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TEMA
CENTRAL
Lunes
llega misión a negociar
nuevo programa económico
FMI
mira con lupa
el 2001
Crecimiento menor, a menos que sector
público logre compensar contracción de inversión
privada
Ayuda externa, inversión pública,
y privatizaciones ENEL y ENITEL, variables
claves del año
Incertidumbre electoral no se despejará
hasta que asuma el nuevo gobierno
Carlos
F. Chamorro
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| Edificio
sede del FMI en Washintong |
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El Fondo
Monetario Internacional (FMI) espera una desaceleración de
la economía nicaragüense durante al año electoral.
La razón es muy sencilla: en un año afectado por la incertidumbre
política, el crecimiento económico difícilmente podrá
mantenerse en los niveles del año pasado, a menos que la reducción
de la inversión privada sea compensada por la inversión
pública, y ésta a su vez responderá en gran medida
al monto de los recursos externos disponibles.
Mientras tanto, el desempeño de la inversión privada dependerá
fundamentalmente del éxito de las privatizaciones de ENEL y ENITEL,
programadas para el primer semestre de este año.
Una tercera variable para proyectar el desenvolvimiento económico
del 2001, es la meta de reservas netas internacionales que el FMI y el
gobierno definirán como colchón de reserva para
enfrentar las crisis recurrentes que suelen ocurrir en el país.
A mayor inflexibilidad en la meta de reservas, lógicamente el monto
de recursos disponibles para el gasto y la inversión pública
serán más reducidos.
Estas son algunas de las conclusiones que se desprenden de una extensa
entrevista que sostuvo Confidencial la semana pasada en Washington
con el Jefe de la División que supervisa Nicaragua por el FMI,
el economista salvadoreño, Jorge Guzmán.
Una misión del FMI encabezada por Guzmán llegará
al país este lunes, para iniciar negociaciones con el gobierno,
a fin de definir el programa económico de este año. Otro
de los objetivos de la misión es presentar ante las autoridades
nicaragüenses, a Marco Piñón, un funcionario mexicano
del FMI con experiencia en países africanos, que a partir de ahora
sustituirá a Guzmán en la coordinación de los asuntos
con Nicaragua.
Para rayar el cuadro del 2001, una de los primeros datos que
determinará el FMI con la comunidad donante es el monto de recursos
externos con que contará Nicaragua en este año, y cuáles
son los beneficios de haber alcanzado el punto de decisión de la
HIPC.
Un documento del Banco Central que establece las siguientes proyecciones
de liberación de recursos como resultado de la HIPC: 82 millones
de dólares en el 2001, 184 en el 2002; y 203 para el 2003. Los
funcionarios del FMI consideran que hay pequeñas diferencias
(con estas cifras) pero esto puede ser una cosa técnica de definiciones.
Dichos fondos deberían orientarse a gastos prioritarios para salud,
educación, infraestructura, etc, bajo el plan de reducción
de la pobreza.
El caso nicaragüense es muy especial, explica Guzmán,
porque está saliendo de un período en que no se estaban
haciendo pagos, estas cifras si uno las toma, aparentemente muestran que
hay un aumento fuerte en los recursos líquidos, pero estos recursos
se comparan con lo que se hubiera tenido que pagar si no hubiera habido
esta iniciativa.
A continuación, la visión del FMI sobre lo que se puede
esperar del año económico.
Crecimiento
en el 2001, depende de...
¿Cómo
ve el FMI las proyecciones económicas de este año, siendo
que es un año electoral? ¿Se estima una reducción
de la inversión privada?
Efectivamente, nosotros esperamos este año que mucha gente del
sector privado va a estar en compás de espera, porque hay mucha
incertidumbre en el sistema. Por lo menos se ha quitado una parte de la
incertidumbre que había el año pasado que era la HIPC, gobernabilidad,
que la comunidad de donantes iba a cortar la ayuda, etc. Ya se ha dado
una señal de que la comunidad de donantes va a continuar ayudando
a Nicaragua, a través de la iniciativa HIPC. Otra incertidumbre
es la electoral, quién va a ganar las elecciones y cómo
se percibe el proceso después de las elecciones con el nuevo gobierno.
Esa incertidumbre va a continuar hasta que se aclare la situación
de quién va a ganar y más aún hasta que se aclaren
las políticas del nuevo gobierno.
¿Si
hubiera un giro en la orientación del Estado, si el FSLN ganara
la Presidencia de la República en esas elecciones, que preguntas
le haría el FMI a los nuevos gobernantes?
