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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 232/ Del 11 al 17 de marzo de 2001

 

 
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ANALISIS

La globalización de
la lucha anticorrupción


 
Andrés Oppenheimer*
 

Hay un nuevo fenómeno que está pasando casi desapercibido, pero que podría tener un gran impacto positivo sobre América Latina: la globalización de la lucha contra la corrupción.

Las audiencias públicas del Senado de Estados Unidos sobre el lavado de dinero internacional que tendrán lugar esta semana son apenas el último ejemplo de varias investigaciones llevadas a cabo recientemente en Washington, Londres y Zurich que han sacado a la luz escándalos de corrupción en varios países latinoamericanos.

Las audiencias del Subcomité de Investigaciones del Senado de Estados Unidos, el primero y dos de marzo, serán la culminación de una pesquisa de un año. Aunque la investigación está centrada en los bancos de Estados Unidos, y en si éstos están aplicando sus reglamentos internos para combatir el lavado de dinero, ya ha sacado a la luz más prácticas financieras dudosas en Argentina de lo que los reguladores bancarios de ese país lograron en muchos años.

Un informe preliminar de la minoría demócrata del subcomité, encabezada por el senador Carl Levin, reveló que dos bancos “fantasmas” vinculados a instituciones financieras argentinas —M.A. Bank y Federal Bank Ltd.— realizaron enormes movimientos de dinero de dudoso origen a través de sus respectivas cuentas en el Citibank de Nueva York.

Las revelaciones causaron un escándalo político en Argentina, porque tanto el M.A. Bank como el Federal Bank Ltd. están vinculados a figuras públicas cercanas al partido del ex presidente Carlos S. Menem. Hasta que el Senado en Washington entró en escena, las declaraciones de inocencia de ambos bancos no podían ser rebatidas en Argentina.

 
   

La investigación estadounidense debería ser bienvenida por el Gobierno argentino y los demás países de América Latina, como una herramienta que podría ayudar a levantar el secreto bancario en casos de corrupción oficial.

Hasta ahora, la corrupción en América Latina era vista en Washington como un mal endémico de los países en desarrollo, como las devaluaciones o el agua sucia. Por suerte, eso está cambiando: cada vez más funcionarios y legisladores norteamericanos se están dando cuenta que la corrupción es la principal amenaza a las democracias de la región.

El subcomité del Senado ya dio un paso adelante al exponer en 1999 la actuación de Citibank al aceptar depósitos de $120 millones de origen dudoso de Raúl Salinas de Gortari, el hermano del ex presidente mexicano, Carlos Salinas.

Recientemente, la cadena mexicana Televisa difundió una grabación en que Raúl Salinas le decía a su hermana que “los fondos salieron del erario público”. El ex presidente del Citibank, John Reed, ya ha reconocido que el banco “cometió errores” al aceptar los depósitos de Raúl Salinas.

Esta semana, las audiencias del subcomité se enfocarán sobre si los grandes bancos de Estados Unidos como Citibank, Chase Manhattan, o Bank of America están aceptando “corresponsalías bancarias” de bancos fantasmas, que ni siquiera tienen oficinas en los países caribeños donde están registrados.
Según me señaló Linda J. Gustitus, la directora del equipo del subcomité que llevó a cabo la investigación, las audiencias no revelarán los nombres de los políticos o empresarios que fueron clientes individuales de los bancos investigados, pero no descartó que éstos podrían ser entregados más adelante al Congreso argentino.

Sin embargo, las audiencias pondrán en evidencia que el M.A. Bank y el Federal Bank Ltd., ambos registrados en países caribeños, “tenían reglamentos internos muy débiles o inexistentes contra el lavado de dinero, lo que los hacía altamente vulnerables al lavado de dinero”.

El objetivo principal de las audiencias será demostrar que, irónicamente, mientras que las leyes de Estados Unidos obligan a cualquier individuo que deposita más de $10,000 en efectivo a dar una detallada explicación del origen de los fondos, no existen los mismos mecanismos de control cuando el mismo individuo deposita $10 millones o más mediante un banco fantasma registrado en un paraíso fiscal.

“No podemos seguir siendo hipócritas, y dar lecciones a todo el mundo sobre el lavado de dinero, cuando gran parte de ese dinero está viniendo a Estados Unidos”, me comentó una alta fuente del Congreso cercana a la investigación.

¡Qué bueno! Aunque sea tangencialmente, la investigación del Senado sacará a relucir detalles no conocidos de algunos bancos fantasmas relacionados con instituciones financieras de América Latina.

Y aunque algunos banqueros pataleen, y digan que se está atentando contra la estabilidad económica de varios países latinoamericanos, lo cierto es lo contrario: la investigación ayudará a limpiar los sistemas financieros de muchos países de la región, lo que a su vez los hará más atractivos para los inversionistas, y fortalecerá sus democracias.


* Publicado el lunes 26 de febrero de 2001 en El Nuevo Herald.


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