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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 226/ Del 28 de enero al 3 de febrero de 2001

 

 
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DE PORTADA

Encuesta de CINCO revela que mayoría
de la juventud no está satisfecha con la
democracia actual

Jóvenes piden subir
edad para votar

Generación de los noventa sólo
está dispuesta a sacrificarse por
causas individuales

Sofía Montenegro

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Una investigación sobre cultura política y jóvenes, del Centro de Investigaciones de la Comunicación (CINCO), reveló que el 80% de los jóvenes encuestados está a favor de que se eleve la edad para votar, mientras un 60% se declaró “nada satisfecho” con la democracia actual de Nicaragua.

El análisis, titulado “Cultura Política de los Jóvenes”, incorporó una encuesta con mil 200 jóvenes de 16 a 26 años, que fue desarrollada en el centro y Pacífico del país del 5 al 15 de octubre del 2000; así como entrevistas a profundidad.

 
   

La investigación, cuyo primer informe preliminar está concluido, estará a disposición del público en febrero. Según sus autores —Elvira Cuadra, Sofía Montenegro y Raúl Obregón, este último de la firma M&R Consultores—; se trata de “un trabajo de carácter cualitativo con un enfoque generacional, que ha hecho uso de técnicas cuantitativas”.

El 86% de los entrevistados declaró que no le interesa la política y sólo una minoría del 13% afirmó lo contrario. Las razones de este rechazo se encuentran en la pérdida de credibilidad de los políticos más que de la política, puesto que —a su vez— los jóvenes mostraron un alto grado de aprobación en actividades políticas y, en buena medida, a participar en ellas.

Así, por ejemplo, el 93% de los encuestados aprobó el ejercicio del voto y un 79% está dispuesto a practicar dicho derecho. Un 71% consintió la realización de campañas electorales, aunque la disposición a participar en ellas se redujo al 55%.
Para otras actividades —como firmar peticiones y participar en organizaciones comunales— hubo una aprobación del 68%; aunque el porcentaje descendió en un 20% y un 10%, respectivamente, en cuanto a la disposición a hacerlo.

La aprobación para manifestarse políticamente fue del 60%, pero la decisión a hacerlo disminuyó al 15%. Para participar en la “toma de instituciones” la aprobación descendió al 15% de los jóvenes y un porcentaje similar estaría dispuesto a realizar esa acción.

Actividad
Acuerdo
(global %)

participaría (%)
1. Votar en elecciones
93
79
2. Trabajar en campañas electorales
71
55
3. Firmar peticiones
68
46
4. Participar en Org. Comunales
68
57
5. Manifestarse políticamente
59
43
6. Tomarse instituciones
15
13

En las entrevistas a profundidad se encontraron coincidencias entre los jóvenes: la política es “limpia” pero “la hacen sucia”; esta no consiste en hacer campañas o elecciones, sino en formular programas y realizar proyectos, así como abrir espacios participativos y democráticos.

Al valorar el sistema político, los jóvenes consideraron “un caos”, que los partidos “empobrecen al país”; que las elecciones son “una payasada” y un “desperdicio de dinero”. Además, consideran que los líderes actuales sólo van a la política por lucro personal. Todas estas percepciones, según los autores, ilustra el alto desinterés que refleja la encuesta por la política tal y como la ejercen las élites de los partidos.

La investigación, financiada por la Agencia de Cooperación Suiza (COSUDE), reveló que existe un mayor grado de aprobación a las actividades que a participar en ellas, y que también existe una tendencia de desaprobación, consistente con la no participación en actividades de rechazo al sistema y de desobediencia civil.

Por otro lado, el 59% de los encuestados estuvo de acuerdo que “nuestra sociedad debe ser gradualmente mejorada o perfeccionada por reformas”; al tiempo que el 30% asintió que “nuestra sociedad debe ser valientemente defendida de los movimientos revolucionarios”. Sólo el 11% estuvo de acuerdo en que la forma que está organizada la sociedad “debe ser completa y radicalmente cambiada por medios revolucionarios”. La posición de cambio a través de reformas y por medios no violentos es del 88% contra el 11% que escogió un cambio a través de revolución.


Edad para votar

 
   

El 80% de los jóvenes consultados está a favor de que se eleve la edad para votar. Al preguntar cuál es la edad más adecuada para que los jóvenes ejerzan el derecho al voto, el 49% respondió “a los 18 años”, mientras el 32% se inclinó por los 21 años. Sólo el 18% estuvo de acuerdo en que los 16 años era una edad adecuada para votar, mientras el 0.6 no sabía o no respondió.

Las entrevistas a profundidad sugirieron que detrás de esta tendencia está la inseguridad experimentada en la adolescencia, que hace sentir a los encuestados que los 16 años es una edad prematura para ejercer la responsabilidad del voto.

La posición de los entrevistados, según los autores del estudio, es coincidente con los postulados de la sicología, puesto que existe un consenso general en este campo que hasta la edad de 16 años sólo una minoría alcanza el nivel más avanzado de pensamiento operacional formal y es un axioma que el crecimiento en el juicio moral, así como en el de las ideas políticas, no puede ocurrir sin un crecimiento acompañante en el desarrollo intelectual.

