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ACTUALIDAD
Culmina
Grupo Consultivo en Madrid:
Presidentes unidísimos
Concurso
de retórica sobre integración centroamericana
Angulo: Es como un avión
Jumbo en
el que caben todos, vuela alto pero le
cuesta aterrizar
Mildred Largaespada
Madrid, enviada especial
Madrid.-
El megaevento del Grupo Consultivo Regional para Centroamérica,
que finalizó el viernes por la noche aquí, le inyectó
una potente dosis de vitaminas al proceso de integración regional,
convirtió de la noche a la mañana a todos los presidentes
centroamericanos en hermanos y evidenció que los centroamericanos
siguen siendo los grandes desconocidos para sus propios gobiernos y sus
empresarios.
El evento presidido por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y
copatrocinado por el gobierno de España reunió a casi 800
personas en la Casa de América: delegaciones de Guatemala, Belice,
Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, además
de 50 delegaciones de países donantes, agencias de Naciones Unidas,
instituciones financieras multilaterales, empresarios españoles
y centroamericanos.
En esta reunión el tema prioritario fue el de la integración
regional. Más que hablar sobre reconstrucción, se habló
de refundación de Centroamérica. Se exigió una visión
integradora, se desempolvaron los papeles, convenios y tratados firmados
desde hace años y también recientemente por los gobiernos
centroamericanos, se les exigió cumplir lo firmado.
Los gobiernos se vieron obligados a presentarse unidos y exponer ideas
en clave regional. La imagen de todos unidísimos era vital de cara
a los países donantes, las agencias multilaterales, los inversores.
No se iban aceptar proyectos por países, sino como región.
No se iban a ser vistos de buen modo proyectos de corto plazo, sino de
mediano y largo plazo. Y todo bajo el paraguas de las instituciones de
la integración regional: la Secretaría General del Sica,
el Parlacen, el Banco Centroamericano de Integración Económica
(BCIE), la Corte Centroamericana de Justicia y el Comité Consultivo
del Sica (CC-Sica).
El encuentro se convirtió en una sucesiva presentación de
proyectos, en sus marcos generales, que se ofertaron como estrategias
regionales que contribuirán a la reducción de
la pobreza, la aceleración del crecimiento sustentable y el fomento
de la competitividad para que la región pueda competir de forma
más eficiente en los mercados mundiales.
Hay más de 30 proyectos centroamericanos elaborados por los gobiernos
y las instituciones de la integración para la comunidad internacional.
Los dos más importantes son el Corredor Logístico y el Corredor
Biológico, el primero consiste en la construcción de una
red de infraestructuras de transporte de mercancías y de personas
y tiene lazos con la propuesta Puebla-Panamá del Presidente Mexicano,
Vicente Fox. Este proyecto millonario atrae el interés de empresarios
de todo el mundo y es el principal culpable de las sospechas de si este
grupo consultivo es una excusa para satisfacer sólo los intereses
económicos del gran capital.
Desfile
de retórica
Los presidentes centroamericanos en los discursos de inauguración
insistieron todos en lo muy unidos que están, restaron
importancia a los conflictos fronterizos no los inventamos
nosotros, los heredamos, dijo el presidente salvadoreño
y llamaron la atención sobre los proyectos regionales más
importantes, los de infraestructura y electricidad.
Arnoldo Alemán se explayó en una retórica vacía
(como el Presidente de Honduras), atribuyó la pobreza actual del
país a la guerra civil que sufrimos en la década de
los años 80-89 y consideró prioritario el proyecto
que contempla un Sistema de Interconexión Eléctrica de la
región. Sólo Belice habló de desarrollo sostenible.
El Presidente de Costa Rica, que puso énfasis en el desarrollo
humano y aunque se refirió a las necesarias oportunidades
de comercio, a través de un acceso adecuado y oportuno a los mercados
europeos, insistió en elogiar una clave necesaria para el desarrollo
de la región: solidaridad, cuya concreción es el motivo
central de esta reunión, pero no habló mucho de integración
regional.
La sociedad civil estuvo representada por dos importantes grupos: Centroamérica
Solidaria (CAS) que exigió que lo trabajado en la reunión
ayude a frenar el que los pobres de Centroamérica sigan poniendo
los muertos, mientras otros negocian su funeral, envueltos apenas en una
sábana; y el Comité Consultivo del Sistema de Integración
Centroamericana (CC-Sica) que planteó de entrada: la superación
de la realidad social, económica, política y ambiental centroamericana
debe basarse en un ataque frontal, permanente, integral y conjunto a la
vulnerabilidad de la población. Ambos grupos exigieron espacios
de participación efectiva dentro de las instituciones de la integración
regional para incidir en la orientación de los proyectos.
