SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLITICO • AÑO 8• EDICION No. 376• DEL 15 AL 21 DE FEBRERO 2004
ECONOMIA

Microfinancieras florecen donde termina el crédito "grande"
La gran industria
de los "Banquitos"

• BCIE inyecta recursos; Más de 160 mil usuarios con una mora es insignificante; Micros podrían captar recursos del público

Iván Olivares

Oscar Delgadillo  

Con una cartera de 69.25 millones de dólares y un universo de casi 165,000 usuarios, las microfinancieras se han convertido desde su surgimiento en la década de los ´90, en una alternativa importante para clientes que la banca privada no toma en cuenta porque necesitan créditos muy pequeños: apenas 50 dólares.

“Las pequeñas financieras son la única fuente de crédito que tienen los pequeños productores, ante el cierre del Banco Nacional de Desarrollo y el de Crédito Popular, lo que dejó una demanda insatisfecha que estas entidades han sabido suplir”, dijo Alfredo Alaniz, Presidente de la Asociación de Microfinancieras (ASOMIF).

Al destinar altos porcentajes de su cartera al rubro agropecuario (36%), comercio (35%), consumo y vivienda (7% cada uno), servicios (8%) y pequeña industria (4%), estas financieras juegan un importante papel en la lucha contra la pobreza, como lo demuestran dos hechos: el alto número de empleos que generan, y el apoyo del BCIE.

En el primer caso, se calcula que cada micro empresario emplea a otras tres personas, con lo que este sector podría ser el responsable de emplear a varios centenares de miles de nicaragüenses, según cálculos del Presidente Alaniz.

En el segundo, el Banco Centroamericano de Integración Económica reconoce la importancia de este tipo de instituciones, por lo que les otorgó créditos por 15 millones de dólares apenas el año pasado, dijo Oscar Delgadillo, Gerente Regional en Nicaragua.

El combate a la pobreza es uno de los principales objetivos del BCIE, que considera muy importante apoyar a las microfinancieras, porque hacen que el crédito sea accesible para los micro y pequeños empresarios que no tienen otra opción, o si la tienen, “sería extremadamente cara para lograr producir y vender un producto”, consideró Delgadillo.

Crecimiento vertiginoso
Año Entidades Agencias Clientes Cartera(dólares)
1997 17 nd nd 17,893,800
1999 17 nd 94,333 43,852,900 (145.07%)
2000 17 nd 124,938 (32.44%) 52,674,600 (20.11%)
2001 19 124 130,141 (4.16%) 53,574,500 (1.01%)
2002 19 140 139,543 (7.22%) 55,207,500 (1.03%)
2003 20 168 164,323 (17.75%) 69,256,200 (25.44%)
(Los datos del 2002 y el 2003 están cortados a la fecha del 30 de junio. Las cifras entre paréntesis representan el porcentaje de crecimiento con respecto al período anterior) Fuente: ASOMIF

Desde $50 hasta $4000

Al insistir en el tema de la lucha contra la pobreza, Alaniz recordó que las pequeñas financieras son “un fenómeno importante que ha sido reconocido como un instrumento privilegiado en la lucha contra la pobreza, a tal grado que la Asamblea General de la ONU declaró que el 2005 será conocido como el año del microcrédito”.

Comparó que los programas de cooperación “se destinan a acciones muy puntuales y muy temporales como salud, educación, capacitación, etc., pero las microfinanzas proporcionan a los pobres la oportunidad de trabajar, al permitirle emprender una actividad económica que le signifique un empleo permanente”.

Esto hace que la persona pase de ser un “sujeto de caridad pública”, a un “actor de su propio desarrollo”, con lo que ahora puede enviar a sus hijos a clase, mejorar su vestuario, vivienda y alimentación, además de generar otros empleos adicionales, lo que le permite contribuir con el desarrollo económico del país.

Alaniz explicó que los préstamos promedio que otorgan las financieras pequeñas cifran los 500 dólares, mientras que las que son reguladas por la Super Intendencia de Bancos ofrecen créditos de 2000 a 3000 dólares, lo que implica que atienden a sectores con mayor capacidad productiva y de generación de empleos.

Abundando en el tema, el Gerente Delgadillo dijo que “además de cumplir una función social, las microfinancieras ayudan al desarrollo del país al apoyar a pequeños y microempresarios con créditos que van desde 50 hasta 4000 dólares”.

En algunos casos, los préstamos se usan para financiar la producción agrícola, mejorar la comercialización de un producto, iniciar o potenciar una pequeña industria y hasta para construir o reparar la propia vivienda, tanto en las zonas urbanas como en las rurales, donde las mujeres conforman más del 50% de la cartera de crédito.

Recordó que este sector sigue siendo el que presenta los menores índices de mora: del 3 al 5%, contra el 15% que es la norma internacional para ese tipo de actividad económica, “lo que demuestra la seguridad, el interés y el hábito de pago de este segmento económico, aunque sea muy pequeño en términos de producción”.

En contraste, la mora en la banca nacional oscila entre el 8 y el 10%, (el dato incluye a los usuarios de tarjetas de crédito), y es mayor en el caso de los préstamos corporativos, explicó Delgadillo.

Cifras mayores

El desarrollo de las microfinancieras en Centro América es un programa clave para el BCIE, que reconoce que en Nicaragua “esa actividad ha sido bien dinámica”, por lo que han otorgado créditos por 25.3 millones de dólares destinados a 13 microfinancieras y dos financieras, con préstamos que van desde los $85,000 (otorgados a una cooperativa) hasta los 6 millones de dólares que le confiaron a FAMA.

“Este rango de financiamiento tan amplio indica que estamos cubriendo a través de las microfinancieras a muchos micro empresarios en todo el país”, dijo Delgadillo.

Los recursos ofrecidos a esas 15 entidades representan el 30% de las microfinancieras que financia el BCIE, así como el 50% de los montos aprobados, lo que se explica en parte, por el hecho que en los últimos dos años las financieras FAMA y la Fundación José Nieborowski, obtuvieron el premio a la excelencia que otorga el BID a nivel latinoamericano.

El funcionario aclaró que aunque sea una fuente importante de financiamiento para estas entidades, “el Banco no establece los límites de las tasas de interés que puede fijar cada una, aunque sí estamos al tanto de cuánto es en cada caso”.

Las tasas se rigen por lo que determina la ley de préstamos entre particulares, aclarando que “este tipo de crédito es muy costoso y complejo de administrar, porque en muchos casos hay que ir a las zonas rurales”.

Esto hace que los costos administrativos y financieros de las microfinancieras sean mayores que los de la banca, pero el BCIE considera que “establecer límites en las tasas de interés puede crear ciertas distorsiones, por lo que el Banco prefiere que sean fijadas como parte de la competencia”.

La entidad regional ha preferido apoyarlas con programas de capacitación y con asistencia dirigida a mejorar sus sistemas financieros y contables a través de la introducción de sistemas tecnológicos.

Al hacer accesible el crédito a sectores que talvez no tenían otra alternativa más que buscarlo con particulares pagando una tasa muy alta, tanto las financieras como los prestatarios, “han podido acumular experiencia crediticia y a medida que van incrementando sus niveles de operación pueden negociar mejores tasas”, detalló.

El gerente regional dijo que normalmente prefieren apoyar a las microfinancieras que demuestran que son capaces de manejar su negocio y que tienen un capital que apoya su sostenibilidad financiera, además de evaluar el impacto que tendrá el crédito dentro de los sectores económicos y sociales del país.

Iván Olivares