La perspectiva generacional propone que el último período de la adolescencia y los primeros años de la vida adulta (17 a los 25 años aproximadamente) constituyen la época formativa durante la cual se constituye un criterio personal claro en materia política.


Valoración de movimiento sociales

El mayor grado de aprobación a organizaciones o movimientos sociales lo obtienen las instituciones de apoyo a enfermos de SIDA, de derechos humanos, de mujeres, de ecologistas, de campesinos y en contra del aborto, que ocupan los seis primeros lugares en una lista de 13.

Organizaciones
y movimientos
Apoyo
global %
1. De apoyo a enfermos de SIDA
85
2. De derechos humanos
84
3. De mujeres
83
4. Ecologistas o protección a naturaleza
79
5. Campesino
79
6. En contra del aborto
74

Los datos sugirieron que las simpatías y el apoyo de los jóvenes se inclinan por nuevos actores y temas vinculados a la realidad cotidiana y a derechos. El único movimiento de los “viejos” que recibe un alto apoyo es el movimiento campesino. Los partidos políticos aparecen en último lugar con el 43%.


Evaluación de los sistemas políticos

Del total de mil 200 encuestados, el 51% estuvo de acuerdo en que “la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno”; un 25% compartió que “para la gente como yo, da igual que gobierne un régimen autoritario o uno democrático”; mientras el 23% contestó que “a veces es preferible un gobierno autoritario a uno democrático”.

La mitad de los encuestados expresó una clara preferencia por la democracia, mientras el resto se dividió entre los indiferentes y los que mostraron una preferencia por un régimen autoritario.

De los últimos cuatro gobiernos que ha tenido Nicaragua (Somoza, Ortega, Chamorro y Alemán), el 40% estimó que el gobierno de Violeta de Chamorro ha sido el más democrático. Un 21% no sabía o no respondió; un 17% escogió la administración Alemán; un 12% la de Ortega; y un 9% la de Somoza.

Al valorar el funcionamiento de la democracia en el gobierno de Arnoldo Alemán, un 41% estimó que era “poco democrático”, mientras un 33% estimó que era “nada democrático”, para un total de opinión negativa del 74%. Un 17% expresó que el actual gobierno era “democrático”, mientras un 6% señaló que era “muy democrático”, sumando un 23% de opinión positiva.

Para un 84% de los jóvenes, el próximo Gobierno de Nicaragua debería ser “más democrático que el actual”. Un 8% estima que debería ser “igual que el actual”, mientras que un 5% cree que debería ser “menos democrático que el actual”. Un 3% dijo no saber o no respondió.


Efectividad de la democracia

Al evaluar la capacidad de la democracia para solucionar los problemas del país, se encontró una tendencia a valorar positivamente la efectividad de la democracia en la solución de los problemas. Así, el 52% valoró optimistamente que los problemas “se resolverán”; el 33% estimó escépticamente que “seguirán igual”; mientras una minoría del 10% estimó de manera pesimista que “empeorarán”. Un 6% no sabía o no respondió.

Con relación al grado de satisfacción con la democracia, los porcentajes globales mostraron que el 60% se declaró “nada satisfecho o no muy satisfecho”, mientras el 40% se sintió “satisfecho o algo satisfecho”.


Acontecimientos relevantes

Según la investigación, el peso de la memoria histórica y colectiva en esta generación descansa en los acontecimientos políticos. Los jóvenes señalaron un total de 32 acontecimientos, donde se entremezclan acontecimientos políticos como sociales, económicos y desastres naturales, pero entre estos ocupan los primeros lugares por orden de importancia los siguientes:

El 19 de julio de 1979
33 %
La Independencia de Nicaragua
24 %
El triunfo electoral de Violeta Chamorro
21 %
La Batalla de San Jacinto
19 %
El huracán Mitch
22 %
No sabía o no respondió
22 %

En este apartado es significativo, de acuerdo a los autores, que el triunfo de la Revolución Sandinista aparezca gravitando en la memoria en un alto porcentaje de los encuestados junto con la independencia nacional, lo mismo que el triunfo de Violeta Chamorro, misma por la cual habrían votado el 34% de los encuestados si hubieran tenido la edad para hacerlo en 1990.


Disposición a sacrificarse por una causa

El sacrificio por una causa está prácticamente dividido entre los que están dispuestos a hacerlo (51%), los que no están dispuestos (37 %), y los que no saben o no responden (11%).

 
   

Entre las principales causas por las cuales estarían dispuestos a sacrificarse están: en primer lugar, la familia (23%); en segundo lugar “ser alguien en la vida” (17%); en tercer lugar “culminar sus estudios” (13%); y en cuarto lugar “los hijos” (9 %).

En un segundo plano están las causas humanitarias, políticas, sociales y patrióticas. Es significativo que aparezcan con bajos puntajes tanto las causas de carácter más individual, materialista o político-público (destacarse en su trabajo, tener riqueza, vivir bien, ser elegido para un cargo público, ser un líder político) así como los grandes ideales y causas sociales (defender la libertad, el amor al prójimo, la fe religiosa, la igualdad de hombres y mujeres, proteger el medio ambiente).

Del total de encuestados sólo el 5%, o sea 36 personas, declararon estar en disposición de defender la Patria, lo que representa un cambio sustantivo en comparación a los valores sostenidos en la década de los 80.


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