SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLÍTICO • AÑO 7 • EDICION No. 350• DEL 3 AL 9 DE AGOSTO DE 2003
MEMO DESDE WASHINGTON

Notas para un balance
La derecha en Centroamérica

• La transición política ha sido dirigida desde la derecha. Sin embargo, en más de quince años de regímenes conservadores, poco han logrado en la región. Pobreza, crimen y corrupción son los problemas sociales más serios y que no han sido resueltos por estos gobiernos.

Manuel Orozco  

Washington DC. Mientras la violencia aumenta en Guatemala a raíz del conflicto sobre el derecho de Efraín Ríos Montt de participar en las elecciones presidenciales de Noviembre de este año, el FSLN empieza con tres años de anticipación a lanzar su campaña elaborando un discurso contra el gobierno de Enrique Bolaños y negociando una eventual salida de Arnoldo Alemán.

Este escenario se presenta en la víspera de elecciones y procesos políticos en los próximos tres años en la región. Se observa que el populismo y el caudillismo se han enraizado aun durante esta era democrática. Sin embargo, cabe preguntarse si ¿hay alternativas para el cambio político progresivo en Centroamérica?

La derecha después de la transición

Después de casi diez años de pacificación y democratización en Centroamérica, se observa un aumento en la participación y el pluralismo político. En toda la región se han realizado más de cien procesos electorales, en los que casi treinta elecciones fueron para la Presidencia. El estado de derechos civiles ha mejorado significativamente y los derechos humanos no enfrentan amenazas como las de los años ochenta.

Número de Elecciones
Presidenciales desde 1981-2002
Guatemala El Salvador Honduras Nicaragua Costa Rica Panamá
6 6 6 5 6 4

 

Simultáneamente, desde mediados de los ochenta (y en Nicaragua desde 1990) la transición política ha sido dirigida desde la derecha. Si bien es cierto los movimientos de izquierda en la región han jugado un rol activo en la política nacional durante los noventas y en esta década, ningún grupo ha asumido el poder desde 1990.

Producto Interno Bruto Per Capita
  1960 1975 1980 1985 1990 1995 2000 1985-2000
Costa Rica 1939 2784 3097 2716 2945 3416 3912 1196
El Salvador 1310 1779 1596 1333 1377 1676 1752 419
Guatemala 928 1371 1598 1330 1358 1469 1558 228
Honduras 513 614 734 682 1683 704 711 29
Nicaragua 638 971 671 595 447 416 466 -129
Panama 1463 2572 2709 2887 2523 3005 3279 392
Fuente: World Bank Development Indicators 2002.

 

Los países han sido gobernados por regímenes conservadores que en su campaña electoral continúan hablando del espectro del comunismo para obtener votos, y ganan por la incitación al temor, y más recientemente han asociado la izquierda con el terrorismo. Sin embargo, en más de quince años de regimenes conservadores, poco han logrado en la región. Pobreza, crimen y corrupción son los problemas sociales más serios y que no han sido resueltos por estos gobiernos.

Distribución del Ingreso
  1970s 1998 1970s 1998
Ingreso 20.0% más rico 20% más rico 10% más rico 50% más pobre 30% más pobre
Costa Rica 50.7 51.0 34.6 20.8 6.2
El Salvador 64.8 56.0 39.4 12.4 4.5
Guatemala 28.9 60.6 46.0 17.3 5.4
Honduras 51.3 61.0 44.4 23.5 2.5
Nicaragua 60 63.6 48.8 15 3.0
Fuente: Vilas, Carlos. Between Earthquackes and Volcanoes, New York: Montly Review Press, 1995, p.21. Human Development Report 2003.

 

Mientras el costo de la vida aumenta, el ingreso per capita en Centro América ha crecido muy poco en esta época de transición. Lo que es aun más preocupante es que la desigualdad en la distribución del ingreso se ha profundizado más que en los setenta, época en donde la rebelión y la resistencia armada surgieron como producto de la injusticia social y política. En este sentido, el llamado consenso de Washington, tan apoyado por las élites políticas actuales, no ha funcionado en el área.

La corrupción se convirtió desde los noventas en el tema del día. No es que antes no había corrupción, al contrario, ésta era altamente institucionalizada. Sin embargo, en la medida que los recursos públicos se sujetan mas al escrutinio público, la corrupción se torna inaceptable y penalizable.

Confianza en los Partidos Políticos (2000)
Guatemala El Salvador Nicaragua Costa Rica
26 38 25 27
Fuente: Córdova y Maihold. Democracia y Ciudadanía en Centro América

 

Desafortunadamente, en toda la región el abuso de autoridad más frecuente durante los últimos quince años ha sido el uso de bienes públicos materiales y financieros para el beneficio personal. Ministros, Presidentes, Diputados y otros políticos (como los alcaldes) se han beneficiado del estado a nivel personal. Y el sector privado no ha sido ajeno a esta situación.

