SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLÍTICO • AÑO 7 • EDICION No. 334• DEL 6 AL 12 DE ABRIL DE 2003
EN PANTALLA

Eterna adolescencia
en Londres

Juan Carlos Ampié

 

Will es un soltero sin oficio ni beneficio. Sus preocupaciones son las de cualquier muchacho: ver televisión, oir música y conquistar muchachas. El problema está en que Will tiene treinta-y-demasiados años, y el mundo no es amable con los eternos adolescentes. Marcus es un adolescente de verdad, pero sus preocupaciones son las de un adulto: su madre vive en permanente depresión suicida; su estilo de vida hippie lo hace blanco fácil de la casual crueldad escolar. Cuando Will inventa un hijo imaginario para ligar con madres solteras, sus caminos se cruzan e inician una problemática amistad.

Esta perceptiva comedia esta basada en la novela de Nick Hornby, quien siempre a tenido una línea directa a la psiquis del hombre adulto en estado de adolescencia suspendida, embriagado por la cultura popular, incapaz de hacer conexiones significativas fuera de la esfera de su ser. La adaptación de los hermanos Chris y Paul Weitz traduce los conflictos internos de los protagonistas en dos monólogos paralelos de brillante contraste. Todos los personajes son redondeados a la perfección, incluyendo a los femeninos, y el desenlace concretiza la conclusión de la novela con conmovedora contundencia. No hay una nota falsa en esta sorpresiva película, que le da a Hugh Grant el mejor papel de su carrera. Rara vez una comedia ligera logra calar tan hondo. No se la pierda.