Ecuador:
una nueva tendencia
Lula
en Brasil, APRA en Perú y Gutiérrez
en Ecuador: América Latina busca remedios
por la izquierda
Elisa
Maturana Coronel
Especial
para Confidencial
Quito,
Ecuador.- Llegué al Ecuador en fin de semana
de elecciones y había una tranquilidad
exagerada en las calles de la capital. No encontré
la menor pista de que algo fuera de lo común
pudiera ocurrir aquí y menos algo que pudiera
importarnos a mí, a usted o a cualquiera
de los que nada o poco tenemos que ver con esta
tierra. A fin de cuentas, ¿en qué
le afecta a Centroamérica quién
gobierna Ecuador?
Pero como en las tormentas, la tranquilidad en
política engaña y estas elecciones
que ganó en segunda vuelta el ex militar
golpista Lucio Gutiérrez sí tienen
que ver con el resto de América Latina.
Esta fue una elección que definió
más claramente la tendencia sudamericana
al crecimiento electoral de movimientos de izquierda
y centro izquierda, o de líderes que son
apoyados por éstos.
En
una racha de menos de dos meses obtuvieron mayoría
electoral en tres países: la Presidencia
para Luis Inacio “Lula” Da Silva,
en Brasil; la Presidencia de 11 de las 25 regiones
para el partido de centro izquierda que lidera
Alan García, el APRA, en los comicios regionales
del Perú, y la Presidencia para el “izquierdista”
Lucio Gutiérrez que pese a rechazar abiertamente
ese término, confiesa que su ideología
es la de “luchar por los pobres”.
La
racha, según reportes de prensa, puso “en
alerta” a Washington y dio lugar a titulares
como “El populismo contraataca”.
Las
victorias no sólo representan una clara
oposición al liderazgo tradicional y a
las clases pudientes sino una recomposición
del escenario que cambiará o al menos influirá
en algunos de los temas más relevantes
de la agenda latinoamericana, especialmente en
el terreno económico.
¿Quién
es Lucio Gutiérrez?
Gutiérrez
es un ex coronel de 45 años, campeón
de pentatlón militar, graduado de ingeniería
con las mejoras notas de su curso, ex profesor
de la escuela militar y con estudios en administración,
relaciones internacionales y defensa continental.
Entró al escenario político como
uno de los líderes del levantamiento de
enero del 2000 que depuso por “corrupto”
al entonces presidente ecuatoriano Jamil Mahuad.
El
militar retirado llegó a la contienda este
año apoyado por la izquierda y por las
más importantes organizaciones indígenas
ecuatorianas y su brazo político “Pachakutik”
(nombre del Inca que organizó y consolidó
a la nación quechua precolonial) y en segunda
vuelta enfrentó al hombre más rico,
o casi más rico del Ecuador, el bananero
Álvaro Noboa.
Lo
llamaron el duelo entre el “hombre de los
pobres” y “el rey del banano”
y el vencido fue “el multimillonario beneficiario
de las inequidades económicas y sociales”
como dijo en un editorial el dueño del
diario El Sucre, Marcelo Larrea.
Más
de una década de ajustes estructurales,
de ensanchamiento de las brechas entre ricos y
pobres y de creciente marginalización y
de empobrecimiento de los sectores excluidos por
las reglas de lo que el Papa bautizó como
capitalismo salvaje parece ser la llave que está
abriendo las puertas a la izquierda latinoamericana
y al discurso popular vestido de verde olivo.
La
figura de Gutiérrez ha sido constantemente
comparada con la del presidente venezolano Hugo
Chávez. Por ex militar, por su participación
en el golpe contra Mahuad, por el respaldo popular,
por usar uniforme y por un discurso opuesto a
las clases dominantes, Gutiérrez ha sido
llamado el segundo Chávez de América.
El
nuevo Presidente rechaza de forma tajante la comparación
con su colega venezolano, pero economistas, inversionistas
e impulsores de iniciativas como el ALCA, han
expresado temores por una eventual tripleta Venezuela/Brasil/Ecuador
en la que se atore —entre frenos, condiciones
y retrasos— la libre expansión comercial
de Estados Unidos en el resto de América.
Y
aunque no es posible decir si Perú podría
convertirse en un cuarto aliado, para algunos
analistas el que tres países “duden”
ya es bastante para al menos anticipar cambios
en el tema del libre comercio.
Si
Venezuela firmó con “reservas”
en la III Cumbre Presidencial y dos presidentes
electos hablan de darle el sí pero con
“cautela” al ALCA, uno de ellos a
cargo de la más importante economía
sudamericana, significa que ni el más optimista
puede ahora pensar en que se cumpla el calendario
fijado en enero del 2005 para el funcionamiento
del área de libre comercio en todos los
países de América.
Y
como el ALCA, otros temas de las agendas regionales,
especialmente en materia económica, pueden
tomar un nuevo rumbo que ya despierta francos
recelos entre los más radicales seguidores
de la reforma neoliberal. Una frase publicada
en El Comercio de Ecuador así lo resume:
“Los partidos de izquierda se encaminan
al poder, la esperanza es que no desarmen la economía”.
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