SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLÍTICO • AÑO 7 • EDICION No. 338• DEL 11 AL 17 DE MAYO DE 2003
EN PANTALLA

La terapia nostra

Juan Carlos Ampié

Crystal y DeNiro: ¿Has oído el chiste del Psiquiatra judío y el mafioso italiano?

 

Uno de los nuevos axiomas que rigen el negocio del cine es que cualquier película medianamente éxitosa recibirá seria consideración para generar una serie. Así, nos llega esta innecesaria y tardía secuela de Analize This (Harold Ramis, 1999), titulada apropiadamente Analize That.

Cuando la comedia original se estrenó, su concepto ya se sentía como un chiste viejo. Marlon Brando había satirizado a su Don Corleone, el prototípico mafioso, en The Freshman (Andrew Bergman, 1990). Los Sopranos llevaba una temporada al aire, deconstruyendo y reconstruyendo al mítico mafioso americano, al sentarlo en el diván del analista. Cuatro años mas tarde llega la segunda parte, y es tan parecida a su antecesora que parece que hemos retrocedido en el tiempo.

Paul Vitti (De Niro) lleva un buen tiempo a la sombra, en la prisión de Sing Sing. Su tranquilidad se acaba cuando alguien trata de matarlo. Convencido de que debe salir para descubrir al verdadero culpable, finge un ataque de nervios y es liberado bajo la guarda de su atribulado psiquiatra, el Dr. Ben Sobel (Billy Crystal). Sobel acaba de enterrar a su padre, y trata de lidiar infructuosamente con la pérdida. Lo último que necesita es inmiscuirse en una guerra territorial de mafiosos, y es eso lo que consigue.

Se buscan ladrones de películas:
Kudrow y Vitterelli

 

En el corazón de la película está una idea genial: el Mafioso tiene la sensibilidad que le falta al psiquiatra, y el psiquiatra la venalidad que necesita el Mafioso. Al igual que su antecesora, Analize That coquetea con la idea, pero no se compromete a explotarla, desviándose por el camino mas transitado. Por ejemplo, el rudo Vitti demuestra su locura cantanto todos los números de West Side Story. ¿Por qué molestarse en un buen guión, si la gente igual se reirá al ver a De Niro cantando I Feel Pretty con el primor de una virgen nuyorican?

Esa es la tónica dominante: tomar un personaje o situación rica en posibilidades y perderlo al tomar el camino mas fácil. Así, se desperdicia a Lisa Kudrow y Joe Vitterelli, talvez en represalia por haberse robado la primera parte. Se reune a De Niro con Cathy Moriarty, su co-estrella de Raging Bull (Martin Scorsese, 1980), ahora haciendo el papel de una matrona de la mafia. El encuentro, preñado de posibilidades, pasa sin pena ni gloria. Lo más listo que hace la película es reconocer el Factor Soprano e integrarlo en su trama.

Al salir de prisión, Vitti trabaja como asesor de autenticidad en una serie similar. Es una idea prometedora, que el guión procede a desperdiciar con estereotipos, como el director neurótico y la estrella megalómana. No hay nada particularmente ofensivo en la película, excepto esa insistencia en seguir el camino hacia la risa fácil y la mediocridad.

Otras películas comentadas