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El frente de guerra
de los medios
En la guerra que libran Estados
Unidos y Gran Bretaña contra Irak, se han inventado
dos nuevos conceptos para renombrar a los periodistas
internacionales que cubren el conflicto. Antes se les
conocía simplemente como “corresponsales
de guerra”, ahora se les llama periodistas embedded
(implantados), o unilaterals (unilaterales).
Los primeros hicieron un verdadero
“pacto con el diablo” para acompañar
a las unidades militares invasoras, y reportan desde
los más diversos frentes información estrictamente
“regulada” por las normas de los jefes militares.
En consecuencia, su grado de autonomía periodística
para reportar sobre situaciones conflictivas, es cercano
a cero.
Los segundos están cubriendo
la guerra “por la libre”, y corren el riesgo
de perder la vida, como ya ocurrió con algunos,
o de ser apresados o expulsados de Irak. Son más
“libres” y en verdad no son nada “unilaterales”
sino todo lo contrario, pero sus noticias son más
escasas.
Los periodistas embedded en las
tropas, describen las acciones de guerra utilizando
la primera persona en plural. Dicen “nosotros”,
aludiendo a los ataques lanzados por sus gobiernos y
sus ejércitos. Y de vez en cuando, intentan diferenciarse
un poco, recurriendo al eufemismo de “las fuerzas
de la coalición”. Pero no existe el más
mínimo distanciamiento profesional entre ellos,
Bush y Blair, y sus comandantes militares. Están
sumidos en una trampa sin salida, que algunos consideran
una misión patriótica.
En su retaguardia, desde donde
transmiten las cadenas de televisión, en Nueva
York, Washington, o Atlanta, se ha producido otra innovación
mediática. El formato televisivo tradicional
que se utilizaba para brindar noticias sobre el estado
del clima, con animaciones a colores de lluvias, truenos
y nieve, sobre un mapa, ha sido sustituido por los juegos
de guerra. Ahora una atractiva presentadora y un alto
militar retirado, explican las estrategias de guerra
de Estados Unidos, sobre el mapa de Irak, apoyándose
en animaciones de tanques, tropas, aviones, y lluvias
de fuego.
Ese es nuestro pan de cada día:
estamos bombardeados por muchos eventos militares y
mucha más propaganda aún, pero apenas
existe algún análisis independiente sobre
la guerra en los grandes medios televisivos. La BBC
aventaja con creces a las cadenas norteamericanas, aunque
el vacío informativo aún persiste.
Es cierto que el público
tiene derecho a escoger, monitorear, y sacar sus propias
conclusiones. Pero la desproporción que existe
entre las fuentes informativas es descomunal.
La guerra, además. se está
trasladando literalmente al Internet. La primera víctima
ha sido la página web de la televisora árabe
Al Yazira, que estaba ofreciendo imágenes desconocidas
de la guerra. Una escuadra de hackers la neutralizó
hace unos días. El dilema del público
en esta guerra, entonces, es cada vez más difícil:
¿cómo recabar información de verdad?
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