SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLÍTICO • AÑO 7 • EDICION No. 339• DEL 18 AL 24 DE MAYO DE 2003
ECONOMIA

Los pro y contra de acercarnos a los US$1,000 percápita
El "nuevo PIB" y la negociación con el FMI-BM

Iván Olivares

Luego que el nuevo Sistema de Cuentas Nacionales mostrara que el ingreso per cápita asciende a 779 dólares, el gobierno negociará con el FMI para que el 1% de la reforma tributaria sea calculado en base al cálculo antiguo del PIB, cuyo ingreso per cápita equivalía a 478 dólares anuales por persona.

“Si lo aplicáramos a estos nuevos datos, resultaría que no estamos cumpliendo, pero vamos a pedirles que se haga con los viejos cálculos”, dijo el Dr. Mario Alonso, Presidente del Banco Central de Nicaragua.

Esos “nuevos datos” surgidos a partir de la aplicación de una nueva metodología para llevar la contabilidad del país, podrían tener otros efectos como que nos acercáramos al momento en que dejáramos de ser inelegibles para varias iniciativas que ahora nos favorecen por nuestro estatus de país extremadamente pobre.

“El cambio puede producir problemas porque el país busca acceso a la iniciativa HIPC para lograr la reducción de nuestra deuda externa, para lo que hace falta tener un nivel de ingreso per cápita menor a 1000 dólares, pero el PIB per cápita pasó de 478 a 779, y nos estamos acercando al límite en el que ya no somos tan pobres como éramos cuando estábamos por 400 dólares”, dijo el Dr. Alejandro Martínez Cuenca.

El economista opinó que “aunque este cambio es principalmente desde el punto de vista contable, nos permite ver dónde debemos priorizar acciones de política con el nuevo panorama resultante, porque las exportaciones siguen siendo muy necesarias, y talvez no es tan necesario seguir sacrificando la reactivación productiva para cumplir las metas del déficit fiscal que supuestamente era excesivo, y ahora te das cuenta que no lo era tanto”.

Señalando él mismo algunos de los pro y los contra de los nuevos datos, el Dr. Alonso dijo que ahora “cuando tenemos un diálogo de política con los organismos internacionales, el diálogo es totalmente diferente. Incluso el diálogo interno es distinto, porque nos ayuda a condicionarnos a nosotros mismos para verlo desde otra perspectiva, porque hay una serie de cuestiones que antes no considerábamos”.

Daños colaterales

Martínez Cuenca, Presidente de la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (FIDEG), detalló que uno de los “efectos colaterales” de las estadísticas presentadas por el gobierno, es que pueden ser usadas como argumentos para reclamar al gobierno (o éste al FMI) por haberle recetado ajustes tan duros al país.

Detalló que gran parte del programa de ajuste estructural se hizo sobre la argumentación que nos daban las cifras del pasado: que la relación déficit fiscal/PIB era muy alta, lo que se constituyó en un permanente reclamo de la comunidad internacional pues teníamos uno de los déficits más grandes de América Latina.

“Sobre esos argumentos fue que impusieron una serie de medidas [económicas] algunas acertadas -una gran mayoría desacertadas- alrededor del tema del ajuste estrutural en Nicaragua. Ahora resulta que pasamos de una situación de crisis, donde teníamos un 9% del PIB como déficit de la economía, a tener 4%, lo que está dentro de los márgenes en que se encuentran la mayoría de las economías de América Latina”, aseveró.

“Esto estaría diciendo que ya no habría que seguirle aplicando a Nicaragua un programa de ajuste tan rígido que impone tanto costo social, tanto empobrecimiento, porque nuestras estadísticas están mejores”, insistió.

A su criterio, “estas cifras dicen ahora: ¿para qué hiciste semejante sacrificio? ¿Para qué impusiste semejantes costos?, y esto es un bumerang para los organismos internacionales” porque ahora podríamos decirles que talvez no era necesario hacer todo lo que indicaron, como privatizar los monopolios estatales o cerrar el BANADES”, recordó.

Otra posibilidad es “cuando se habló de privatizar, amparado en la lógica que el país necesitaba una estructura estable que permitiera sobrevivir con nuestra propia fuerza sin depender de la ayuda externa o de la cooperación internacional, montado sobre la base que las cifras mostraban que estábamos alarmantemente mal”.

“Y ahora resulta que no eran tan alarmantemente malas. Ese es el efecto colateral, si esas cifras son correctas”, sentenció.
“Con este cambio debemos lograr adecuar la presión con la cual el FMI viene a empujar ciertos cambios, y hacer un análisis donde llamemos a la ponderación, en lugar de seguir diciendo ciegamente: hay que aceptar esto, porque si no estamos fritos”, invitó.

El Dr. Alonso, del BCN, prefirió centrarse en otra arista del problema, al señalar que, más que notar la dureza de los ajustes, él veía que éstos seguían siendo necesarios pues siempre se quedaban a medio camino, por lo que al retomarlos o comenzar uno nuevo, había que sufrir más por no haberlo concluido como era debido.

“Me parece que el problema han sido los desajustes, más que los ajustes”, aclaró.

¿Adiós a zonas francas?

Para Martínez Cuenca, estos números acercan a Nicaragua a otro riesgo en vista de las disposiciones tomadas en el seno de la Organización Mundial de Comercio, que da un tratamiento especial a los países más pobres, en el tema de las zonas francas.

“Cuando el PIB sube tanto como subió el nuestro, cambian las condiciones con las que pueden operar las empresas de zona franca, por lo que podrían obligarnos a cerrar las nuestras —como podría sucederle pronto a Costa Rica y Honduras— para darle igual oportunidad a todos los agentes económicos”, explicó.

Añadió que eso no significa que tendrían que clausurarlas, sino simplemente dejar de operar como una zona franca, que es lo que atrae a los inversionistas.

El presidente del BCN no teme que eso vaya a ocurrir en el futuro cercano, al recordar que “toda Centro América y México tienen zonas francas, pese a que todos tienen ingresos superiores a los mil dólares, porque la OMC acordó hace un par de años otorgar un plazo de 10 ó 12 años para que pudieran ajustarse a lo estipulado, por lo que cuando lleguemos a tener ese ingreso, tendremos un plazo similar para acomodarnos”, detalló.

En lo que ambos están de acuerdo, es en lo conveniente que sería para Nicaragua sobrepasar la meta de que cada ciudadano tuviera un ingreso promedio de mil dólares al año... aunque eso significara que dejaríamos de tener el trato preferencial que ahora tenemos.

“Nominalmente seguimos siendo tan pobres y tan ricos como éramos antes, porque los cambios son sólo desde el punto de vista estadístico. Los 779 dólares siguen siendo el nivel más bajo de Centro América; seguimos estando dentro de los requerimientos de la mayoría de los fondos a los que ahora tenemos acceso en nombre de nuestra pobreza”, aclaró Alonso.

Con todo, Alonso dijo que “celebraré el día que Nicaragua salga de ese tipo de requerimientos, porque eso significaría que ha mejorado nuestro ingreso per cápita... pero ese día aún está muy lejos”.

Martínez por su parte, señaló que “tampoco es bueno sentirnos siempre que somos pobres, porque eso fomenta la cultura de la pobreza”, recordando a renglón seguido que a pesar de los nuevos números “seguimos siendo tan pobres como éramos. Si antes no había recursos, ahora tampoco los hay”.

Iván Olivares