Lo
que dicen en Colombia de Nicaragua
La
creación de la
"Nación Mosquitia"
Alfonso
López Michelsen*
Está
ya próximo el año 2003, que sin
duda nos traerá algunas sorpresas grandes.
Así, por ejemplo, en el mes de febrero,
la llamada ‘Nación Mosquitia’
se separará de Nicaragua, como ya se lo
han anunciado sus líderes a la OEA y a
la ONU.
¡Menudo
problema para la República de Nicaragua,
que andaba reclamándonos aguas territoriales
sobre su Costa Atlántica, cuando, de consumarse
la secesión, Nicaragua quedaría
reducida a su costa pacífica, con un muy
modesto Mar Caribe! En tal caso, a Colombia le
tocaría disputar la vigencia del Meridiano
82, su límite marítimo, con la ‘Mosquitia’.
Ninguna de estas cosas sucederá, pero,
tal vez, no sea ocioso recapitular la Historia.
Con
el nombre de Reino de Mosquitia los ingleses establecieron
un protectorado sobre lo que es actualmente la
costa oriental de Nicaragua. Consagraron un monarca
y, por años, mantuvieron su dominio sobre
el tal reino. Empero, y como quiera que no se
derivaba ningún beneficio de la ocupación
material de aquella franja de tierra, optaron
por devolvérsela a España mediante
el Tratado de Utrecht (1713), que puso término
a la guerra de sucesión de España.
La Corona española, a su turno, incorporó
al Nuevo Reino de Granada esta posesión,
para ponerla bajo la protección del baluarte
militar que era Cartagena, en jurisdicción
del Virreinato. Al proclamarse la independencia
del Nuevo Reino de Granada, la actual República
de Colombia heredó, a tiempo con el Archipiélago
de San Andrés y Providencia, lo que había
sido el Reino de Mosquitia, sobre el cual solo
pudo ejercer una precaria posesión material
durante el siglo XIX, cuando no solamente carecíamos
de una marina de guerra sino aun de una marina
mercante.
Periódicamente
se enviaban notas de protesta contra las vías
de hecho nicaragüenses en territorio de la
Mosquitia, cuando quienes teníamos los
títulos legales carecíamos de los
elementos necesarios para ejercer la soberanía.
A esta situación puso término el
Tratado Esguerra-Bárcenas, en 1928. Nicaragua
reconoció nuestro dominio sobre el Archipiélago
de San Andrés y Providencia y nosotros
su posesión sobre la Costa de Mosquitia,
lo cual, en cierta manera, era una cesión,
puesto que Nicaragua jamás tuvo títulos
sobre dicha costa, ni antes ni después
del arbitrario reino indígena del protectorado
inglés.
Estos
episodios tuvieron lugar durante los siglos comprendidos
entre 1655 y 1860, cuando Inglaterra renunció
a sus pretensiones frente a Nicaragua, por medio
de un tratado. Colombia era un tercero, a quien
en nada comprometía dicho instrumento.
En cambio, el fallo del presidente Loubet, en
el laudo arbitral en que fueron parte Colombia
y Costa Rica, sí tuvo consecuencias negativas
para Nicaragua.
Se
trataba, cuando todavía Panamá era
colombiana, de definir nuestros límites
con Costa Rica y, con fecha 11 de septiembre de
1900, se conoció el fallo del árbitro
francés totalmente favorable a nuestra
causa. Los argumentos de Costa Rica, desechados
en el laudo, son los mismos que todavía
esgrime Nicaragua, pese a la declaratoria de invalidez
declarada en el laudo en cuestión. Curiosamente,
en forma deliberada o ingenua, los actuales voceros
de la segregación de la ‘Nación
Mosquitia’ omiten el carácter litigioso
del territorio comprendido entre el río
San Juan y el cabo Gracias a Dios, que es casi
la totalidad de la actual costa nicaragüense
sobre el Caribe.
Parecería,
leyendo los documentos del señor Oscar
Hogdson Argüello, vocero de los segregacionistas
y presidente del llamado Consejo de Ancianos del
futuro gobierno, que nunca hubiéramos tenido
nada que ver con la Costa Mosquitia, siendo así
que, en la Cancillería de Managua, deben
reposar las notas de protesta que durante todo
el siglo XIX, desde 1826 hasta 1896, le envió
Colombia a Nicaragua reivindicando el territorio
de la Mosquitia que, mediante la Real Orden de
1803, nos había sido asignado simultáneamente
con el archipiélago de San Andrés
y Providencia, confirmada por sucesivos actos
administrativos de la Corona española,
que desvirtúan por completo la versión
según la cual dicha medida de la Corona
sólo tendría un carácter
estrictamente militar y no administrativo ni fiscal.
El propio virrey Amar y Borbón, última
autoridad española en el Virreinato del
Nuevo Reino de Granada, alcanzó a designar
funcionarios y a expedir órdenes como legítima
autoridad sobre la Costa Mosquitia.
Originalmente
se rumoraba que el movimiento por el cual reivindican
su autonomía los habitantes nicaragüenses
de la Costa Atlántica había sido
inspirado por colombianos, procedentes de San
Andrés, que con este recurso debilitarían
las pretensiones de la Nicaragua del Pacífico
(Managua) sobre las riquezas de la Nicaragua del
Caribe, pero mi impresión personal, que
concuerda con algunas informaciones de los isleños,
es la de que el ansia de autonomía se ha
generalizado en toda la región como una
protesta, injusta en el caso de Colombia, por
el abandono que dicen padecer los residentes de
la periferia.
En
el caso del Archipiélago de San Andrés,
que lleva cuatro siglos de pertenecer a Colombia,
es necesario prestarles atención máxima
a las aspiraciones de los isleños, dadas
las circunstancias tan desfavorables en que se
encuentra el Archipiélago en cuanto al
desempleo y a la inmensa densidad de la población
con respecto al territorio, problema acerca del
cual se impone adoptar medidas oportunas y efectivas
que permitan un desarrollo ordenado de nuestro
territorio insular.
La
pretensión de la ‘Nación Mosquitia’
podría dar motivos para reír, pero
la gravedad de la crisis económica y social
del Archipiélago de San Andrés debe
darnos para reflexionar seriamente sobre su futuro.
*
Publicado en El Tiempo de Colombia.

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