Viene
batalla de "megamercados"
La
Colonia, Pali-La Unión, y La Fe se disputan
territorios
Iván
Olivares
Con
su tradición y experiencia de 46 años,
la cadena de Supermercados La Colonia logró
salir airosa frente a todas las escaramuzas planteadas
por la competencia a raíz de la reapertura
del mercado, ocurrida durante los años
90.
Primero fue el desafío planteado por el
Grupo Calsa, dueño de los supermercados
La Fe, y luego la entrada al mercado del capital
costarricense, representado en la Corporación
de Supermercados Unidos, dueña de Pali
y La Unión.
Al
final de la década, con un mercado más
segmentado de acuerdo al nivel socioeconómico
de los consumidores, hubo mercado para todos,
y La Colonia mantuvo su posición preponderante.
La
primera década del 2000 promete nuevas
batallas en el mercado de los súper, ahora
con los llamados “megamercados”. Después
de permanecer con un perfil bajo, la cadena de
Supermercados La Fe promete “meter ruido”
al negocio de autoservicio, con el anuncio de
que construirán dos “megamercados”
a partir del primero de julio del 2003, ambos
previstos para competir directamente con establecimientos
de La Colonia que a su vez, planea construir su
propio megacentro a partir del próximo
año.
Por
definición, un megamercado es un “súper”
de más de 3,500 metros cuadrados. Y aunque
Nicaragua no escapa a las contracciones económicas,
los líderes del sector sienten que, aunque
la situación no es la mejor, pueden ver
el futuro con cierto optimismo.
“El
negocio está creciendo pese al estancamiento,
porque la economía está creciendo
y porque los clientes están comprando más
en el negocio formal”, en vez de seguir
adquiriendo sus productos con quienes se surten
del contrabando, explicó el licenciado
Horacio Rappaccioli, Gerente General de la Corporación
de Supermercados Unidos (CSU), dueña de
las cadenas Palí y La Unión.
Similar actitud muestran Carlos Reynaldo Lacayo
y Carlos Mántica, de las cadenas La Fe
y La Colonia, respectivamente, al anunciar la
construcción de dos establecimientos cada
uno, —tres de ellos con la etiqueta de “mega”—
los que deberían ser plenamente operativos
en todo el próximo año.
En
el caso de la CSU, Rappaccioli dijo que ellos
no tienen intenciones de construir plazas gigantescas
como las anunciadas por la competencia, manteniéndose
dentro del concepto tradicional de supermercado,
con establecimientos que rondan entre los 900
y 1200 metros cuadrados en promedio.
Batalla
por territorios
A
pesar de todo lo que se invierte en publicidad
y mantenimiento de la imagen de cada establecimiento,
tanto Lacayo como Mántica y Rappaccioli
saben que en realidad están enfrascados
en una guerra en la que lo más importante
no es el tamaño, sino la posición.
Por
eso difícilmente veremos que cualquiera
de las grandes cadenas llegue a instalar un local
en Plaza Inter, no sólo porque ya hay un
establecimiento en las cercanías —el
Súper La Unión El Redentor—
sino porque “¿qué grandes
conglomerados humanos hay en las cercanías
de ese lugar?”, preguntó Mántica.
Dos
factores —la densidad poblacional o la alta
circulación de vehículos—
son los que más pesan a la hora de decidir
dónde construir un nuevo edificio porque
“la competencia es geográfica”,
explicó Alvaro Rodríguez, Gerente
General de La Fe.
Pero
una vez establecidos en un lugar, los supermercados
deben hacer algo más que mostrar una cara
bonita para convencer a sus potenciales clientes.
Ese “algo más” incluye demostrar
que es más conveniente que se abastezcan
con ellos y no en los mercados, las pulperías
o con la competencia.
¿Cómo
lo logran?
Aunque
cada uno tiene su propio estilo, predomina el
tema de los precios, lo que se evidencia en los
lemas que usa cada cadena. “Rompe precios”,
pregona Palí, mientras La Colonia reclama
para sí el ser “la fórmula
de la economía”.
Aunque
por definición, Palí y La Unión
apuntan a distintos segmentos (C, D y E el primero,
mientras el segundo busca al A, B, y eventualmente
al C), las dos cadenas basan su estrategia global
en “ofrecer un buen servicio, amplios horarios,
seguridad, limpieza y productos frescos”,
entre otras.
En
el caso específico de Palí, la tríada
seguridad-limpieza-precios es muy importante para
remarcar las ventajas de ese establecimiento,
al compararlo contra la alternativa de comprar
en una pulpería de barrio o en un mercado,
de quienes la cadena se considera competidor directo.
Después
de ver cómo en 1995 se desmoronaba su cadena
de supermercados, que de siete establecimientos
pasó a operar sólo dos, La Fe se
vio obligada a redimensionar sus intereses y pensar
en nueva formas de atraer a sus clientes, de donde
surgió la idea de otorgarles premios.
Al
igual que con las tarjetas de crédito,
La Fe otorga puntos por cada córdoba que
les compren, y establece una tabla para poder
redimirlos. Junto a eso, han establecido áreas
de juego para que los niños puedan divertirse
en un ambiente seguro, mientras sus padres hacen
las compras.
En
La Colonia, conscientes de su imagen de ser un
supermercado para las élites, la familia
Mántica dispuso un programa (que es permanente,
en oposición a las promociones, que son
temporales) que pretende competir incluso con
los precios de Palí.
Se
trata de la Supercanasta La Colonia, que cuenta
con 120 a 150 artículos, cuyos precios
han sido rebajados hasta el límite, con
la esperanza de atraer incluso a los segmentos
de menor poder adquisitivo. El costo de los productos
de la canasta, y los productos mismos, permanecen
invariables durante tres meses.
