| Alba Luz Ramos llama al orden en la justicia
La Presidenta intenta imponer su "estilo"
• “Es importante que CSJ
demuestre voluntad de ordenar el Poder Judicial”
Lourdes Arróliga
Casi cinco meses han pasado desde que logró ser
electa presidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
La magistrada Alba Luz Ramos, la “señora presidenta” como
la llaman en algunos corrillos judiciales, intenta cumplir
sus promesas de modernización e imponer un nuevo
estilo en la esfera judicial.
Esta semana, sin dar más largas al asunto, la Corte
en Pleno, destituyó de sus cargos a dos juezas:
Flavia Solís del Tercero Distrito del Crimen y Vanessa
Chévez, del Cuarto Distrito del Crimen, ambas involucradas
en la liberación del narcotraficante guatemalteco
Juan Carlos Ospina.
El mérito de esta decisión se atribuye,
en parte, a la agilización del caso por parte de
la magistrada Ramos.
“
Yo les dije que sino resolvíamos esto rápido
se nos iba a venir encima todo”, comenta la magistrada,
para quien dichas acciones son señales de un giro
en la percepción de corrupción judicial.
“Esto ha sido de gran trascendencia para recordarnos
que como servidores públicos estamos sometidos a
controles y que debemos mantener nuestra conducta dentro
de los cauces legales. El hecho de que durante mucho tiempo
se hayan puesto quejas, que hay irregularidades y que no
se haya hecho nada, se crea un estado de inanición,
entonces creo que no es bueno para nadie. Uno puede creer
que tiene facultades discrecionales en el cargo y que puede
hacer lo que quiera y que no va a pasar nada. Mientras
que si tenemos un control del tipo que sea; institucional
o normativo, a través de la Comisión (Disciplinaria),
no es así”, dice Ramos.
Para ella, “es importante que la CSJ demuestre voluntad
de ordenar el Poder Judicial”. “Esta es una
cuestión que tiene que ver con el entorno en que
están ocurriendo las cosas, el contexto social y
político porque hay también una manifestación
de la población sobre la necesidad de ordenar al
Poder Judicial”, indica la magistrada, quien ha tenido
que sacrificar sus afinidades personales, pues como ella
misma confiesa tenía un aprecio “especial” por
la doctora Solís.
¿Le costó tomar esta decisión?,
le pregunto.
“Sí muchísimo, yo siento mucha pena
por esto que ha ocurrido, especialmente en el caso de Flavia
porque no tenía antecedentes. Nunca se dijo que
ella fuera una juez que cometiera irregularidades, ni tenía
antecedentes de quejas, más que por otro tipo de
cosas de carácter y de ser inaccesible. Sin embargo,
es muy difícil para nosotros obviar las evidencias
que se han presentado, sobre todo en un caso de tal relevancia”,
responde.
Pero la Corte no recetó el mismo remedio al doctor
Sabino Hernández, ex juez del Séptimo Distrito
del Crimen, quien esta acusado de haber aceptado un soborno
por parte de los hermanos Centeno Roque, involucrados en
la quiebra del Banco Intercontinental (INTERBANK).
A Hernández sólo se le comprobó que
se reunió con los implicados en Guatemala, explica
Ramos y se salvó por el auto de prisión que
impuso a los reos.
“Él realmente puso el auto de prisión
a las personas que lo estaban acusando, entonces era muy
difícil llegar a una conclusión. Pero en
este caso (Ospina) hay una persona que fue capturada con
500 kilos de cocaína y que está en libertad”.
La “cacería” ha despertado el temor
de algunos jueces, que amenazan con filtrar a los medios
de comunicación los favores que le han hecho a los
magistrados, según las fuentes judiciales.
Ramos dice no temer: “Yo no sé si han hecho
favores. Yo no acostumbro llamar a los jueces para que
fallen en un determinado sentido, a favor o en contra de
nadie. Si algún magistrado lo hace y ellos creen
que tienen que denunciarlo, que lo denuncien. La Ley Orgánica
lo dice claramente, que los jueces tienen que denunciar
las presiones que reciban de sus superiores jerárquicos”,
indica.
¿Podrían rodar más
cabezas?
Pero las cabezas podrían seguir rodando, si se
comprueba la relevancia de otros casos en que los jueces –tanto
de Managua como del interior del país—, han
liberado a reos involucrados en el narcotráfico.
La Corte registra un total de 92 casos.
“Sí, se van a investigar otros casos, y efectivamente
no es la primera vez. Hay ocasiones también en públicamente
se ha puesto de manifiesto que un juez ha sacado a alguien
que ha sido capturado con cantidades grandes de drogas”,
señala la doctora Ramos, refiriéndose a dos
casos pasados: uno ocurrió en Bluefields, donde “agarraron” a
los traficantes “con una cantidad bien grande” y
un juez los liberó dos días después.
Su destitución fue inmediata, recuerda la magistrada.
Otro juez suplente de Chontales
dejó en libertad
a un narcotraficante, revocando el auto de prisión
que le había puesto el juez propietario.
“Cada magistrado se ha comprometido que los casos
que están en los departamentos que atienden los
van a investigar y se van a pasar a la Comisión
Disciplinaria y después a Corte Plena, porque lo
que vamos a valorar es si realmente ha habido casos de
gran relevancia o menores, porque en esta ley (285 Ley
Sobre el Tráfico Ilegal de Drogas, Estupefacientes
y otras Sustancias Psicotrópicas) hay un amplio
espectro, porque la ley cubre el que es capturado con más
de 200 gramos hasta el que es capturado con 500 o mil kilos
de cocaína”.
La Corte definirá si se trata de simple posesión
o tráfico de drogas. No obstante, Ramos aclaró que “independientemente
de eso, los jueces no deben sacar a nadie (bajo fianza)”.
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