Cada vez que vamos a Nicaragua nosotros tenemos reuniones con los sandinistas
y con otros partidos para explicar nuestra visión y ellos nos explican
a nosotros su visión de lo que se está haciendo y hay desacuerdos.
Pero también lo que yo veo, y se vio acá en mayo cuando
estuvo el Grupo Consultivo, lo que dijo Bayardo Arce es que ellos van
a continuar con este proceso y se ha visto en el mundo que en general
hay una visión común de la dirección que deben tomar
los países en desarrollo, cuales son las prioridades de los países
en desarrollo. Estamos esperanzados que no van a haber giros en la trayectoria.
Decía
que hay otros campos en que tal vez van a ocurrir inversiones privadas
este año...
Hay un proceso de privatizaciones, donde seguramente va a haber interés
en invertir. Nicaragua tiene necesidad de capacidad eléctrica eficiente
y tiene márgenes porque la compañía eléctrica
no ha sido eficiente en su manejo.
En el sector privado hay un espacio con los nuevos marcos regulatorios
para que pueda invertir; así mismo, en el área de telefonía
para reducir el costo de las telecomunicaciones. Hay lugares donde las
reformas económicas le están dando espacio al sector privado
para venir a invertir y creemos que el efecto de estas inversiones va
a ser importante en los años venideros, aumento en la oferta de
servicios y reducción de costos.
Según
los calendarios, estas privatizaciones tendrían que ocurrir en
el primer semestre del año, ¿no le parece el tiempo muy
corto, porque es difícil pensar que estas privatizaciones se puedan
llevar en un clima electoral?
Bueno, la privatización de la distribución eléctrica
ocurrió en octubre, y en agosto habíamos tenido el problema
financiero de Interbank. Hay interés porque hay un grado de deficiencia
muy grande en la manera en que se han manejado estas empresas, entonces
hay una posibilidad de generar ganancias de parte de los inversionistas
y eso compensa el riesgo hasta cierto punto.
Yo no sé si va a ser posible privatizar esto en junio, claro que
entre más tiempo pasa menos fácil va a ser, pero creo que
va a haber interés en algunos aspectos de esta privatización.
Supongamos
que las privatizaciones se llevan a cabo total o parcialmente, ¿hay
algo determinado sobre el uso de los fondos?, ¿Se destinarían
a acumular reservas netas o el gobierno podría disponer de ellos
para la inversión?
Estos
temas son temas de discusión. Nicaragua tiene que determinar una
estrategia; tiene una historia de shocks adversos internos y externos,
y debe de tener un nivel de reservas internacionales para poder enfrentar
situaciones adversas. Por lo tanto, dentro del programa macro debe haber
una previsión de mantener el nivel de reservas a un nivel adecuado
por si acaso llega un terremoto, un huracán, un problema financiero,
fuga de capital.
Al mismo tiempo es interés de Nicaragua poder invertir en los sectores
prioritarios, incluyendo infraestructura física. Entonces, en todo
esto, el plan de reducción de la pobreza es el lugar donde debe
discutir la sociedad las prioridades, y determinar cuál es el nivel
adecuado de las reservas internacionales.
Creo que a Nicaragua le ha servido muy bien mantener el colchón.
Hay un nivel de los pasivos de deuda interna considerable que revela un
grado de vulnerabilidad hacia cualquier desarrollo inesperado. El problema
debe verse en detalle dentro del contexto de los recursos limitados que
tenemos cuáles son las prioridades y dónde se deben utilizar
mejor.
Vamos
a la inversión pública, ¿se espera un incremento
o se mantendría como el año pasado?
Eso depende del grado de asistencia, y depende de decisiones que se tomen
en cuanto a los proyectos de inversión financiados internamente.
Nuestra esperanza es que la asistencia externa continúe fluyendo
a Nicaragua, pero hay que ver como se ven las cifras. Lo que sí
le puedo decir dentro del contexto de las cifras que preparó el
gobierno en el problema de reducción de la pobreza no se veía
una necesidad de un recorte fuerte en la inversión pública,
se mantenía fuerte la inversión pública, pero hay
que ser realistas, hay que mirar los números.
