Washington
y Managua
El
balance del año
Bolaños-Bush
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| Manuel
Orozco |
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Washington
DC.
Estados
Unidos y Nicaragua son países que a lo
largo de su historia han compartido política
internacional, alianzas y conflictos en común.
En Washington, muchos analistas y oficiales de
gobierno tienen un vínculo con este país
relacionado con la época de la guerra fría
o más recientemente con los esfuerzos por
promover el cambio democrático en el país.
Durante
esta administración de Enrique Bolaños,
Estados Unidos y Nicaragua han compartido esfuerzos
comunes tanto en el área económica
como política, sin embargo, el debate sobre
“cuánta influencia es mucha influencia”,
ha sobresalido en los últimos meses. De
singular importancia es el hecho que aunque la
relación entre Estados Unidos y Nicaragua
no constituyó un punto clave en la agenda
latinoamericana, Nicaragua representó un
ejemplo de la importancia de profundizar la relación
así como un test del esfuerzo frente a
la corrupción que Otto Reich ha abanderado.
De esta forma, las bases para una buena relación
en los próximos años han sido expuestas.
La
política: fortalecer instituciones
contra la corrupción
Dos
acontecimientos importantes en enero de este año
tuvieron lugar en Nicaragua y Estados Unidos.
Enrique Bolaños asume la presidencia de
Nicaragua, y Otto Reich asume el cargo oficialmente
de subsecretario de Estados para asuntos de América
Latina. Si bien es cierto las fechas son coincidencias
de la política, ambos actores asumen un
rol importante en relación con el tema
de la corrupción.
En
Estados Unidos, después del 11 de Septiembre
se empezó a investigar personas ligadas
con el lavado de dinero, fueran éstos del
sector público o privado. Nicaragua se
vuelve un foco de atención de Estados Unidos
en esta área. Primero, se produce un cambio
de matiz interesante en la ecuación diplomática
estadounidense: después de que Washington
había sostenido que su política
era no involucrarse en la política del
país, manteniendo un perfil bajo frente
al tema de la corrupción dentro del gobierno
de Alemán, desde marzo 2001 se inicia una
campaña indirecta a favor de la elección
de Bolaños. El entonces embajador de Estados
Unidos en Managua se pronunció implícitamente
a favor de su elección.
Segundo,
una vez electo Bolaños la administración
Bush apoya interna y públicamente los esfuerzos
del presidente nicaragüense para luchar contra
los abusos de gobierno, a pesar que ciertos oficiales
del gobierno de Bush no estaban convencidos que
esa debería ser la política del
momento. También colocan a Nicaragua en
el escenario internacional al negarle la visa
a personalidades políticas implicadas en
la corrupción como Byron Jerez, y más
tarde Arnoldo Alemán. Nicaragua fue el
primer país en donde se implementó
la política de negación de visas.
Aún
más, la negación de la visa de Alemán
coincide durante el proceso político de
estancamiento resultante del debate legislativo
sobre el desafuero de Alemán. Por otro
lado, desde Washington Otto Reich expresa la importancia
de la lucha contra la corrupción como un
paso para atraer más inversión.
Incluso, en algunos círculos exploran la
posibilidad de enjuiciar a Alemán (y otras
personalidades) en Estados Unidos como una alternativa
para resolver la crisis política.
El
mensaje de apoyo contra la corrupción se
hace aún más explícito cuando
la nueva embajadora, Barbara Moore, asume funciones
y expresa su apoyo público a la lucha de
Bolaños por enjuiciar a Alemán.
Finalmente, después de la desaforación
de Alemán la embajadora felicita a la Asamblea
Legislativa por tal acción sosteniendo
que es un paso importante en la lucha contra la
corrupción y que Washington recibió
la noticia positivamente.
La
cuestión económica:
comercio en vez de ayuda
Si
el escenario de apoyo diplomático experimenta
éxito, en lo económico la ecuación
resulta diferente. En uno de los primeros viajes
del nuevo gobierno de Bolaños a Washington,
el gobierno Nicaragüense visita el BID, el
FMI y AID con el propósito de solicitar
apoyo para resolver la dificultad crítica
resultante de la deuda interna del país
como factor que profundizaría la recesión
económica.
