SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS | AÑO 7| No.319| DEL 08 AL 14 DE DICIEMBRE DE 2002

América Latina

Ecuador: una nueva tendencia

Lula en Brasil, APRA en Perú y Gutiérrez en Ecuador: América Latina busca remedios por la izquierda

Elisa Maturana Coronel
Especial para Confidencial

Quito, Ecuador.- Llegué al Ecuador en fin de semana de elecciones y había una tranquilidad exagerada en las calles de la capital. No encontré la menor pista de que algo fuera de lo común pudiera ocurrir aquí y menos algo que pudiera importarnos a mí, a usted o a cualquiera de los que nada o poco tenemos que ver con esta tierra. A fin de cuentas, ¿en qué le afecta a Centroamérica quién gobierna Ecuador?
Pero como en las tormentas, la tranquilidad en política engaña y estas elecciones que ganó en segunda vuelta el ex militar golpista Lucio Gutiérrez sí tienen que ver con el resto de América Latina. Esta fue una elección que definió más claramente la tendencia sudamericana al crecimiento electoral de movimientos de izquierda y centro izquierda, o de líderes que son apoyados por éstos.

En una racha de menos de dos meses obtuvieron mayoría electoral en tres países: la Presidencia para Luis Inacio “Lula” Da Silva, en Brasil; la Presidencia de 11 de las 25 regiones para el partido de centro izquierda que lidera Alan García, el APRA, en los comicios regionales del Perú, y la Presidencia para el “izquierdista” Lucio Gutiérrez que pese a rechazar abiertamente ese término, confiesa que su ideología es la de “luchar por los pobres”.

La racha, según reportes de prensa, puso “en alerta” a Washington y dio lugar a titulares como “El populismo contraataca”.

Las victorias no sólo representan una clara oposición al liderazgo tradicional y a las clases pudientes sino una recomposición del escenario que cambiará o al menos influirá en algunos de los temas más relevantes de la agenda latinoamericana, especialmente en el terreno económico.

¿Quién es Lucio Gutiérrez?

Gutiérrez es un ex coronel de 45 años, campeón de pentatlón militar, graduado de ingeniería con las mejoras notas de su curso, ex profesor de la escuela militar y con estudios en administración, relaciones internacionales y defensa continental. Entró al escenario político como uno de los líderes del levantamiento de enero del 2000 que depuso por “corrupto” al entonces presidente ecuatoriano Jamil Mahuad.

El militar retirado llegó a la contienda este año apoyado por la izquierda y por las más importantes organizaciones indígenas ecuatorianas y su brazo político “Pachakutik” (nombre del Inca que organizó y consolidó a la nación quechua precolonial) y en segunda vuelta enfrentó al hombre más rico, o casi más rico del Ecuador, el bananero Álvaro Noboa.

Lo llamaron el duelo entre el “hombre de los pobres” y “el rey del banano” y el vencido fue “el multimillonario beneficiario de las inequidades económicas y sociales” como dijo en un editorial el dueño del diario El Sucre, Marcelo Larrea.

Más de una década de ajustes estructurales, de ensanchamiento de las brechas entre ricos y pobres y de creciente marginalización y de empobrecimiento de los sectores excluidos por las reglas de lo que el Papa bautizó como capitalismo salvaje parece ser la llave que está abriendo las puertas a la izquierda latinoamericana y al discurso popular vestido de verde olivo.

La figura de Gutiérrez ha sido constantemente comparada con la del presidente venezolano Hugo Chávez. Por ex militar, por su participación en el golpe contra Mahuad, por el respaldo popular, por usar uniforme y por un discurso opuesto a las clases dominantes, Gutiérrez ha sido llamado el segundo Chávez de América.

El nuevo Presidente rechaza de forma tajante la comparación con su colega venezolano, pero economistas, inversionistas e impulsores de iniciativas como el ALCA, han expresado temores por una eventual tripleta Venezuela/Brasil/Ecuador en la que se atore —entre frenos, condiciones y retrasos— la libre expansión comercial de Estados Unidos en el resto de América.

Y aunque no es posible decir si Perú podría convertirse en un cuarto aliado, para algunos analistas el que tres países “duden” ya es bastante para al menos anticipar cambios en el tema del libre comercio.

Si Venezuela firmó con “reservas” en la III Cumbre Presidencial y dos presidentes electos hablan de darle el sí pero con “cautela” al ALCA, uno de ellos a cargo de la más importante economía sudamericana, significa que ni el más optimista puede ahora pensar en que se cumpla el calendario fijado en enero del 2005 para el funcionamiento del área de libre comercio en todos los países de América.

Y como el ALCA, otros temas de las agendas regionales, especialmente en materia económica, pueden tomar un nuevo rumbo que ya despierta francos recelos entre los más radicales seguidores de la reforma neoliberal. Una frase publicada en El Comercio de Ecuador así lo resume: “Los partidos de izquierda se encaminan al poder, la esperanza es que no desarmen la economía”.