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Encuesta M y R revela perdida de optimismo nacional
Bolaños estancado: ¿hay salida?
• Raúl Obregón:
la gente todavía cree en Bolaños, pero
quiere ver mejoría económica
• Alvarez Montalván:
gobierno paga populismo FSLN; ambigüedad: principal
error de Bolaños
Oliver Bodán
Terminó la luna de
miel y comienzan las primeras peleas en el matrimonio
entre Bolaños y sus electores. Todavía
no hay divorcio a la vista, pero el Presidente ya padece
el síndrome de las “promesas incumplidas”.
Pese al deterioro de la confianza
en la administración que encabeza el presidente
Enrique Bolaños, que genera una percepción
generalizada de estancamiento en el país, la
persona del Presidente todavía mantiene un alto
grado de calificación favorable entre la población.
Sin embargo, el porcentaje de personas que le otorgan
un voto de confianza ha disminuido de 41.3% en octubre
del año pasado a 29.9 en junio de este año.
Según la última
encuesta realizada por la firma M y R Consultores, a
17 meses de haber asumido Bolaños el gobierno,
“la población empieza a dar muestras claras
de desencanto con su gestión al frente del Ejecutivo”.
Sólo el 19.1 por ciento de los entrevistados
calificó de “muy bueno o bueno” el
trabajo que desarrolla la actual administración
por el contrario. El 32.2 por ciento lo calificó
de “malo o pésimo” y un 47.7 por
ciento de “regular”.
La encuesta de M&R realizada en junio, confirma
las tendencias que ya se habían advertido en
febrero de este año, en otra encuesta basada
en una muestra similar.
Pese a los resultados de
la encuesta, el gobierno le puso buena cara a las nuevas
tendencias de opinión. Joel Gutiérrez,
vocero presidencial, reconoció que hay un descenso,
pero lo explicó como “natural”.
“En su primer año de gobierno él
(Bolaños) estableció un récord,
porque pasó básicamente 13 meses con índices
de aprobación de su gestión de alrededor
de un 70-80%, lo cual es inédito en América
Latina”, dijo Gutiérrez.
La muestra fue realizada
a unas mil 600 personas, entre los 16 y los 65 años,
residentes en zonas urbanas, rurales y semirrurales
de Managua, y en las regiones de Occidente, Suroriente,
Norte, Centro y del Atlántico nicaragüense.
El margen de error estimado es de más o menos
2.4 por ciento.
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