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Klas Markensten, embajador de Suecia
"Apoyamos con fuerza
reformas institucionales"
• Celebra reforma fiscal:
a la larga le traerá más recursos de cooperación
a Nicaragua
• Suecia no contempla
apoyar financiamiento de elecciones municipales, “con
este Consejo Supremo Electoral”
Lourdes Arróliga
Con un aporte promedio anual de
30 millones de dólares en cooperación
económica, los proyectos apoyados por el gobierno
de Suecia no se limitan al objetivo de mejorar la calidad
de vida de los nicaragüenses. Desde el triunfo
del gobierno de Violeta Barrios de Chamorro, en 1990,
se impusieron una nueva tarea: la consolidación
de las instituciones democráticas.
De ahí que los suecos se
toman con bastante seriedad las anunciadas reformas
institucionales que pretende impulsar el presidente
Enrique Bolaños.
Suecia ha dado los primeros pasos;
financió la construcción de 130 casas
de justicia en todo el país. Pero también
está decidida a apoyar proyectos que impulsen
las reformas las institucionales para despartidizar
los poderes electoral y judicial, siempre que el gobierno
y la Asamblea Nacional logren un consenso político.
El embajador Klas Markensten, evalúa
positivamente los principales “puntos” anotados
por Bolaños en su primer y segundo año
de gobierno: la lucha anticorrupción y la recién
aprobada Ley de Equidad Fiscal, que define como uno
de los puntos clave para el cumplimiento del programa
económico con el Fondo Monetario Internacional
(FMI). Por eso están decididos a apoyar un proyecto
de reformas institucionales.
En los últimos tres procesos
electorales que observaron, “vimos que hay deficiencias”,
dice el embajador Klas Markensten.
“Esperamos que el gobierno
haga las instituciones menos frágiles, menos
partidarizadas, que puedan actuar con mejor eficiencia.
Nosotros pronto vamos a apoyar este proceso de reforma,
ya discutimos sobre las reformas electorales, hablamos
con la sociedad civil y también del sistema judicial”,
indica.
Pero los donantes entrarán
“con mucha fuerza para apoyar las reformas”,
una vez que el gobierno, la Asamblea Nacional y los
demás poderes del estado logren el “consenso
político.”
Clima político “es un poco
diferente”
Su estadía en Nicaragua
durante el final del gobierno de Alemán y el
actual período de Bolaños, le permite
al embajador ser testigo de las transformaciones políticas
del país. El clima político “es
un poco diferente” que en el 2000 cuando nació
el pacto libero sandinista, padre de las reformas electorales
y constitucionales que sometieron a las instituciones
del estado a la voluntad política de ambos partidos.
Este gobierno “actúa
diferente, tal vez va a ser diferente”, señala
Markensten al compararlo con su antecesor.
“No sé, pero pienso
que el clima de hoy es un poco diferente que en el 2,000
cuando se hizo el pacto. Hoy la corrupción es
castigada fuertemente; el gobierno habla mucho de honestidad
y de transparencia”, dice Markensten.
Pero no comparte la misma percepción
sobre el CSE y otras instituciones.
—¿Suecia va a destinar
fondos para las elecciones municipales?
Con este Consejo Supremo Electoral
pienso que no.
—¿Quién las va
a financiar?
Buena pregunta. (Silencio)
Yo no sé de ningún donante que esté
interesado hasta ahora, no lo sé.
En lo que sí están
interesados es en apoyar las reformas a la Ley Electoral.
“Parece que en el campo electoral hay un consenso
entre los diferentes actores y partidos de que sí
hay que hacer reformas. Pensamos que la discusión
de las reformas electorales en sí es parte de
la democratización de un país”,
indica el embajador.
A la comunidad internacional
no le preocupan las críticas en torno a la creación
de un nuevo partido liberal a partir de la esfera gubernamental,
pues consideran que el sistema electoral “tiene
que ser más representativo”.
“Nosotros decimos que
todo grupo de ciudadanos que quieren formarse en un
partido y expresarse políticamente puede; entonces
apoyo el derecho de cualquiera de formar partido”,
sostiene el diplomático.
A criterio de Markensten,
el gobierno de Bolaños hizo “una cosa maravillosa
durante todo este tiempo” en la parte económica:
“pararon una situación muy cerca de hiperinflación
a finales del 2001, cuando se gastó el 21% del
déficit del PIB. Era una situación muy
grave. Ahora nos estamos acercando a una situación
mucho más calma y esperamos que si las reformas
y las subastas se dan se tendrá una calma hasta
el 2005 y entonces este es un logro enorme”, señala.
Los efectos en la generación
de empleos y la reducción de la pobreza “vienen
después de la calma”, asegura Markensten.
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