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EEUU, C.A, y la
seguridad regional
• La cuestión territorial
en Centroamérica es el núcleo principal
del nacionalismo regional, justificado o no, que motiva
el mantenimiento de ejércitos que muestren estar
alerta para proteger sus fronteras y las áreas
en controversia
Washington DC.
Dentro del contexto de la lucha contra el narcotráfico
y el terrorismo a nivel global, Estados Unidos ha tratado
de proponer un nuevo rol para Centroamérica.
La idea del Departamento de Estado de trabajar regionalmente
en la reorganización de las fuerzas de seguridad
para enfrentar las redes transnacionales del crimen,
que son la principal amenaza a la seguridad regional,
forma parte de esta nueva propuesta. Tal sugerencia
es de vital importancia, sin embargo, no es suficiente
para resolver otras amenazas que tienen prioridad sobre
esta área.
La visión de Washington
Hace un par de días en una
discusión sobre las amenazas a la seguridad regional
en Centroamérica, el General Barry McCaffrey,
experto en América Latina y con un récord
de trabajo en varias administraciones estadounidenses,
sostuvo que lamentablemente América Latina no
está en la agenda de Washington. Expresó
que talvez la crisis venezolana y el problema de acceso
al petróleo generen alguna atención. Pero
al pensar en Centroamérica, lo que se le viene
a la mente a muchas personas en Washington es “la
buena gente trabajadora que viene a cuidar su casa,
hijos, o a reparar cosas”, y no en la región
propiamente dicha.
A pesar de esa cruda realidad,
existen oficiales en Estados Unidos que tratan de atraer
la atención hacia la región para fortalecer
las relaciones y cooperación. La propuesta del
Departamento de Estado se ubica dentro de ese contexto.
En vez de ignorar a la región, mejor plantear
algunas propuestas que ocurran de manera paralela al
fortalecimiento del acuerdo de libre comercio y de la
agenda global americana.
El mensaje oficial es sencillo
y tiene dos propósitos, primero ayudar a reconocer
que con los actuales mecanismos de resolución
de disputas, y la defensa contra la invasión
de un país vecino no puede ser la razón
de estado de los ejércitos de la región.
Segundo, contribuir a reconocer que los verdaderos enemigos
y amenaza regional son las redes terroristas, narcotraficantes
y traficantes de armas. En resumen, Daniel Fisk, sostiene
“la amenaza más apremiante contra la seguridad
regional no son los vecinos, sino los actores no estatales
representados predominantemente por las mafias criminales.”
Tal argumento es muy valioso y
abre una oportunidad para una discusión más
sistemática. Sin embargo, la pregunta apremiante
que tiene que preceder esto es ¿cuáles
son las amenazas para la seguridad regional? ¿Y
hasta qué punto reconocer que las disputas territoriales
tienen que eliminarse son razón suficiente para
enfocarse en otras áreas?
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CONFLICTOS
TERRITORIALES
HISTORICOS EN CENTROAMERICA |
| Partes en controversia |
Inicio del Conflicto |
Año controversia escala en conflicto |
Tratados, Asignaciones, Sentencias |
Status |
| Guatemala-Honduras |
1843 |
1928 |
1 T, 2 A |
Resuelto en 1933 |
| Costa Rica-Panama |
1879 |
1921 |
6 T, 3 A |
Resuelto en 1941 |
| Honduras-El Salvador: Guerra de Futbol |
1910 |
1969 |
6 T, 1 R |
Resuelto en 1999 |
| Honduras-Nicaragua: disputa territorial |
1912 |
1957 |
3 T, 1 A, 1 S |
Resuelto en 1963 |
| Costa Rica-Nicaragua: Las Crucitas |
1981 |
1985 |
— |
Resuelto en 1985 |
| T= Tratados A= Asignaciones
S= Sentencias. Fuente: elaborado por el autor |
Las amenazas regionales
Después de las guerras las
percepciones de amenaza en la región pasaron
por un proceso de ajuste similar al que ocurrió
globalmente. Sin embargo, dos crecientes amenazas a
la soberanía externa han sido los conflictos
regionales y las redes del crimen transnacional organizado.
El período bélico
civil de alguna manera distrajo la tradición
de tener disputas territoriales entre los vecinos. Estos
conflictos en pocas ocasiones han escalado en la confrontación
militar, sin embargo, han representado un costo político
y militar alto para países pobres como los centroamericanos.
Para Estados Unidos es claro que
la utilidad de estos conflictos es innecesaria, y como
lo dice el Departamento de Estado “no existe una
justificación razonable para la acción
militar de una democracia centroamericana contra otra.”
Ciertamente los conflictos actuales reflejan un anacronismo
de cómo nuestras naciones continúan debatiendo
la legitimidad y conformación de su estado nación.
Para Estados Unidos además el espectro de guerra
entre estos países es inviable y ningún
país piensa en atacarse.
