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Bolaños y los Estados Unidos:
¿Realpolitik o bollitospolitik?
TORONTO. Con su acostumbrada generosidad,
el Doctor Emilio Alvarez Montalván le atribuye
al gobierno Bolaños, capacidades que éste
no tiene. Señala el Dr. Alvarez Montalván
en su más reciente entrevista a Confidencial,
que la posición del gobierno nicaragüense
frente a la guerra liderada por los Estados Unidos contra
Irak, está basada en la realpolitik que orienta
las relaciones internacionales de nuestro país.
Que me disculpe mi amigo y maestro
por contradecirlo en esta oportunidad, pero el concepto
de realpolitik le queda como camisa de once varas a
la conducta internacional del enclenque cuerpo político
que nos gobierna.
Dejemos para otro día la
necesaria crítica que hay que hacer a la realpolitik,
en un mundo sediento de valores. Limitémonos
hoy a establecer si este concepto se aplica a la actuación
del gobierno de Nicaragua.
Los elementos de la realpolitik
El concepto de realpolitik hace
referencia a una doctrina que por encima de consideraciones
ideológicas, éticas, y morales, justifica
el uso del poder económico, político,
o militar de un país para defender y promover
el interés nacional.
Una versión patológica
de esta doctrina se expresa en la actuación de
los Estados Unidos en Irak. Una versión más
mesurada de la realpolitik, es la que practica el gobierno
del Reino Unido. En búsqueda de una posición
de relevancia dentro de Europa y el mundo, el gobierno
británico ha aceptado asumir la posición
de socio menor en su relación con Washington.
La realpolitik de Tony Blair es “moderada”,
porque los británicos no comparten el desprecio
de sus aliados americanos por el multilateralismo y
el derecho internacional.
La realpolitik también condiciona
la posición de los países europeos que
se oponen a la conducta militarista y unilateralista
de los Estados Unidos. El interés nacional de
estos países coincide con la consolidación
del multilateralismo y el derecho internacional, en
un momento en que los Estados Unidos intentan convertirse
en el Sheriff del mundo.
La realpolitik también ha sido practicada por
países que la han utilizado para transitar del
tercer mundo al primero. Un ejemplo concreto de esto
lo constituye el caso de Singapur. El gobierno de Lee
Kuan Yew (1959-1990), modernizó la economía
de este país formulando y adoptando un modelo
de desarrollo en el que los valores de la democracia
liberal se subordinaron al interés nacional,
que se conceptualizó en términos fundamentalmente
económicos.
Un ejemplo más reciente
—y más controversial— del uso de
la realpolitik por parte de un país débil,
lo constituye la visión estratégica de
desarrollo “Jordania Primero”, impulsada
por el gobierno monárquico de Abdullah II. “Jordania
Primero” sugiere que el interés del reino
está por encima de cualquier consideración
idealista de solidaridad con el mundo árabe.
Esta visión, independientemente de sus problemas
y debilidades, es el resultado de un esfuerzo político-intelectual
que intenta armonizar los principios de la moralidad
del mundo árabe, el derecho internacional, la
complejísima especificidad histórica jordana,
y el interés nacional de este país, tal
y como lo conceptualiza su gobierno monárquico.
Se puede estar en desacuerdo con la realpolitik de Abdullah
II, pero no se puede dejar de reconocer que “Jordania
Primero” es una posición pensada, razonada,
y explicada.
En todos los casos antes mencionados,
el ejercicio del poder del Estado se orienta dentro
de visiones que integran por lo menos tres elementos:
una articulación del interés nacional
–que en condiciones democráticas tiene
que ser socialmente legitimado—; una evaluación
del marco de limitaciones y posibilidades históricas
dentro del que operan sus gobiernos; y finalmente, una
valoración de la moralidad y la ética
universal que, de acuerdo a la realpolitik, debe subordinarse
al interés nacional. Hasta los Estados Unidos
con todo su poder, articulan, discuten, explican y tratan
de “vender” su política internacional,
como una mezcla de estos tres elementos.
El caso de Nicaragua
¿Cuál es la visión
del interés nacional que defiende el gobierno
Bolaños? ¿500 millones de dólares
para carreteras? ¿Visas para viajar a Irak? ¿Cuáles
son las “aspiraciones y memorias colectivas”
que promueve para crear un sentido de identidad nacional?
¿Dónde se encuentra la explicación
que aclare las razones por las cuales el gobierno piensa
que su apoyo a los Estados Unidos beneficia el interés
nacional de nuestro país?
¿Cómo contestar estas preguntas si el
gobierno Bolaños –armado de rimbombantes
secretarías de coordinación y estrategia,
y asesorado por un flamante “kitchen cabinet”—
ni siquiera ha sido capaz de publicar el borrador de
su “visión de nación” prometido
para comienzos de este año? ¿Cómo
saber lo que piensa y lo que quiere este gobierno si
ni siquiera conocemos cual es la filosofía política
del Presidente, o la que orienta la conducta de su gabinete?
¿En qué consiste el liberalismo que Bolaños
dice defender y amar?
¿Cuál es la valoración
que hace el gobierno Bolaños del orden internacional,
y de la moralidad de la guerra liderada por los Estados
Unidos contra Irak, mas allá de las medias verdades,
los silencios ignominiosos, las ambigüedades, y
las consignas mal aprendidas de su canciller, su vice-canciller,
y su representante ante las Naciones Unidas?
¿Cómo saber lo que piensa este gobierno
sobre las implicaciones de la guerra en Irak, con un
presidente que frente a las cámaras de la televisión
internacional, señala, sin perder su extraña
e incongruente sonrisa, que los nicaragüenses no
tenemos vela en el entierro del derecho internacional,
y que por lo tanto, él no tiene nada que decir
sobre el asunto de Irak?
¿De qué realpolitik estamos hablando con
un gobierno que vive en esa nube de irrealidad creada
por los cocteles de la embajada “americana”,
que empuja a sus ministros a creer que son verdaderos
aliados y amigos de los Estados Unidos, cuando en realidad
funcionan como los eternos clientes morosos que se contentan
con vivir de las migajas de la historia?
La bollitospolitik
El gobierno de Nicaragua
no practica la realpolitik, sino la bollitospolitik,
que debe verse como la contribución “filosófica”
del gobierno Bolaños al campo de las relaciones
internacionales. Presten por favor atención los
estudiantes de esta disciplina en la UCA y en la UAM.
La bollitospolitik es la
doctrina de los gobiernos mendigos que sin principios
políticos y sin visión de nación,
desconfían de la capacidad de sus pueblos para
adoptar posiciones internacionales dignas. La bollitospolitik
es la doctrina internacional que corresponde a la cultura
pragmática-resignada de los que entienden que
gobernar, es atemperarse a las circunstancias, siguiendo
siempre la ley del menor esfuerzo, y postrándose
siempre frente al poder del que puede más. Así,
la bollitospolitik y la conducta sumisa de los que la
practican, es la antítesis de la realpolitik,
que tiene como su principal objetivo, desarrollar el
poder y el interés nacional.
Si Richelieu, Bismarck y
Kissinger son algunas de las principales estrellas en
el firmamento de la realpolitik, Bolaños, Caldera
y Stadthagen, son las bujías “de a diez”
que cuelgan del opaco cielo (raso) de la política
de los bollitos...la bollitospolitik.
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