La visita de Don Enrique a AID, Departamento de
Estado, Consejo de Seguridad Nacional y Departamento
del Tesoro, demostró que las puertas de
amistad y afecto estaban abiertas y la simpatía
y apoyo en la lucha contra la corrupción
era sincera.
Sin
embargo, las puertas del apoyo económico
adicional al ya existente no fueron tan positivas.
El argumento oficial fue que a pesar que reconocen
las dificultades por las que pasa Nicaragua, el
país ya había recibido bastante
ayuda y hace falta que se demuestre el progreso
de la misma. Para muchos esta respuesta fue una
sorpresa inesperada. Esta relativa negativa no
sólo provino del gobierno norteamericano,
sino también de algunos sectores financieros
internacionales.
Hay
que reconocer que otra razón por la que
Nicaragua no recibió apoyo adicional estriba
en que los recursos de asistencia para Nicaragua
ya estaban comprometidos y extender éstos
adicionalmente representaba un esfuerzo político
significativo durante la crisis internacional
actual. En otras palabras, el realismo político
actual había creado una austeridad asistencial
en torno a muchos países. A pesar de eso
el país recibió apoyo en diferentes
áreas de gran necesidad como el de asistencia
al sector rural frente a la sequía, apoyo
contra la corrupción, salud y sociedad
civil.
Otro
aspecto importante es la disposición del
gobierno de Bush de enfatizar la formación
de alianzas comerciales sobre las de ayuda económica.
Reviviendo el lema de Nixon, “comercio en
vez de ayuda”, la Administración
entra a la región desde la visita de Bush
a Centro América con el lema de promover
y lograr un acuerdo de libre comercio. De hecho
la Administración logra la autorización
del Congreso para negociar acuerdos comerciales
sin la intervención del Congreso en 2002
después de gestionar tal apoyo e intentar
por más de un año. En ese contexto,
Nicaragua debe enfrentar un reto poco conocido:
integrarse comercialmente con la región
y con un país que es la potencia económica
más fuerte del mundo.
El
reto futuro: definir la
cooperación para los próximos años
En
el balance del año, la política
hacia Nicaragua tuvo un repunte positivo. Estados
Unidos se manifestó frente a la problemática
del país con una posición de apoyo
al gobierno sin dudar en ningún momento.
Si bien es cierto que económicamente no
se logró el mismo objetivo, tal situación
en gran parte escapó de las manos de esta
Administración. De vital importancia para
Estados Unidos fue también el reconocimiento
de Nicaragua de los problemas vitales que identifica
Estados Unidos en la coyuntura actual, lo que
representa una visión acorde que garantizaría
el apoyo en el largo plazo.
¿Hacia
donde se dirige la relación y cooperación
de Estados Unidos con Nicaragua en los próximos
años? Después de mediados de este
año la misión de Estados Unidos
en Nicaragua recibió un reforzamiento bastante
privilegiado estrenando un nuevo embajador y jefe
de misión de AID, ambos profesionales de
alto calibre y reputación en el servicio
exterior y en Washington, que gozan de la confianza
de ambos partidos. En este sentido, hubo un voto
de confianza desde Washington de apoyar a Nicaragua
y que se vio reflejado con la llegada de un equipo
dispuesto a trabajar por una estrategia de crecimiento
para el país con ideas innovadoras y esfuerzos
prometedores.
Sin
embargo, la clave de cualquier intento de fortalecer
la cooperación y el encuentro diplomático
descansará en gran parte en Nicaragua.
En el campo económico el gobierno necesita
estructurar su estrategia económica con
una visión realista de las posibilidades
dentro del contexto del libre comercio y comunicar
ese mensaje a los canales políticos y diplomáticos
en Washington y Managua.
Políticamente
Nicaragua goza del apoyo diplomático en
el tema de la corrupción. Sin embargo,
el reto político del país va más
allá de la lucha contra la corrupción,
y requiere la reforma de partidos y la consolidación
de las instituciones políticas.
A
Nicaragua le corresponde transmitir un mensaje
claro de sus problemas con propuestas de cooperación
realistas y no ambiciosas, pero Estados Unidos
debe reconocer más las necesidades económicas
y sociales que enfrenta este país y presentar
propuestas de cooperación bien informadas.
Lo que es perceptible en el futuro, es que en
materia de esta relación el próximo
año ofrecerá importantes beneficios
para Nicaragua.

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