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José
Adán Guerra, ministro de Defensa:
Faltan
US$27 millones para terminar desminado
Oliver Bodán
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| José
Adán Guerra |
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El ministro
de Defensa, José Adán Guerra, reveló a Confidencial
que faltan 27 millones de dólares para concluir el plan nacional
de desminado, que este año pretende reorientar sus objetivos a
las víctimas y su proceso de reincorporación en la sociedad.
Pretendemos hacer una reunión con la comunidad internacional
para exponerles nuestras inquietudes en ese sentido y exponerles el plan.
La primera reunión de la Comisión Nacional de Desminado
fue como un preámbulo para que ellos se dieran cuenta que hemos
hecho con su dinero y aprovecharíamos una segunda para hacerle
una solicitud y exposición más concreta, estimó
Guerra.
Usted
ha declarado que el 65% de las minas sembradas todavía
están dispersas y activas. Entonces, ¿cuál es el
trabajo que se ha hecho?
Muchas
veces uno se expone metas de acuerdo a parámetros, pero siempre
suscitan problemas de origen logístico, los embates de la naturaleza,
en este caso el huracán Mitch nos complicó el mapa determinado
porque removió, soterró o sacó a flote y desvió
a otros lugares minas que se encontraban en un lugar específico.
Tenemos también problemas de tipo logístico en cuanto a
que no poseemos suficientes unidades aéreas para evacuar a los
heridos; siempre en un lugar en donde se está desminando debe de
estar un helicóptero, en el caso de que sufra un accidente uno
de los zapadores, inmediatamente se traslada y se procede a la evacuación.
Vamos a hacer gestiones ante la comunidad internacional para tratar de
que nos provean de dos o tres unidades para asegurarnos que el desminado
pueda trabajar con mayor efectividad y seguridad.
Partiendo
del porcentaje de minas dispersas y activas
que usted menciona, ¿se cumplirá el calendario previsto?
Nosotros
nos hemos propuesto objetiva y realistamente y contando con el apoyo de
la comunidad internacional que implica unos 27 millones de dólares
para poderlo seguir, llegar a la meta, si Dios así lo permite,
en el 2004, aproximadamente.
En este año tenemos una meta aproximada de un poco más de
11 mil minas para removerlas, pero como le digo siempre suceden embates
de la naturaleza, problemas de transporte, logístico, y sobre la
base de la experiencia pasada nos ponemos metas realistas.
Queremos una política encaminada a promover el desminado y reforzarlo
a partir de este año desde un punto de vista humanitario, en donde
las personas en la comunidad sean el centro de los programas de impacto
relativos a la rehabilitación a las víctimas de minas.
¿Cuáles
son las medidas concretas que realizarán para apoyar la rehabilitación
de las víctimas, van a hacer un plan?
Ya hay planes, lo que queremos es unir todos esos esfuerzos dispersos
que andan por allí. La OEA lleva uno, el Ministerio de Salud, otro;
entonces lo que queremos es reenfocarlos desde la Comisión Nacional
de Desminado como el eje central.
¿Y
los resultados concretos cuándo los vamos a ver?
Bueno, eso sólo el tiempo será el encargado de decirlo,
no puedo asegurarle pero ya la próxima semana vamos a tener una
primera reunión de las subcomisiones, las cuales serán abiertas,
en donde podamos escuchar las inquietudes, críticas y sugerencias
para que podamos juntos echar a andar este carro, que no es responsabilidad
sólo del Ministerio de Defensa ni del Gobierno mismo, sino de toda
la sociedad.
¿Estas
prioridades son a corto, largo o mediano plazo?
Yo creo que los problemas de rehabilitación tienen que ser a corto
y mediano plazo y que tengan efectos de institucionalización para
que se sigan aplicando a largo plazo, pero sí tenemos que proponernos
metas realistas a corto plazo.
Hablemos de las atenciones actuales que tienen las víctimas.
¿Mencionaba una iniciativa de brindar un seguro a los zapadores
afectados de parte del Instituto de Previsión Social Militar?
Eso tendría que plantearlo como miembro que soy de la Junta Directiva
al resto de la misma del IPSM para tratar de este tema y empaparme de
ello, no conozco mucho, estoy nuevo en las sesiones del IPSM y estoy conociendo
sus funciones, pero sí es una posibilidad que yo lo plantee.
¿Existe
la posibilidad de que las víctimas militares sean incorporadas
a puestos burocráticos en el Ejército?
Todo eso tendría que hablarlo con el alto mando a efecto de que
estos zapadores no se desarraiguen de su institución; yo creo que
eso contribuye a que económicamente sigan con buen espíritu,
sintiéndose como ciudadanos que trabajan en una institución
a favor de la defensa y en este caso el trabajo de los zapadores en su
trabajo humanitario a favor de los demás.
¿En
materia de prevención y educación hay planes específicos?
Eso tenemos que verlo, porque tenemos que escoger patrones que se adapten
a nuestra realidad y que el campesino nuestro pueda digerirlo, los niños,
campesinas y productores puedan entender el lenguaje que les estamos hablando.
Las críticas
desde la sociedad civil identifican a la Comisión Nacional de Desminado
como una instancia burocrática. ¿Usted comparte esa opinión?
Las cosas hay que decirlas como son y de alguna manera sí he encontrado
una comisión bastante burocratizada y lo que quiero es desburocratizarla,
quiero hacerla dinámica, reenfocarla y reforzarla en todos estos
programas humanitarios.
¿Cómo
lo va a hacer?
Vamos a establecer subcomisiones que trabajen, no subcomisiones que vengan
a imponer recetas y después se quedan en el limbo; tenemos la firme
voluntad del Gobierno Central y del Presidente de la República
de que el gobierno como tal participe en esta tarea a través de
los diferentes ministerios.
¿De
qué manera le darán seguimiento a estas subcomisiones? ¿No
se volverán, a su vez, burocráticas?
Va a haber una secretaria y precisamente el lunes 29 de enero nombré
a la señora María Auxiliadora Cuadra, viceministra de Defensa,
como secretaria de esta misión. Es la que la va a dar seguimiento
día a día con un equipo de gente. Ella ha estado involucrada
en proyectos sociales y tiene alguna experiencia en ese sentido y yo personalmente
le voy a estar dando seguimiento, obviamente desde mi función como
Presidente de la Comisión.
Pero en el fondo este problema es un problema de voluntad política.
¿Hay esa voluntad?
Sí, existe esa voluntad política que me lo ha expresado
el doctor Arnoldo Alemán y como Presidente de esta comisión
voy a seguir impulsándola.
¿La
Comisión fortalecerá sus lazos con la sociedad civil?
Sí, definitivamente, y por eso he instruido que se le abran las
puertas y que se le dé toda la cooperación posible y la
participación a los ONGs que quieran participar en este esfuerzo.
Aquí no hay vaca sagrada.
¿Qué
le dejará a Nicaragua la tercera reunión de los países
miembros de la Convención de Ottawa (Tratado Mundial Antiminas)?
Va a convertir
a Nicaragua en la sede mundial de desminado, va a mostrar la firma voluntad
del pueblo y Gobierno de Nicaragua por deshacerse de estos terribles artefactos
bélicos; es una forma de decir que no queremos volver a los conflictos
bélicos y que somos una sociedad amante de la paz.
Así mismo nos va a traer una gran atención internacional
lo que nos permitirá reforzar y continuar este programa nacional
de desminado, reenfocándolo y acelerándolo si es posible
por medio de mayor consecución de fondos tanto en el aspecto de
la remoción y destrucción así como en el programa
de atención a las víctimas.
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