SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS | AÑO 7| No.313| DEL 27 DE OCTUBRE AL02 DE NOVIEMBRE DE 2002

Invitada de la semana

Alba Luz Ramos: "fue duro, me lancé sola"

La primera Presidenta
de la Suprema

La conquista de los dos votos indecisos —Vargas Sandino y Zelaya Rojas— inclinó la balanza definitiva; Bolaños no abogó por Escobar Fornos, y al final hasta Solís le retiró el apoyo al magistrado liberal.

Lourdes Arróliga

 
Alba Luz Ramos  

Afuera de su despacho continúa la algarabía de músicos filarmónicos y rancheros que celebran su victoria. Alba Luz Ramos, la magistrada, firme y desafiante logró vencer la sombra del pacto y del compromiso inicial de la cúpula de su partido, el Frente Sandinista, de apoyar la reelección del magistrado liberal, Iván Escobar Fornos.

Ante el rostro receloso de algunos de sus colegas, que abandonan rápidamente la Sala de la Corte Plena para recluirse en sus despachos, Alba Luz es saludada a cada paso con besos y abrazos por un grupo pluralista de mujeres, que desde una hora antes de oficializarse su triunfo cantaban y bailaban al ritmo de “Viva León jodido” y otros sones nicaragüenses, en la recepción del Palacio Judicial.

“¡Alba Luz, te lo mereces! Ser Presidenta!”, “¡Alba Luz, tu triunfo ilumina al Poder Judicial!”, rezan algunas de las pancartas adornadas con globos azules y blancos, que portan sus partidarias.

Todas se identifican con la causa de Ramos, también se sienten triunfadoras: “es la primera, pero ya ha de venir otra”, comentan entre ellas con la usual dialéctica de la igualdad de géneros.

“Fue duro” —comenta Ramos—, a la vez que reconoce que inicialmente no contaba con el apoyo del Frente Sandinista, para su postulación a la Presidencia de la CSJ. “Me lancé sola”, dice la magistrada.

Antes de lograr el consenso en la elección, tuvo que convencer al magistrado Guillermo Vargas Sandino —afin al Ejecutivo—, uno de los votos más disputados por ambos candidatos.

Con 14 años de trayectoria en la CSJ, Ramos fue Vicepresidente de ese poder de 1996 al 98, mismo periodo presidencial de Vargas Sandino.

“Ya tengo siete”, pensó Ramos, mientras continuaba su cabildeo en los corrillos judiciales.

También tuvo que “convencer” a su colega Rafael Solís, para completar el sexto voto del bando sandinista. Solís había manifestado públicamente su apoyo a Escobar Fornos.

Un día antes que se celebrara la sesión, fue decisiva la decisión de Ramos de reunirse con su contendiente Iván Escobar. “A ver si lo convenzo de que decline”, habría comentado antes de ir a su despacho.

Después, cerró el capítulo con el resto de los once magistrados en una negociación que duró más de dos horas. Las salas Civil y Constitucional —de importancia política—, fueron cedidas a los liberales Escobar Fornos y Guillermo Selva, respectivamente, a cambio de la vicepresidencia.
En la Sala Penal fue ratificado Vargas Sandino y en la de lo Contencioso Administrativo, Francisco Rosales.

La comisión de Régimen Disciplinario fue cedida a Rafael Solís y la de Carrera Judicial al magistrado liberal Carlos Guerra.

Doctora, ¿qué fue lo determinante en esta elección?

Creo que la idea mía de salir a la calle a plantear la elección de la presidencia del Poder Judicial y la importancia que tiene para la dirección de la justicia, fue bastante determinante.

La gente se volcó a opinar, a manifestarse, lo cual por primera vez en la vida se hace una especie de encuesta, de qué es lo que la gente opina sobre el Poder Judicial.

¿Fue una batalla dura?

Claro que sí.

Porque inicialmente no contaba con el respaldo ...

