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Polémica sobre aranceles y competitividad
Arroz: Agricorp pone "las reglas"
• Gigante arrocero lidera
acuerdo con productores de riego. ¿Estamos ante
un monopolio de hecho?
Iván Olivares
A diferencia de la mayoría
de mercados de granos –maíz, frijol, sorgo-
en los que compite un número indeterminado de
actores, el del arroz está liderado desde hace
tres años por el gigante AGRICORP, un consorcio
que domina el mercado de importación y procesa
más del 51% del arroz nacional.
Dueño de cuatro trillos,
AGRICORP opera otros ocho en alianza con varios socios,
lo que le da capacidad para trillar 2.5 veces todo el
arroz que se consume en Nicaragua.Esto
lo coloca en una posición ventajosa para captar
la producción nacional de arroz en granza, que
está protegido por un arancel del 85% a la importación.
La empresa también
tiene derecho a importar 85,177 toneladas métricas
y distribuir 2.42 millones de quintales de arroz en
todo el país cada año.
En comparación, su más cercano competidor
en el rubro de las importaciones, que es el Grupo Zeta,
sólo tiene derecho a importar 9,018 toneladas
cada año, mientras las empresas Agrícola
Comercial y Arronicsa, apenas pueden aspirar a 2,505
toneladas cada una.
Como líder de la industria
arrocera, Agricorp está en el centro de la polémica,
ahora que el sector arrocero (compuesto por productores,
importadores e industriales) está negociando
el cuarto Programa de Apoyo al Productor Arrocero (PAPA-4).
Entre las virtudes del PAPA
se celebra que desde hace tres años ha estabilizado
los precios en beneficio de los productores, pero sus
críticos, —incluso dentro del gobierno—,
señalan que este programa ha establecido un monopolio
de hecho a favor de AGRICORP, y que sólo favorece
a 230 grandes productores, excluyendo de sus beneficios
a más de 16,000 pequeños arroceros.
Adicionalmente, entre los
promotores de la apertura comercial de nuestra economía
se considera que al imponer un arancel del 85% a la
importación de arroz, se está obligando
a los consumidores a pagar más, subsidiando a
un pequeño pero influyente sector de productores
de arroz de riego.
“En el gobierno hay
un debate sobre el tema del PAPA y la forma en que la
protección del arroz repercute en el mercado.
No existe una posición única”, explicó
un consultor ligado al sector público.
Unión de contrarios
Los grandes arroceros aseguran
que el primer arreglo logrado a finales del 2,001 (PAPA-1),
cuando importadores y productores se unieron en torno
a AGRICORP, es lo que ha permitido salvar al sector.
“El rubro arrocero vivía
en la anarquía. Las ganancias le quedaban a los
camioneros y a los comerciantes informales que no invertían
ni generaban empleos”, dijo el Lic. Roberto Vargas,
socio fundador de AGRICORP.
Fernando Mansell, Presidente de
la Asociación Nacional de Arroceros (ANAR), coincide
con el importador al decir que “los productores
estábamos a punto de quebrar porque no ganábamos
lo suficiente para comenzar la temporada siguiente”.
Cuando se decidieron a negociar,
los productores buscaron a un socio que contara con
los recursos financieros y la estructura industrial
para que el plan funcionara, con lo que AGRICORP pasó
de “enemigo”, a “aliado”.
Cómo surgió AGRICORP
Este emporio agrícola surgió
en mayo del 2000, luego de la firma de una “tregua”
entre INA y COMERSA –dos empresas importadoras
que luchaban por el mercado local de arroz extranjero-
constituyéndose en la más grande del sector.
Vargas, uno de los fundadores del
gigante agrícola junto con Amilcar Ibarra, recordó
que luego de años de feroz batalla comercial,
aunados al desorden en que estaba el mercado local de
arroz, desapareció la mayoría de los importadores
de la gramínea, quedando sólo dos en el
mercado: INA y COMERSA, que estaba en sociedad con Rice
International.
Al ver que la batalla por el mercado
era eterna, y que se desgastaban compitiendo vía
precios, las dos empresas se buscaron una solución,
que fue fusionarse, creando una empresa tan grande,
que causó resquemor en el resto del sector.
“AGRICORP es ahora lo que
antes era el INCEI y luego ENABAS”, detalló.
Fernando Mansell, de ANAR.
Datos oficiales de AGRICORP indican
que la empresa factura unos 4 millones de dólares
al mes en su división arrocera. La suma se eleva
hasta los 6.5 millones de dólares mensuales,
al sumar todos los intereses de la compañía.
Negociar con el gigante
Siendo AGRICORP tan grande,
los arroceros se vieron obligados a negociar un acuerdo
con ellos para salvarse, “porque muchas fincas
estaban cerrando”, recordó Fernando Chamorro,
Fiscal de ANAR.
La situación era tan
mala, que en el último trimestre de cada año,
que es cuando sale la mayor parte de la cosecha, los
precios del quintal de granza promediaban los 90 córdobas
al productor, aunque el consumidor seguía pagando
lo mismo: entre 3 y 4 córdobas la libra, en dependencia
de la calidad y la procedencia.
¿La razón?
Los comerciantes se quedaban con la diferencia, mientras
las fincas arroceras comenzaban a desaparecer. Aunque
algunos trataron de comerciar por su cuenta, la mayoría
se retiró por el alto costo que implica crear
una red de distribución.
Por su parte, los importadores
debían bregar contra un arancel del 85%; limitarse
a un techo de 120,000 toneladas métricas al año,
y vender a bajos precios.
“El comercio informal
botaba los precios del arroz, fuera en granza (con cáscara)
u oro (blanco, listo para cocinarse)”, admitió
Mansell.
Después de dos Programas
PAPA exitosos, el PAPA-3 establece la autorización
para importar 100,208 toneladas métricas anuales,
(unos 2.2 millones de quintales) que pagarán
un 20% de impuesto, en vez del 85%.
La diferencia (65%), resultó
en una suma que oscila entre 8 y 14 millones de dólares,
y deberá emplearse para pagar mejores precios
a los productores y financiar los costos de almacenaje,
una operación manejada casi en su totalidad (más
del 80%) por AGRICORP.
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