SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS POLÍTICO • AÑO 7 • EDICION No. 334• DEL 6 AL 12 DE ABRIL DE 2003
COLUMNISTA INVITADO

Bolaños y los Estados Unidos:

¿Realpolitik o bollitospolitik?

Andrés Pérez Baltodano

 

TORONTO. Con su acostumbrada generosidad, el Doctor Emilio Alvarez Montalván le atribuye al gobierno Bolaños, capacidades que éste no tiene. Señala el Dr. Alvarez Montalván en su más reciente entrevista a Confidencial, que la posición del gobierno nicaragüense frente a la guerra liderada por los Estados Unidos contra Irak, está basada en la realpolitik que orienta las relaciones internacionales de nuestro país.

Que me disculpe mi amigo y maestro por contradecirlo en esta oportunidad, pero el concepto de realpolitik le queda como camisa de once varas a la conducta internacional del enclenque cuerpo político que nos gobierna.

Dejemos para otro día la necesaria crítica que hay que hacer a la realpolitik, en un mundo sediento de valores. Limitémonos hoy a establecer si este concepto se aplica a la actuación del gobierno de Nicaragua.

Los elementos de la realpolitik

El concepto de realpolitik hace referencia a una doctrina que por encima de consideraciones ideológicas, éticas, y morales, justifica el uso del poder económico, político, o militar de un país para defender y promover el interés nacional.

Una versión patológica de esta doctrina se expresa en la actuación de los Estados Unidos en Irak. Una versión más mesurada de la realpolitik, es la que practica el gobierno del Reino Unido. En búsqueda de una posición de relevancia dentro de Europa y el mundo, el gobierno británico ha aceptado asumir la posición de socio menor en su relación con Washington. La realpolitik de Tony Blair es “moderada”, porque los británicos no comparten el desprecio de sus aliados americanos por el multilateralismo y el derecho internacional.

La realpolitik también condiciona la posición de los países europeos que se oponen a la conducta militarista y unilateralista de los Estados Unidos. El interés nacional de estos países coincide con la consolidación del multilateralismo y el derecho internacional, en un momento en que los Estados Unidos intentan convertirse en el Sheriff del mundo.
La realpolitik también ha sido practicada por países que la han utilizado para transitar del tercer mundo al primero. Un ejemplo concreto de esto lo constituye el caso de Singapur. El gobierno de Lee Kuan Yew (1959-1990), modernizó la economía de este país formulando y adoptando un modelo de desarrollo en el que los valores de la democracia liberal se subordinaron al interés nacional, que se conceptualizó en términos fundamentalmente económicos.

Un ejemplo más reciente —y más controversial— del uso de la realpolitik por parte de un país débil, lo constituye la visión estratégica de desarrollo “Jordania Primero”, impulsada por el gobierno monárquico de Abdullah II. “Jordania Primero” sugiere que el interés del reino está por encima de cualquier consideración idealista de solidaridad con el mundo árabe.
Esta visión, independientemente de sus problemas y debilidades, es el resultado de un esfuerzo político-intelectual que intenta armonizar los principios de la moralidad del mundo árabe, el derecho internacional, la complejísima especificidad histórica jordana, y el interés nacional de este país, tal y como lo conceptualiza su gobierno monárquico. Se puede estar en desacuerdo con la realpolitik de Abdullah II, pero no se puede dejar de reconocer que “Jordania Primero” es una posición pensada, razonada, y explicada.

En todos los casos antes mencionados, el ejercicio del poder del Estado se orienta dentro de visiones que integran por lo menos tres elementos: una articulación del interés nacional –que en condiciones democráticas tiene que ser socialmente legitimado—; una evaluación del marco de limitaciones y posibilidades históricas dentro del que operan sus gobiernos; y finalmente, una valoración de la moralidad y la ética universal que, de acuerdo a la realpolitik, debe subordinarse al interés nacional. Hasta los Estados Unidos con todo su poder, articulan, discuten, explican y tratan de “vender” su política internacional, como una mezcla de estos tres elementos.

El caso de Nicaragua

¿Cuál es la visión del interés nacional que defiende el gobierno Bolaños? ¿500 millones de dólares para carreteras? ¿Visas para viajar a Irak? ¿Cuáles son las “aspiraciones y memorias colectivas” que promueve para crear un sentido de identidad nacional? ¿Dónde se encuentra la explicación que aclare las razones por las cuales el gobierno piensa que su apoyo a los Estados Unidos beneficia el interés nacional de nuestro país?
¿Cómo contestar estas preguntas si el gobierno Bolaños –armado de rimbombantes secretarías de coordinación y estrategia, y asesorado por un flamante “kitchen cabinet”— ni siquiera ha sido capaz de publicar el borrador de su “visión de nación” prometido para comienzos de este año? ¿Cómo saber lo que piensa y lo que quiere este gobierno si ni siquiera conocemos cual es la filosofía política del Presidente, o la que orienta la conducta de su gabinete? ¿En qué consiste el liberalismo que Bolaños dice defender y amar?

¿Cuál es la valoración que hace el gobierno Bolaños del orden internacional, y de la moralidad de la guerra liderada por los Estados Unidos contra Irak, mas allá de las medias verdades, los silencios ignominiosos, las ambigüedades, y las consignas mal aprendidas de su canciller, su vice-canciller, y su representante ante las Naciones Unidas?
¿Cómo saber lo que piensa este gobierno sobre las implicaciones de la guerra en Irak, con un presidente que frente a las cámaras de la televisión internacional, señala, sin perder su extraña e incongruente sonrisa, que los nicaragüenses no tenemos vela en el entierro del derecho internacional, y que por lo tanto, él no tiene nada que decir sobre el asunto de Irak?
¿De qué realpolitik estamos hablando con un gobierno que vive en esa nube de irrealidad creada por los cocteles de la embajada “americana”, que empuja a sus ministros a creer que son verdaderos aliados y amigos de los Estados Unidos, cuando en realidad funcionan como los eternos clientes morosos que se contentan con vivir de las migajas de la historia?

La bollitospolitik

El gobierno de Nicaragua no practica la realpolitik, sino la bollitospolitik, que debe verse como la contribución “filosófica” del gobierno Bolaños al campo de las relaciones internacionales. Presten por favor atención los estudiantes de esta disciplina en la UCA y en la UAM.

La bollitospolitik es la doctrina de los gobiernos mendigos que sin principios políticos y sin visión de nación, desconfían de la capacidad de sus pueblos para adoptar posiciones internacionales dignas. La bollitospolitik es la doctrina internacional que corresponde a la cultura pragmática-resignada de los que entienden que gobernar, es atemperarse a las circunstancias, siguiendo siempre la ley del menor esfuerzo, y postrándose siempre frente al poder del que puede más. Así, la bollitospolitik y la conducta sumisa de los que la practican, es la antítesis de la realpolitik, que tiene como su principal objetivo, desarrollar el poder y el interés nacional.

Si Richelieu, Bismarck y Kissinger son algunas de las principales estrellas en el firmamento de la realpolitik, Bolaños, Caldera y Stadthagen, son las bujías “de a diez” que cuelgan del opaco cielo (raso) de la política de los bollitos...la bollitospolitik.