|
Una metapelícula para
todos
El ladrón de orquídeas
Juan Carlos Ampié
Cualquier persona que hace algunos
años se haya aventurado a ver “Being John
Malkovich” habría descubierto en esa tragicomedia
metafísica el talento perverso del guionista
Charlie Kaufman y el director Spike Jonze. La película
- una lacerante meditación sobre el fenómeno
de la celebridad, el amor, la existencia y la identidad
- era tan innovadora que cuando uno recobraba el aliento
después de verla solo le quedaba preguntarse
que podrían hacer el duo Jonze-Kaufman para superarse.
La respuesta esta ahora aquí en “El Ladrón
de Orquídeas”.
El guionista Charlie Kaufman (Nicolas
Cage) visita el set de “Being John Malkovich”
como un extra en su propia vida. Más que disfrutar
de la situación, está huyendo de su próximo
guión, una adaptación del libro de no-ficción
“El Ladrón de Orquídeas”,
de Susan Orlean (Meryl Streep), sobre el excéntrico
horticulturista John Larroche (Chris Cooper), quien
vive obsesionado con reproducir la casi extinta orquídea
fantasma.
Charlie no sólo sufre de
bloqueo de escritor. También lo paraliza la inseguridad,
y a su vez, esta obsesionado con el ejercicio de su
arte. Si tan solo fuera como su gemelo idéntico
Donald (Cage), un tonto feliz que toma el oficio de
guionista casi como capricho, y termina con un éxito
taquillero en lo que parece un suspiro.
Sí. Charlie Kaufman, el
guionista, es el atribulado protagonista de esta película.
En un supremo acto de auto-flagelación, Kaufman
ha escrito una película sobre sí mismo
en el terrible proceso de escribir una película.
Derribando todas las paredes que separan al espectador
del artista y su arte, crea otra comedia de horrores
que funciona casi como una tábula rasa sobre
la que cada quien puede construir las interpretaciones
que le lleguen mas cerca a su propia experiencia. La
película opera en múltiples niveles de
significado: parte sátira sobre el negocio del
cine, venenosa carta de amor al oficio de escribir,
conmovedora meditación sobre el amor y la pasión.
En ese sentido, la película sigue el norte de
“Being John Malkovich”, pero eleva las apuestas
al eliminar la red de seguridad que la ficción
le presta al escritor que proyecta en sus personajes
algo de sí mismo.
La dirección de Spike Jonze
es quizás más disciplinada que en su trabajo
anterior, pero no necesariamente mas satisfactoria.
“El Ladrón…”, en su faceta
mas gratificante, critica los clichés del cine
comercial a la vez que cumple cada uno de ellos. Así,
la película que se construye a sí misma
ante nuestros ojos en los dos actos iniciales se deconstruye
– o destruye, que no es lo mismo - en el acto
final, saliéndose fuera de control. Es un poco
anticlimático, pero necesario dentro de su universo
narrativo.
Conocer algo del mundo del cine
ayuda a disfrutar de la película. Y cualquier
persona que en su trabajo se enfrenta a una página
—o una pantalla de computadora— en blanco
también conectará con el material. Pero
el gran logro de Kaufman y Jonze está en permitir
que la historia, a pesar de estar enraizada en un nicho
tan específico, proyecte luz sobre la experiencia
humana más general.
Frustrante, obtusa y enrarecida
como puede ser, “El Ladrón…”
es un verdadero evento que no debe perderse.
El Ladrón
de Orquídeas está disponible para alquiler
en VIDEOCENTER
|