Terminó
"luna de miel" con FSLN
Bolaños
entre dos fuegos
Carlos
F. Chamorro
e Iván Olivares
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| Enrique
Bolaños |
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Terminada
la “borrachera política” de
la desaforación del expresidente Alemán,
el presidente Bolaños podría experimentar
la próxima semana una dosis del peor de
los mundos, cuando finalmente presente su iniciativa
de veto parcial o reforma a la ley del presupuesto,
sin el respaldo seguro de las dos bancadas mayoritarias.
De
un lado, el PLC le ofrece apoyo pero condicionado
a cuotas de poder político en el gobierno
y en la Asamblea Nacional; y del otro, el FSLN
—artífice del paquete presupuestario
que aprobaron todas las bancadas el 14 de diciembre—
endureció su posición a raíz
de las descarnadas declaraciones de los directivos
del Fondo Monetario Internacional.
“Cualquier
iniciativa que envíe el Presidente a la
Asamblea sobre el presupuesto debe ir consensuada
con una de las bancadas mayoritarias, de lo contrario
sería un suicidio político”,
comentó un aliado de Bolaños en
la bancada del PLC.
Bolaños
dejó pasar un mes sin pronunciarse de forma
categórica sobre su estrategia para modificar
el presupuesto aprobado por la Asamblea, hasta
que el vacío fue llenado con creces por
una delegación del FMI. Ellos sólo
dijeron lo que todo mundo ya sabía: “Nicaragua
está fuera del carril del programa y se
expone a perder los beneficios de la HIPC y a
una suspensión de recursos externos, si
el presupuesto no se modifica de aquí a
marzo”. Pero dicho por personeros del FMI,
el mensaje tuvo una resonancia política
estruendosa, incluso contraproducente para la
misma estrategia de Bolaños que lució
como un ejecutor de la voluntad del FMI.
PLC
condiciona
Una
fuente del PLC dijo a Confidencial que el partido
pediría “todos los ministerios, excepto
los del gabinete económico” a cambio
de reconciliarse con el mandatario.
Consultada
al respecto, la diputada liberal Yamileth Bonilla
dijo que no conocía de tal petición,
aunque recordó que “en principio,
nos pertenecen todos los ministerios”, recalcando
a renglón seguido que “el peor error
que cometió Bolaños fue pelearse
con su bancada y con nosotros [el PLC], que fuimos
quienes lo llevamos al poder”.
Bonilla
negó que estén cobrándole
a Bolaños para darle los votos que necesita
en el parlamento, pero recordó que “tenemos
muchos derechos arrebatados, entre ellos la presidencia
y la composición de la Junta Directiva
de la Asamblea, que debía ser pluralista”,
así como el escaño que perdieron
temporalmente por la “sanción ilegal
a la diputada Delia Arellano”.
FSLN
rechaza
Al
hacer pública la posición discordante
de su partido con la Administración Bolaños,
Daniel Ortega Saavedra, Secretario General del
FSLN, insistió en que “fue el Gobierno
y no el pueblo nicaragüense quien negoció
con el FMI”, por lo que, según ese
postulado, ningún sector político
o económico está obligado a seguir
los puntos de ese acuerdo o sufrir sus consecuencias.
“El
Gobierno negoció en privado con el FMI.
Nosotros no hemos firmado un compromiso con ustedes...
[nosotros] estamos ajenos a esa negociación”,
reafirmó Ortega.
Para Eduardo Urcuyo, asesor del Presidente, la
situación planteada “es normal”,
por cuanto se trata simplemente de una negociación
entre un titular del Ejecutivo con un Poder Legislativo
en el que él no tiene la mayoría.
“Yo
sé que al final imperará la sensatez,
porque ni el Frente Sandinista se obcecará,
ni el PLC va a dejar de ser un partido demócrata”,
añadió confiado.
Según
Urcuyo, “la Constitución faculta
al presidente para dirigir la política
económica de la nación”, lo
que haría vinculante para todos el tener
que cumplir con los acuerdos firmados con el FMI.
Pero
esa posición es inaceptable para el diputado
Gustavo Porras, de la bancada del FSLN: “el
gobierno ni siquiera escuchó al CONPES”,
reclamó.
¿Populismo?
Para
Urcuyo, la decisión de los diputados, de
entregar a las alcaldías 150 millones de
córdobas que estaban destinados al pago
de la deuda interna, no es más que “puro
populismo” de parte de los dos partidos
políticos a los que representan.
Urcuyo cree que Nicaragua corre el peligro de
llegar a la situación en que está
Argentina por incumplir con lo acordado con el
FMI, pero Porras lo refutó diciendo que
“¡es por cumplir con lo que manda
el FMI que Argentina está tan mal!”.
Tanto
los diputados Gustavo Porras como la diputada
Bonilla rechazaron la sola idea de que sus colegas
en el plenario hubieran tomado esa decisión
por populismo.
“Nuestra
decisión no es populista porque ayuda a
las alcaldías necesitadas. Lo que hicimos
fue simplemente reajustar el techo que nos había
señalado el Gobierno”, dijo Bonilla.

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