Sin embargo, entre la percepción
de amenaza y la acción militar hay una gran diferencia.
La cuestión territorial en Centroamérica
es el núcleo principal del nacionalismo regional,
justificado o no, que motiva el mantenimiento de ejércitos
que muestren estar alerta para proteger sus fronteras
y las áreas en controversia. De ahí que
exista una militarización permanente en la región.
Al fin y al cabo el concepto de sobrevivencia del estado-nación
en Centroamérica radica en la preservación
de la fuente más importante de independencia
política: la soberanía territorial.
Por lo tanto, aunque para el observador
externo es un absurdo completo que estos pequeños
países sigan peleando por pedacitos de tierra,
para los países de la región, esta es
una lucha por la legitimidad y sobrevivencia del estado.
La cooperación internacional tiene un rol en
promover la confianza mutua, incentivar a los países
a negociar sus controversias y desarrollar las fronteras.
En toda la región, las fronteras se encuentran
entre los sectores que conforman las fajas de pobreza
más profunda de cada país, talvez con
la excepción del área del Trifinio (una
zona en que coinciden Honduras-El Salvador-Guatemala),
la cual es también la única esquina centroamericana
que no está en disputa.
El crimen transnacional organizado
Para Centroamérica el crimen
organizado es una experiencia relativamente nueva. El
surgimiento de pandillas ‘transnacionales’
inclusive es un nuevo fenómeno que refleja cómo
la región ha sido insertada en la economía
global. El vínculo entre el narcotráfico
y las armas se han constituido en una amenaza seria
para estos países y para Estados Unidos.
Irónicamente, la razón
principal por la que el crimen organizado ha penetrado
a la región con una agresividad inesperada se
refiere a la porosidad de las fronteras que reflejan
tanto la inhabilidad de los estados de controlar sus
propias fronteras, así como los espacios abiertos
que existen en las áreas en disputa.
El uso de zonas costeras para rellenar
el combustible de las lanchas narco, el intercambio
entre armas y drogas, el soborno a fuerzas oficiales
de seguridad, han debilitado la capacidad de acción
del estado. El trasiego de armas provenientes de los
ejércitos mismos es amenazante y las fuerzas
de seguridad de la región están aún
aprendiendo a controlar estos tránsitos en medio
del regateo de comprarlos con narcodólares.
Esta problemática está
directamente ligada a la demanda de drogas en Estados
Unidos, sin embargo parte del costo lo están
pagando los estados de la región cuando se les
exige que protejan sus fronteras. En ese sentido la
colaboración de Estados Unidos debe ser más
estrecha en prevenir que los países de Centroamérica
sean afectados por un problema causado por la sociedad
americana y no por estos países.
| CONFLICTOS
CONTEMPORANEOS
EN CENTROAMERICA |
| Partes en controversia |
Inicio del Conflicto |
Año controversia escala en conflicto |
Tratados, Asignaciones, Sentencias |
Status |
| Honduras-El Salvador: Golfo de Fonseca |
1854 |
1999 |
— |
En disputa |
| Nicaragua-El Salvador: Golfo de Fonseca |
1913 |
1917, 1984 |
1T |
En disputa |
| Guatemala-Belize |
1946 |
1963 |
2T |
En resolucion |
| Honduras-Nicaragua-El Salvador: Golfo de Fonseca
|
1981 |
1984 |
1T |
En disputa |
| Honduras-Nicaragua: Controversia maritima |
1986 |
1999 |
— |
En disputa
|
| Costa Rica-Nicaragua: Rio San Juan |
1997 |
1998 |
1T, 1A |
En disputa |
| Honduras-Guatemala |
1986 |
1999 |
— |
Incierto |
| T= Tratados A= Asignaciones
S= Sentencias. Fuente: elaborado por el autor |
Otras amenazas a la seguridad
Lo que más preocupa es la
perspectiva reducida de un enfoque sobre lo que constituye
una amenaza regional. Es decir, la interpretación
norteamericana de amenaza es estrictamente estadocéntrica
y excluye otras problemáticas que afectan a la
seguridad la región. De central importancia es
la preservación de la “soberanía
interna” centroamericana que implica mejorar los
sistemas policiales y de protección ciudadana
contra la creciente delincuencia, así como atender
las necesidades de construir y consolidar el estado
de derecho.
La causa de la inestabilidad regional
en los ochenta estaba radicada en las consecuencias
de la desigualdad política y social. Estos mismos
problemas continúan en la región y merecen
mayor atención ya que en algunos países
están recrudeciéndose. La pérdida
en Nicaragua de la independencia del tercer poder del
estado (el sistema judicial) tiene repercusiones amenazantes
a las que Estados Unidos debería poner atención.
Una visión de seguridad
regional que excluya la atención al problema
de la “soberanía interna” de los
países centroamericanos tendrá un carácter
incompleto e insuficiente.
*Director
para Centroamérica del Diálogo Interamericano
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