SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLÍTICO • AÑO 8• EDICION No. 352• DEL 17 AL 23 DE AGOSTO DE 2003
ECONOMIA

¿Tres opciones para un canal verdadero?
Barcazas, buques,
o ferrocarriles

• Propuestas de megaproyectos compiten en optimismo, pero avanzan a paso de tortuga

Iván Olivares

Río San Juan  

Aunque cuatro grupos económicos siguen buscando la ansiada presea de ser el primero en construir un canal interoceánico por Nicaragua —una aspiración nacional desde hace tres siglos— los planes más ambiciosos sitúan esa posibilidad a varios años en el futuro.

Barcazas, puentes, ferrocarriles y buques trasatlánticos son algunos de los medios de transporte que cruzarían el país, según las diversas modalidades de proyectos canaleros que prometen generar miles de empleos, millones en ganancias y hasta construir nuevos puertos en el Caribe y en el Pacífico, así como ciudades alrededor de ellos.

A los obstáculos de tipo legal, burocrático, ambiental y de “clima” político se le suma uno que hasta ahora ha sido el que más hace contener el aliento a los que creen en cada proyecto, a la vez que la razón por la que muchos dudan que sea posible: los costos.

Estos van desde los 50 millones de dólares que calculan los auspiciadores del proyecto Ecocanal, hasta los 25,000 millones de dólares que suponen los integrantes de la Comisión Gubernamental creada para estudiar la viabilidad de un canal acuático.

En medio de ambas propuestas está el proyecto de canal seco: el Canal Interoceánico de Nicaragua, (CINN) cuya primera etapa está calculada en 2,600 millones de dólares y esta semana recibió de parte del gobierno los términos de referencia para la realización de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA), que costará 15 millones de dólares y debe estar listo en un plazo de 24 a 30 meses, aunque la ley les concede 36 para terminarlo.

Aunque existe un segundo proyecto de canal seco, los representantes de la empresa SIT GLOBAL no respondieron solicitudes de entrevista para brindar información sobre el avance de sus planes.

Los representantes de los tres proyectos compiten en apreciaciones optimistas, al extremo que aseguran que el país podría darse el lujo de construir todos los canales proyectados y aún así ser rentables todos, en vista que el mercado es muy grande, por lo que hay una gran demanda insatisfecha.

¡Cuidado con el ambiente!

Jaime Incer  

Desde el punto de vista ambiental, la tesis es que cualquiera de los proyectos causaría más beneficios que daños al medio ambiente, no sólo porque eso estaría regulado por ley, sino también porque habría dinero para ejecutar los planes ecológicos que se manden, y porque todos dependen del agua o de la estabilidad ambiental para operar como está previsto.

“Me preguntaron si yo creía que el canal puede causar daño al medio ambiente y yo les dije que me preocupa más cuál es el daño que el medio ambiente puede hacerle al canal”, explicó el doctor Jaime Incer Barquero, cuya opinión ha sido solicitada por dos de los grupos interesados en la construcción de los canales

Pero hará falta mucho tiempo para verificar si tales pronósticos triunfalistas son ciertos.

En el caso del Ecocanal se prevé hacer navegable el Río San Juan y habilitar un puerto sobre el cauce del Río Tipitapa, que tendría que ser dragado lo más cerca posible a la ciudad del mismo nombre, cuidando de no conectar ambos lagos para evitar las esperadas críticas de quienes expresarían su temor por una posible contaminación del Cocibolca.

Ese sitio, situado a unos 10 kilómetros de la ciudad de Tipitapa, sería “nuestro puerto en el Caribe”.

El Canal Interoceánico de Nicaragua, (CINN) pretende construir un puerto en el Caribe y otro en el Pacífico (Rivas) que estarían unidos por una línea férrea transitada por un ferrocarril de 25 kilómetros de largo, capaz de transportar 1000 contenedores a la vez.

La ruta incluye atravesar las llanuras de la RAAS, llegando hasta el Gran Lago —cuya costa seguiría— pasando por Chontales, Masaya, Tisma, las cercanías de la Laguna de Apoyo y el Valle de Nandaime hasta el nuevo puerto en el Pacífico rivense.

El canal húmedo, por su parte, estudia la variante de construir un canal —elevado o excavado— que corra a unas cinco millas al sur del Río Escondido, y no sobre éste mismo, porque presenta “muchas curvas” que sirven para frenar el ímpetu de la corriente e impedir que su caudal corra sin control hacia el mar, pero eso mismo limita las dimensiones de los barcos que pueden recorrerlo.

A pesar que todos tienen más o menos claro qué es lo que quieren y cómo lograrlo, hay algo que todos comprenden muy bien: ninguno tiene los fondos asegurados.

Iván Olivares