|
Eterna adolescencia
en Londres
Juan Carlos Ampié
Will es un soltero sin oficio
ni beneficio. Sus preocupaciones son las de cualquier
muchacho: ver televisión, oir música y
conquistar muchachas. El problema está en que
Will tiene treinta-y-demasiados años, y el mundo
no es amable con los eternos adolescentes. Marcus es
un adolescente de verdad, pero sus preocupaciones son
las de un adulto: su madre vive en permanente depresión
suicida; su estilo de vida hippie lo hace blanco fácil
de la casual crueldad escolar. Cuando Will inventa un
hijo imaginario para ligar con madres solteras, sus
caminos se cruzan e inician una problemática
amistad.
Esta perceptiva comedia esta basada
en la novela de Nick Hornby, quien siempre a tenido
una línea directa a la psiquis del hombre adulto
en estado de adolescencia suspendida, embriagado por
la cultura popular, incapaz de hacer conexiones significativas
fuera de la esfera de su ser. La adaptación de
los hermanos Chris y Paul Weitz traduce los conflictos
internos de los protagonistas en dos monólogos
paralelos de brillante contraste. Todos los personajes
son redondeados a la perfección, incluyendo a
los femeninos, y el desenlace concretiza la conclusión
de la novela con conmovedora contundencia. No hay una
nota falsa en esta sorpresiva película, que le
da a Hugh Grant el mejor papel de su carrera. Rara vez
una comedia ligera logra calar tan hondo. No se la pierda.
|