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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 233/ Del 18 al 24 de marzo de 2001

 

 
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DE PORTADA

Eduardo Montealegre recomienda
“modernizar” PLC

“He tratado de mantener
mi propio criterio”

Sobre aspiraciones presidenciales:
“Este no es el momento”; pero “en
política todo es posible”

Oliver Bodàn

 
   

Pese a tener altas simpatías politica entre la población, Eduardo Montealegre es prudente al respecto y prefiere esperar con paciencia en el cajón de bateo. Y calcula muy bien sus palabras cuando habla de sus aspiraciones presidenciales: “Este no es el momento, ya los convencionales tomaron una decisión”.

En un partido en el que la guillotina y la sombra del caudillo están a la orden del día, Montealegre sigue actuando con extrema cautela. Ex Ministro de la Presidencia y Canciller, ahora está dedicado a apoyar al candidato rojo Enrique Bolaños, quien —debemos recordar— en la última Convención Liberal escogió a Jose Rizo en vez de Montealegre como compañero de fórmula.

Según una encuesta del Centro de Investigaciones de la Comunicación (CINCO), Montealegre tiene el 51.8% de opinión neta favorable —opinión favorable menos desfavorable—, convirtiéndose en el primer liberal que llega a esta envidiable posición, por encima de Violeta Chamorro (45.8%), José Antonio Alvarado (32.9%), y Pedro Solórzano (22.8%). En quinto lugar, se encuentran empatados los candidatos Enrique Bolaños y Noel Vidaurre (20.9%), seguidos por Agustín Jarquín (18.8%).


De acuerdo a una encuesta de CINCO, usted goza de alta simpatía entre la población. ¿A qué lo atribuye?

Me cuesta pensar que esas cifras son las apropiadas o la verdad es que me cuesta pensar que estoy en esos niveles. Sin embargo, sé que la firma es una firma seria y, por lo tanto, allí están los números.

Decir por qué, pienso es meterme a especular y es difícil hacerlo. Sin embargo, Nicaragua es un país joven y si es una muestra bastante representantiva, pues habrá su porcentaje de jóvenes en la muestra y, por lo tanto, debe haber algo de simpatía de los jóvenes hacia mi persona.

Decir por qué sería un poco pretensioso de mi parte y un poco especulativo; sin embargo, he tratado siempre —aun cuando estuve en el gobierno y cuando salí del mismo y me metí a la precampaña— de actuar de la manera que soy: trabajar en beneficio de todos los nicaragüeses, tanto en el Ministerio de la Presidencia como en el de Relaciones Exteriores y poner a Nicaragua por encima de los asuntos partidarios.

Yo creo que la gente en Nicaragua piensa eso también, muchos nicaragüenses pensamos que Nicaragua está por encima de los temas partidarios; yo creo que por mi manera de actuar puede ser eso, pero decir: por esta y esta razón... sería especular.


Es la primera vez que un liberal aparece en esta posición, ¿usted lo atribuye al discurso independiente que manejó recientemente?

La verdad es que esa es una pregunta más para las personas que contestaron la encuesta o que participaron en la encuesta. Como te digo, yo siempre he tratado de mantener mi propio criterio, saber mis puntos de vista tanto privadamente como en público, cuando hubo necesidad de hacerlo público.

Para unos habré sido independiente, para mí es la manera correcta de actuar y siempre he tratado de emitir opiniones en el momento apropiado, no con aras de figurar sino de sentar posiciones; tal vez algunos pueden pensar de que ese nivel de aceptación sea por tener un criterio más independiente, pero siempre lo he hecho pensando en el país y en el bienestar de la generalidad.


Es evidente que quien está lejos de la figura del presidente Alemán le cae mejor a la población. ¿Por qué cree usted que ocurre esto?

Todo ejercicio del poder, el gobierno desgasta. Especialmente al final de todo gobierno, por lo general las opiniones de un gobernante en promedio
—no siempre—, tienden a ser más negativas que positivas. Por eso cuando la gente se pone a meditar un poco, o se acentúa eso negativo o se comienza a cambiar.

Yo creo, y siempre lo he dicho, que en vez de hablar cuestiones negativas siempre siempre tratemos de hablar cuestiones positivas y ver hacia el futuro, proponer en vez de oponerse y eso simpre me ha dado buenos resultados.


Pero el presidente sale con porcentajes negativos...

Hay varios que salen con porcentajes negativos, tengo entendido, no he visto la encuesta.


Si tomamos en cuenta que el 30% de los encuestados no lo conoce, esto podría significar que su techo de simpatía es mayor. ¿Cómo va a administrar este capital político?

En primer lugar, los convencionales del partido tomaron la decisión el 14 de enero de quien es su candidato a la Presidencia y creo que todos los liberales —yo soy liberal— y los que queremos que la democracia se profundice en este país, vamos a trabajar porque esas opciones sean las que ganen.

En segundo lugar, voy a trabajar y ayudar para que don Enrique Bolaños sea electo Presidente de la República, porque yo creo en el principio democrático y uno no puede volcarse en contra de la democracia cuando los resultados no le favorecen, habrá tiempo para eso en el futuro.

