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BCN prepara "gran subasta"
de activos
• Descartan cualquier tipo
de crisis, porque cambio de dueños ocurrió
hace años
Iván Olivares
La liquidación de activos
anunciada para el 21 de mayo por el Banco Central de
Nicaragua (BCN), servirá para ratificar una gigantesca
redistribución de propiedades y capitales valorada
en al menos 5,700 millones de córdobas ocurrida
en los últimos dos años, producto de las
quiebras bancarias que estremecieron al país.
De paso, permitirá a las finanzas nacionales
saldar cuentas con 40 productores cafetaleros que adeudan
al Estado unos 24 millones de dólares.
Nicaragua requiere resolver el
problema de los créditos morosos y recuperar
lo más que pueda del millonario parche que le
puso a los bancos quebrados, para seguir de buenas con
la comunidad financiera internacional.
El total de la deuda cafetalera
ronda los 28 millones de dólares en un total
de 100 créditos vencidos. Confidencial conoció
que sólo un productor matagalpino adeuda 5 millones
de dólares, pero el sigilo bancario impide revelar
su nombre.
El proceso también podría
servir para favorecer a la banca nacional, por cuanto
es posible que una parte del dinero que el Estado recaude
en la subasta, se utilice para redimir los Cenis que
poseen las entidades financieras del país, asegura
el sociólogo Oscar René Vargas.
Vargas opina que la liquidación
es el comienzo de una “contrarreforma agraria”
que acabará con el proceso iniciado durante el
gobierno sandinista y la “democratización
en la posesión de la tierra” desarrollada
en el gobierno de la Sra. Violeta Barrios de Chamorro.
Mario Flores, Gerente General del
BCN, descartó cualquier vaticinio de crisis e
infortunios, al explicar que “lo que sucede es
que en Nicaragua no hay experiencia en lo que se denomina
mercado secundario de deuda”, lo que crea temores
entre la población.
El Presidente del Banco, Dr. Mario
Alonso, también descartó la posibilidad
de un cambio masivo de dueño en diversos inmuebles,
porque “lo que buscan quienes van a comprar la
deuda es ganancias, no administrar propiedades”.
Acuerdo con FMI
Aún cuando algunos de los
más grandes deudores comenzaron un proceso de
cabildeo buscando evitar la liquidación, el Dr.
Alonso dijo que para Nicaragua era inevitable tratar
de recuperar los millones que el país dispuso
para pagar el dinero perdido en las quiebras bancarias.
“La liquidación de
activos es un elemento significativo del programa económico
nicaragüense acordado con la comunidad internacional,
para poner la casa en orden desde el punto de vista
fiscal, mejorar y reformar las instituciones -incluyendo
al sector financiero privado- y lograr estabilidad monetaria
como requisito para acceder al programa HIPC”,
explicó.
De lograrlo en diciembre de este
año, como está previsto, la nación
accedería al perdón de unos 4,500 millones
de dólares de los 6,450 que debe, lo que se traduciría
en que se dispondría de 99 millones de dólares
en el 2004 y 112 en el 2005 “para usarlos en programas
de combate a la pobreza”, detalló Alonso.
El Presidente del Banco explicó
que además de ser un requisito impuesto por los
organismos multilaterales, la nación está
obligada a ejecutar ese proceso, por cuanto cada propiedad
que está en manos del Estado, pierde valor cada
día, además que hasta ahora se han invertido
24 millones de dólares en su administración,
y ambos procesos (depreciación y gastos) se profundizan
cada día.
Algunas de esas propiedades llegaron
al gobierno desde 1995, producto del saneamiento de
la banca estatal efectuado ese año, y luego debido
a las quiebras bancarias, por lo que pasaron a poder
de las juntas liquidadoras, y ahora del Banco Central,
que se vio obligado a contratar a una empresa extranjera
para que se haga cargo del proceso de remate.
Tanto Flores como Alonso defendieron
la decisión de contratar a una entidad que no
tuviera nada que ver con el Banco para hacerse cargo
del proceso.
Sus razones fueron que era mejor
encargarle la tarea a alguien que tuviera suficiente
experiencia en ello –porque el “negocio”
del BCN es otro- y además, para evitar suspicacias
y “compadrazgos”.
Luego de un proceso de licitación
al que también se presentaron las compañías
Price WaterHouse y Operadora IBCE, S.A. de C.V. (de
Nicaragua y México, respectivamente), el Banco
seleccionó a First Financial Network (FFN), para
que liquide 300 millones de dólares en cartera
vencida, 1002 propiedades, centenares de obras de arte,
y US$28 millones en créditos cafetaleros que
se rematarán por separado.
¿Y los deudores?
Alfredo Berber, representante
en Nicaragua de FFN, dijo a Confidencial que los créditos,
propiedades y obras de arte a rematar se venderán
a precio de mercado, lo que significa que no tienen
un costo pre establecido y que se venderán al
mejor postor, así sea que éste oferte
sólo el 10 por ciento del valor nominal del bien.
“Hay que recordar que
estos son créditos que ningún banco quiso
adquirir cuando compraron la cartera de los que quebraron,
y que las juntas liquidadoras no pudieron colocar. Lo
mismo puede decirse de las propiedades”, explicó
el gerente Flores.
Aunque en teoría los
deudores pueden comprar su propia deuda –o recuperar
sus propiedades durante la subasta que se realizará
el 21 de mayo sin acceso a los medios de comunicación-
en la práctica es difícil que eso suceda
porque hay que depositar 100,000 dólares para
participar en el remate de los créditos o entregar
una garantía del 10% del monto ofertado por las
posesiones que se quiera comprar.
El pliego de bases cuesta
500 dólares para el primer caso, y 50 para el
segundo. ¿Podrán pagar esos montos cualquiera
de los deudores que está en quiebra?
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