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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 228/ Del 11 al 17 de febrero de 2001

 

 
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INVITADO DE LA SEMANA

José Antonio Alvarado,
ex secretario nacional del PLC:

“Esto ha sido un
juicio político”


Oliver Bodán

 
José Antonio Alvarado  

Todavía jubiloso por el fallo del Tribunal de Apelaciones de Granada, que canceló —¿temporalmente?— la intención del presidente Arnoldo Alemán de arrebatarle su nacionalidad nicaragüense y le abrió el camino a una candidatura, José Antonio Alvarado se acomoda en el asiento y afirma despreocupado: “Esto ha sido un juicio político, más que una cuestión legal”.

Alvarado cuenta con placer el momento cuando conoció la decisión de la magistratura de Oriente, por la vía del teléfono celular: “Me dijeron de mi casa: acaba de venir una notificación. Yo había llamado antes porque les dije: Miren, en estos días, sea hoy, mañana, en esta semana, es de esperarse una resolución”.

Y la resolución llegó. Sin embargo, su “viacrucis” legal que inició el año pasado no ha terminado. Falta que los magistrados de Granada envíen el expediente a la Corte Suprema de Justicia —que hace pocos días falló ilegal y arbitrariamente en contra suya— para que de una vez terminen sus preocupaciones.


¿Cómo le beneficia legalmente la decisión del Tribunal de Apelaciones de Granada?

Lo primero que hizo el Tribunal de Granada fue que me amparó. Dando por agotada la vía administrativa con una resolución del presidente Alemán, resuelve suspender totalmente esa resolución (de Alemán, que le quitaba su nacionalidad nicaragüense) y transmitirla a la Corte Suprema, para que ahora la Corte Suprema se pronuncie a fondo.

Yo estoy seguro que siguiendo la jurisprudencia de (Alesio) Casimirri, de (Álvaro) Robelo y (Edén) Pastora —y ya no digamos la misma Constitución de la República— se establezcan varios criterios: uno, que nunca perdí la ciudadanía; dos, que los trámites fueron los correspondientes y establecidos por las leyes de Nicaragua; y tres, que se confirme que esto ha sido un juicio político, más que una cuestión legal.


¿Qué repercusiones tiene este fallo?

Hombré, me siento contento y alegre no sólo por mí, sino por la justicia nicaragüense, porque se demuestra que hay esperanza en los tribunales de justicia, como la Corte de Apelaciones de Granada, la Corte de Apelaciones de Managua, que también amparó a Dorotea Granada. La causa de uno no debe ser sólo la causa personal sino también la de aquellas personas que tengan sus derechos violados.


¿Por qué piensa usted que su caso no durmió en los escritorios del Tribunal de Granada, como muchos pensaban que ocurriría?

La Corte de Apelaciones de Granada, igual que he visto en la Corte de Apelaciones de Managua, resuelven con un sentido de justicia y lo acabamos de ver con el caso de doña Dorotea.


Pero su caso no ha terminado, porque regresa a la Corte. ¿no?

Sí, pero viene a la Corte por la resolución de fondo y ahí yo estoy más tranquilo porque tenemos el caso, como te decía, de Robelo, del italiano Casimirri, la de Edén Pastora, pero también está la Constitución y sus disposiciones transitorias.


Ahora, ¿usted confía en la Corte Suprema después de lo que lo que pasó? Me refiero a la decisión en contra suya que tomó la Sala Constitucional sin quórum y violando la propia Constitución, según los magistrados sandinistas.

A mí me sorprendió muchísimo. No tiene justificación, sin embargo sé las enormes presiones a las que han sido sometidos los magistrados por el mismo Presidente de la República. Yo sé, incluso, que el mismo Presidente de la República, durante el convivio navideño, pidió a los magistrados de la Corte Suprema que fallaran en contra mía, como regalo de Navidad.

Perdió mucho la Corte Suprema y a mí sinceramente te digo no sólo me dolió en lo personal, sino me dolió por la misma Corte y por los mismos magistrados, que son gente valiosa, pensante, inteligente y con principios. Pero el verse sujetados a unas presiones..., imaginate que el doctor Selva había firmado la resolución a mi favor y dos, tres días después antes de que me la notificaran, retiró su voto. Hubo presiones y entonces te das cuenta de la fragilidad de nuestra democracia, cuando hay fragilidad en las instituciones.

Sin embargo, yo le digo a los señores magistrados: ustedes son hombres y mujeres de mucha valía para Nicaragua, son talentosos, tienen en sus manos un poder del Estado cuyas resoluciones van más allá del aspecto político; y hay que fortalecer la independencia del Poder Judicial.


Le repito: ¿qué confianza tiene en una Sala Constitucional con pésimos antecedentes?

Espero yo que con la resolución de la Corte de Apelaciones, el eco que eso mismo va a marcar a nivel nacional, que ellos fortalezcan su independencia como Poder Judicial fuera de las intimidaciones. Tengo una fe fuertísima, lo que me sostiene a mí en mi lucha es la fe.


Desde el punto de vista práctico, ¿la decisión de la justicia granadina quiere decir que fue correcto el proceso de recuperación de su nacionalidad nicaragüense?

