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"Paquete de obras" 2004
alienta a constructores
• Unas 800 empresas competirán
por obras valoradas en casi 400 millones de dólares;
pedirán autorización de fast track al
BM y BID para acelerar inversión pública
Iván Olivares
El anuncio presidencial de invertir
unos 5,900 millones de córdobas en infraestructura
en el 2004 representa “la luz al final del túnel”,
según lo describiera Alejandro Terán,
Presidente de la Cámara de la Construcción
y Vicepresidente del COSEP, confiando en que el Estado
tendrá capacidad para ejecutar esa cifra monumental.
La duda surge especialmente luego
de las críticas que sufrió el año
pasado el Ministerio de Transporte e Infraestructura,
por su incapacidad de cumplir con la totalidad de proyectos
presupuestados, lo que mostró la ineficiencia
de la entidad y sus directores.
Sin embargo, dos funcionarios públicos
consultados por Confidencial coincidieron en librar
de culpas al MTI, y pasar la papa caliente a otras entidades.
Para el ingeniero Ernesto Téllez,
Director General de Vialidad de ese ministerio, la culpa
debe buscarse no en la burocracia propia sino en la
de dos de las instituciones que financiaron ese plan:
el Banco Centroamericano de Integración Económica
y la Unión Europea.
La razón sería que
esos dos organismos internacionales les atrasaban la
entrega de los desembolsos, por lo que el Ministerio
no contaba con los recursos suficientes en el momento
adecuado para asegurar que todo se cumpliera como estaba
previsto.
Por su parte, Juan Sebastián
Chamorro, Coordinador de Inversiones Públicas,
atribuye el atraso al hecho de que la Asamblea Nacional
aprobó el presupuesto del año 2003 hasta
en el mes de abril pasado, lo que atrasó sobremanera
la ejecución de los proyectos.
Para colmo de males, el invierno
estaba a punto de comenzar cuando la Tesorería
estaba lista a entregar los desembolsos, lo que representó
días adicionales de atraso, que habrían
incidido en la criticada sub ejecución.
Tiempos mejores
Pero las cosas parecen distintas
ahora que el país podrá invertir más
dinero, gracias en gran medida a la liberación
de recursos que representa la segura aprobación
del punto de culminación de la HIPC, lo que ha
entusiasmado al sector construcción, cuyos líderes
se mantienen en contacto constante con los funcionarios
del sector público.
Alejandro Terán, Presidente
de la Cámara, señaló que la burocracia
es un mal endémico en la mayoría de las
instituciones públicas y “sigue existiendo
en el Ministerio de Transporte e Infraestructura”,
pero que hay mejoras en la comunicación entre
el Ministerio y los constructores, cuyo liderazgo aporta
ideas al sector oficial para que las cosas se hagan
mejor.
Con todo, llamó a disminuir
la burocracia, como una medida necesaria para cumplir
las metas de inversión en infraestructura anunciadas
por el Presidente Enrique Bolaños.
“Antes había mucha
burocracia porque había procedimientos, esquemas
y visiones diferentes, pero eso cambió con esta
administración que trata de presentarse ahora
en un rol de coordinador y facilitador”, dijo
Téllez, confesando que la entidad está
preparándose desde hace dos años para
ejecutar un plan de esta envergadura.
Como prueba de ese cambio, mencionó
que los líderes de la Cámara de la Construcción
admitieron que “nunca antes este Ministerio trabajó
tan bien como en este momento”, insistió.
Prueba de las excelentes relaciones
entre la Cámara y el Ministerio es el hecho que
representantes de ambos viajarán a Washington
este lunes para convencer a personeros del BID y el
Banco Mundial que les permitan usar un sistema de administración
que ahorra tiempo, aunque… es más caro.
Una sola cara
La cita en la capital estadounidense
pretende en primer lugar, mostrar la armonía
lograda entre constructores, fabricantes de materiales,
las empresas de supervisión y el MTI, de cara
al plan anunciado el 10 de enero pasado.
Una vez convencidos de la
unidad del gremio, los constructores pedirán
a los técnicos del BID y el BM que les autoricen
el uso del sistema fast track que en síntesis,
permite diseñar y construir una obra casi al
unísono, lo que ahora tiempo, porque no hay que
esperar los tres meses que se necesita para adjudicar
una obra vía licitación.
“Si usamos ese método,
es muy posible cumplir la meta de adoquinar un kilómetro
de carretera al día en promedio, pero si seguimos
el viejo esquema de diseñar la obra y esperar
hasta que los planos estén completamente terminados
para llamar a licitación, entonces tendremos
que esperar otros 90 días para poder comenzar
las obras”, aseguró Alejandro Terán.
Explicó que el fast
track permite avanzar casi en paralelo en los procesos
de diseño y construcción, gracias a que
es posible establecer la mayoría de los costos
fijos de los proyectos de esa naturaleza, tales como
los salarios del personal, el precio de los adoquines,
cemento, bordillos, etc., y hasta del acarreo de los
materiales.
La variante principal es
el porcentaje de utilidad que espera lograr cada empresa,
así como los gastos administrativos de cada una.
Téllez del MTI está
de acuerdo con que las obras se ejecuten usando ese
esquema, aún cuando recuerda que hace que las
obras de construcción sean más caras,
en vista que sus estándares de calidad son más
altos.
Explicó que cuando
se aprueba usar el fast track, el contratista eleva
la calidad con la que trabaja y presenta las obras,
en vista que es legalmente responsable del diseño,
construcción y supervisión de la obra
y a que debe garantizar la permanencia de ésta
durante varios años más.
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