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Cita TLC este lunes
Ronda Tegucigalpa será
más difícil
• Negociación requiere
superar desconfianza y hostilidades entre negociadores
Iván Olivares
El equipo negociador centroamericano
que prepara la firma de un TLC con Estados Unidos tendrá
que hilar fino para que la Ronda Tegucigalpa, que comienza
este lunes, sea considerada un éxito cuando concluya
el próximo viernes 20.
Para ello, habrá de solucionar
tres tipos de obstáculos: el que supone tener
enfrente a un interlocutor que “pesa” muchas
veces más que toda la región junta, así
como el hecho de que los países centroamericanos
no logran ponerse de acuerdo en cuanto a fechas de desgravación
que deben tener algunos de sus productos más
sensibles.
Más difícil aún
será dejar atrás las “diferencias,
desconfianza y hasta hostilidad que se han mostrado
entre ellos los jefes negociadores de cada país”,
lo que hace que “en vez de un equipo de amigos,
se vea como si estuvieran apuñalándose
unos a otros, además que padecen de mucho protagonismo”,
dijo una fuente privada que ha participado del proceso
negociador.
Tal como se lleva hasta ahora,
las conversaciones han puesto en evidencia la falta
de institucionalidad de algunos países del istmo,
así como su capacidad de llevar adelante la negociación
con Estados Unidos, lo que ha causado que “el
espíritu de coordinación no haya sido
muy bueno entre los centroamericanos”, insistió
la fuente.
Jaque guatemalteco
La actitud de la delegación
de Guatemala, a la que algunos señalan de tratar
de congraciarse con EU, luego que éste descertificó
a la nación chapina, junto a las distorsiones
propias del proceso electoral que están viviendo,
los estaría llevando a proponer que todos los
productos entren con arancel cero desde que el TLC entre
en vigor.
Esa decisión ha puesto
en jaque al resto de naciones de la región, cuyas
economías no soportarían la aplicación
de una propuesta como esa, lo que ha colocado a Guatemala
como la madrastra mala de la historia.
Pero no todos condenan a los chapines por sus decisiones.
El Lic. Oscar Alemán, coordinador
técnico de la comisión del COSEP para
las negociaciones del CAFTA, dijo que lo que Guatemala
tiene es una “posicion muy agresiva y liberal
en cuanto a apertura comercial”.
Con todo, Alemán admitió
que tener aranceles diferenciados es un problema porque
sin lugar a dudas resultará en triangulacion
comercial, lo que obliga a los representantes de cada
país a buscar una posicion concertada, porque
de lo contrario “tendremos problemas”.
Presidentes deben intervenir
El coordinador de los empresarios
nicaragüenses dijo que si no se encuentra una solución,
hallarla “dependerá de los presidentes,
porque los ministros de Economía de Centro América
ya no pueden hacer más”.
El problema de la armonización
arancelaria está causado por el desigual crecimiento
económico de la región, que ha marchado
por derroteros distintos, por lo que algunos productos
son extremadamente sensibles para algunos, mientras
su peso es cercano al cero en otras economías.
Aunque decidió no referirse
a los países que no parecen mostrar sensibilidad
ante las necesidades de Nicaragua, Alemán prefirió
decir que “sólo El Salvador ha compartido
nuestras propuestas de armonizar algunos rubros”.
Refirió que, a pesar que
el gobierno nicaragüense ha hecho un esfuerzo positivo
para proteger a los productores nacionales, el país
tiene limitaciones para convencer a sus pares centroamericanos
porque “apenas representamos entre el 4% y el
6% de las compras que la región hace a Estados
Unidos”, lo que nos hace muy pequeños al
compararnos con nuestros vecinos.
Alemán cree que nuestro
gobierno “no ha usado o explorado otros elementos
de presión”, y dijo que los empresarios
centroamericanos están tratando de reunirse con
los presidentes del istmo para evaluar esta situación,
como requisito para acercarse al éxito de este
momento de las negociaciones “o no habrá
éxito”.
En ese sentido, el COSEP también
pidió reunirse con el Presidente Enrique Bolaños
para exponerle sus preocupaciones y recomendaciones.
Mientras eso no suceda, el representante de los empresarios
siente que la Ronda Tegucigalpa muestra un “panorama
sombrío”, por lo que esperaba que “antes
que Estados Unidos presente su propuesta, esto (los
aranceles) se haya solucionado”.
Visiones distintas
Para mostrar las diferencias
tan grandes que hay en rubros tan sensibles para nosotros
como la carne y el arroz, Alemán citó
los aranceles que cada nación impone a la importación
de esos productos.
Así, mientras las importaciones
de carne pagan un 30% de impuestos en El Salvador y
Nicaragua, hondureños, costarricenses y guatemaltecos
sólo cobran un 15%. Estados Unidos por su parte,
grava esas importaciones con un arancel del 26.4 por
ciento.
Las variaciones son mucho más
grandes en el arroz, donde pasan del 29% que propone
Guatemala, hasta el 104% de Nicaragua, pasando por el
35% tico y catracho o el 40% salvadoreño. Alemán
dijo que “de aprobarse esos aranceles, nuestra
industria tiene una vida muy corta”.
Roberto Vargas, empresario arrocero
que es socio y fundador de Agricorp, dijo que esta negociación
no se ve bien “ni para el arroz, ni para Nicaragua,
porque no se ha logrado una armonizacion arancelaria,
lo que incrementa el riesgo de triangulación”.
Se refiere a la posibilidad de
que, si Nicaragua mantiene aranceles más altos
a la importación de algún producto —como
el arroz— cualquiera pueda traerlo legalmente
de otro país centroamericano, al que habría
ingresado con un arancel mucho más bajo, sin
que pudiera imponérsele ningún otro tributo
al cruzar nuestras fronteras nacionales, porque su nuevo
origen sería Centro América.
Eso mismo podría ocurrir
con la carne y el maíz, lo que representaría
una debacle social y económica para nuestro país,
en vista que juntos, esos tres rubros representan el
60% de la producción agrícola de Nicaragua.
Vargas rechazó que todo
apunte a proteger a un sector incapaz de salir adelante
por sus propios méritos. “Los arroceros
somos más competitivos que los productores estadounidenses
en igualdad de condiciones, pero no podemos contra los
subsidios que ellos reciben”, admitió.
Criticó a los socios regionales
de Nicaragua porque “no quieren armonizar [los
aranceles] y sí quieren que les compremos sus
productos protregidos”, por lo que se pronunció
a favor que “mejor compremos esos mismos productos
en Estados Unidos”.
Al reconocer el trabajo
del equipo negociador nicaragüense, el arrocero
también elogió a los salvadoreños
porque están “más a nuestro lado
en el tema de la armonización, pues han entendido
mejor la importancia que tiene el componente agrícola
en las economías de la región”.
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