SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS | AÑO 7| No.329| DEL02 AL 08 DE MARZO-2003

Ojo de mujer

Un éxito diplomático

 

Manuel Orozco

 

A pesar que la visita ocurrió durante una etapa crítica en el debate de la política exterior de Estados Unidos en relación a Irak, la recepción fue muy calurosa. El presidente Bush y otros funcionarios de su administración escucharon el mensaje de Bolaños.

Washington DC. El año pasado, cuando el recién electo presidente Enrique Bolaños vino a Washington a reunirse con oficiales del gobierno de George Bush y con los organismos financieros internacionales, la recepción fue positiva y alentadora pero con poco que ofrecer. Un año después —durante la visita que culminó el viernes pasado— tanto el mensaje que la administración Bolaños ha dado a Washington, como la respuesta que la administración actual ofreció ha sido de mayor apertura y acercamiento.

El mensaje de Nicaragua fue claro: la lucha contra la corrupción ha permanecido inflexible, la reforma económica se ha mantenido de acuerdo a los términos negociados con organismos financieros internacionales y la oposición, y el compromiso con el libre comercio se ha puesto en la práctica.

Además de haber mostrado capacidad de ejecución de lo propuesto, el presidente Bolaños ofreció su compromiso con temas de seguridad regional. Específicamente, Bolaños propuso la idea de promover el desarme regional mediante la destrucción de armamento bélico, tal como el de misiles de corto alcance en Nicaragua. Esta propuesta fue significativa dado que se produjo después que el tráfico de armas provenientes de Nicaragua había creado una crisis sobre la incapacidad oficial del control de armamento.

Otro mensaje importante que el presidente dejó claro fue el que Nicaragua es un país con una voz. El presidente llegó acompañado de legisladores de diferentes partidos y fracciones dando una impresión de un país unificado y comprometido con el crecimiento económico. Al mismo tiempo planteó la visión de su gobierno sobre crecimiento económico enfatizando el área programática concentrada en la inversión y el desarrollo de la infraestructura productiva.

La acogida en Washington

A pesar que la visita del presidente Bolaños ocurrió durante una etapa crítica en el debate de la política exterior de Estados Unidos en relación con el conflicto con Irak y Corea del Norte, la recepción fue muy calurosa. Diplomáticamente esta fue una visita exitosa para el gobierno de Nicaragua y para el país en general. El presidente Bush y otros funcionarios de su administración escucharon el mensaje de Bolaños.

El aspecto más significativo de la atención puesta sobre Bolaños se refirió al reconocimiento del trabajo realizado por el gobierno en su lucha contra la corrupción. Para Estados Unidos ha sido claro que el tema de corrupción debe ser prioritario, desde el Departamento de Estado a la embajada en Nicaragua se ha hecho expresa la voluntad de luchar mutuamente en el tema contra la corrupción y el lavado de dinero.

Sin embargo, el tema de seguridad y la propuesta sobre desarme también representó un aspecto muy importante de la visita. Ya los dos países habían empezado discusiones específicamente sobre la destrucción de los misiles tierra-aire (SAM). Nicaragua posee una gran cantidad de armamento defensivo, que en manos del crimen organizado puede resultar en un instrumento destructivo de gran envergadura. A partir del aumento de medidas de seguridad internacional y regional, la destrucción de esos misiles es una prioridad para Estados Unidos, ya que este armamento puede ser utilizado para derribar aviones civiles por acciones terroristas.

La propuesta obviamente fue tomada con cierto escepticismo dado que la posibilidad de lograr un desarme regional de material bélico no es realista. Esto es más evidente frente a la tensión fronteriza existente entre Honduras y Nicaragua. Sin embargo, la oferta de un diálogo sobre cooperación regional en el control de armamento y tráfico de armas puede ser promovida por Estados Unidos.

El éxito diplomático de esta visita merece mucha atención. Tener un oído atento durante esta época crítica para Estados Unidos es un voto de confianza bastante significativo. Para Nicaragua este éxito abre la oportunidad de plantear una agenda concreta y planificada sobre la posibilidad de ampliar el financiamiento y la cooperación dentro del marco de la negociación comercial con Estados Unidos y de la profundización del crecimiento económico.

El actual gobierno ha identificado como estrategia principal un crecimiento económico basado en la infusión de capital en el sector de infraestructura y en ciertos proyectos específicos de inversión. Estados Unidos, por su parte, ha mostrado interés en apoyar esa perspectiva y promover un cambio de posiciones en las instituciones como el BID, FMI y BM. Sin embargo, como cualquier decisión, es importante tener presente que cualquier apoyo que se reciba en esta materia será igualmente sujeto a su éxito, lo que significa que el apoyo futuro dependerá de la ejecución exitosa de esta nueva estrategia.