SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLÍTICO • AÑO 8• EDICION No. 368• DEL 07 AL 13 DE DICIEMBRE DE 2003
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Fallo Amoroso


Juan Carlos Ampie

Después del melancólico neo-noir de The Man Who Wasn’t There (2002), los hermanos Joel y Ethan Coen tratan de dejar atrás su fama de cerebrales revisionistas de géneros fílmicos, sirviendo quizás la película más comercial —y por ende, más “accesible”— de sus carreras. Sin embargo, no pueden evitar dejar su sello personal en El Amor Cuesta Caro, una agridulce comedia romántica.

Miles Massey (George Clooney) es un vanidoso y despiadado abogado de divorcios, famoso por crear el estándar en los contratos prenupciales — “Hay un curso en Harvard dedicado a mí, Massey Prenup”, dice Miles a un millonario al borde del matrimonio. El esposo o esposa que lo tiene a su lado en la disolución del vínculo matrimonial puede contar con que su “ex” quedará con las manos vacías.

Eso es lo que le pasa a Marylin Rexroth (Catherine Zeta Jones), una bella mujer engañada por su marido, un magnate de los bienes raíces con cierta afinidad por encontrarse con rubias baratas en moteles de carretera. Pero Marylin no es una simple víctima. En realidad, es una calculadora caza recompensas que responde a su revés judicial con un plan de venganza. Que en el fondo Miles y Marylin estén enamorados y sean el uno para el otro, no tiene por que detenerla.

Los Coen ya han visitado el territorio del screwball comedy, la comedia romántica de enredos popularizada por directores como Preston Sturges en la época dorada de Hollywood. El resultado, The Hudsucker Proxy (1994), fue recibida con poco entusiasmo. Como reaccionando a las lecciones aprendidas con esa problemática producción, los hermanos escenifican la acción en el presente, y bajan la intensidad —y creatividad— de su pirotecnia audiovisual.

El resultado es una película efectiva, pero curiosamente impersonal. Lo que si han conservado es su propensión a crear grotescas caricaturas elevadas a la enésima potencia. El anciano jefe del buffete de abogados donde Miles trabaja, y el matón Wheezy Joe, son personajes que no desentonarían en el mundo absurdo de la inspirada The Big Lebowski (1998), pero aquí rompen la atmósfera de virtuosismo cómico que Clooney y Zeta Jones hilvanan delicadamente.

Sí. Me alegra reportar que la pareja de estrellas constituye suficiente razón de ser para la película, con todas sus deficiencias. Entre ambos hay una química perfecta, digna de las grandes parejas del género. Dominan con gracia el sparring verbal de sus diálogos, y revelan capas de vulnerabilidad bajo la coraza de ambición que los cubre.

Juntos toman el timón cuando los Coen parecen haberse dormido manejando. Atrás quedan las caricaturas y la vulgaridad. Añada una hilarante aparición de Billy Bob Thornton (el pasivo barbero homicida en The Man Who Wasn’t There), y El Amor Cuesta Caro se convierte en una comedia desigual, con aciertos tan efectivos que le harán perdonar los pasos en falso.

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