|
¿Masificar educación?
sí, pero con calidad
Vanessa Castro Cardenal
Lo masivo rara vez es bueno y por
eso nadie esperaría comida “gourmet”
que se cocina para cientos de personas. No obstante,
con esfuerzo puede encontrarse muy buena comida a bajo
precio, como también productos “buenos,
bonitos y baratos”.
En lo que respecta a educación,
muchos países han logrado brindar educación
masiva de calidad y no pocos hicieron esto desde la
pobreza. Nicaragua no tendría porque ser una
excepción. Creer que Nicaragua puede hacerlo
me ha motivado a escribir este artículo.
Enfrentamos una serie de obstáculos
para expandir nuestro sistema educativo y para impartir
en nuestras escuelas una educación de calidad.
Entre estos sobresalen:
• Están fuera del
sistema educativo los nicaragüenses de menor ingreso.
Según datos del Ministerio de Educación
más del 50% de los niños(as) no asiste
a la escuela por razones económicas.
• Nuestros docentes son los
peores pagados de todo el istmo centroamericano.
• Tenemos una población
bilingüe en lugares alejados que necesitan servicios
educativos adaptados a su cultura. Esto es caro.
Sin embargo, por mi trabajo de
investigación se que hay muchas escuelas en diversos
distritos y municipios, que ofrecen un servicio educativo
de alta calidad a pesar de la pobreza.
La donación que Nicaragua
recibirá al ser incluida en la iniciativa “Education
for All” tiene como uno de sus propósitos
que en el 2015 todos los niños en edad escolar
estén matriculados. Una parte de este dinero
se invertirá en becas que permitirán a
los más pobres asistir a la escuela. También
escuché al Ministro de Educación comentar
en televisión que se impulsará un proyecto
de alfabetización y educación primaria
para adultos que son parte de esta población
en pobreza.
Estos elementos combinados contribuirán
a mejorar la cobertura y la asistencia a la escuela.
Pero para que produzcan un incremento de la calidad
deben involucrar a sus beneficiarios y convertirlos
en gestores educativos.
Las becas pueden ser un eje para
organizar mejoras masivas a la calidad, si no se usan
como dádivas. Para que las becas contribuyan
a la mejoría del servicio deben atarse a compromisos
de la escuela y la familia, de lo contrario empobrecerán
el espíritu de quienes las reciben. A pesar de
sus necesidades materiales insatisfechas, los futuros
beneficiarios pueden aportar al desarrollo de Nicaragua
y al de su propia familia.
Examinando experiencias exitosas que he visto en marcha,
extraigo las siguientes sugerencias:
1.- El programa de educación
de adultos a implementarse es muy importante, pero recomiendo
se inicie en los mismos territorios donde se organizará
el programa de becas para requerir de aquellos participantes
que son padres, sus aportes organizados a la mejoría
de la escuela donde estudian sus hijos becados.
2.- Las familias beneficiadas por
el programa de becas deben asumir compromisos. El proyecto
de becados que auspicia APRENDE II ha establecido que
los padres garanticen la asistencia estudiantil puntual
a la escuela. Esto es todavía insuficiente, los
padres pueden hacer más y si lo hacen organizados
incrementarán la calidad de su escuela. Además,
los que tienen suficiente nivel académico deben
comprometerse a supervisar las tareas de sus hijos.
En varias escuelas Modelos del
MECD atendidas por el Proyecto BASE II, la participación
de los padres ha contribuido a elevar el rendimiento
académico, no sólo porque limpian, cocinan
y ornamentan la escuela, sino porque sustituyen a docentes
enfermos, ayudan a estudiantes en riesgo, e incluso
dan clases. Es importante resaltar que esto lo hacen
sin recibir ningún estímulo material.
Supe incluso de una madre analfabeta que pedía
el cuaderno a su hijo diariamente como forma de controlar
sus tareas aún sin entenderlas.
3.- Aprovechando la experiencia
acumulada por APRENDE II sugiero que las escuelas donde
se concentrarán muchos estudiantes becarios se
beneficien también del programa. El programa
APRENDE ha entregado un bono para cada escuela donde
hay becas y supervisa se utilice en mejoras para el
centro y su servicio, esto debe continuarse. Además,
un programa ampliado de becas con fondos EFA, debe incluir
un estipendio para mejorar el salario docente, atándolo
al cumplimiento de los compromisos del programa de becas.
Los actuales salarios, menores de cien dólares,
no contribuyen para nada a la calidad del sistema educativo.
4.- Sacando lecciones de lo que
actualmente hacen APRENDE II y BASE II, conviene pensar
en involucrar a las estructuras del Ministerio en cada
departamento en la implementación del programa
de becas. Esto lo hará menos costoso y contribuirá
a que se exija a estas escuelas un mejor rendimiento
y más retención estudiantil.
Si el programa de becas se ata
a compromisos de padres, funcionarios educativos, directores
y docentes, muchas escuelas sin agua, pupitres y/o pizarras,
mejorarán. Y si en esto apoya la sociedad civil,
empresarios y organismos no gubernamentales, en 2015,
podremos tener a todos los niños en la escuela
y simultáneamente incrementar la calidad del
servicio educativo.
|