Sin duda, las necesidades de reconstrucción están disminuyendo
y esa es una tendencia a la reducción de la inversión, pero
hay otros factores que dicen que se puede reasignar los recursos si no
son cortados, si la comunidad de donantes mantiene su apoyo. Eso depende
de la capacidad de la implementación de los proyectos, es más
difícil implementar un proyecto de educación que construir
una carretera. Otro aspecto crítico va a ser un monitoreo del uso
de estos recursos que satisface a los donantes.
¿Y
el hecho de que este sea un año electoral, no podría darse
cierta tentación del gobierno a aumentar el gasto en la inversión
pública?
Sí, sin duda existe siempre esa tentación, Nicaragua no
es tan diferente a otros países. Lo que bueno en este caso es que
existen muchos recursos para continuar haciendo obras en proyectos prioritarios.
Creo que se puede reconciliar la tentación de que se pueda invertir
más en ciertas áreas sociales con el apoyo de la comunidad
de donantes.
¿Cómo
ve las cifras de crecimiento que ofrece el Banco Central? Otras fuentes
independientes, analistas de INCAE, FIDEG, todo mundo pone en duda las
cifras del Banco Central.
Yo no estoy al tanto. El Economist (Intelligence) Unit,
¿qué está diciendo del crecimiento?
El EIU
dijo que el crecimiento del año 2000 había sido menor de
cinco por ciento y otros como el FIDEG incluso lo estiman debajo de cuatro.
¿Y en el 2001, qué otras cifras ha escuchado?
El gobierno
ha estado hablando de una cifra arriba de 5 por ciento.
Algunos sectores obviamente no van a ser tan fuertes, expansivos como
el año anterior. Van a haber proyectos que van a continuar ejecutándose
porque ya están en curso y seguramente no va a haber interés
en comenzar proyectos importantes en este año.
Seguramente va a haber una afectación en la construcción,
en la medida en que los proyectos de reconstrucción van a ir terminando,
va a haber una caída en la reconstrucción física,
en las carreteras. Pero el mismo proceso de recuperación después
del huracán Mitch muestra que hay un aumento fuerte en la producción
que son los sectores agrícolas, café.
Aunque los precios del café han sido bajos, el volumen de producción
ha aumentado fuertemente el año pasado y esperamos que este año
continúe; las inversiones que se han hecho en café, los
árboles que se han plantado van a comenzar a dar frutos en este
período.
Los cafetaleros
insisten que la próxima cosecha va a tener un impacto, trabajos
que no han podido hacer por problemas de iliquidez, falta de recursos.
Eso hay que verlo, pero lo que estoy viendo es que hay una recuperación
muy importante en la producción en algunos sectores fuertes; los
Estados Unidos dicen que continúa aunque dice que hay un nivel
de empleo alto y las transferencias de nicaragüenses, las economías
regionales y los Estados Unidos van a continuar fuertes, es nuestra esperanza.
A mí me parece que ha habido avance en turismo, inversión
en turismo pequeño y mediano. Ha habido mucha inversión
en el área de hoteles en que antes había un cuello de botella.
Ahora esa oferta va a permitir reducción de precios y va a ser
beneficioso en ese sentido.
¿Volviendo
al tema de las cifras, usted cree que la suma de todo esos sectores pueda
dar ese 5 o casi 6 por ciento que habla el gobierno?
Yo no sé, como le digo estamos viajando próximamente y va
a ser un tema de discusión y mi sensación es que este año
a menos que el sector público sea el que esté dando este
empuje, la expansión del producto no va a ser tan alta como fue
el año pasado.
Reformas
financieras y supervisión bancaria
¿Cómo
ve el FMI la estabilidad financiera de Nicaragua, en el país se
habla de otros bancos con problemas?
El gobierno tiene un programa para fortalecer la supervisión y
regulación del sistema financiero, para evitar que vuelvan a ocurrir
los problemas. Estamos apoyando esta labor con el BID y el Banco Mundial
y pensamos que en tres años Nicaragua va a tener un sistema financiero
mucho más sano y eficiente.
Eso se va a reflejar en que va a haber menos incertidumbre y significa
que va a haber más ahorro en el país, y la gente va a tener
menos interés en enviar su dinerito a Miami. Si piensan que estos
bancos, están bien va a resultar en una reducción de los
precios diferenciales entre los intereses sobre los depósitos y
los intereses de préstamos, o sea, va a haber una reducción
en el costo al crédito. Esto es muy importante para lo que estábamos
hablando de inversión privada.
Pero
existe la impresión que con estas medidas también se introducen
factores contractivos de la política monetaria y crediticia de
los bancos.