Fue perfectamente bien hecho y de eso hay constancia de los diferentes directores, en el área de Migración. Y quiero hacer un reconocimiento especial a esa mujer, Ana Isabel Morales, valiente, que a pesar de las intimidaciones que le quiso hacer el Presidente de la República en su propia oficina, se pudo mantener con valentía, con profesionalismo, y mantener la verdad de las cosas.


¿Cómo fue su “víacrucis” legal?

Te digo, duro. Debido a mis críticas vino la primera resolución de Herrera. Recuerdo que yo iba en una marcha en las calles de Managua en lo que me llama mi secretaria en el Ministerio de Defensa: acaba de venir una resolución, figúrese doctor y le dice que le quitan su ciudadanía. La vi, la leí y me sorprendió. Me pareció una aberración total, una locura, un disparate.

Yo recurrí de revisión administrativa a esa resolución. Herrera falló en mi contra 20 días después, pero la modificó, porque es muy difícil ocultar todas las contradicciones. Imaginate que violaba 16 artículos de la Constitución, entonces la modificó para violar solamente 12 artículos de la misma.

Luego yo recurro de apelación ante Alemán y Alemán falla en contra mía, agotando el proceso administrativo. Recurro de amparo en Granada, porque ese es mi domicilio, y la Corte de Apelaciones de Granada de manera unánime resuelve contra las dos resoluciones, contra la de Herrera y el presidente Alemán, mandaron a suspender todo y dijeron que quedaba sin efecto hasta que la Corte resolviera de fondo.


¿Y después?

Luego el presidente Alemán recurrió contra la Corte de Apelaciones, pero ésta ya había remitido el caso a Managua. Entonces vino a Managua Alemán a recurrir contra la resolución de la Corte de Apelaciones y desde agosto, septiembre, octubre, noviembre, diciembre, enero, pasó ahí supuestamente en el patio y de pronto, ¡pum! aparece que cinco de los señores magistrados toman una resolución en contra mía.


Dado que ya puede correr como candidato, ¿políticamente qué puertas le abre esta resolución?

Mi puerta es la que debemos buscar todos los nicaragüenses, la de una gran alianza nacional. Yo comparto lo que ha dicho doña Violeta, se necesita una gran alianza, he llamado a doña Violeta personalmente para decirle que cuente con mi apoyo si ella decide correr. Es un momento donde todos los nicaragüenses debemos poner fuera los intereses personales.

Yo creo que el Partido Conservador debe también aceptar no sólo el reto, sino la responsabilidad que tiene de servir como casilla única y universal para la democracia nicaragüense.


En círculos políticos se menciona que esta “gran alianza” no va a funcionar y que el Partido Conservador escogería una fórmula Noel Vidaurre-José Antonio Alvarado ¿Esto así es?

 
   

No sabría decirte, te digo sinceramente, porque a mí nadie me lo ha ofrecido o me lo han dicho. He oído rumores que dicen que José Antonio Alvarado con doña Violeta, otros Noel Vidaurre con José Antonio Alvarado, otros que dicen el Partido Conservador va a abrir las casillas y puede ir José Antonio Alvarado con otras personas, no sabría decirte. Yo personalmente creo que más de que pensemos directamente en candidaturas tenemos que pensar en cómo unir a nuestro pueblo para presentarle a Nicaragua un plan de acción con soluciones concretas.


¿Pero aceptaría una candidatura de Vidaurre como presidente y usted como vicepresidente?

No sabría decirte, tendría que consultarlo con mi familia, con mis amigos, con los dirigentes políticos de los diferentes departamentos. Yo no te digo que la rechazo, ya que me preguntás directamente, sí la tendría que consultar, pues no es algo que lo he analizado. Incluso, me preguntaban si aceptaría con doña Violeta. Yo contento de apoyarla a ella, sin embargo cualquier propuesta yo tendría que consultarla.


¿Cómo están las pláticas del Partido Conservador y el Partido Liberal Democrático que usted representa?

Nosotros mandamos una carta al Partido Conservador esta semana, solicitándoles una reunión para hablar, precisamente, de la formación de una alianza y tenemos reunión con ellos el día 14 al mediodía y vamos con mente abierta a presentarles lo que juntos podemos hacer por Nicaragua.


¿Qué futuro le ve a esta posible alianza de los liberales con el Partido Conservador?

Aquí hay tres alternativas bien definidas, si el Partido Conservador hace alianza con el PLC, destruye dos cosas: destruye el Partido Conservador y las aspiraciones de una democracia en Nicaragua. Además que no creo que le aportaría mucho, porque la gente que votó por el Partido Conservador, el 90% no votaría por Arnoldo Alemán. La segunda alternativa es ir solos, yo creo que tampoco puede ser. Y la tercera es una gran alianza.

El problema que tiene una gran alianza es que el tiempo va caminando y entonces la resolución del Partido Conservador tiene que ser lo más pronto posible y yo le diría al Partido Conservador que para efectos del fortalecimiento de esta alianza debe de presuponer que Arnoldo Alemán no va a aceptar implementar las reformas constitucionales.


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