Alba
Luz Ramos: "fue duro, me lancé sola"

La
primera Presidenta
de la Suprema
La
conquista de los dos votos indecisos —Vargas
Sandino y Zelaya Rojas— inclinó
la balanza definitiva; Bolaños no abogó
por Escobar Fornos, y al final hasta Solís
le retiró el apoyo al magistrado liberal.
Lourdes
Arróliga
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| Alba
Luz Ramos |
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Afuera
de su despacho continúa la algarabía
de músicos filarmónicos y rancheros
que celebran su victoria. Alba Luz Ramos, la magistrada,
firme y desafiante logró vencer la sombra
del pacto y del compromiso inicial de la cúpula
de su partido, el Frente Sandinista, de apoyar
la reelección del magistrado liberal, Iván
Escobar Fornos.
Ante
el rostro receloso de algunos de sus colegas,
que abandonan rápidamente la Sala de la
Corte Plena para recluirse en sus despachos, Alba
Luz es saludada a cada paso con besos y abrazos
por un grupo pluralista de mujeres, que desde
una hora antes de oficializarse su triunfo cantaban
y bailaban al ritmo de “Viva León
jodido” y otros sones nicaragüenses,
en la recepción del Palacio Judicial.
“¡Alba
Luz, te lo mereces! Ser Presidenta!”, “¡Alba
Luz, tu triunfo ilumina al Poder Judicial!”,
rezan algunas de las pancartas adornadas con globos
azules y blancos, que portan sus partidarias.
Todas
se identifican con la causa de Ramos, también
se sienten triunfadoras: “es la primera,
pero ya ha de venir otra”, comentan entre
ellas con la usual dialéctica de la igualdad
de géneros.
“Fue
duro” —comenta Ramos—, a la
vez que reconoce que inicialmente no contaba con
el apoyo del Frente Sandinista, para su postulación
a la Presidencia de la CSJ. “Me lancé
sola”, dice la magistrada.
Antes
de lograr el consenso en la elección, tuvo
que convencer al magistrado Guillermo Vargas Sandino
—afin al Ejecutivo—, uno de los votos
más disputados por ambos candidatos.
Con
14 años de trayectoria en la CSJ, Ramos
fue Vicepresidente de ese poder de 1996 al 98,
mismo periodo presidencial de Vargas Sandino.
“Ya
tengo siete”, pensó Ramos, mientras
continuaba su cabildeo en los corrillos judiciales.
También
tuvo que “convencer” a su colega Rafael
Solís, para completar el sexto voto del
bando sandinista. Solís había manifestado
públicamente su apoyo a Escobar Fornos.
Un
día antes que se celebrara la sesión,
fue decisiva la decisión de Ramos de reunirse
con su contendiente Iván Escobar. “A
ver si lo convenzo de que decline”, habría
comentado antes de ir a su despacho.
Después,
cerró el capítulo con el resto de
los once magistrados en una negociación
que duró más de dos horas. Las salas
Civil y Constitucional —de importancia política—,
fueron cedidas a los liberales Escobar Fornos
y Guillermo Selva, respectivamente, a cambio de
la vicepresidencia.
En la Sala Penal fue ratificado Vargas Sandino
y en la de lo Contencioso Administrativo, Francisco
Rosales.
La
comisión de Régimen Disciplinario
fue cedida a Rafael Solís y la de Carrera
Judicial al magistrado liberal Carlos Guerra.
Doctora,
¿qué fue lo determinante en esta
elección?
Creo
que la idea mía de salir a la calle a plantear
la elección de la presidencia del Poder
Judicial y la importancia que tiene para la dirección
de la justicia, fue bastante determinante.
La
gente se volcó a opinar, a manifestarse,
lo cual por primera vez en la vida se hace una
especie de encuesta, de qué es lo que la
gente opina sobre el Poder Judicial.
¿Fue
una batalla dura?
Claro
que sí.
Porque
inicialmente no contaba con el respaldo ...
De
casi nadie.
¿Cómo
logró mantenerse firme en su candidatura?