De casi nadie.

¿Cómo logró mantenerse firme en su candidatura?

Yo me mantuve firme, porque yo soy firme, porque cuando decidí hacerlo no podía dar un paso atrás. Yo dije aquí voy y si no llego a la meta propuesta, al sueño propuesto, por lo menos voy imponer un estilo distinto de hacer las elecciones dentro del Poder Judicial.

También habré logrado manifestarle a la opinión pública qué es lo que se ha hecho en el Poder Judicial, porque no ha habido una difusión clara de lo que se está haciendo y por eso también hay muchas críticas.

¿Qué fue lo que prevaleció en esta elección; su discurso, la negociación política?

Yo creo en la institucionalidad y creo que la debemos fortalecer, que los poderes del Estado --sea el que sea--, jueguen el rol para el cual han sido creado. La Asamblea Nacional es el foro político por excelencia porque allí convergen todos los partidos políticos, pero el Poder Judicial tiene otras características y otro rol que jugar, es más profesional, de cara a resolver los conflictos de la población y a eso se debe de dedicar.

¿Cómo logró convencer al doctor Iván Escobar Fornos que declinara su candidatura?

Bueno, haciendo mis planteamientos, viendo que no existía mayoría ni para él ni para mí. Pero siempre mantuve que tenía más votos que él y creo que al final se convenció de que así era, porque habían dos votos indecisos que se terminaron de inclinar por el consenso, que fueron el doctor (Guillermo) Vargas Sandino y el doctor (Fernando) Zelaya Rojas. Claramente él (Escobar) tenía tres votos o cuatro.

¿Que eran...?

Carlos Guerra, Iván Escobar, el doctor Selva. Tres digo claramente si acaso no lograba convencer a Payo (Solís), porque nunca deje de hablar con él, siempre anduve detrás de él tratando de convencerlo de que debía de votar por mí. Él me decía que era difícil después de haber dado su apoyo públicamente a Escobar, quitárselo, que había que buscar una negociación y eso fue efectivamente lo que hicimos.

Usted tuvo que cabildear fuertemente.

Ah, claro, ayer (jueves de la semana pasada) todo el día fue de negociación. Esas negociaciones bastantes largas y extenuantes; en otras ocasiones he negociado Presidencia y Vicepresidencia y lo hemos hecho más rápidamente, quizás en una hora.

¿Cómo surgió la propuesta de Armengol Cuadra como Vicepresidente? Me había dicho que su propuesta era Carlos Guerra para la Vicepresidencia y Escobar Fornos para la Sala Constitucional.

Yo no tenía considerado eso (la candidatura de Cuadra), porque en toda negociación no se sabe como van a quedar las cosas. Simplemente durante el proceso de la negociación se barajaron otras posibilidades y finalmente llegamos a que él (Cuadra) podía ser un buen vicepresidente, que podía hacer equipo conmigo.

¿No hubo oposición por parte de los magistrados liberales?

No, porque hay propuestas y contrapropuestas en las negociaciones. Somos once y tenemos que quedar en algo, entonces, si alguien quiere quedar en la presidencia de la Sala Civil, hay que ofrecerle otro cargo (a Cuadra) para que salga de la presidencia de la Sala Civil.

Independientemente de la calificación que obtenga durante su mandato en la CSJ. ¿Cuál es su opinión sobre la reelección?

Pienso llevar a cabo y trabajar con todas mis fuerzas para hacer todo lo que quiero hacer en este año. Yo no puedo estar pensando o estarme programando para hacer cosas más allá de un año.

Si ocurre que dentro de un año, porque la Constitución lo permite, que los demás magistrados me dan su voto de confianza para continuar con algunos proyectos, con mucho gusto, pero mi mente ahorita está programada para un año.

¿Esta Presidencia está comprometida
con algún partido político?

Yo me siento comprometida con el pueblo de Nicaragua y con el Poder Judicial.

 

 
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