SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS | AÑO 7| No.323| DEL 19 AL 25 DE ENERO DE 2002

Política

Terminó "luna de miel" con FSLN

Bolaños entre dos fuegos

Carlos F. Chamorro
e Iván Olivares

 
Enrique Bolaños  

Terminada la “borrachera política” de la desaforación del expresidente Alemán, el presidente Bolaños podría experimentar la próxima semana una dosis del peor de los mundos, cuando finalmente presente su iniciativa de veto parcial o reforma a la ley del presupuesto, sin el respaldo seguro de las dos bancadas mayoritarias.

De un lado, el PLC le ofrece apoyo pero condicionado a cuotas de poder político en el gobierno y en la Asamblea Nacional; y del otro, el FSLN —artífice del paquete presupuestario que aprobaron todas las bancadas el 14 de diciembre— endureció su posición a raíz de las descarnadas declaraciones de los directivos del Fondo Monetario Internacional.

“Cualquier iniciativa que envíe el Presidente a la Asamblea sobre el presupuesto debe ir consensuada con una de las bancadas mayoritarias, de lo contrario sería un suicidio político”, comentó un aliado de Bolaños en la bancada del PLC.

Bolaños dejó pasar un mes sin pronunciarse de forma categórica sobre su estrategia para modificar el presupuesto aprobado por la Asamblea, hasta que el vacío fue llenado con creces por una delegación del FMI. Ellos sólo dijeron lo que todo mundo ya sabía: “Nicaragua está fuera del carril del programa y se expone a perder los beneficios de la HIPC y a una suspensión de recursos externos, si el presupuesto no se modifica de aquí a marzo”. Pero dicho por personeros del FMI, el mensaje tuvo una resonancia política estruendosa, incluso contraproducente para la misma estrategia de Bolaños que lució como un ejecutor de la voluntad del FMI.

PLC condiciona

Una fuente del PLC dijo a Confidencial que el partido pediría “todos los ministerios, excepto los del gabinete económico” a cambio de reconciliarse con el mandatario.

Consultada al respecto, la diputada liberal Yamileth Bonilla dijo que no conocía de tal petición, aunque recordó que “en principio, nos pertenecen todos los ministerios”, recalcando a renglón seguido que “el peor error que cometió Bolaños fue pelearse con su bancada y con nosotros [el PLC], que fuimos quienes lo llevamos al poder”.

Bonilla negó que estén cobrándole a Bolaños para darle los votos que necesita en el parlamento, pero recordó que “tenemos muchos derechos arrebatados, entre ellos la presidencia y la composición de la Junta Directiva de la Asamblea, que debía ser pluralista”, así como el escaño que perdieron temporalmente por la “sanción ilegal a la diputada Delia Arellano”.

FSLN rechaza

Al hacer pública la posición discordante de su partido con la Administración Bolaños, Daniel Ortega Saavedra, Secretario General del FSLN, insistió en que “fue el Gobierno y no el pueblo nicaragüense quien negoció con el FMI”, por lo que, según ese postulado, ningún sector político o económico está obligado a seguir los puntos de ese acuerdo o sufrir sus consecuencias.

“El Gobierno negoció en privado con el FMI. Nosotros no hemos firmado un compromiso con ustedes... [nosotros] estamos ajenos a esa negociación”, reafirmó Ortega.
Para Eduardo Urcuyo, asesor del Presidente, la situación planteada “es normal”, por cuanto se trata simplemente de una negociación entre un titular del Ejecutivo con un Poder Legislativo en el que él no tiene la mayoría.

“Yo sé que al final imperará la sensatez, porque ni el Frente Sandinista se obcecará, ni el PLC va a dejar de ser un partido demócrata”, añadió confiado.

Según Urcuyo, “la Constitución faculta al presidente para dirigir la política económica de la nación”, lo que haría vinculante para todos el tener que cumplir con los acuerdos firmados con el FMI.

Pero esa posición es inaceptable para el diputado Gustavo Porras, de la bancada del FSLN: “el gobierno ni siquiera escuchó al CONPES”, reclamó.

¿Populismo?

Para Urcuyo, la decisión de los diputados, de entregar a las alcaldías 150 millones de córdobas que estaban destinados al pago de la deuda interna, no es más que “puro populismo” de parte de los dos partidos políticos a los que representan.
Urcuyo cree que Nicaragua corre el peligro de llegar a la situación en que está Argentina por incumplir con lo acordado con el FMI, pero Porras lo refutó diciendo que “¡es por cumplir con lo que manda el FMI que Argentina está tan mal!”.

Tanto los diputados Gustavo Porras como la diputada Bonilla rechazaron la sola idea de que sus colegas en el plenario hubieran tomado esa decisión por populismo.

“Nuestra decisión no es populista porque ayuda a las alcaldías necesitadas. Lo que hicimos fue simplemente reajustar el techo que nos había señalado el Gobierno”, dijo Bonilla.

 

 
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