SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS | AÑO 7| No.321| DEL 22 DE DICIEMBRE AL 12 DE ENERO DE 2002

Balance 2002: Memo desde Washington

Washington y Managua

El balance del año
Bolaños-Bush

 
Manuel Orozco  

Washington DC.
Estados Unidos y Nicaragua son países que a lo largo de su historia han compartido política internacional, alianzas y conflictos en común. En Washington, muchos analistas y oficiales de gobierno tienen un vínculo con este país relacionado con la época de la guerra fría o más recientemente con los esfuerzos por promover el cambio democrático en el país.

Durante esta administración de Enrique Bolaños, Estados Unidos y Nicaragua han compartido esfuerzos comunes tanto en el área económica como política, sin embargo, el debate sobre “cuánta influencia es mucha influencia”, ha sobresalido en los últimos meses. De singular importancia es el hecho que aunque la relación entre Estados Unidos y Nicaragua no constituyó un punto clave en la agenda latinoamericana, Nicaragua representó un ejemplo de la importancia de profundizar la relación así como un test del esfuerzo frente a la corrupción que Otto Reich ha abanderado. De esta forma, las bases para una buena relación en los próximos años han sido expuestas.

La política: fortalecer instituciones
contra la corrupción

Dos acontecimientos importantes en enero de este año tuvieron lugar en Nicaragua y Estados Unidos. Enrique Bolaños asume la presidencia de Nicaragua, y Otto Reich asume el cargo oficialmente de subsecretario de Estados para asuntos de América Latina. Si bien es cierto las fechas son coincidencias de la política, ambos actores asumen un rol importante en relación con el tema de la corrupción.

En Estados Unidos, después del 11 de Septiembre se empezó a investigar personas ligadas con el lavado de dinero, fueran éstos del sector público o privado. Nicaragua se vuelve un foco de atención de Estados Unidos en esta área. Primero, se produce un cambio de matiz interesante en la ecuación diplomática estadounidense: después de que Washington había sostenido que su política era no involucrarse en la política del país, manteniendo un perfil bajo frente al tema de la corrupción dentro del gobierno de Alemán, desde marzo 2001 se inicia una campaña indirecta a favor de la elección de Bolaños. El entonces embajador de Estados Unidos en Managua se pronunció implícitamente a favor de su elección.

Segundo, una vez electo Bolaños la administración Bush apoya interna y públicamente los esfuerzos del presidente nicaragüense para luchar contra los abusos de gobierno, a pesar que ciertos oficiales del gobierno de Bush no estaban convencidos que esa debería ser la política del momento. También colocan a Nicaragua en el escenario internacional al negarle la visa a personalidades políticas implicadas en la corrupción como Byron Jerez, y más tarde Arnoldo Alemán. Nicaragua fue el primer país en donde se implementó la política de negación de visas.

Aún más, la negación de la visa de Alemán coincide durante el proceso político de estancamiento resultante del debate legislativo sobre el desafuero de Alemán. Por otro lado, desde Washington Otto Reich expresa la importancia de la lucha contra la corrupción como un paso para atraer más inversión. Incluso, en algunos círculos exploran la posibilidad de enjuiciar a Alemán (y otras personalidades) en Estados Unidos como una alternativa para resolver la crisis política.

El mensaje de apoyo contra la corrupción se hace aún más explícito cuando la nueva embajadora, Barbara Moore, asume funciones y expresa su apoyo público a la lucha de Bolaños por enjuiciar a Alemán. Finalmente, después de la desaforación de Alemán la embajadora felicita a la Asamblea Legislativa por tal acción sosteniendo que es un paso importante en la lucha contra la corrupción y que Washington recibió la noticia positivamente.

La cuestión económica:
comercio en vez de ayuda

Si el escenario de apoyo diplomático experimenta éxito, en lo económico la ecuación resulta diferente. En uno de los primeros viajes del nuevo gobierno de Bolaños a Washington, el gobierno Nicaragüense visita el BID, el FMI y AID con el propósito de solicitar apoyo para resolver la dificultad crítica resultante de la deuda interna del país como factor que profundizaría la recesión económica.
La visita de Don Enrique a AID, Departamento de Estado, Consejo de Seguridad Nacional y Departamento del Tesoro, demostró que las puertas de amistad y afecto estaban abiertas y la simpatía y apoyo en la lucha contra la corrupción era sincera.

