| La posición de Bolaños sobre Irak
¿Incompetencia o mala intención?
Andrés Pérez
B.
Toronto. El comunicado oficial de nuestra
cancillería,
justificando el endoso a la política de Bush
en Irak, constituye una deprimente colección
de insidiosas generalizaciones, y de irresponsables
extrapolaciones,
que ponen de nuevo en evidencia el vacío ético
y legal de la política exterior del gobierno
de Enrique Bolaños.
La versión oficial es que el
gobierno Bolaños
decidió apoyar la guerra de los Estados Unidos
contra Irak, porque Nicaragua está en lucha
contra el terrorismo. Esta aseveración está basada
en una falsa extrapolación. ¿Cómo
explica el canciller Caldera, que países que
participan activamente en la lucha contra el terrorismo
internacional —Francia,
Alemania y Canadá, por ejemplo—, se opongan
a la guerra de los Estados Unidos contra Irak?
Se alega
que Nicaragua apoya la operación militar
unilateral, porque el terrorismo atacó a Estados
Unidos el 11 de septiembre, y ahora ellos están
defendiéndose. Este razonamiento, además
de violentar la estructura lógica que sirve
de fundamento al derecho internacional, refleja un
profundo
desconocimiento de los argumentos utilizados por los
mismos “aliados” del gobierno Bolaños.
Despejemos
la nube de humo creada por la embrollada lógica de la cancillería, y establezcamos
la verdad, apoyados en lo que el mundo conoce. El terrorismo
atacó a los Estados Unidos. Los Estados Unidos
tienen derecho a defenderse y a contra-atacar a quienes
los han agredido. No existe, sin embargo, ninguna evidencia
que demuestre que Irak haya participado en el ataque
terrorista del 11 de Septiembre, o que esté participando
en actividades terroristas internacionales, o que piense
atacar a los Estados Unidos. Esto lo ha reconocido la
misma CIA.
Tony Blair entiende lo que nuestra
cancillería
ignora. En su presentación ante el parlamento
del Reino Unido, el lunes de la semana pasada, el primer
ministro británico reconoció que las evidencias
de colaboración entre Bagdad y el terrorismo internacional
son “flojas”, procediendo luego a utilizar
otros argumentos para justificar su posición
de apoyo a los Estados Unidos.
La cancillería sostiene que el gobierno Bolaños
apoya a los Estados Unidos porque Nicaragua está a
favor de la resolución 1441. Este argumento también
carece de validez, y es uno de los más débiles
en el arsenal de justificaciones utilizado por el gobierno
británico y por el gobierno estadounidense.
Es por eso que ni los voceros de Washington, ni los
de Londres,
lo utilizan con la ligereza con que lo usa el gobierno
de Nicaragua.
La resolución 1441 no autoriza a los Estados
Unidos a atacar a Irak. Esta es la razón por la
cual los Estados Unidos y el Reino Unido intentaron obtener
una segunda resolución que legitimara el uso de
la fuerza contra el régimen de Bagdad. Este intento,
como todos sabemos, fracasó.
La resolución 1441 exigía el desarme de
Irak; establecía un sistema de inspecciones para
lograr este desarme; advertía al régimen
de Sadam Husein que podía sufrir “graves
consecuencias” si rehusaba a colaborar con estas
inspecciones; y establecía —en sus puntos
4, 11, y 12— que el Consejo de Seguridad –y
no los Estados Unidos o ningún otro país
del mundo--, tendría que evaluar la efectividad
de las inspecciones, y determinar las medidas que deberían
adoptarse en caso de incumplimiento por parte del gobierno
de Irak.
La mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad
coinciden en señalar que el régimen de
inspecciones impuestos sobre Irak, estaba funcionando.
Los Estados Unidos y el Reino Unido, sin embargo, decidieron
ignorar la autoridad del Consejo, y las obligaciones
que impone el derecho internacional sobre los países
del mundo.
Y así llegamos a donde estamos: enfrentados a
una guerra que es ilegal porque no cuenta con la autorización
del Consejo de Seguridad; ilegítima porque no
cuenta ni con el apoyo de la inmensa mayoría de
los gobiernos del mundo, ni con el apoyo de la opinión
pública internacional; e inmoral, porque le impone
un injusto precio de sangre al sufrido pueblo de Irak.
Nada de esto parece importarle al gobierno Bolaños,
que hoy construye una relación de conveniencia
con Washington, sobre la sangre del sufrido pueblo de
Irak, y sobre la dignidad del pueblo de Nicaragua.
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