Yo
me mantuve firme, porque yo soy firme, porque
cuando decidí hacerlo no podía dar
un paso atrás. Yo dije aquí voy
y si no llego a la meta propuesta, al sueño
propuesto, por lo menos voy imponer un estilo
distinto de hacer las elecciones dentro del Poder
Judicial.
También
habré logrado manifestarle a la opinión
pública qué es lo que se ha hecho
en el Poder Judicial, porque no ha habido una
difusión clara de lo que se está
haciendo y por eso también hay muchas críticas.
¿Qué
fue lo que prevaleció en esta elección;
su discurso, la negociación política?
Yo
creo en la institucionalidad y creo que la debemos
fortalecer, que los poderes del Estado --sea el
que sea--, jueguen el rol para el cual han sido
creado. La Asamblea Nacional es el foro político
por excelencia porque allí convergen todos
los partidos políticos, pero el Poder Judicial
tiene otras características y otro rol
que jugar, es más profesional, de cara
a resolver los conflictos de la población
y a eso se debe de dedicar.
¿Cómo
logró convencer al doctor Iván Escobar
Fornos que declinara su candidatura?
Bueno,
haciendo mis planteamientos, viendo que no existía
mayoría ni para él ni para mí.
Pero siempre mantuve que tenía más
votos que él y creo que al final se convenció
de que así era, porque habían dos
votos indecisos que se terminaron de inclinar
por el consenso, que fueron el doctor (Guillermo)
Vargas Sandino y el doctor (Fernando) Zelaya Rojas.
Claramente él (Escobar) tenía tres
votos o cuatro.
¿Que
eran...?
Carlos
Guerra, Iván Escobar, el doctor Selva.
Tres digo claramente si acaso no lograba convencer
a Payo (Solís), porque nunca deje de hablar
con él, siempre anduve detrás de
él tratando de convencerlo de que debía
de votar por mí. Él me decía
que era difícil después de haber
dado su apoyo públicamente a Escobar, quitárselo,
que había que buscar una negociación
y eso fue efectivamente lo que hicimos.
Usted
tuvo que cabildear fuertemente.
Ah,
claro, ayer (jueves de la semana pasada) todo
el día fue de negociación. Esas
negociaciones bastantes largas y extenuantes;
en otras ocasiones he negociado Presidencia y
Vicepresidencia y lo hemos hecho más rápidamente,
quizás en una hora.
¿Cómo
surgió la propuesta de Armengol Cuadra
como Vicepresidente? Me había dicho que
su propuesta era Carlos Guerra para la Vicepresidencia
y Escobar Fornos para la Sala Constitucional.
Yo
no tenía considerado eso (la candidatura
de Cuadra), porque en toda negociación
no se sabe como van a quedar las cosas. Simplemente
durante el proceso de la negociación se
barajaron otras posibilidades y finalmente llegamos
a que él (Cuadra) podía ser un buen
vicepresidente, que podía hacer equipo
conmigo.
¿No
hubo oposición por parte de los magistrados
liberales?
No,
porque hay propuestas y contrapropuestas en las
negociaciones. Somos once y tenemos que quedar
en algo, entonces, si alguien quiere quedar en
la presidencia de la Sala Civil, hay que ofrecerle
otro cargo (a Cuadra) para que salga de la presidencia
de la Sala Civil.
Independientemente
de la calificación que obtenga durante
su mandato en la CSJ. ¿Cuál es su
opinión sobre la reelección?
Pienso
llevar a cabo y trabajar con todas mis fuerzas
para hacer todo lo que quiero hacer en este año.
Yo no puedo estar pensando o estarme programando
para hacer cosas más allá de un
año.
Si
ocurre que dentro de un año, porque la
Constitución lo permite, que los demás
magistrados me dan su voto de confianza para continuar
con algunos proyectos, con mucho gusto, pero mi
mente ahorita está programada para un año.
¿Esta
Presidencia está comprometida
con algún partido político?
Yo
me siento comprometida con el pueblo de Nicaragua
y con el Poder Judicial.
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