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Elección en CSJ: "cisma
político FSLN-Bolaños
• Bolaños intenta
cortar el hilo grueso del pacto
PLC-FSLN
Lourdes Arróliga
La relación de colaboración
que hasta ahora ha mantenido el Frente Sandinista con
el gobierno, podría romperse cuando el presidente
intente cortar uno de los hilos más resistentes
del pacto PLC-FSLN: las cuotas de poder en la Corte
Suprema de Justicia.
La postergada elección de
los cinco magistrados de la Corte Suprema de Justicia
(CSJ) —que salieron en julio del año pasado—,
tendrá que efectuarse a más tardar a principios
de septiembre, pues el 13 de ese mes culminan su período
otros cuatro magistrados.
Y frente a una elección,
ya sea de cinco magistrados primero y luego de cuatro,
o de nueve “en un solo paquete”, Bolaños
se encuentra en una situación de precariedad
política, pues no cuenta con una bancada mayoritaria
en la Asamblea.
Una fuente presidencial indicó
a Confidencial que el gobierno visualiza la elección
de los Magistrados como un paso concatenado con la aprobación
de “las reformas que sean posibles en este momento”
en la Corte Suprema de Justicia.
“Sabemos que no se puede
cambiar todo de una vez, pues además se necesitarían
cambios constitucionales, pero lo realista es sembrar
la semilla del cambio con la elección de los
nuevos magistrados”, indicó.
Sin embargo, fuentes políticas
del FSLN y el PLC aseguran que ambos partidos están
viendo la próxima elección como una oportunidad
para mantener o mejorar sus respectivas cuotas de poder
en la Corte.
Los sandinistas buscarán
cuatro magistraturas, mientras que los liberales también
apuestan a la misma cuota, quedando solamente un cupo
disponible para los candidatos que proponga el Ejecutivo.
Fuentes políticas de ambos
partidos indican que “aún no han iniciado
las conversaciones”, pero sí tienen claro
que ellos tienen la última palabra.
El diputado liberal Wilfredo Navarro aseguró
que antes de septiembre “estarán electos
todos”, mientras que el sandinista Edwin Castro
advirtió que las elecciones podrían ser
incluso antes de julio.
Si el Frente Sandinista logra las
cuatro candidaturas en la nueva elección, completaría
siete magistrados en la Suprema, junto con Alba Luz
Ramos, Rafael Solís y Armengol Cuadra; y los
liberales siete con Carlos Guerra, Iván Escobar
Fornos y Guillermo Selva (más los cuatro nuevos);
el independiente Guillermo Vargas Sandino y el candidato
del Ejecutivo, si ambos partidos deciden “darle
un chance”.
Distanciamiento con el FSLN
Según una fuente judicial,
el Frente Sandinista buscará consolidar sus posiciones
dentro de la Corte. “Han retrasado el nombramiento
de los magistrados para sacar ventaja de la situación
entre Arnoldo Alemán y Bolaños”,
mencionó.
El conflicto PLC- gobierno
le abre un abanico de opciones extremas: crear caos
institucional (si no se realizan elecciones) y “culpar
al gobierno por eso”; segundo, impulsar reformas
constitucionales —para reducir el número
de magistrados a siete—, “con lo que la
Corte quedaría en manos de los sandinistas, que
hoy por hoy tienen seis magistrados.
Según la fuente, sandinistas
y liberales ven sus cuotas de poder en la Corte, como
un mecanismo de protección frente a eventuales
investigaciones del gobierno, sobre temas de corrupción
y recordó que el caso de INTERBANK aún
está pendiente.
“El Frente y los liberales
se están jugando el pellejo, cuando caiga uno
de ellos (por algún caso de corrupción).
No lo van a permitir, entre más fieles (sean
los candidatos) es mejor”, agregó la fuente.
Gobierno prepara consulta
Por su parte, el gobierno
mantiene el proyecto de lanzar una consulta nacional
den junio. Uno de los ejes de la consulta es recabar
la opinión de la ciudadanía y sectores
especializados en torno a la reforma judicial.
Esta semana surgió
una iniciativa ciudadana para promover la reforma en
los poderes del Estado, en un grupo en el que figuran
personalidades como los doctores Alejandro Serrano Caldera,
Alberto Saborío, y el directivo del MUN y Conciencia
Nacional, Joaquín Cuadra Lacayo.
Entre las “reformas
posibles” a corto plazo, la fuente presidencial,
mencionó entre otras la aprobación de
la ley de carrera judicial, una mayor especialización
de los magistrados en salas y tribunales, y despartidarizar
el proceso de elección.
Sin embargo, la bancada del
PLC, ahora declarada opositora al gobierno descalifica
toda iniciativa política del Ejecutivo. El diputado
Wilfredo Navarro opina que todo lo que impulsa el gobierno
o “cualquier organismo, mal llamado de la sociedad
civil, no tiene ningún peso específico,
porque quienes decidimos sobre reformas a las leyes
somos los diputados”.
“Es como una ingerencia
del Ejecutivo hablar de estos temas sin consultar con
la Asamblea Nacional. El gobierno debiera preocuparse
por tener una política exterior más congruente,
la defensa de los recursos naturales, garantizar el
cumplimiento de las promesas de campaña, o sea,
que esos planteamientos del Ejecutivo son sueños
de opio”, indicó.
Mientras tanto, el peso político
de Bolaños en la Asamblea sigue dependiendo del
apoyo que le brinde el FSLN.
A pesar de que en días
pasados se les sumaron diez diputados suplentes de la
bancada liberal a los nueve diputados de la bancada
Azul y Blanco, la fuerza política de ésta
es aún insuficiente para impedir una negociación
a dos bandas, si el FSLN y el PLC, deciden repartirse
los candidatos a la Corte.
Pero el gobierno insiste
en poner buena cara ante el temporal que se avecina,
y aduce que “aún no hemos hablado con los
partidos sobre la elección”, según
expresó una fuente presidencial.
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