SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLITICO • AÑO 8• EDICION No. 372• DEL 18 AL 24 DE ENERO 2004
COLUMNISTA INVITADO

El ganador de la
Cumbre de Monterrey

Andrés
Oppenheimer
 

Si hubo algún ganador entre los 34 jefes de Estado que participaron de la Cumbre de las Américas realizada aquí esta semana, fue el presidente mexicano, Vicente Fox: desde una óptica de relaciones públicas, podrá sacarle buen provecho a su nuevo acercamiento con Estados Unidos.

Fox, un ex líder de oposición que asombró al mundo con su victoria electoral hace tres años pero cuyo gobierno ha sido mediocre, recibió un espaldarazo con el plan de reforma migratoria anunciado por el presidente George W. Bush la semana pasada, y con las fotografías sonrientes junto con éste en la Cumbre de Monterrey tras dos años de tensas relaciones entre los dos países.

Durante la cumbre, Bush —que había recibido a la mayoría de los líderes latinoamericanos excepto a Fox tras la oposición de México a la Guerra de Irak en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas— invitó al presidente y la primera dama mexicanos a su rancho de Texas el 5 y 6 de marzo. En la escala de gestos políticos de Washington, se trata del máximo honor que se confiere a dignatarios extranjeros.

Lo que es más importante, Bush le dijo a Fox en la reunión privada que tuvieron aquí que Estados Unidos apreciaría las gestiones del presidente mexicano para ayudar a apagar varios incendios políticos en la región, según me comentaron altos funcionarios mexicanos después de la cita.

‘’El presidente Fox y yo continuaremos nuestros esfuerzos para apoyar la democracia en la región’’, dijo Bush en una conferencia de prensa. “Trabajaremos con la Organización de Estados Americanos (OEA) para asegurar la integridad del proceso del referendo presidencial que está teniendo lugar en Venezuela’’.

Vicente Fox y George W. Bush  

La renovada cercanía a Bush le dará a Fox un mayor peso político en la región —aunque, claro, desde una plataforma más baja de la que tuvo al iniciar su mandato— y ayudará a Estados Unidos y México a contrabalancear la creciente influencia de Brasil en los asuntos hemisféricos.

Efectivamente, una cosa es que Fox se reúna con sus pares latinoamericanos como un mandatario más, y otra muy distinta que lo haga como uno que puede levantar el teléfono y ser escuchado por el presidente de Estados Unidos.

Cuando le pregunté al canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, al respecto en una entrevista el último día de la cumbre, evitó hablar de un mayor activismo mexicano en la política regional, quizás temiendo críticas de la vieja guardia nacionalista de su país en el sentido que México podría asumir un rol de “secuaz’’ de Estados Unidos.

Sin embargo, a juzgar por su lenguaje corporal y los planes de los que me habló durante la entrevista, está claro que México asumirá a partir de ahora un rol más activo en asuntos hemisféricos. Entre los planes inmediatos mexicanos:

— México y Estados Unidos anunciaron que realizarán una conferencia de países donantes en Washington D.C. para ayudar a Bolivia a capear su actual tempestad política. El plan incluiría por lo menos ocho países, y la idea es que contribuyan con unos $150 millones que el gobierno boliviano necesita desesperadamente para pagar salarios y financiar programas sociales.

— Derbez planea viajar a Venezuela en febrero para buscar “la reactivación de las relaciones económicas y sociales’’ de ambos países, y ‘’ver la experiencia de Venezuela con los programas de alfabetización, por los que el presidente Fox ha manifestado mucho interés’’. Los programas de alfabetización en Venezuela están siendo llevados a cabo por maestros cubanos, que también han empezado a realizar tareas similares en el estado mexicano de Michoacán.

— México se involucrará más en esfuerzos de mediación en Haití, probablemente tratando de organizar un grupo de países amigos que puedan ayudar a resolver la crisis política de ese país, dijo Derbez.

‘’México cree que su función es la de servir de país puente [entre América del Norte y Sudamérica’’, dijo Derbez. “Uno de los resultados de nuestra posición en el Consejo de Seguridad de la ONU (contra la Guerra de Irak) ha sido que nos permitió ser vistos por el resto del mundo como un país que defiende sus posiciones, y como un interlocutor válido’’.

¿Mi conclusión? Bush necesitaba un país grande en su lista de amigos en América Latina, y se había quedado sin ninguno. En un momento en que varios países importantes están virando a la izquierda, Bush no podía permitirse seguir ignorando a México, al margen de que no le conviene mantener la distancia en momentos en que necesita el voto hispano para las elecciones de noviembre.

Y Fox probablemente aceptará gustosamente el rol de “país puente’’, entre otras cosas porque le permitiría ser recordado por la historia como un estadista internacional en caso de que no pueda aprobar sus reformas económicas en el Congreso y dejar una marca significativa en la política doméstica mexicana, como lamentablemente parece ser el caso. (Publicado en El Nuevo Herald)