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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 230/ Del 25 de febrero al 3 de marzo de 2001

 

 
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ACTUALIDAD

José Adán Guerra, ministro de Defensa:

Faltan US$27 millones para terminar desminado


Oliver Bodán

 
José Adán Guerra  

El ministro de Defensa, José Adán Guerra, reveló a Confidencial que faltan 27 millones de dólares para concluir el plan nacional de desminado, que este año pretende reorientar sus objetivos a las víctimas y su proceso de reincorporación en la sociedad.

“Pretendemos hacer una reunión con la comunidad internacional para exponerles nuestras inquietudes en ese sentido y exponerles el plan. La primera reunión de la Comisión Nacional de Desminado fue como un preámbulo para que ellos se dieran cuenta que hemos hecho con su dinero y aprovecharíamos una segunda para hacerle una solicitud y exposición más concreta”, estimó Guerra.


Usted ha declarado que el 65% de las minas “sembradas” todavía están dispersas y activas. Entonces, ¿cuál es el trabajo que se ha hecho?

Muchas veces uno se expone metas de acuerdo a parámetros, pero siempre suscitan problemas de origen logístico, los embates de la naturaleza, en este caso el huracán Mitch nos complicó el mapa determinado porque removió, soterró o sacó a flote y desvió a otros lugares minas que se encontraban en un lugar específico.

Tenemos también problemas de tipo logístico en cuanto a que no poseemos suficientes unidades aéreas para evacuar a los heridos; siempre en un lugar en donde se está desminando debe de estar un helicóptero, en el caso de que sufra un accidente uno de los zapadores, inmediatamente se traslada y se procede a la evacuación. Vamos a hacer gestiones ante la comunidad internacional para tratar de que nos provean de dos o tres unidades para asegurarnos que el desminado pueda trabajar con mayor efectividad y seguridad.


Partiendo del porcentaje de minas dispersas y activas
que usted menciona, ¿se cumplirá el calendario previsto?


 
   

Nosotros nos hemos propuesto objetiva y realistamente y contando con el apoyo de la comunidad internacional —que implica unos 27 millones de dólares para poderlo seguir—, llegar a la meta, si Dios así lo permite, en el 2004, aproximadamente.

En este año tenemos una meta aproximada de un poco más de 11 mil minas para removerlas, pero como le digo siempre suceden embates de la naturaleza, problemas de transporte, logístico, y sobre la base de la experiencia pasada nos ponemos metas realistas.

Queremos una política encaminada a promover el desminado y reforzarlo a partir de este año desde un punto de vista humanitario, en donde las personas en la comunidad sean el centro de los programas de impacto relativos a la rehabilitación a las víctimas de minas.


¿Cuáles son las medidas concretas que realizarán para apoyar la rehabilitación de las víctimas, van a hacer un plan?

Ya hay planes, lo que queremos es unir todos esos esfuerzos dispersos que andan por allí. La OEA lleva uno, el Ministerio de Salud, otro; entonces lo que queremos es reenfocarlos desde la Comisión Nacional de Desminado como el eje central.


¿Y los resultados concretos cuándo los vamos a ver?

Bueno, eso sólo el tiempo será el encargado de decirlo, no puedo asegurarle pero ya la próxima semana vamos a tener una primera reunión de las subcomisiones, las cuales serán abiertas, en donde podamos escuchar las inquietudes, críticas y sugerencias para que podamos juntos echar a andar este carro, que no es responsabilidad sólo del Ministerio de Defensa ni del Gobierno mismo, sino de toda la sociedad.


¿Estas prioridades son a corto, largo o mediano plazo?

Yo creo que los problemas de rehabilitación tienen que ser a corto y mediano plazo y que tengan efectos de institucionalización para que se sigan aplicando a largo plazo, pero sí tenemos que proponernos metas realistas a corto plazo.



Hablemos de las atenciones actuales que tienen las víctimas. ¿Mencionaba una iniciativa de brindar un seguro a los zapadores afectados de parte del Instituto de Previsión Social Militar?

Eso tendría que plantearlo como miembro que soy de la Junta Directiva al resto de la misma del IPSM para tratar de este tema y empaparme de ello, no conozco mucho, estoy nuevo en las sesiones del IPSM y estoy conociendo sus funciones, pero sí es una posibilidad que yo lo plantee.


¿Existe la posibilidad de que las víctimas militares sean incorporadas a puestos burocráticos en el Ejército?

Todo eso tendría que hablarlo con el alto mando a efecto de que estos zapadores no se desarraiguen de su institución; yo creo que eso contribuye a que económicamente sigan con buen espíritu, sintiéndose como ciudadanos que trabajan en una institución a favor de la defensa y en este caso el trabajo de los zapadores en su trabajo humanitario a favor de los demás.


¿En materia de prevención y educación hay planes específicos?

Eso tenemos que verlo, porque tenemos que escoger patrones que se adapten a nuestra realidad y que el campesino nuestro pueda digerirlo, los niños, campesinas y productores puedan entender el lenguaje que les estamos hablando.


Las críticas desde la sociedad civil identifican a la Comisión Nacional de Desminado como una instancia burocrática. ¿Usted comparte esa opinión?

Las cosas hay que decirlas como son y de alguna manera sí he encontrado una comisión bastante burocratizada y lo que quiero es desburocratizarla, quiero hacerla dinámica, reenfocarla y reforzarla en todos estos programas humanitarios.


¿Cómo lo va a hacer?

Vamos a establecer subcomisiones que trabajen, no subcomisiones que vengan a imponer recetas y después se quedan en el limbo; tenemos la firme voluntad del Gobierno Central y del Presidente de la República de que el gobierno como tal participe en esta tarea a través de los diferentes ministerios.


¿De qué manera le darán seguimiento a estas subcomisiones? ¿No se volverán, a su vez, burocráticas?

Va a haber una secretaria y precisamente el lunes 29 de enero nombré a la señora María Auxiliadora Cuadra, viceministra de Defensa, como secretaria de esta misión. Es la que la va a dar seguimiento día a día con un equipo de gente. Ella ha estado involucrada en proyectos sociales y tiene alguna experiencia en ese sentido y yo personalmente le voy a estar dando seguimiento, obviamente desde mi función como Presidente de la Comisión.



Pero en el fondo este problema es un problema de voluntad política. ¿Hay esa voluntad?

Sí, existe esa voluntad política que me lo ha expresado el doctor Arnoldo Alemán y como Presidente de esta comisión voy a seguir impulsándola.


¿La Comisión fortalecerá sus lazos con la sociedad civil?

Sí, definitivamente, y por eso he instruido que se le abran las puertas y que se le dé toda la cooperación posible y la participación a los ONGs que quieran participar en este esfuerzo. Aquí no hay “vaca sagrada”.


¿Qué le dejará a Nicaragua la tercera reunión de los países miembros de la Convención de Ottawa (Tratado Mundial Antiminas)?

 
   

Va a convertir a Nicaragua en la sede mundial de desminado, va a mostrar la firma voluntad del pueblo y Gobierno de Nicaragua por deshacerse de estos terribles artefactos bélicos; es una forma de decir que no queremos volver a los conflictos bélicos y que somos una sociedad amante de la paz.

Así mismo nos va a traer una gran atención internacional lo que nos permitirá reforzar y continuar este programa nacional de desminado, reenfocándolo y acelerándolo si es posible por medio de mayor consecución de fondos tanto en el aspecto de la remoción y destrucción así como en el programa de atención a las víctimas.


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