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INVITADO DE LA
SEMANA
José
Antonio Alvarado,
ex secretario nacional del PLC:
Esto
ha sido un
juicio político
Oliver
Bodán
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| José
Antonio Alvarado |
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Todavía
jubiloso por el fallo del Tribunal de Apelaciones de Granada, que canceló
¿temporalmente? la intención del presidente
Arnoldo Alemán de arrebatarle su nacionalidad nicaragüense
y le abrió el camino a una candidatura, José Antonio Alvarado
se acomoda en el asiento y afirma despreocupado: Esto ha sido un
juicio político, más que una cuestión legal.
Alvarado cuenta con placer el momento cuando conoció la decisión
de la magistratura de Oriente, por la vía del teléfono celular:
Me dijeron de mi casa: acaba de venir una notificación.
Yo había llamado antes porque les dije: Miren, en estos días,
sea hoy, mañana, en esta semana, es de esperarse una resolución.
Y la resolución llegó. Sin embargo, su viacrucis
legal que inició el año pasado no ha terminado. Falta que
los magistrados de Granada envíen el expediente a la Corte Suprema
de Justicia que hace pocos días falló ilegal y arbitrariamente
en contra suya para que de una vez terminen sus preocupaciones.
¿Cómo
le beneficia legalmente la decisión del Tribunal de Apelaciones
de Granada?
Lo primero que hizo el Tribunal de Granada fue que me amparó. Dando
por agotada la vía administrativa con una resolución del
presidente Alemán, resuelve suspender totalmente esa resolución
(de Alemán, que le quitaba su nacionalidad nicaragüense) y
transmitirla a la Corte Suprema, para que ahora la Corte Suprema se pronuncie
a fondo.
Yo estoy seguro que siguiendo la jurisprudencia de (Alesio) Casimirri,
de (Álvaro) Robelo y (Edén) Pastora y ya no digamos
la misma Constitución de la República se establezcan
varios criterios: uno, que nunca perdí la ciudadanía; dos,
que los trámites fueron los correspondientes y establecidos por
las leyes de Nicaragua; y tres, que se confirme que esto ha sido un juicio
político, más que una cuestión legal.
¿Qué
repercusiones tiene este fallo?
Hombré, me siento contento y alegre no sólo por
mí, sino por la justicia nicaragüense, porque se demuestra
que hay esperanza en los tribunales de justicia, como la Corte de Apelaciones
de Granada, la Corte de Apelaciones de Managua, que también amparó
a Dorotea Granada. La causa de uno no debe ser sólo la causa personal
sino también la de aquellas personas que tengan sus derechos violados.
¿Por
qué piensa usted que su caso no durmió en los escritorios
del Tribunal de Granada, como muchos pensaban que ocurriría?
La Corte de Apelaciones de Granada, igual que he visto en la Corte de
Apelaciones de Managua, resuelven con un sentido de justicia y lo acabamos
de ver con el caso de doña Dorotea.
Pero
su caso no ha terminado, porque regresa a la Corte. ¿no?
Sí, pero viene a la Corte por la resolución de fondo y ahí
yo estoy más tranquilo porque tenemos el caso, como te decía,
de Robelo, del italiano Casimirri, la de Edén Pastora, pero también
está la Constitución y sus disposiciones transitorias.
Ahora,
¿usted confía en la Corte Suprema después de lo que
lo que pasó? Me refiero a la decisión en contra suya que
tomó la Sala Constitucional sin quórum y violando la propia
Constitución, según los magistrados sandinistas.
A mí me sorprendió muchísimo. No tiene justificación,
sin embargo sé las enormes presiones a las que han sido sometidos
los magistrados por el mismo Presidente de la República. Yo sé,
incluso, que el mismo Presidente de la República, durante el convivio
navideño, pidió a los magistrados de la Corte Suprema que
fallaran en contra mía, como regalo de Navidad.
Perdió mucho la Corte Suprema y a mí sinceramente te digo
no sólo me dolió en lo personal, sino me dolió por
la misma Corte y por los mismos magistrados, que son gente valiosa, pensante,
inteligente y con principios. Pero el verse sujetados a unas presiones...,
imaginate que el doctor Selva había firmado la resolución
a mi favor y dos, tres días después antes de que me la notificaran,
retiró su voto. Hubo presiones y entonces te das cuenta de la fragilidad
de nuestra democracia, cuando hay fragilidad en las instituciones.
Sin embargo, yo le digo a los señores magistrados: ustedes son
hombres y mujeres de mucha valía para Nicaragua, son talentosos,
tienen en sus manos un poder del Estado cuyas resoluciones van más
allá del aspecto político; y hay que fortalecer la independencia
del Poder Judicial.
Le repito:
¿qué confianza tiene en una Sala Constitucional con pésimos
antecedentes?
Espero yo que con la resolución de la Corte de Apelaciones, el
eco que eso mismo va a marcar a nivel nacional, que ellos fortalezcan
su independencia como Poder Judicial fuera de las intimidaciones. Tengo
una fe fuertísima, lo que me sostiene a mí en mi lucha es
la fe.
Desde
el punto de vista práctico, ¿la decisión de la justicia
granadina quiere decir que fue correcto el proceso de recuperación
de su nacionalidad nicaragüense?