Si uno ve la medida fuera de contexto entonces sí esto es contractivo,
porque los bancos tienen que hacer provisiones, significa que van a tener
menos plata para prestar, porque los requerimientos de capitales son más
altos. Si uno lo pone en el contexto donde hay un Sistema Financiero y
que hay incertidumbre, los depositantes no están seguros si van
a recuperar su dinero, si mejoramos el contexto en que opera la intermediación
financiera, el efecto va a ser expansivo, porque entonces la gente en
vez de tener la plata en City Bank Miami, una proporción mayor
se va a quedar en Nicaragua.
No estoy hablando solamente de gente, de corporaciones, de empresas, de
la comunidad de donantes, todo el mundo va a tener más confianza
en el sistema.
¿La
medida de reorientar los depósitos del sector público hacia
el Banco Central, se hizo para mejorar estadísticamente el 31 de
diciembre o es una política permanente?
Es posible que se haya hecho para cerrar el 31 de diciembre pero creo
que el espíritu de mantener las reservas internacionales altas
es demostrar que Nicaragua tiene recursos para enfrentar una situación
difícil; lo que se espera es que estos recursos permanezcan en
el Banco Central, es una señal de que Nicaragua tiene su colchón.
¿Cuál
es el monto de reservas que está programado?
Como le digo no hay programa, eso es lo que se va a discutir; los montos
de reserva al 31 de diciembre fueron adecuados para nuestro directorio,
fue lo que las autoridades se comprometieron a cumplir y que el directorio
había visto como satisfactorio en el contexto difícil de
Nicaragua el año pasado con los problemas de la banca.
Ahora, nos parece a nosotros que es importante que el colchón de
reservas que tenía Nicaragua antes de la crisis se recupere porque
va a haber otro problema en el futuro, no financiero, si no que va a ocurrir
otra cosa, no podemos confiarnos que todo va a ir bien.
La
dolarización: ¿es inevitable?
Está empezando en Nicaragua un debate sobre el tema de la dolarización
influido por lo que está pasando en El Salvador, por el Banco Central
de Costa Rica, que dice que eso es inevitable. ¿El Fondo tiene
una visión de cómo deben abordar este dilema países
como Nicaragua?
Nuestra apreciación es que lo verdaderamente importante no es la
moneda en sí, sino todas las reformas estructurales, el mejoramiento
de la gobernabilidad, mejoramiento en el aparato público. Eso es
lo que va a sostener a Nicaragua. El Salvador es uno de los países
que está a la vanguardia de hacer reformas fundamentales, mejoramiento
financiero, seguridad social, privatizaciones de electricidad, comunicaciones.
Al igual que Chile, han estado a la vanguardia y han decidido adoptar
el dólar, pero el punto crucial aquí no ha sido la adopción
del dólar sino el trabajo de antemano que se hizo para poder pasar
a hacer ese paso.
Nicaragua puede decidir en el futuro tomar esa decisión y eso tiene
sus consecuencias, tiene sus costos y beneficios y mi sensación
es que para cada país hay que verlo en forma diferente. Cada país
tiene una situación económica y política y esa decisión
la tiene que tomar Nicaragua en el futuro.
Lo verdaderamente importante para el desarrollo del país no es
la dolarización o no, sino el proceso de reformas económicas
y el proceso de reducción de la pobreza. No hay ningún país
en el mundo que se haya desarrollado basado en el tipo de moneda que adoptó,
sino en la inversión, en todos estos temas.
¿O
sea que no hay tal inevitabilidad de la dolarización? ¿Usted
dice que es un tema relativo a otros factores?
Yo diría que es un tema secundario, lo que es importante son los
otros temas: no se puede desarrollar un país si la gente no está
educada. Todos los países que se desarrollaron fuertemente en el
último siglo se desarrollaron en base a otras políticas,
no en la moneda. Hay otros países que han usado el dólar
y no han tenido desarrollo: Liberia, por ejemplo. Lo importante acá
es lo que Nicaragua ha estado haciendo en los últimos años
en continuar la trayectoria de este proceso y este cambio político
que va a ser fundamental para ver si en realidad Nicaragua va a continuar
desarrollando este proceso.
No hay otra solución, el proceso de desarrollo demanda esfuerzo
continuado en el área de inversión, en capital humano, inversión
de infraestructura y todo esto demanda mejoramiento en el sector público
y en la eficiencia de los mercados en el sector privado.
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