SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLÍTICO • AÑO 7 • EDICION No. 351• DEL 10 AL 16 DE AGOSTO DE 2003
COLUMNISTA INVITADO

¿Negociaciones comerciales para
promover o debilitar el desarrollo?
La ronda de Cancún

Joseph Stiglitz*  

Del 10 al 14 de septiembre, los ministros de comercio del mundo se reunirán para la siguiente fase de lo que se supone es la ronda de desarrollo de las negociaciones comerciales. Durante su última reunión en Doha, en noviembre de 2001, los ministros reconocieron las injusticias de la ronda de negociaciones comerciales previa, la ronda Uruguay. Se esperaba que esta ronda habría de corregirlas.

Uno pensaría que los países en desarrollo estarían esperando esta reunión como oportunidad para lograr un sistema de comercio internacional más justo. En vez de eso, muchos temen que se repetirá lo que ha sucedido con anterioridad: negociaciones secretas, presiones y muestras de fuerza bruta económica por parte de los EU y Europa (y de los intereses especiales de los países avanzados) destinadas a asegurar la protección de los intereses de los ricos.

Si bien es cierto que se han logrado algunos avances para que las negociaciones sean más abiertas y transparentes, los esfuerzos para ir más allá han encontrado resistencias, por una buena razón: los procesos desequilibrados garantizan resultados desequilibrados. Irónicamente, la Organización Mundial de Comercio, donde cada país tiene un voto, podría parecer mucho más „democrática“ que, digamos, el FMI, donde un solo país, los EU, tiene derecho de veto. Sin embargo, la realpolitik del poder económico ha permitido que predominen los intereses de los países desarrollados.

La siguiente es una lista con la cual se podrá evaluar si los resultados de Cancún representan un avance hacia una verdadera ronda de desarrollo:

• Subsidios a la agricultura

La mayoría de la población del mundo en desarrollo vive en el sector rural, por lo cual resulta importante un comercio libre y justo en materia agrícola. No es cuestión simplemente de dar acceso, sino de eliminar los subsidios que promueven la producción en los países ricos y dañan a los campesinos en los países pobres. Las cifras son verdaderamente alarmantes: los subsidios en los países avanzados son superiores al ingreso total del Africa subsahariana; el subsidio europeo por vaca equivale al nivel de pobreza de 2 dólares diarios con el que a duras penas subsisten miles de millones de personas; los subsidios de 4 mil millones de dólares que da Estados Unidos a 25,000 granjeros acomodados provocan la miseria de 10 millones de campesinos africanos y son más que equivalentes a la raquítica ayuda internacional que otorga ese país a algunas de las naciones afectadas. Aunque Europa y Estados Unidos se acusan mutuamente de aplicar políticas agrícolas injustas, ninguno de los dos parece estar dispuesto a hacer concesiones importantes.

• Fármacos y propiedad intelectual

El régimen de propiedad intelectual adoptado durante la última ronda de negociaciones comerciales, los ADPICS, privó a millones de personas en el mundo en desarrollo de tener acceso a fármacos que salvan vidas. Como lo han señalado muchos investigadores, las disposiciones, adoptadas bajo presión de las compañías farmacéuticas, fueron tan desequilibradas que resultaron dañinas para el desarrollo científico. En esto ha habido algo de avance, pero no lo suficiente. Las disposiciones exigidas por los EU habrían dificultado a países pequeños como Botswana, tener acceso a esos medicamentos a precios accesibles. Los países en desarrollo también siguen preocupados por la biopiratería (la obtención de patentes, por parte de compañías occidentales, sobre alimentos y fármacos tradicionales).

• ¿Cumplirán acuerdo de textiles?

La ronda Uruguay prometió la eliminación de las cuotas en 2004, lo que permitirá a muchos países en desarrollo explotar otra área de sus ventajas comparativas. Pero muchos de esos países tienen la preocupación de que las restricciones comerciales se mantendrán, ya sea a través de “salvaguardas¨ para proteger empleos, o de tarifas elevadas. Muchos también temen que Occidente hallará la forma de zafarse de sus compromisos.

• ¿Una agenda más equilibrada para la liberalización?

Con el aumento de la proporción de los servicios en la producción de los países desarrollados, la atención se ha desplazado hacia la liberalización de ese sector. Una agenda más equilibrada compensaría los intentos por facilitar los flujos de capital con esfuerzos para agilizar el flujo laboral, incluyendo a la mano de obra no calificada.

• Competencia con doble rasero

   

Todo el mundo defiende la “competencia justa”. Pero las discusiones sobre la competencia y el comercio justo demuestran una vez más la pobreza intelectual y las injusticias de las negociaciones comerciales. El objetivo de las leyes antidumping es garantizar el comercio justo impidiendo la venta de bienes a menos de su costo. Dentro de los países industriales, desde hace tiempo ha habido preocupación sobre ese comportamiento (llamado depredación) y se han desarrollado estándares bien definidos. Con la globalización, lo natural sería extender esos principios a la arena internacional, de forma que resultara irrelevante el que un productor fuera nacional o extranjero a la hora de juzgar si está llevando a cabo prácticas comerciales desleales. Pero sí hay una diferencia entre que un bien se produzca internamente o en el extranjero. A los productores extranjeros se les acusa de competencia „desleal“ con mucho mayor facilidad que a los nacionales. En efecto, si los estándares internos de las leyes comerciales se aplicaran a nivel internacional, tal vez la mayoría de las empresas dentro de los EU resultarían culpables de dumping. No obstante, la Suprema Corte de los EU ha impuesto unos requisitos tan altos para declarar culpable de depredación a una empresa estadounidense que incluso al interior del país son pocos los juicios exitosos. Los negociadores comerciales ni siquiera están discutiendo la eliminación de este doble rasero. Así, a los países en desarrollo les preocupa que los intentos por incluir la „competencia“ en las negociaciones comerciales les harán la vida más difícil. Temen que los esfuerzos para promover sus industrias o para dar tratamiento preferencial a los grupos en desventaja (programas que han sido tan importantes tanto en los países desarrollados como en aquéllos en desarrollo) serán catalogados como, injustos “ para las compañías extranjeras y que, por lo tanto, serán prohibidos.

Existe el verdadero peligro de que lo que tenía por objetivo remediar los desequilibrios de las rondas comerciales previas no sólo no lo logre, sino que introduzca nuevas injusticias. Un ejemplo es presionar a los países para que liberalicen sus mercados de capital y dejarlos abiertos a los flujos de capital especulativo. En el momento preciso en el que el FMI ha reconocido por fin que una liberalización de ese tipo puede generar inestabilidad y no crecimiento, la OMC se pone a buscarla.

Un fracaso en Cancún confirmaría los temores de quienes se resistieron a una nueva ronda de negociaciones comerciales. Sobra decir que también reforzaría a los globalifóbicos en todas partes.

Profesor de economía y finanzas en la Universidad de Columbia. Premio Nóbel de Economía en 2001. Ex presidente del Consejo de Asesores Económicos del presidente Clinton y economista en jefe y vicepresidente del Banco Mundial.