SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS | AÑO 7| No.329| DEL02 AL 08 DE MARZO-2003

En Pantalla

Cielo nublado

Juan Carlos Ampié

 
Victoria Abril y Penélope Cruz son ángeles perdidos en Bendito Infierno  

La premisa de “Bendito Infierno” es un sueño de marketing: las divas internacionales del cine español y los galanes mas populares del cine mexicano juegan a ser ángeles y demonios en el Madrid de hoy día.

Gael García Bernal es el Diablo! Penélope Cruz es una diablesa! Victoria Abril es un angel! Los signos de admiración casi se escriben solos. El cielo y el infierno existen como grandes corporaciones. Abajo se habla inglés, y todo parece película de Tony Scott. Arriba se habla francés, y todo se mira en glorioso blanco y negro. Las intrigas corporativas corren en ambos lugares y se nos informa que el destino de la humanidad, y el balance entre el bien y el mal, dependen de quien conquista el alma de un boxeador fracasado (Demian Bichir). Así, la virginal Lola (Abril), y la seductora Carmen (Cruz) se lanzan a la cacería.

Por mucho que me agrade la idea de que Fanny Ardant sea Dios, una vez que pasa la novedad del casting, la película sucumbe a la mundana trama que se esconde detrás: una prototípica historia de film noir sobre el boxeador fracasado que debe dinero a un mafioso despiadado, y la mujer que lo ama y trata de sacarlo del problema. En este caso son dos, y no son mujeres propiamente dichas.

Estamos supuestos a sentir que mezclar cielo e infierno con sexo y violencia es algo novedoso; que un espóntaneo número musical al ritmo disco de “Kung Fu Fighting” es cool; que los coqueteos lésbicos de Carmen son atrevidos; pero todo se siente fríamente calculado y bastante familiar. La certeza de que se está siendo irreverente basta para matar el aire de espontaneidad que esta comedia necesita. El único infierno que vemos aquí es el de las co-producciones internacionales, con acentos que chocan sobre un guión flojo

BENDITO INFIERNO
112 minutosDir y Guión: Agustín Díaz Yánez-2001
Clasificación: **(Regular)
Presentándose en Alhambra, Cinemark, Cinemas Inter

Infierno despejado

 
Hopkins ve más muerte en casa que en la guerra en Titus  

Prepárese para la muy esperada “Frida” con “Titus”, la primera película de su directora, Julie Taymor. Veterana del teatro alternativo, encontró su mayor éxito con la adaptación para Broadway de “El Rey León”. Sin embargo, no hay animalitos cantores en esta sangrienta versión de la obra menos apreciada de William Shakespeare. Estrenada en 1999, la película tardó cuatro 4 años en llegar a nuestras pantallas…y casi no lo hace.

Es extraña la reserva de los distribuidores locales, porque “Titus” habla en el nuevo lenguaje universal del cine comercial: la violencia. Y con Anthony Hopkins de protagonista, no tiene nada que envidiarle a Hannibal Lecter.Titus (Hopkins) regresa victorioso de una guerra contra los godos. Su botín de guerra incluye a la Reina Tamora (Jessica Lange) y sus tres hijos. Luego de sacrificar al primogénito, Titus descubre que el Emperador ha muerto. Ante la licencia del Senado, Titus corona como sucesor al vanidoso heredero Saturnino (Alan Cummings). La decisión marca su destino. Saturnino es seducido por Tamora, quien a la sombra del poder, orquesta una venganza de alcances insospechados. Como en toda tragedia shakespeariana, los sobrevivientes se pueden contar con los dedos de una mano - si es que alguien conserva sus manos al final.

Las obras del bardo son como una tábula rasa sobre la que cada director construye exploraciones de sus caprichos personales. Taymor crea a su Titus en un meta-universo donde colisionan diferentes épocas. Las ruinas romanas coexisten con casonas medievales y edificios facistoides. Los hijos de Tamora visten como rockeros de los 90s, mientras la fiesta de bodas tiene lugar en la era del Jazz.

La directora ofrece un intoxicante festín audiovisual, pero hay algo de exhibicionismo en su despliegue de ambientes. Con todas las licencias que se toma, uno solo puede lamentar que no recortara un poco el texto original. A casi tres horas de duración, la película se siente muy larga, y difumina un poco el poder del climático desenlace. El tono varía de drama lírico al humor negro, pero cuando Titus empieza a sufrir su destino, el dolor que proyecta Hopkins es genuino. Esa es la emoción que se queda en la mente.Prepárese para la muy esperada “Frida” con “Titus”, la primera película de su directora, Julie Taymor. Veterana del teatro alternativo, encontró su mayor éxito con la adaptación para Broadway de “El Rey León”. Sin embargo, no hay animalitos cantores en esta sangrienta versión de la obra menos apreciada de William Shakespeare. Estrenada en 1999, la película tardó cuatro 4 años en llegar a nuestras pantallas…y casi no lo hace.

Es extraña la reserva de los distribuidores locales, porque “Titus” habla en el nuevo lenguaje universal del cine comercial: la violencia. Y con Anthony Hopkins de protagonista, no tiene nada que envidiarle a Hannibal Lecter.

Titus (Hopkins) regresa victorioso de una guerra contra los godos. Su botín de guerra incluye a la Reina Tamora (Jessica Lange) y sus tres hijos. Luego de sacrificar al primogénito, Titus descubre que el Emperador ha muerto. Ante la licencia del Senado, Titus corona como sucesor al vanidoso heredero Saturnino (Alan Cummings). La decisión marca su destino.

Saturnino es seducido por Tamora, quien a la sombra del poder, orquesta una venganza de alcances insospechados. Como en toda tragedia shakespeariana, los sobrevivientes se pueden contar con los dedos de una mano - si es que alguien conserva sus manos al final.

Las obras del bardo son como una tábula rasa sobre la que cada director construye exploraciones de sus caprichos personales. Taymor crea a su Titus en un meta-universo donde colisionan diferentes épocas. Las ruinas romanas coexisten con casonas medievales y edificios facistoides. Los hijos de Tamora visten como rockeros de los 90s, mientras la fiesta de bodas tiene lugar en la era del Jazz.

La directora ofrece un intoxicante festín audiovisual, pero hay algo de exhibicionismo en su despliegue de ambientes. Con todas las licencias que se toma, uno solo puede lamentar que no recortara un poco el texto original. A casi tres horas de duración, la película se siente muy larga, y difumina un poco el poder del climático desenlace. El tono varía de drama lírico al humor negro, pero cuando Titus empieza a sufrir su destino, el dolor que proyecta Hopkins es genuino. Esa es la emoción que se queda en la mente.

TITUS / 162 minutos
Dir. y Guión: Julie Taymor-1999
Clasificación: *** (Buena)
Presentándose en Cinemark, Cinema Inter