Sin embargo, las puertas del apoyo económico adicional al ya existente no fueron tan positivas. El argumento oficial fue que a pesar que reconocen las dificultades por las que pasa Nicaragua, el país ya había recibido bastante ayuda y hace falta que se demuestre el progreso de la misma. Para muchos esta respuesta fue una sorpresa inesperada. Esta relativa negativa no sólo provino del gobierno norteamericano, sino también de algunos sectores financieros internacionales.

Hay que reconocer que otra razón por la que Nicaragua no recibió apoyo adicional estriba en que los recursos de asistencia para Nicaragua ya estaban comprometidos y extender éstos adicionalmente representaba un esfuerzo político significativo durante la crisis internacional actual. En otras palabras, el realismo político actual había creado una austeridad asistencial en torno a muchos países. A pesar de eso el país recibió apoyo en diferentes áreas de gran necesidad como el de asistencia al sector rural frente a la sequía, apoyo contra la corrupción, salud y sociedad civil.

Otro aspecto importante es la disposición del gobierno de Bush de enfatizar la formación de alianzas comerciales sobre las de ayuda económica. Reviviendo el lema de Nixon, “comercio en vez de ayuda”, la Administración entra a la región desde la visita de Bush a Centro América con el lema de promover y lograr un acuerdo de libre comercio. De hecho la Administración logra la autorización del Congreso para negociar acuerdos comerciales sin la intervención del Congreso en 2002 después de gestionar tal apoyo e intentar por más de un año. En ese contexto, Nicaragua debe enfrentar un reto poco conocido: integrarse comercialmente con la región y con un país que es la potencia económica más fuerte del mundo.

El reto futuro: definir la
cooperación para los próximos años

En el balance del año, la política hacia Nicaragua tuvo un repunte positivo. Estados Unidos se manifestó frente a la problemática del país con una posición de apoyo al gobierno sin dudar en ningún momento. Si bien es cierto que económicamente no se logró el mismo objetivo, tal situación en gran parte escapó de las manos de esta Administración. De vital importancia para Estados Unidos fue también el reconocimiento de Nicaragua de los problemas vitales que identifica Estados Unidos en la coyuntura actual, lo que representa una visión acorde que garantizaría el apoyo en el largo plazo.

¿Hacia donde se dirige la relación y cooperación de Estados Unidos con Nicaragua en los próximos años? Después de mediados de este año la misión de Estados Unidos en Nicaragua recibió un reforzamiento bastante privilegiado estrenando un nuevo embajador y jefe de misión de AID, ambos profesionales de alto calibre y reputación en el servicio exterior y en Washington, que gozan de la confianza de ambos partidos. En este sentido, hubo un voto de confianza desde Washington de apoyar a Nicaragua y que se vio reflejado con la llegada de un equipo dispuesto a trabajar por una estrategia de crecimiento para el país con ideas innovadoras y esfuerzos prometedores.

Sin embargo, la clave de cualquier intento de fortalecer la cooperación y el encuentro diplomático descansará en gran parte en Nicaragua. En el campo económico el gobierno necesita estructurar su estrategia económica con una visión realista de las posibilidades dentro del contexto del libre comercio y comunicar ese mensaje a los canales políticos y diplomáticos en Washington y Managua.

Políticamente Nicaragua goza del apoyo diplomático en el tema de la corrupción. Sin embargo, el reto político del país va más allá de la lucha contra la corrupción, y requiere la reforma de partidos y la consolidación de las instituciones políticas.

A Nicaragua le corresponde transmitir un mensaje claro de sus problemas con propuestas de cooperación realistas y no ambiciosas, pero Estados Unidos debe reconocer más las necesidades económicas y sociales que enfrenta este país y presentar propuestas de cooperación bien informadas. Lo que es perceptible en el futuro, es que en materia de esta relación el próximo año ofrecerá importantes beneficios para Nicaragua.