Entonces, creo que lo correcto y lo apropiado después del voto de los convencionales es volcar ese capital político —si es que tengo bastante— hacia el candidato a la Presidencia, en ese caso a don Enrique Bolaños.


Pero usted es político...

No tradicional, diría yo, que es parte de la respuesta de por qué salgo alto.


Pero hasta los “no tradicionales” tienen sus ambiciones políticas. ¿Cómo va a manejar su capital político?

Yo creo que definitivamente toda persona tiene ambiciones, pero no hay que confundir ambiciones con obsesiones. Yo puedo tener ambiciones de llegar a la primera magistratura de Nicaragua para trabajar en beneficio de todos los nicaragüenses pero este no es el momento, ya los convencionales tomaron una decisión.

En el futuro podrá ser, se podrá dar la oportunidad o no, se podrá dar el momento o no, yo creo que en un futuro habrá otras oportunidades para mi persona, pero en este momento hay que volcar todo el esfuerzo y el capital político para que gane don Enrique Bolaños.


¿No será por lo que le pasó a José Antonio Alvarado?

José Antonio Alvarado tomó su propia decisión de salirse del Partido Liberal, nadie lo sacó. Yo siempre he creído que los cambios se hacen desde adentro aunque a algunos no le guste y yo voy a seguir trabajando desde el Partido Liberal para profundizar mis ideas y principios dentro del Partido Liberal.

El partido va a ir haciendo poco a poco la transición a ser más institucional y el hecho de que alguien como mi persona salga bien en una encuesta más bien debería ser motivo de orgullo y de satisfacción para los liberales y no lo contrario.


¿El Partido Liberal debe cambiar?

Yo creo que todo partido tiene que evolucionar y en el caso del Partido Liberal también tiene que volverse más institucional; viene de un partido que se formó alrededor de unas cuantas personas y de una en particular, el presidente Alemán. Tiene que evolucionar hacia nuevas generaciones, nuevas ideas, más modernización y más institucionalización.


¿Y será esto posible? Hasta ahora se mantienen las estructuras tradicionales.

Nada es imposible, la cuestión es el tiempo, cómo se hace y qué se hace.


¿Según esta encuesta pareciera que usted y doña Violeta fueran la fórmula perfecta?

Ya doña Violeta dijo que ella no es candidata y en mi caso tampoco, ya los convencionales del partido escogieron al candidato a Presidente y Vicepresidente; son las dos personas que aparecen con más opinión favorable, no necesariamente eso significa con mayor intención de voto, aunque posiblemente opinión favorable se pudiera traducir en mayor intención de votos. No veo como algunos pudieran pensar eso, pero ya doña Violeta dijo que no y yo tampoco sé...


¿Pero usted ha comtemplado alguna vez esa posibilidad, de hacer fórmula con doña Violeta?

Para serle sincero nadie me había dicho eso de una manera seria y formal, y doña Violeta no ha sido candidata.


¿No lo ha pensado usted?

Sinceramente he oído los comentarios, pero no le he dado mucho...


¿Cuál es su papel actual en la campaña de los liberales?

En la campaña muy poco, estoy ayudando a coordinar la estrategia de desarrollo para el gobierno del ingeniero Bolaños, pero en la campaña directamente no estoy.



¿Y esa estrategia qué significa?

Bueno, todo gobierno tiene que tener un plan, tiene que ver qué va a hacer, cómo lo va a hacer, cómo va a enfrentar o dar solución a los problemas que existen en el país. En Nicaragua existen grandes problemas, obviamente el problema de la pobreza, el desempleo, el problema de los aspectos sociales, el problema relacionado con gobernabilidad; estamos trabajando un equipo de personas para comenzar en eso.


¿Quiénes?

Diferentes personas, unas que están en el sector privado, otros en organización de educación, etcétera.


¿Desde que perdió la nominación en la Convención Liberal, le han planteado en el PLC o usted ha contemplado la posibilidad de que vuelva a ser nominado como candidato presidencial?

No, los convencionales tomaron una decisión y nadie me ha planteado ni creo que me estén planteando porque los convencionales tomaron una decisión con esa fórmula.


¿Y usted lo ha vuelto a pensar?

Pues para el 2001, no.


Porque mientras no se inscriban oficialmente en el Consejo Supremo Electoral, los partidos pueden celebrar una reunión, convención y cambiar candidatos...

 
   

Todo es posible en la vida y mucho más en política, mucho de lo que parece imposible es posible; sin embargo, creo que ya se escogió una fórmula que decidió quien es el candidato a Presidente y Vicepresidente y la Convención que habrá en mayo será para la escogencia de candidatos a diputados, nunca he oído que se esté pensando en que va a haber un cambio.


Pero no se descarta, ¿no?

Como ve, en política todo es posible, o mucho de lo que parece imposible es posible, pero por lo menos Eduardo Montealegre no está empujando o buscando eso; estamos trabajando para que don Enrique Bolaños alcance la Presidencia.


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