Fue perfectamente bien hecho y de eso hay constancia de los diferentes
directores, en el área de Migración. Y quiero hacer un reconocimiento
especial a esa mujer, Ana Isabel Morales, valiente, que a pesar de las
intimidaciones que le quiso hacer el Presidente de la República
en su propia oficina, se pudo mantener con valentía, con profesionalismo,
y mantener la verdad de las cosas.
¿Cómo
fue su víacrucis legal?
Te digo, duro. Debido a mis críticas vino la primera resolución
de Herrera. Recuerdo que yo iba en una marcha en las calles de Managua
en lo que me llama mi secretaria en el Ministerio de Defensa: acaba
de venir una resolución, figúrese doctor y le dice que le
quitan su ciudadanía. La vi, la leí y me sorprendió.
Me pareció una aberración total, una locura, un disparate.
Yo recurrí de revisión administrativa a esa resolución.
Herrera falló en mi contra 20 días después, pero
la modificó, porque es muy difícil ocultar todas las contradicciones.
Imaginate que violaba 16 artículos de la Constitución,
entonces la modificó para violar solamente 12 artículos
de la misma.
Luego yo recurro de apelación ante Alemán y Alemán
falla en contra mía, agotando el proceso administrativo. Recurro
de amparo en Granada, porque ese es mi domicilio, y la Corte de Apelaciones
de Granada de manera unánime resuelve contra las dos resoluciones,
contra la de Herrera y el presidente Alemán, mandaron a suspender
todo y dijeron que quedaba sin efecto hasta que la Corte resolviera de
fondo.
¿Y
después?
Luego el presidente Alemán recurrió contra la Corte de Apelaciones,
pero ésta ya había remitido el caso a Managua. Entonces
vino a Managua Alemán a recurrir contra la resolución de
la Corte de Apelaciones y desde agosto, septiembre, octubre, noviembre,
diciembre, enero, pasó ahí supuestamente en el patio y de
pronto, ¡pum! aparece que cinco de los señores magistrados
toman una resolución en contra mía.
Dado
que ya puede correr como candidato, ¿políticamente qué
puertas le abre esta resolución?
Mi puerta
es la que debemos buscar todos los nicaragüenses, la de una gran
alianza nacional. Yo comparto lo que ha dicho doña Violeta, se
necesita una gran alianza, he llamado a doña Violeta personalmente
para decirle que cuente con mi apoyo si ella decide correr. Es un momento
donde todos los nicaragüenses debemos poner fuera los intereses personales.
Yo creo que el Partido Conservador debe también aceptar no sólo
el reto, sino la responsabilidad que tiene de servir como casilla única
y universal para la democracia nicaragüense.
En círculos
políticos se menciona que esta gran alianza no va a
funcionar y que el Partido Conservador escogería una fórmula
Noel Vidaurre-José Antonio Alvarado ¿Esto así es?
No sabría
decirte, te digo sinceramente, porque a mí nadie me lo ha ofrecido
o me lo han dicho. He oído rumores que dicen que José Antonio
Alvarado con doña Violeta, otros Noel Vidaurre con José
Antonio Alvarado, otros que dicen el Partido Conservador va a abrir las
casillas y puede ir José Antonio Alvarado con otras personas, no
sabría decirte. Yo personalmente creo que más de que pensemos
directamente en candidaturas tenemos que pensar en cómo unir a
nuestro pueblo para presentarle a Nicaragua un plan de acción con
soluciones concretas.
¿Pero
aceptaría una candidatura de Vidaurre como presidente y usted como
vicepresidente?
No sabría decirte, tendría que consultarlo con mi familia,
con mis amigos, con los dirigentes políticos de los diferentes
departamentos. Yo no te digo que la rechazo, ya que me preguntás
directamente, sí la tendría que consultar, pues no es algo
que lo he analizado. Incluso, me preguntaban si aceptaría con doña
Violeta. Yo contento de apoyarla a ella, sin embargo cualquier propuesta
yo tendría que consultarla.
¿Cómo
están las pláticas del Partido Conservador y el Partido
Liberal Democrático que usted representa?
Nosotros mandamos una carta al Partido Conservador esta semana, solicitándoles
una reunión para hablar, precisamente, de la formación de
una alianza y tenemos reunión con ellos el día 14 al mediodía
y vamos con mente abierta a presentarles lo que juntos podemos hacer por
Nicaragua.
¿Qué
futuro le ve a esta posible alianza de los liberales con el Partido Conservador?
Aquí hay tres alternativas bien definidas, si el Partido Conservador
hace alianza con el PLC, destruye dos cosas: destruye el Partido Conservador
y las aspiraciones de una democracia en Nicaragua. Además que no
creo que le aportaría mucho, porque la gente que votó por
el Partido Conservador, el 90% no votaría por Arnoldo Alemán.
La segunda alternativa es ir solos, yo creo que tampoco puede ser. Y la
tercera es una gran alianza.
El problema que tiene una gran alianza es que el tiempo va caminando y
entonces la resolución del Partido Conservador tiene que ser lo
más pronto posible y yo le diría al Partido Conservador
que para efectos del fortalecimiento de esta alianza debe de presuponer
que Arnoldo Alemán no va a aceptar implementar las reformas constitucionales.
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