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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 230/ Del 25 de febrero al 3 de marzo de 2001

 

 
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AL CIERRE

Las memorias
de Gioconda Belli*

 
Carlos F. Chamorro
 

1.

Me invitó Gioconda a que dijera unas palabras para presentar su libro, y entiendo que lo hizo no porque reúna yo algún mérito especial para valorar su trabajo literario, sino simplemente, para honrar una hermosa amistad que hemos cultivado a lo largo de los últimos 20 años.

De manera que hablo como el amigo de vivencias y sueños compartidos, que en voz alta brinda una opinión sobre este libro, dejando para los especialistas en novelas autobiográficas, otro tipo de consideraciones.

Igual que Gioconda, pertenezco a una generación que quedó marcada para siempre por su involucramiento en la militancia de la revolución sandinista.

Una generación que mira al pasado reciente con nostalgia y se pregunta qué quedó de aquella revolución, en qué fallamos, y por qué se perdieron tantas oportunidades en el camino. Una generación que mantiene como seña de identidad, el orgullo de haber participado en esa gran hazaña colectiva, que fue el derrocamiento de la dictadura de Somoza, y guarda una deuda imperecedera con nuestros muertos.

Este libro habla mucho de esa época, de los mejores años de nuestras vidas, de la entrega total y desinteresada, de los sueños colectivos, de las pequeñas y grandes conspiraciones, de los compañeros que no llegaron al final de la jornada, y por lo tanto, nos pertenece a todos, pero al mismo tiempo nos desborda, porque también es un libro íntimo, una historia de amor, la historia de una revolución interior.


2.

Muchos son los pasajes de esta memoria que seguramente habrán
de estremecer al lector. Lo que a mí me ha conmovido hasta los huesos, es la autenticidad de El País Bajo mi Piel.

 
   

Gioconda Belli-escritora, no le hizo concesiones a Gioconda Belli mujer-madre-hija-esposa-amante-militante, para mostrar sus desgarramientos interiores. En sus páginas más conmovedoras habla de sus momentos de desamor y de las rupturas personales, con amor y nobleza.

El único desdoblamiento que se permite, es para mirar críticamente sus propias contradicciones interiores, sus flaquezas humanas. Parece que la poeta Belli hizo un pacto de sangre con nosotros los lectores, de no escamotearnos la verdad, y lo cumplió de forma cabal. Implacable con ella misma, revela sus crisis y debilidades, momentos que seguramente nunca hubiera deseado que otros relataran en su lugar.

En esa congruencia de la escritora consigo misma, encuentro la mayor fortaleza de El País Bajo Mi piel, y la fuente que le otorga una autoridad moral demoledora a su testimonio.

¿Se imaginan ustedes una memoria sobre la revolución como ésta, escrita por un hombre? Difícil, ¿verdad? Hay algo eminentemente femenino en la mirada de Gioconda, que reivindica en todo momento aquello de que lo personal es político y se resiste a separar lo privado de lo público.

Por eso este es un libro sobre la militancia política y la militancia del amor, que Gioconda ha fundido en un solo acto, agregando un tercer ingrediente, su oficio literario y su extraordinario don narrativo, que le otorga a su memoria una eficacia corrosiva.


3.

Me pregunto ¿cómo se leerá este libro en la Nicaragua de hoy y
fuera del país?

Para empezar, los nicas debemos celebrar que esta memoria ha sido acogida con entusiasmo por editores internacionales y se está lanzando simultáneamente en español, italiano, alemán, y holandés, y próximamente en inglés, porque nos revela que la memoria de Gioconda, esa parte de nuestra historia, reinventada por la escritora, ahora es parte del humanismo universal.

Pero no faltarán en nuestro terruño quienes digan, o a lo mejor lo piensan y no se atrevan a decirlo, que la autora está dominada por un afán de protagonismo, porque no es políticamente correcto que una mujer joven escriba sus memorias.

Otros intentarán descalificarla por lo que dice, por mezclar el amor con la política, o porque su autocrítica de la revolución sandinista, a final de cuentas sigue siendo una defensa del derecho a soñar.

Pero este libro transgresor está vacunado contra necedades y tengo la certeza de que echará raíces profundas en el inventario de la memoria nacional. Desde que leí su primer manuscrito, cuando el libro no tenía aún su título definitivo, advertí la trascendencia que esta memoria tendría, en primer lugar, entre las y los jóvenes nicaragüenses.

No sólo por la pertinencia de su reflexión política, sino porque el discurso construido desde la intimidad, en clave afectiva, tiene todos los ingredientes para ser más efectivo. Nuestros jóvenes de hoy se merecen conocer esta historia de primerísima mano.

Y como en una carrera de relevo, Gioconda Belli está pasando la estafeta de la memoria colectiva de una generación a otra. De una generación que se apartó del “yo” y abrazó el “nosotros”, a otra generación que por las circunstancias de su entorno, hoy está refugiada en la familia, en lo individual, en salir adelante a toda costa; pero, ojo, la de ahora no es una generación apolítica, no es apática, ni indiferente sobre el futuro de su país. Es sensible, y sobre todo muy crítica de la vieja forma de hacer política, que otra vez se nos quiere imponer. Es campo fértil, para sembrar sueños renovados.

A los jóvenes del 2001 Gioconda les dice con sus memorias de amor y guerra, que vale la pena vencer el miedo y atreverse a luchar por el cambio social y por el amor, y les entrega un retorno maduro y autocrítico a los años revolucionarios, para que hagan sus propias valoraciones.

Y a los menos jóvenes que estaban en la acera de enfrente, o que simplemente no tomaron partido en la lucha contra la dictadura y en la revolución El país bajo mi piel equivale a una invitación a dialogar.

Porque no se tiene que estar políticamente de acuerdo con las premisas de los sueños revolucionarios, para identificarse con la intensa búsqueda de esta mujer por alcanzar su felicidad personal.
Esta memoria, en consecuencia, debe abonar a un diálogo necesario, en este país lacerado por rupturas profundas en todo su tejido social, y que aún tiene pendiente reconciliarse con su pasado reciente.


4.

Permítanme, finalmente, decir unas palabras sobre el placer de
la lectura de El País bajo mi piel, que en última instancia es lo que uno como lector busca en la buena literatura.

Yo disfruté esta catarsis de Gioconda Belli, como una historia de aventuras, en la que sus magníficos personajes, superan la imaginación de las mejores novelas.

Los invito a hacer el siguiente ejercicio: después de leer cada capítulo cierren los ojos para meditar por unos segundos. Verán entonces como se suceden escenas de una película, con sus personajes bien construidos, sus diálogos, emociones y descripciones minuciosas.

Y es que la poeta Belli, quizás sin proponérselo, ha escrito el guión de una gran película, que su marido Carlos Castaldi, como buen productor de cine que es, ahora está obligado a llevarla a la pantalla.
Sólo falta encontrar a la actriz que haría el papel de nuestro personaje principal, el mejor logrado de todos en El país bajo mi piel, y ver que actores se apuntan para encarnar a sus personajes masculinos.

Gracias Gioconda por este libro, y por recordarnos que la búsqueda del amor, la felicidad personal y las utopías colectivas, es una sola. Y que si talvez en estos tiempos ambas no están a la vuelta de la esquina, no por eso dejan de ser irrenunciables.


*Palabras pronunciadas en la presentación del libro de Gioconda Belli
El país bajo mi piel en la Casa de los Mejía Godoy


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