SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS | AÑO 7| No.326| DEL 9 AL 15 DE FEBRERO-2003

Política

Negocian un "veto reformado"

Gobierno estudia medidas recaudatorias de emergencia: impuestos a vehículos de lujo; gravar cigarrillos importados; y transformar parcialmente el FOGADE en tributo

Banqueros ganan round decisivo a Bolaños: niegan pago de IR desde 1999 a 2001, reconocen pago del 2,002 incluido en acuerdo con FMI, y avalan opción FOGADE para futuro

Carlos F. Chamorro

 
Daniel Ortega y Enrique Bolaños  

A pesar de los anuncios tremendistas sobre la inminencia de drásticos recortes en el gasto público y planes de despidos masivos, si no se aprueba el veto presidencial, fuentes ligadas al presidente Bolaños aseguran que el Ejecutivo está cerca de alcanzar un acuerdo con el Legislativo sobre el presupuesto.

El acuerdo estaría basado en una negociación realizada en los últimos días, entre el presidente Bolaños y el líder del FSLN, Daniel Ortega, en la que ambos cedieron parcialmente para acercar posiciones, y salvar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. “Esto debería quedar finiquitado en los próximos días, porque lo básico ya está platicado”, dijo una fuente del Ejecutivo, aunque admitió que los detalles de la negociación aún están por precisarse.

Según la fuente, Bolaños aceptaría reformar el veto, eliminando el alegato de que la Asamblea ha actuado de forma inconstitucional. El nuevo veto mantendría los reajustes salariales acordados por la Asamblea el 14 de diciembre así como el pago de intereses de la deuda interna. Una vez aprobado en la Asamblea, se introduciría un paquete de impuestos de emergencia con propósitos recaudatorios para financiar los ajustes salariales, y automáticamente se presentaría otra iniciativa para reformar el presupuesto.

Entre las alternativas que debate el gabinete económico, se contempla un impuesto a la importación de vehículos de lujo, que incluye a las famosas camionetonas. Una medida complementaria, es un impuesto a la importación de cigarrillos.

El tercer paquete en discusión, y seguramente el más polémico, es una reforma a la ley del Fondo de Garantía de Depósitos (FOGADE), que transformaría en un impuesto, un alto porcentaje del aporte (75% por lo menos) de lo que actualmente se recauda con los depósitos de los ahorrantes.
Según cálculos preliminares, a través de esta medida pueden recaudarse unos 240 millones de córdobas, que ingresarían al fisco de forma directa. De esta manera, saldría triunfante la tesis de los banqueros y aumentaría contablemente su contribución al pago de impuestos.

Round para la banca

Según la Dirección General de Ingresos, los banqueros deberían pagar más de 360 millones de córdobas por IR no enterado desde 1999 (sin incluir multas y reparos), aparte de los 100 millones que están contemplados a pagar correspondientes al 2,002, según el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Después de varias semanas de controversia pública, los presidentes de los bancos del país: Roberto Zamora (Bancentro), Ramiro Ortiz (Banpro), Carlos Pellas (BAC), Ernesto Fernández Hollman (Banco Uno), Leonardo Somarriba (Calley Dagnall), y la gerencia de Banco de Finanzas en representación de William Graham, se reunieron con Bolaños el 14 de enero, en una cita que casi termina en el naufragio.

Durante el encuentro, participaron el Ministro de Hacienda Eduardo Montealegre y el Director de la DGI, Róger Arteaga. Pero cuando la DGI presentó sus argumentos sobre el cobro millonario del IR en presencia del mandatario, los banqueros negaron la deuda, y alegaron que acuerdos presidenciales de los gobiernos anteriores los eximían del pago.

“Hubo momentos de tensión, la voz cantante de los banqueros la llevó Carlos Pellas, el Ministro de Hacienda, Eduardo Montealegre tomó distancia de la posición de la DGI y el propio Bolaños estuvo a punto de retirarse pretextando que la reunión había sido mal preparada por sus funcionarios, en clara alusión a Montealegre”, relató un testigo del encuentro.

En la virtual rebelión del capital financiero, se hicieron fuertes reclamos a Bolaños por el supuesto incumplimiento de compromisos de su programa de gobierno.

En una segunda cita entre el Presidente y los banqueros, efectuada una semana después, se calmaron las aguas. Bolaños prácticamente desautorizó el reclamo planteado por la DGI, y terminó endosando la tesis de la Asociación de Bancos de utilizar el FOGADE como fuente recaudatoria, y olvidarse del cobro del IR a los bancos en el período 1999-2,001.

En consecuencia, los banqueros le ganaron un round decisivo a Bolaños en la controversia del IR, dejando al Director de la DGI, Róger Arteaga, sin el respaldo del Presidente y del Ministro de Hacienda, en su cruzada solitaria por hacer cumplir la ley del impuesto sobre la renta.

FSLN también cede

En el palco de la acera de enfrente, el líder del Frente Sandinista, Daniel Ortega, también se comprometió a ceder en la negociación con Bolaños, para acordar el veto reformado.

Uno de los puntos más sensibles para el FSLN, es aceptar que los fondos que fueron transferidos a las alcaldías, retornen a los programas del FISE, INIFOM e IDR, para que se cumplan los acuerdos internacionales y fluyan los recursos externos hacia las municipalidades.

Según una fuente vinculada a Ortega, el Frente aceptaría este punto, si se establece un compromiso de que en el futuro los fondos serán ejecutados directamente con las alcaldías, y si se acuerda empezar y a renegociar los convenios sobre descentralización con la comunidad donante, para trasladar más recursos a las alcaldías. Otro compromiso sería empezar a ejecutar una ley de transferencias municipales el próximo año.

Discrepancia en los tiempos

En lo que todavía no existe acuerdo entre Ortega y Bolaños, es en los tiempos para ejecutar el acuerdo, que debería ser consensuado en la comisión especial que integran las cuatro bancadas parlamentarias (PLC, FSLN, Camino Cristiano y Azul y Blanco), bajo la presidencia del Secretario de la Asamblea, Miguel López.

Bolaños está urgido de que el veto reformado se apruebe lo más pronto posible, a fin de aprovechar un próximo viaje a Washington para exhibir los frutos del consenso político y la vigencia del acuerdo con el FMI.

Pero los sandinistas no tienen prisa, y primero quieren evaluar las medidas de emergencia en el contexto de la reforma tributaria de fondo, que se discutiría en las próximas semanas, para analizar ambas medidas como un solo paquete.