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AL
CIERRE
Las
memorias
de Gioconda Belli*
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Carlos
F. Chamorro
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1.
Me invitó
Gioconda a que dijera unas palabras para presentar su libro, y entiendo
que lo hizo no porque reúna yo algún mérito especial
para valorar su trabajo literario, sino simplemente, para honrar una hermosa
amistad que hemos cultivado a lo largo de los últimos 20 años.
De manera que hablo como el amigo de vivencias y sueños compartidos,
que en voz alta brinda una opinión sobre este libro, dejando para
los especialistas en novelas autobiográficas, otro tipo de consideraciones.
Igual que Gioconda, pertenezco a una generación que quedó
marcada para siempre por su involucramiento en la militancia de la revolución
sandinista.
Una generación que mira al pasado reciente con nostalgia y se pregunta
qué quedó de aquella revolución, en qué fallamos,
y por qué se perdieron tantas oportunidades en el camino. Una generación
que mantiene como seña de identidad, el orgullo de haber participado
en esa gran hazaña colectiva, que fue el derrocamiento de la dictadura
de Somoza, y guarda una deuda imperecedera con nuestros muertos.
Este libro habla mucho de esa época, de los mejores años
de nuestras vidas, de la entrega total y desinteresada, de los sueños
colectivos, de las pequeñas y grandes conspiraciones, de los compañeros
que no llegaron al final de la jornada, y por lo tanto, nos pertenece
a todos, pero al mismo tiempo nos desborda, porque también es un
libro íntimo, una historia de amor, la historia de una revolución
interior.
2.
Muchos son
los pasajes de esta memoria que seguramente habrán
de estremecer al lector. Lo que a mí me ha conmovido hasta los
huesos, es la autenticidad de El País Bajo mi Piel.
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Gioconda
Belli-escritora, no le hizo concesiones a Gioconda Belli mujer-madre-hija-esposa-amante-militante,
para mostrar sus desgarramientos interiores. En sus páginas más
conmovedoras habla de sus momentos de desamor y de las rupturas personales,
con amor y nobleza.
El único desdoblamiento que se permite, es para mirar críticamente
sus propias contradicciones interiores, sus flaquezas humanas. Parece
que la poeta Belli hizo un pacto de sangre con nosotros los lectores,
de no escamotearnos la verdad, y lo cumplió de forma cabal. Implacable
con ella misma, revela sus crisis y debilidades, momentos que seguramente
nunca hubiera deseado que otros relataran en su lugar.
En esa congruencia de la escritora consigo misma, encuentro la mayor fortaleza
de El País Bajo Mi piel, y la fuente que le otorga una autoridad
moral demoledora a su testimonio.
¿Se imaginan ustedes una memoria sobre la revolución como
ésta, escrita por un hombre? Difícil, ¿verdad? Hay
algo eminentemente femenino en la mirada de Gioconda, que reivindica en
todo momento aquello de que lo personal es político y se resiste
a separar lo privado de lo público.
Por eso este es un libro sobre la militancia política y la militancia
del amor, que Gioconda ha fundido en un solo acto, agregando un tercer
ingrediente, su oficio literario y su extraordinario don narrativo, que
le otorga a su memoria una eficacia corrosiva.
3.
Me pregunto
¿cómo se leerá este libro en la Nicaragua de hoy
y
fuera del país?
Para empezar, los nicas debemos celebrar que esta memoria ha sido acogida
con entusiasmo por editores internacionales y se está lanzando
simultáneamente en español, italiano, alemán, y holandés,
y próximamente en inglés, porque nos revela que la memoria
de Gioconda, esa parte de nuestra historia, reinventada por la escritora,
ahora es parte del humanismo universal.
Pero no faltarán en nuestro terruño quienes digan, o a lo
mejor lo piensan y no se atrevan a decirlo, que la autora está
dominada por un afán de protagonismo, porque no es políticamente
correcto que una mujer joven escriba sus memorias.
Otros intentarán descalificarla por lo que dice, por mezclar el
amor con la política, o porque su autocrítica de la revolución
sandinista, a final de cuentas sigue siendo una defensa del derecho a
soñar.
Pero este libro transgresor está vacunado contra necedades y tengo
la certeza de que echará raíces profundas en el inventario
de la memoria nacional. Desde que leí su primer manuscrito, cuando
el libro no tenía aún su título definitivo, advertí
la trascendencia que esta memoria tendría, en primer lugar, entre
las y los jóvenes nicaragüenses.
No sólo por la pertinencia de su reflexión política,
sino porque el discurso construido desde la intimidad, en clave afectiva,
tiene todos los ingredientes para ser más efectivo. Nuestros jóvenes
de hoy se merecen conocer esta historia de primerísima mano.
Y como en una carrera de relevo, Gioconda Belli está pasando la
estafeta de la memoria colectiva de una generación a otra. De una
generación que se apartó del yo y abrazó
el nosotros, a otra generación que por las circunstancias
de su entorno, hoy está refugiada en la familia, en lo individual,
en salir adelante a toda costa; pero, ojo, la de ahora no es una generación
apolítica, no es apática, ni indiferente sobre el futuro
de su país. Es sensible, y sobre todo muy crítica de la
vieja forma de hacer política, que otra vez se nos quiere imponer.
Es campo fértil, para sembrar sueños renovados.
A los jóvenes del 2001 Gioconda les dice con sus memorias de amor
y guerra, que vale la pena vencer el miedo y atreverse a luchar por el
cambio social y por el amor, y les entrega un retorno maduro y autocrítico
a los años revolucionarios, para que hagan sus propias valoraciones.
Y a los menos jóvenes que estaban en la acera de enfrente, o que
simplemente no tomaron partido en la lucha contra la dictadura y en la
revolución El país bajo mi piel equivale a una invitación
a dialogar.
Porque no se tiene que estar políticamente de acuerdo con las premisas
de los sueños revolucionarios, para identificarse con la intensa
búsqueda de esta mujer por alcanzar su felicidad personal.
Esta memoria, en consecuencia, debe abonar a un diálogo necesario,
en este país lacerado por rupturas profundas en todo su tejido
social, y que aún tiene pendiente reconciliarse con su pasado reciente.
4.
Permítanme,
finalmente, decir unas palabras sobre el placer de
la lectura de El País bajo mi piel, que en última
instancia es lo que uno como lector busca en la buena literatura.
Yo disfruté esta catarsis de Gioconda Belli, como una historia
de aventuras, en la que sus magníficos personajes, superan la imaginación
de las mejores novelas.
Los invito a hacer el siguiente ejercicio: después de leer cada
capítulo cierren los ojos para meditar por unos segundos. Verán
entonces como se suceden escenas de una película, con sus personajes
bien construidos, sus diálogos, emociones y descripciones minuciosas.
Y es que la poeta Belli, quizás sin proponérselo, ha escrito
el guión de una gran película, que su marido Carlos Castaldi,
como buen productor de cine que es, ahora está obligado a llevarla
a la pantalla.
Sólo falta encontrar a la actriz que haría el papel de nuestro
personaje principal, el mejor logrado de todos en El país bajo
mi piel, y ver que actores se apuntan para encarnar a sus personajes
masculinos.
Gracias Gioconda por este libro, y por recordarnos que la búsqueda
del amor, la felicidad personal y las utopías colectivas, es una
sola. Y que si talvez en estos tiempos ambas no están a la vuelta
de la esquina, no por eso dejan de ser irrenunciables.
*Palabras
pronunciadas en la presentación del libro de Gioconda Belli
El país bajo mi piel en la Casa de los Mejía Godoy
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