La vulnerabilidad de la región se convirtió en un tema transversal.
Algunos gobiernos rechazaron o disminuyeron el grado de vulnerabilidad
atribuyendo a la madre naturaleza todos los males de la región.
(Ocultas fuerzas telúricas, dijo Alemán). Nada
esotérico y más aterrizado, Ricardo Sol, del CC-Sica argumentó
que la vulnerabilidad se origina porque las estructuras y modelos
de desarrollo actuales no están incidiendo en el mejoramiento de
la calidad de vida de la población.
¿Y
quien los fiscaliza?
En Centroamérica hay poca corrupción, llegó
a decir un empresario salvadoreño. Y el canciller Francisco Aguirre
Sacasa en su discurso final, apresurado por vender la imagen más
halagüeña -a lo mejor ese fue su problema: querer vender
y no exponer- se buscó las categorías de empleo que le dieran
las cifras más pequeñas y afirmó sin que le temblara
la voz: el desempleo abierto en Nicaragua es del 10 por ciento. Calló
para siempre y no habló del 40 por ciento de subempleo general.
Algunos empresarios españoles lo ven más claro: hay
que reconocer la vulnerabilidad social, política y económica,
tomarla como un riesgo y asumirla. Eduardo Montealegre, ex canciller
y que asistió como empresario, comentó que todo los
inversionistas entienden a priori que hay riesgos políticos, de
reglas del juego, laborales. Pero entienden que la rentabilidad es alta.
Otro tema transversal fue ¿a quién beneficia la integración
regional? Ana Quirós, de CAS y líder de la Coordinadora
Civil por la Emergencia y la Reconstrucción (CCER) invitó
a concretar mecanismos de participación de la sociedad civil
para no sólo sean vistos como mano de obra barata. El delegado
de Japón no lo pudo decir mejor: los donantes vamos a ayudar
a reducir la pobreza, pero en la lucha contra la desigualdad, los protagonistas
son los gobiernos. Los reclamos para que exista una transparente
administración de los fondos y una labor de fiscalización
provinieron de las agencias donantes y la sociedad civil.
Mucha gente no quiere engañarse. La lluvia de fondos para la financiación
de estos proyectos regionales provocaría un huracán de millones
de dólares , que a su vez produciría un terromoto 9.3 grados
Richter en la ética de algunos que han visto en las catástrofes
que asolan a la región la oportunidad magnífica para renovar
su vestuario, remodelar sus casas o construirse la soñada mansión
en la playa.
Sobre los salarios que son pagados con fondos de la cooperación
la Secretaria de Acción Social de Nicaragua, Yamileth Bonilla dijo
que no hay pruebas. La Vicepresidenta primera de Costa Rica
Astrid Fischer tuvo más responsabilidad: es importante que
haya fiscalización ciudadana de recursos que vienen de los contribuyentes.
No
hubo declaración de Madrid
A punto
estuvo de firmarse una Declaración de Madrid en la que se ofrecía
una visión excesivamente optimista de las gestiones gubernamentales
con los fondos destinados a la recuperación pos-Mitch. Si no es
por el trabajo de cabildeo de las ONG de Centroamérica Solidaria
(CAS), por la reacción honesta de los países del Grupo de
los 6 y por un sentido común que dijo no nos vamos a poner
de acuerdo, mejor no hay Declaración de Madrid, el documento
oficial habría bendecido la corrupción que en mayor o menor
grado se presenta en algunos países y este esfuerzo por revitalizar
a la región habría empezado bastante mal: sin fiscalización.
En los bellísimos salones de Casa de América quedaron flotando
los suspiros de aquellos que esperaban que de la reunión de Madrid
saliera una declaración complementaria a la de Estocolmo: que plantease
los nuevos temas de la transformación y modernización sin
quitarle la prioridad a los de gobernabilidad, transparencia, descentralización.
El resultado de Madrid es el impulso tangible a la acción conjunta
de los países centroamericanos y a las instituciones regionales.
Por primera vez en muchos años las cosas se expusieron en conjunto
y se optó por lo que era mejor para todos. Aunque sonaba ficticia
la palabra integración en boca de algunos participantes, en otros
parecía encarnada.
La integración podría parecerse a la metáfora que
usó Carmelo Angulo, del PNUD: es como un avión Jumbo
que todavía vuela alto y al que le cuesta aterrizar. Pero en el
que caben todos. A partir de ahora, las instituciones de la integración
centroamericana, los gobiernos, empresarios y demás asistentes
tienen que buscar la manera de quitarle de la cabeza a los pueblos centroamericanos
la sensación de que aquí hubo un diálogo importantísimo
que tiene que ver con sus destinos, pero que no va a cambiar sus vidas.
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