A esto se agrega el aumento de la delincuencia en la región en los últimos diez años que se ha esparcido no sólo en las capitales sino que en el área rural. El crimen está afectando de manera más directa al pobre que el rico. Este último contrata sistemas de seguridad privados, mientras que el pobre es asaltado en buses, calles, y en su propio hogar. En El Salvador, Guatemala y Honduras los niveles de delincuencia son tal alto que los gobiernos incapaces de responder ante lo complejo de la violencia social, terminan recurriendo a la militarización de sus policías creyendo que represión resuelve el problema.

Las elecciones y el caudillismo

Como resultado se observa un descontento público contra los gobernantes. En El Salvador el descontento político se refleja en la crítica a ARENA que ha gobernado en tres administraciones consecutivas y no ha logrado aumentar la tasa de crecimiento, resolver el crimen o reducir la pobreza, mientras tanto los inmigrantes rescatan al país con las remesas.

En toda la región la confianza con los partidos políticos gobernantes ha decaído, he incluso con los de oposición. Las estructuras políticas de los gobiernos que han manejado los países se han deteriorado y han causado mayor insatisfacción contra lo político.

Frente a esto han surgido grupos con discurso populista como es en el caso de Guatemala con el General Efraín Rios Montt y con la izquierda nicaragüense y salvadoreña. El discurso populista, sin embargo, no es patrimonio exclusivo de la izquierda.

Más preocupante aún resulta que el caudillismo en la región se ha logrado acomodar frente a las instituciones democráticas. Como resultado se está produciendo un embotellamiento contra líderes políticos jóvenes a quienes se les restringe su participación para competir y ser electos.

El caudillismo en Centroamérica es una práctica del ejercicio de la autoridad política basada en el empleo del carisma, la retórica populista, así como también en la formación de lealtades locales delegando autoridad sobre pequeños jefes políticos, mientras éstos desarrollan una táctica clientelista frente a los votantes para mantenerlos ilusionados con la idea del cambio.

El caudillismo se ha renovado en la región y no solo tiene que ver con grupos de la izquierda. En Costa Rica, Panamá, y República Dominicana los caudillos han retornado haciendo uso de reformas constitucionales para la re-elección, como en el caso de los dos primeros países, o con la transmisión de herederos como en el caso Panameño. En Costa Rica, el cambio en el derecho a re-elección ha puesto a Oscar Arias y Rafael Angel Calderón Fornier como posibles candidatos, mientras líderes jóvenes pierden su espacio político.

De igual forma ha ocurrido en Dominicana en donde Hipólito Mejía se perfila como el candidato presidencial aun y a pesar de la crítica ante los problemas de corrupción y de evitar la competencia partidista de otros candidatos como la señora Bosh. Leonel Fernández, anterior presidente, ambién se perfila como un candidato presidencial con posibilidades de ganar. Mientras tanto, en Panamá el hijo de Omar Torrijos se ubica como el más probable ganador de las elecciones en ese país. Ya el precedente de Mireya Moscoso, heredera de Arnulfo Arias, es otro ejemplo de la herencia del caudillaje.

Perspectivas frente al neoliberalismo

¿Representan estos líderes una alternativa frente al neoliberalismo? Desafortunadamente, la respuesta es no. Frente al populismo y el caudillismo las opciones del cambio social en la región están limitadas. Además, las demandas de la globalización que empujan a la región a ser mas más competitiva y abierta dejan aun más al descubierto el drama de la pobreza regional con un toque de democracia de fachada.

El escenario futuro de la región no es satisfactorio, no porque el Frente Sandinista vaya a ganar las elecciones, situación muy probable en éste y los próximos años, sino porque la agenda y estrategia política de este partido es similar a la de otros gobiernos liderados por caudillos como Daniel Ortega o Rios Montt. La amenaza a la democracia no lo es la ideología sandinista, sino mas bien, la continuidad del uso del clientelismo, la división política para gobernar y la retórica para mantener popularidad sin tener nada concreto que ofrecer.

Todos los líderes que gobiernen se ampararán en el gasto del estado para garantizar sus promesas. Sin embargo, entre más se valgan del estado, menor será la responsabilidad de enfrentar los problemas de la desigualdad social. La respuesta ante el neoliberalismo depende de la forma en cómo el líder de turno y la sociedad en general trabajen en desarrollar la libertad, justicia, dignidad, paz y bienestar social en sus países, sin condiciones o excusas.