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La Frida posible
Esta no es la primera vez que se
hace una película sobre Frida Khalo — “Frida:
Naturaleza Viva” del mexicano Paul Leduc se estrenó
en 1984, con Ofelia Medina en el papel estelar; pero
es comprensible que Salma Hayek soñara con filmar
una. La vida de la pintora
tiene suficiente drama para varias telenovelas, desde
el accidente que sufre en su juventud hasta su tormentosa
relación con el muralista Diego Rivera. Y hay
algo de sentido común en la idea de darle el
papel de la pintora más conocida de México
a la actriz mexicana mas cotizada de Hollywood, pero
no fue fácil llegar a este punto.
Existían planes de hacer
una película sobre Frida Khalo desde la década
de los ochenta, cuando los árbitros del buen
gusto re-descubrieron su pintura. Las norteamericanas
Anabella Sciora, Madonna y Laura San Giacomo flirtearon
en su momento con el papel.
Desde que Hayek emigró a
Estados Unidos a mediados de los 90, cabildeó
a su favor y logró vencer a su principal competencia,
un proyecto paralelo con Jennifer Lopez. Su perseverancia
rindió frutos. Hayek es la única Frida
de Hollywood, con una nominación al Oscar como
reconocimiento a sus esfuerzos, pero su triunfo está
condicionado por las circunstancias que dieron luz a
la película.
El guión es acreditado a
cuatro escritores diferentes, sin contar una remozada
final ejecutada por el actor Edward Norton — John
D. Rockefeller en la película y novio de Hayek
en la vida real—. La práctica es común,
pero en este caso genera un producto sin voz propia.
Se repasan grandes momentos en la vida de Khalo con
la fastidiosa morosidad de un bio-film convencional.
No se logra darle cohesión dramática a
años de acontecimientos y experiencias.
Siendo una producción de
capital norteamericano que debe recuperar su inversión
en los Estados Unidos, la película necesariamente
ha sido filmada en inglés. La mayor concesión
que se hace es dejar que los personajes hablen con un
acento hispanizado. El efecto es un poco desorientador
al principio.
Un proyecto de esta naturaleza
necesita todo el poder de la celebridad para ser viable.
Además de Hayek, el actor inglés Alfred
Molina es sorpresivamente efectivo como Diego Rivera.
El reparto incluye además a Antonio Banderas,
Ashley Judd, Valeria Golino y Geoffrey Rush. Todos acometen
sus papeles con gusto, pero cuando el ritmo del guión
decae, los actores pasan a ser estrellas jugando en
una velada.
A pesar de todo, hay mucho que
disfrutar en “Frida”. Hayek y Molina tienen
sus buenos momentos, y la directora Juliet Taymor (Titus)
es una estilista privilegiada que adora la imaginería
latina – su primer éxito en el teatro no
fue “El Rey León, sino “Juan Darién”,
una obra con actores y marionetas basada en leyendas
sudamericanas.
Puede sentirse el placer de Taymor
al sumergir a Hayek en los retratos de la pintora. En
la fiesta de boda, un retrato de los novios se rodea
de parejas bailando mientras las imágenes pintadas
se vuelven de carne y hueso. Cuando Frida y Diego toman
por asalto Nueva York, una juguetona secuencia los imagina
como figuras animadas. Impresionada por el cine mudo,
Frida imagina a Diego como King Kong, en la cima del
Empire States.
La película es hermosa.
Puro caramelo visual. A pesar de las reproducciones
exactas de sus pinturas más perturbadoras, la
esencia del trabajo de Khalo, su morbosidad visceral,
no encuentra eco en la visión de Taymor, que
a veces es demasiado artificiosa y bonita para su beneficio.
Sin embargo, todas las quejas parecen mezquinas. Sintetizar
a Frida Khalo en una película es una tarea ingrata,
que Taymor y Hayek han ejecutado con dignidad y gracia.
Sitio oficial:
www.miramax.com/frida
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