Dr.
Emilio Alvarez Montalván
"El
mayor logro: recuperar
confianza internacional"
Ahora
Bolaños debe acercarse al PLC pero no
en plan partidario sino como estadista
Lourdes
Arróliga
Oftalmólogo
de profesión y analista político
por trayectoria y vocación, el doctor Emilio
Álvarez Montalván considera que
la recuperación de la confianza internacional
fue el mayor logro del primer año del gobierno
del presidente Enrique Bolaños.
La
desaforación del ex mandatario Arnoldo
Alemán, acusado de fraude al estado, fue
un acto sin precedente en la historia del país,
que a la vez plantea nuevos retos para Bolaños:
lograr un acercamiento con el Partido Liberal
Constitucionalista (PLC), pero en carácter
de “estadista” -aclara el doctor Alvarez--
para impulsar las reformas institucionales, que
prometió a sus electores.
¿Cuáles
son los principales logros del gobierno en materia
política?
Lo
más importante es haber recuperado la confianza
de la comunidad donante, el haber conseguido —el
ingeniero Bolaños—, recuperar esa
transparencia que ahora exigen los organismos
internacionales fue su principal logro, porque
él encontró las arcas vacías
con grandes deudas internas y externas.
El
segundo logro es que al final las instituciones
que estaban trabadas se destrabaron. Todos recordamos
que pasó cuatro meses la Asamblea Legislativa
sin poder conseguir bonos, se pasó tres
meses el CSE disputándose una presidencia
que casi llega a crisis; la CSJ al escoger al
nuevo presidente, todo eso da un ambiente de inseguridad
constitucional muy grande.
¿Qué
significado tuvo la desaforación de Alemán?
Sienta
un precedente, quiere decir que por muy alto funcionario
que sea si está fuera de la ley, el país
tiene mecanismos para controlar a la autoridad
política, que puede provocar sus sanciones
por ello.
Eso
nunca había existido antes, en la historia
de Nicaragua, nunca se había producido
un caso similar.
La
desaforación de Alemán significó
un reto para el presidente Bolaños, quien
no logró conquistar por cuenta propia el
voto 47.
La
explicación de eso es que la figura del
caudillo en nuestra cultura política es
muy fuerte porque tiene un arraigo casi mágico,
porque suele ser una personalidad de mucha facilidad
de comunicación, tiene carisma como llaman;
entonces habitualmente son fuerzas muy duras.
Tenemos
que aceptar que don Enrique tenía además
otro problema: él no tenía un partido
político a su disposición. Él
es un recién llegado al Partido Liberal,
no tenía clientela, en cambio el doctor
Alemán tuvo mucho cuidado en escoger a
sus diputados y todos forman parte de su círculo
interior como se llama; entonces, lo que sucedió
hasta cierto punto fue providencial, que por los
mecanismos normales de convencer un diputado no
lo hubiera conseguido.
También
se critica el hecho de que el presidente Bolaños
se despojaría de su inmunidad para enfrentar
el juicio de los delitos electorales y hasta el
momento no lo ha hecho. ¿Usted que piensa?
Yo
en lo personal era partidario de que él
insistiera en su promesa pública que había
hecho, pero los consejeros a última le
dijeron lo contrario. Al final hubiera sido mejor
que lo hubiera hecho porque tanto la Corte Suprema,
como los juristas imparciales saben que no puede
haber ninguna persecusión política
por ese delito porque no ha sido reglamentado
en la CSJ. Pero al final resultó que no
tuvo mayor trascendencia.
¿Cuáles
son los desafíos del presidente Bolaños
para el 2003?
El
gran desafío que tiene es aprovechar que
no tiene un partido político al cual tenga
que estar pastoreando y cuidando, para poder constituirse
en un estadista para todos los nicaragüenses
y efectuar lo que nunca se ha podido en este país,
la reforma del Estado.
No
podemos seguir con una Ley Electoral como la actual,
en la que los diputados son elegidos en una lista
que el líder de turno escoge sino que tienen
que ser diputados seleccionados por cada departamento.
Tiene
que reformar el sistema judicial, además
tiene que haber una carrera judicial y establecerse
lo que hay en otros países que es un consejo
de judicatura que es la que escoge a los jueces,
a los magistrados de Apelaciones para poder sacar
toda esa maquinaria del juego partidarista.
¿Podría
ser una limitante el hecho de que el ingeniero
Bolaños no cuente con el respaldo de su
partido?
Es
una desventaja pero al mismo tiempo una ventaja.
El tiene que implementar el diálogo nacional,
pero hecho con un método diferente. Los
antiguos diálogos han sido una multitud
de personas allí que hacen discursos durante
15 ó 20 días y después sacan
conclusiones que nadie las toma en serio o bien
han sido pactos en donde se reparten prebendas.
Este diálogo nacional tiene que tener un
enfoque más perfeccionado, como por ejemplo,
una coalición nacional no partidarista,
integrada por gente honesta con experiencia y
expertos en leyes, en las judicaturas, economía,
que aconsejen al país cuales son las reformas
concretas que deben efectuarse.
¿Cuál
debería ser la posición que debe
asumir Bolaños en torno al PLC ahora con
la derrota de Alemán?
Para
él es una situación difícil
porque si quiere una reforma del Estado que sea
realmente apartidarista, no puede aparecer al
mismo tiempo enfilando un partido político.
Pero al mismo tiempo tiene que estimular la cohesión
entre el Ejecutivo y la bancada en la Asamblea
Nacional.
No
puede permanecer distanciado, pero el presidente
tiene que acercarse a esa bancada, no en carácter
de partidario sino en carácter de estadista.
Sus
valoraciones sobre el papel que jugó el
Frente Sandinista en su apoyo al Ejecutivo.
Creo
que fue muy ágil y ventajosa para el Presidente,
porque él necesitaba un punto de apoyo
en el Congreso para poder actuar y creo que el
Frente Sandinista le cumplió poniendo los
38 votos sin los cuales no se hubiera podido la
desaforación (de Alemán).
Pero
como en política no hay nada regalado,
el Frente Sandinista lo hace para mejorar su imagen,
que en un tiempo fue rechazada por su comportamiento
cuando fue gobierno.
Ahora quiere aparecer como un factor de estabilidad
e incluso como un protector del Poder Ejecutivo,
y en esa medida fue hábil su actuación
de apoyar al presidente para la desaforación,
porque lo peor que le pueda pasar al FSLN es aparecer
apañando a la corrupción y eso no
lo está haciendo.

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