20 |
168 |
164,323 (17.75%) |
69,256,200 (25.44%) |
| (Los datos del 2002
y el 2003 están cortados a la fecha del 30
de junio. Las cifras entre paréntesis representan
el porcentaje de crecimiento con respecto al período
anterior) Fuente: ASOMIF |
Desde $50 hasta $4000
Al insistir en el tema de la lucha
contra la pobreza, Alaniz recordó que las pequeñas
financieras son “un fenómeno importante
que ha sido reconocido como un instrumento privilegiado
en la lucha contra la pobreza, a tal grado que la Asamblea
General de la ONU declaró que el 2005 será
conocido como el año del microcrédito”.
Comparó que los programas
de cooperación “se destinan a acciones
muy puntuales y muy temporales como salud, educación,
capacitación, etc., pero las microfinanzas proporcionan
a los pobres la oportunidad de trabajar, al permitirle
emprender una actividad económica que le signifique
un empleo permanente”.
Esto hace que la persona pase de
ser un “sujeto de caridad pública”,
a un “actor de su propio desarrollo”, con
lo que ahora puede enviar a sus hijos a clase, mejorar
su vestuario, vivienda y alimentación, además
de generar otros empleos adicionales, lo que le permite
contribuir con el desarrollo económico del país.
Alaniz explicó que los préstamos
promedio que otorgan las financieras pequeñas
cifran los 500 dólares, mientras que las que
son reguladas por la Super Intendencia de Bancos ofrecen
créditos de 2000 a 3000 dólares, lo que
implica que atienden a sectores con mayor capacidad
productiva y de generación de empleos.
Abundando en el tema, el Gerente
Delgadillo dijo que “además de cumplir
una función social, las microfinancieras ayudan
al desarrollo del país al apoyar a pequeños
y microempresarios con créditos que van desde
50 hasta 4000 dólares”.
En algunos casos, los préstamos
se usan para financiar la producción agrícola,
mejorar la comercialización de un producto, iniciar
o potenciar una pequeña industria y hasta para
construir o reparar la propia vivienda, tanto en las
zonas urbanas como en las rurales, donde las mujeres
conforman más del 50% de la cartera de crédito.
Recordó que este sector
sigue siendo el que presenta los menores índices
de mora: del 3 al 5%, contra el 15% que es la norma
internacional para ese tipo de actividad económica,
“lo que demuestra la seguridad, el interés
y el hábito de pago de este segmento económico,
aunque sea muy pequeño en términos de
producción”.
En contraste, la mora en la banca
nacional oscila entre el 8 y el 10%, (el dato incluye
a los usuarios de tarjetas de crédito), y es
mayor en el caso de los préstamos corporativos,
explicó Delgadillo.
Cifras mayores
El desarrollo de las microfinancieras
en Centro América es un programa clave para el
BCIE, que reconoce que en Nicaragua “esa actividad
ha sido bien dinámica”, por lo que han
otorgado créditos por 25.3 millones de dólares
destinados a 13 microfinancieras y dos financieras,
con préstamos que van desde los $85,000 (otorgados
a una cooperativa) hasta los 6 millones de dólares
que le confiaron a FAMA.
“Este rango de financiamiento
tan amplio indica que estamos cubriendo a través
de las microfinancieras a muchos micro empresarios en
todo el país”, dijo Delgadillo.
Los recursos ofrecidos a
esas 15 entidades representan el 30% de las microfinancieras
que financia el BCIE, así como el 50% de los
montos aprobados, lo que se explica en parte, por el
hecho que en los últimos dos años las
financieras FAMA y la Fundación José Nieborowski,
obtuvieron el premio a la excelencia que otorga el BID
a nivel latinoamericano.
El funcionario aclaró
que aunque sea una fuente importante de financiamiento
para estas entidades, “el Banco no establece los
límites de las tasas de interés que puede
fijar cada una, aunque sí estamos al tanto de
cuánto es en cada caso”.
Las tasas se rigen por lo
que determina la ley de préstamos entre particulares,
aclarando que “este tipo de crédito es
muy costoso y complejo de administrar, porque en muchos
casos hay que ir a las zonas rurales”.
Esto hace que los costos
administrativos y financieros de las microfinancieras
sean mayores que los de la banca, pero el BCIE considera
que “establecer límites en las tasas de
interés puede crear ciertas distorsiones, por
lo que el Banco prefiere que sean fijadas como parte
de la competencia”.
La entidad regional ha preferido
apoyarlas con programas de capacitación y con
asistencia dirigida a mejorar sus sistemas financieros
y contables a través de la introducción
de sistemas tecnológicos.
Al hacer accesible el crédito
a sectores que talvez no tenían otra alternativa
más que buscarlo con particulares pagando una
tasa muy alta, tanto las financieras como los prestatarios,
“han podido acumular experiencia crediticia y
a medida que van incrementando sus niveles de operación
pueden negociar mejores tasas”, detalló.
El gerente regional dijo
que normalmente prefieren apoyar a las microfinancieras
que demuestran que son capaces de manejar su negocio
y que tienen un capital que apoya su sostenibilidad
financiera, además de evaluar el impacto que
tendrá el crédito dentro de los sectores
económicos y sociales del país.
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