SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLÍTICO • AÑO 7 • EDICION No. 339• DEL 18 AL 24 DE MAYO DE 2003
NICARAGUA VS COLOMBIA EN LA HAYA

En conflicto con Colombia-Honduras
Unidad nacional en torno
a reclamo en La Haya

• Histórica reivindicación por plataforma continental en el Caribe cuenta con sólido apoyo político

• Desde 1980, estrategia de Cancillería a través de tres gobiernos mantiene continuidad

Fernando Zelaya

 

El respaldo brindado por diputados de todas las bancadas a la comparecencia brindada en la Asamblea Nacional por el canciller Norman Caldera y el agente de Nicaragua en La Haya, Carlos Argüello, confirmó un dato político clave: en Nicaragua, el reclamo jurídico contra Colombia es materia de unidad nacional.

Desde 1980, cuando el gobierno sandinista denunció la nulidad del tratado Bárcenas Meneses -Esguerra, existe continuidad en la estrategia y el equipo de nuestra Cancillería, a través de los tres gobiernos subsiguientes (Chamorro, Alemán y Bolaños), y el caso de La Haya concita un apoyo, en que prácticamente no hay fisuras.

“Definitivamente ahí no hay discusión que divida o que trate de usar (el conflicto) como algo partidario. Todos en ese sentido somos como un solo partido en Nicaragua”, expresó el diputado liberal René Herrera.

Su colega, el diputado sandinista René Núñez, indica que el conflicto ha sido un tema de unidad a lo largo de todos los gobiernos: “Desde 1979 hasta acá sí ha sido un tema que ha unido a la sociedad nicaragüense para defender la soberanía del país”.

Además de la disputa por las islas San Andrés y Providencias --que comprenden 44 kilómetros cuadrados--, el punto medular en la demanda contra Colombia, es terminar con su pretensión de establecer como frontera el meridiano 82, que arrebata de un zarpazo 150 mil kilómetros cuadrados del mar territorial nicaragüense.

La zona en disputa es una plataforma rica en recursos marinos, en la que también se vislumbran posibilidades de realizar explotaciones petroleras. Esta semana Nicaragua otorgó las primeras licencias para la exploración a seis compañías estadounidenses: MKJ Exploraciones Internacionales S.A. de Louisiana; Infinity Inc. de Oklahoma; Industria Oklahoma Nicaragua S.A. de Oklahoma; y Greathouse Trust 2000, de Texas.

Pero Colombia amenazó con demandar a las compañías que inicien las labores de explotación.

“Lo que está en juego son los espacios marítimos de Nicaragua, la plataforma continental, el suelo y subsuelo, sus riquezas que están allí enormes, sus zona económica exclusiva, sus derechos de pesca”, menciona el doctor Mauricio Herdocia, asesor legal de la Cancillería.

“La pretensión de Colombia es contenernos en el meridiano 82 y el meridiano 82 llega a menos de 100 millas náuticas de las costas, cuando la zona económica exclusiva establece 200 millas náuticas y la plataforma continental hasta 350 millas náuticas, en determinadas circunstancias. Entonces aquí, la magnitud y la proporción de los espacios marítimos que Nicaragua estaría perdiendo en este caso son inmensos”, señala Herdocia.
El jurista afirma que no hay ningún derecho que ampare la pretensión colombiana, que se ampara en un “título arbitrario que no tiene fundamento jurídico”.

Colombia quiere “cercarnos”

En su afán por confinar las salidas de Nicaragua en el norte y sur del Caribe, Colombia ha firmado una serie tratados con distintos países que reconocen el meridiano 82 como una frontera marítima.

En 1977 firmó con Costa Rica un tratado de delimitación marina, que hasta la fecha no ha sido ratificado y en 1986, suscribió con Honduras el Tratado Ramírez López.

Con este tratado Colombia reconoce el paralelo 15 para que Honduras extienda su frontera marítima como una prolongación horizontal de su línea costera.

A pesar de que la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ) emitió un fallo condenando el Tratado Ramírez López, Honduras no lo acató.

Tampoco Nicaragua atendió el fallo de la CCJ que declaraba la ilegalidad del arancel del 35% a los productos hondureños, que se impuso como respuesta al tratado.

Así, en diciembre de 1999, durante el gobierno del presidente Alemán, Nicaragua demanda a Honduras ante el Tribunal de Justicia de la Haya, solicitando que se establezca una frontera marítima equitativa.
Posteriormente en el 2001 también se demanda a Colombia, en lo que se describe como “el conflicto más importante que enfrenta Nicaragua”

Optimismo antefallo de La Haya

A pesar de los movimientos colombianos, el equipo de juristas de la Cancillería que lleva estos casos ante la Corte Internacional de Justicia, espera fallos favorables, pues a Nicaragua “le asisten las bases jurídicas, históricas y el Derecho del Mar”.

El coordinador del equipo es el doctor Carlos Argüello, quien también fue agente en la Haya durante de la década de los ochenta, cuando el país consiguió tres veredictos a favor en sus históricas demandas contra Estados Unidos, Costa Rica y Honduras, durante la agresión militar contra Nicaragua en los 80.

Argüello reconoce que no disponen de recursos financieros semejantes a Colombia. Un “inconveniente adicional” es la pérdida de documentos durante los terremotos de 1931 y del 72, que soporten los alegatos nicaragüenses.

“En el 31 prácticamente todo se quemó y se destruyó y muchos de estos documentos que se necesitan en el caso con Colombia obviamente anteceden a eso, pero hemos recuperado y hemos conseguido bastante documentación. En este sentido, sí, Colombia tiene una Cancillería muy poderosa. Por cada abogado bueno nicaragüenses, ellos tienen 20, tienen recursos para comprar y hacer lo que quieran, pero ante la Corte eso no es ningún problema”, señala Argüello.

Una prueba de ello fue el fallo favorable que obtuvo Nicaragua durante los años 80, en su demanda contra Estados Unidos.

“Eso demuestra que allí no valen más intereses que la justicia”, asegura Argüello.

Por su parte, el ex canciller Alejandro Montiel confía en que el derecho está de nuestra parte.

“Yo soy optimista en los dos casos. En el caso de Honduras y en el caso de Colombia, yo creo en el derecho que tiene Nicaragua. En el caso de Honduras, geográficamente esto ha sido un absurdo lo que pide Honduras que es un paralelo, la configuración de las costas de los dos países indica que debe ser una línea que va hacia el noreste y no un paralelo que va hacia el este”, señala Montiel.

Lourdes Arróliga y
Juan Carlos Ampié