SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLÍTICO • AÑO 7 • EDICION No. 342• DEL 08 AL 14 DE JUNIO DE 2003
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Retro-Melodrama
Lejos del paraíso

Juan Carlos Ampié

 

En la reciente ceremonia del Oscar, la luminosa Julianne Moore se convirtió en miembro del exclusivo club de personas con doble nominación en un mismo año. El músculo corporativo de Miramax aseguró que su nominación a Mejor Actriz de Reparto por The Hours se luciera hasta en los mercados mas pequeños, para beneficio de los cinéfilos nicaragüense. Far from Heaven, la película que le garantizara una merecida nominación en la categoría de Mejor Actriz Protagonista, fue adquirida por una compañía de menores recursos y permaneció vedada de las pantallas de los cines. Ahora puede vencer los caprichos del mercadeo internacional y descubrir la versión superior del papel de ama de casa bajo presión que Moore virtualmente patentó el año pasado. Reunida con Todd Haynes, el director que le diera el primer papel sustancial de su carrera con Safe (1992), Moore vuelve a brindar una actuación sublime en una película de alto calibre.

Cathy Whitaker y su esposo Frank (Moore y Dennis Quaid) son la pareja ideal en un pintoresco suburbio de clase media alta en el inmaculado Connecticut de los años cincuentas. Juntos viven en un estado de perfección irreal. La verdad es que Frank es un alcoholico incipiente. Con el licor trata de domar sus verdaderos instintos sexuales, que se inclinan lejos de su esposa, hacia los hombres furtivos que buscan encuentros anónimos en bares y teatros desiertos. Cuando Cathy lo descubre, se llena de valor para ayudarle a su hombre a “buscar tratamiento”. En el proceso, Frank se aleja mas. Ella encuentra algo de consuelo en la compañía del jardinero, Raymon Deagan (Dennis Haysbert). No hay nada abiertamente carnal en la relación, pero la trasgresión de Cathy resulta más escandalosa que la de su esposo, porque Deagan es negro.

Haynes ha forjando su carrera a costa de películas provocativas, que explotaban gráficamente los detalles mas escabrosos de la homosexualidad – véase Poison (1991) y Velvet Goldmine (1998)-. Como suele sucederle a los enfants terribles una vez que han roto sus tabúes preferidos, lo mas irreverente que les queda por hacer es sumergirse en lo convencional. Así, Haynes se impone el reto de recrear en cuerpo y espíritu un sub-género favorecido por los grandes estudios de antaño. Se trata del melodrama femenino, la prototípica woman’s picture. Lejos de las tontorronas comedias románticas de Meg Ryan y Sandra Bullock, —los chick flicks de hoy— el melodrama se tomaba en serio, relatando historias extremas de pasiones desatadas, mas cerca de la tradicional telenovela mexicana que de las grandes producciones con pretensiones de responsabilidad social.

Su máximo exponente, cuyo estilo es emulado por Haynes, fue Douglas Sirk, un emigrante alemán que huyó del fascismo en Europa para caer atrapado en un glamoroso ghetto creativo de California. Los melodramas eran vistos como productos de segunda categoría, pero Sirk aprovechó ese bajo perfil para raptar el género y hacerlo suyo, dotándolo de un irreverente subtexto que exploraba lúcidamente conflictos de clase social (All That Heaven Allows, 1955); amor obsesivo y sexualidad (Written in the Wind, 1956); raza y guerras generacionales (Imitation of Life, 1959); con un sofisticado punto de vista y a veces un perverso sentido del humor.

Far From Heaven parece dirigida por Sirk, con tomas largas y elaboradas, a través de una cámara fluida y una edición mesurada. Los valores de producción evocan a la perfección los tiempos de gloria de los grandes estudios: elaborados escenarios bajo las luces y sombras de la cinematografía de Edward Lachman, mezclando el estilo del film noir con la explosión de colores del technicolor – hasta las escenas exteriores parecen filmadas en un set, y lo digo como un cumplido. La expresiva partitura musical compuesta por Elmer Bernstein, un hombre que trabajó durante los años dorados, pone en vergüenza a los John Williams de hoy día.

Si algo puede reclamarse es que Haynes emula tan soberbiamente el estilo de Sirk que virtualmente desaparece. De él queda cierta franqueza en el lenguaje verbal y en el tratamiento del predicamento de Frank —lo que Sirk apenas podía sugerir entre Rock Hudson y Robert Stack en Written in the Wind, Haynes puede mostrar. Es testamento a su compromiso con el material que los momentos son tratados con mesura y sin estridencia. El mayor triunfo está en el trabajo de los actores, quienes habitan la piel de sus personajes con convicción, sin un atisbo de ironía y condescendencia. Barbara Stanwyck, Cary Grant y Sidney Poitier, en el mejor momento de sus carreras, no lo habrían hecho mejor. Este no es un inerte drama social. Es una conmovedora historia de amores malogrados, represión y deseos irreconciliables. Far from Heaven es la mejor película de 1957 estrenada en el 2002. No se la pierda.

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