SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS | AÑO 7| No.317| DEL 24 AL 30 DE NOVIEMBRE DE 2002

América Latina

Lo que dicen en Colombia de Nicaragua

La creación de la
"Nación Mosquitia"

Alfonso López Michelsen*

 
   

Está ya próximo el año 2003, que sin duda nos traerá algunas sorpresas grandes. Así, por ejemplo, en el mes de febrero, la llamada ‘Nación Mosquitia’ se separará de Nicaragua, como ya se lo han anunciado sus líderes a la OEA y a la ONU.

¡Menudo problema para la República de Nicaragua, que andaba reclamándonos aguas territoriales sobre su Costa Atlántica, cuando, de consumarse la secesión, Nicaragua quedaría reducida a su costa pacífica, con un muy modesto Mar Caribe! En tal caso, a Colombia le tocaría disputar la vigencia del Meridiano 82, su límite marítimo, con la ‘Mosquitia’. Ninguna de estas cosas sucederá, pero, tal vez, no sea ocioso recapitular la Historia.

Con el nombre de Reino de Mosquitia los ingleses establecieron un protectorado sobre lo que es actualmente la costa oriental de Nicaragua. Consagraron un monarca y, por años, mantuvieron su dominio sobre el tal reino. Empero, y como quiera que no se derivaba ningún beneficio de la ocupación material de aquella franja de tierra, optaron por devolvérsela a España mediante el Tratado de Utrecht (1713), que puso término a la guerra de sucesión de España.
La Corona española, a su turno, incorporó al Nuevo Reino de Granada esta posesión, para ponerla bajo la protección del baluarte militar que era Cartagena, en jurisdicción del Virreinato. Al proclamarse la independencia del Nuevo Reino de Granada, la actual República de Colombia heredó, a tiempo con el Archipiélago de San Andrés y Providencia, lo que había sido el Reino de Mosquitia, sobre el cual solo pudo ejercer una precaria posesión material durante el siglo XIX, cuando no solamente carecíamos de una marina de guerra sino aun de una marina mercante.

Periódicamente se enviaban notas de protesta contra las vías de hecho nicaragüenses en territorio de la Mosquitia, cuando quienes teníamos los títulos legales carecíamos de los elementos necesarios para ejercer la soberanía. A esta situación puso término el Tratado Esguerra-Bárcenas, en 1928. Nicaragua reconoció nuestro dominio sobre el Archipiélago de San Andrés y Providencia y nosotros su posesión sobre la Costa de Mosquitia, lo cual, en cierta manera, era una cesión, puesto que Nicaragua jamás tuvo títulos sobre dicha costa, ni antes ni después del arbitrario reino indígena del protectorado inglés.

Estos episodios tuvieron lugar durante los siglos comprendidos entre 1655 y 1860, cuando Inglaterra renunció a sus pretensiones frente a Nicaragua, por medio de un tratado. Colombia era un tercero, a quien en nada comprometía dicho instrumento. En cambio, el fallo del presidente Loubet, en el laudo arbitral en que fueron parte Colombia y Costa Rica, sí tuvo consecuencias negativas para Nicaragua.

Se trataba, cuando todavía Panamá era colombiana, de definir nuestros límites con Costa Rica y, con fecha 11 de septiembre de 1900, se conoció el fallo del árbitro francés totalmente favorable a nuestra causa. Los argumentos de Costa Rica, desechados en el laudo, son los mismos que todavía esgrime Nicaragua, pese a la declaratoria de invalidez declarada en el laudo en cuestión. Curiosamente, en forma deliberada o ingenua, los actuales voceros de la segregación de la ‘Nación Mosquitia’ omiten el carácter litigioso del territorio comprendido entre el río San Juan y el cabo Gracias a Dios, que es casi la totalidad de la actual costa nicaragüense sobre el Caribe.

Parecería, leyendo los documentos del señor Oscar Hogdson Argüello, vocero de los segregacionistas y presidente del llamado Consejo de Ancianos del futuro gobierno, que nunca hubiéramos tenido nada que ver con la Costa Mosquitia, siendo así que, en la Cancillería de Managua, deben reposar las notas de protesta que durante todo el siglo XIX, desde 1826 hasta 1896, le envió Colombia a Nicaragua reivindicando el territorio de la Mosquitia que, mediante la Real Orden de 1803, nos había sido asignado simultáneamente con el archipiélago de San Andrés y Providencia, confirmada por sucesivos actos administrativos de la Corona española, que desvirtúan por completo la versión según la cual dicha medida de la Corona sólo tendría un carácter estrictamente militar y no administrativo ni fiscal. El propio virrey Amar y Borbón, última autoridad española en el Virreinato del Nuevo Reino de Granada, alcanzó a designar funcionarios y a expedir órdenes como legítima autoridad sobre la Costa Mosquitia.

Originalmente se rumoraba que el movimiento por el cual reivindican su autonomía los habitantes nicaragüenses de la Costa Atlántica había sido inspirado por colombianos, procedentes de San Andrés, que con este recurso debilitarían las pretensiones de la Nicaragua del Pacífico (Managua) sobre las riquezas de la Nicaragua del Caribe, pero mi impresión personal, que concuerda con algunas informaciones de los isleños, es la de que el ansia de autonomía se ha generalizado en toda la región como una protesta, injusta en el caso de Colombia, por el abandono que dicen padecer los residentes de la periferia.

En el caso del Archipiélago de San Andrés, que lleva cuatro siglos de pertenecer a Colombia, es necesario prestarles atención máxima a las aspiraciones de los isleños, dadas las circunstancias tan desfavorables en que se encuentra el Archipiélago en cuanto al desempleo y a la inmensa densidad de la población con respecto al territorio, problema acerca del cual se impone adoptar medidas oportunas y efectivas que permitan un desarrollo ordenado de nuestro territorio insular.

La pretensión de la ‘Nación Mosquitia’ podría dar motivos para reír, pero la gravedad de la crisis económica y social del Archipiélago de San Andrés debe darnos para reflexionar seriamente sobre su futuro.

* Publicado en El Tiempo de Colombia.