A
eso se unen las noches frescas que ofrecen descuentos
del 10 por ciento para las carnes de aves; 15
para las otras carnes, y 25% para todos los vegetales.
La
lucha por el mercado
Los
27 supermercados distribuidos fundamentalmente
por la franja del Pacífico del país
(hay 17 en Managua) atienden a unas 625,000 personas
al mes, según los datos que se muestran
a continuación.
| Cadena |
Clientes |
Locales |
Artículos |
Promedio |
| La
Colonia |
225,330 |
5 |
23,285 |
45,000 |
| Palí |
200,000 |
16(9) |
2,000 |
12,000 |
| La
Unión |
100,000 |
4(1) |
12,000 |
25,000 |
| La
Fe |
100,000 |
2 |
11,000 |
50,000 |
Los
números entre paréntesis se refieren
a la cantidad de locales que cada empresa opera
en Managua. La columna “clientes”
es un dato mensual. La columna “promedio”
resulta de dividir “clientes” entre
“locales”.
FUENTE:
Datos aportados por cada cadena. Las fuentes mantienen
en reserva sus niveles de venta mensual
sEn
busca de aliados
Al
considerar la importancia que tiene el alto volumen
de compras en el negocio de los supermercados,
se entiende que estos busquen alianzas con grandes
operadores y proveedores de todo el mundo, lo
que les permite competir entre ellos.
Eso
explica las alianzas que la Corporación
de Supermercados Unidos tiene con las cadenas
Páiz y Ahold, de Guatemala y Holanda, respectivamente;
La Fe por su parte, goza de excelentes relaciones
con Unilever, que le provee de muchos productos,
mientras que La Colonia no tiene alianzas con
nadie.
Carlos
Reynaldo Lacayo está buscando un operador
fuerte para que le acompañe en la operación
de los megamercados que anunció.
Ese
socio debe cumplir al menos tres requisitos: que
sea un buen ciudadano corporativo, que sepa del
negocio, y que esté dispuesto a invertir
en Latinoamérica (si se trata de un socio
extrarregional) o a ampliarse a Centro América
(en caso que provenga del istmo).
Aunque
no hay nada fijo, Lacayo tiene dos nombres encabezando
la lista de socios potenciales. Ellos son la familia
Mántica, de La Colonia, y los Supermercados
99, de Panamá, que reportan una facturación
de 400 millones de dólares. Varios nombres
de operadores europeos y estadounidenses figuran
en la lista.
“Si
al 30 de junio del 2003 no hemos conseguido con
quien amarrarnos para abrir nuestros megamercados
(uno en la Carretera a Masaya, a la par del edificio
de BellSouth y el otro en Bolonia, en las cercanías
del Hospital Militar), tendremos que comenzar
a construir nosotros solos por nuestra cuenta”,
dijo Lacayo.
Pero
Carlos Mántica no parece darse por aludido.
Antes bien, tiene dudas de que las ubicaciones
escogidas por La Fe sean las más adecuadas,
no sólo porque en esas zonas no hay grandes
conglomerados humanos (aunque sí una alta
circulación vehicular), sino también
porque en ambos casos, esos locales le harán
competencia directa a súper de La Colonia
que ya están operando o en planes.
“Yo
no creo que sea una buena idea construir un supermercado
en Bolonia, siendo que ya estamos nosotros, y
Price Smart va a construir un gran local a la
orilla de la rotonda. Además, ¿dónde
va a encontrar en Bolonia dos manzanas de tierra
para construir?”, se preguntó Mántica.
Valor
agregado
Desde
hace muchos años que los supermercados
dejaron de ser un lugar donde se compra en mejores
condiciones de higiene y seguridad, para transformarse
en tiendas más complejas donde es posible
adquirir no sólo verduras, frijoles, ropa
o aceite, sino también recibir remesas,
imprimir una fotografía o conectarse a
la red.
El
tratar de ofrecer más servicios a sus clientes
ha llevado a la CSU a ofrecer servicios de transferencias
de dinero, bancarios, venta de helados, medicinas,
tortillas, pupusas, zapatos y cosméticos
en sus 16 locales.
Dentro
de un supermercado de La Fe es posible pagar los
recibos de agua y luz, almorzar, comprar celulares,
discos compactos, billetes de lotería,
o navegar en Internet.
La
Colonia por su parte, ofrece revelado de fotos,
impresión de identificaciones instantáneas,
servicio de comida rápida, cajeros automáticos,
panadería y zapatería, entre otros.
En el rubro de las marcas propias –una estrategia
empleada para llenar los vacíos de oferta
(o la ausencia de ella) que a veces se presentan
en el mercado, destacan la CSU y La Colonia, que
comercializan al menos tres marcas propias cada
una.
En
el caso de la CSU, sus establecimientos ofrecen
productos básicos como avena, salsa de
tomate, arroz y varios tipos de condimentos con
las marcas “Belz”, “Sabemás”
y Palí, mientras que La Colonia ofrece
las marcas “Don Chale”, “Tío
Rigo” y La Colonia, fundamentalmente en
rubros como granos básicos y café.
En
lo que ninguno parece estar haciendo grandes planes
es el desarrollo de una plataforma que les permita
vender por Internet, entre otras razones, porque
el país no cuenta con una densidad de computadoras
por habitante que haga atractivo incursionar en
ese negocio.
La
Colonia podría ofrecer la posibilidad de
que compatriotas en el extranjero consignen dinero
a nombre de una persona en Nicaragua, para que
el Supermercado le abra un crédito hasta
por esa cantidad.
Aunque
no todo está definido, Mántica cree
que si el cliente no consume todo su crédito,
existe la posibilidad de dejarle la cuenta abierta
para futuras compras o entregarle la diferencia,
siempre y cuando lo justifiquen los montos.
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