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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 226/ Del 28 de enero al 3 de febrero de 2001

 

 
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AL CIERRE

Ayuda-memoria
desde Washington

 
Carlos F. Chamorro
 

¿Quién se interesa por Nicaragua en el mundillo político de Washington en estos días? ¿Aumentará la atención sobre nuestro país durante el año electoral? ¿Qué novedades pueden esperarse con el advenimiento de un nuevo gobierno republicano?

Con estas preguntas en mente inicié el domingo pasado un recorrido relámpago de cuatro días en Washington, invitado primero por el Diálogo Interamericano para asistir a un seminario de periodistas, aproveché luego para tocar base en el Departamento de Estado, Congreso y Senado, FMI, Banco Mundial, BID, y organizaciones privadas en la capital norteamericana.

Veinticuatro horas antes de mi llegada, George W. Bush fue juramentado como Presidente de Estados Unidos, y las aceras de la Casa Blanca todavía enseñan la resaca de las festividades, en medio de una febril actividad de limpieza. Ya nadie habla de la controversial elección en que Bush ganó con menos votos que su adversario Al Gore, pero un consorcio de tres periódicos está solicitando, de acuerdo a las leyes de la Florida, el recuento de votos que ordenó paralizar la Corte Suprema de Justicia.

“No se espera que esto revierta lo actuado, ni siquiera que tenga un impacto político, la intención es dejar claro el récord histórico de lo que pasó”, me explicó un colega de Los Ángeles Times que participa en la investigación.

Pero volviendo a mis preguntas iniciales, aquí están mis notas de viaje, una breve ayuda memoria, para intentar responderlas.


Fuera del radar

Las prioridades de la nueva administración republicana no son muy distintas a las de los demócratas. Todos los latinoamericanistas coinciden en que eventualmente habrán cambios de énfasis y matices —más pro comercio, esencialmente—, pero el orden básico de las prioridades regionales es el mismo. El México de Fox: nuevas oportunidades. Colombia: “país problema”. La Venezuela de Chávez: desafío a contener. Cuba: caso especial. Brasil: el gran socio económico y político sudamericano.

En este listado hay temas transversales como libre comercio, drogas, seguridad, democracia, y se menciona con alguna frecuencia a países como Perú y Haití. Pero la Centroamérica post Mitch está completamente fuera del radar.

Para muestra un botón: el experto republicano, Roger Noriega, ex asistente del senador Jesse Helms y uno de los más influyentes funcionarios en temas hemisféricos en el Congreso, se refirió a todos estos temas durante una comparecencia privada, pero no mencionó las palabras Nicaragua o Centroamérica en los 60 minutos que duró su intervención.


¿Es Latinoamérica una prioridad?

Una pregunta básica en torno a los énfasis de las políticas futuras hacia América Latina es quiénes serán sus ejecutores. El secretario de Estado, Colin Powell y la consejera nacional de Seguridad, Condoleeza Rice, son esencialmente globalistas formados bajo la visión de la confrontación Este-Oeste, o cuando menos con una visión eurocéntrica del mundo. A Rice, politóloga de la Universidad de Stanford, la conocí hace dos años, durante una charla que impartió, y sus temas recurrentes son misiles, China y Rusia.

Una teoría popular es que Bush dedicará más tiempo a América Latina, la única región del mundo que conoce un poco, mientras Powell y Rice se ocuparán del resto, lo cual sería beneficioso para nuestra región.

Otra interpretación es que los funcionarios más influyentes en América Latina no serán los políticos ni los expertos en seguridad, sino los encargados de asuntos económicos. Funcionarios como Robert Zoellick, encargado de comercio, o el propio Paul O’Neill, secretario del Tesoro, y a la postre factor determinante para incidir sobre los Tratados de Libre Comercio.

Y precisamente porque Powell y Rice no conocen nada de América Latina, la atención se ha centrado en los nombramientos de los funcionarios intermedios a cargo de la región, si éstos serán políticos, halcones de la era Reagan-Bush, o diplomáticos de carrera. A juzgar por el primero de estos nombramientos, el de John Maisto como consejero para América Latina en el Consejo Nacional de Seguridad, el equipo de Bush se inclina por lo segundo.

Cuando le comenté a un experto del Congreso sobre algunos rumores que circulan en Managua, sobre el supuesto retorno de la gente de Reagan a manejar los asuntos de Nicaragua, sonrió y me dijo: “probablemente nuestros amigos “contras” no se han enterado sobre los cambios que han ocurrido en los últimos 10 años”.


El nuevo rol de Maisto

El nombramiento de Maisto, ex embajador en Venezuela y Nicaragua, ha sido interpretado como un mensaje de la importancia que Bush le otorga al desafío representado por Chávez para Estados Unidos. Otros ven simplemente una señal de continuidad con la administración Clinton, indicando que no deben esperarse cambios drásticos en las políticas. En cualquier caso, para Nicaragua es un lujo tener como interlocutor en el CNS a un diplomático del calibre de Maisto.

Me topé con Maisto por casualidad en el vuelo Miami-Washington. Y después de una larga conversación sobre Venezuela, Colombia y Nicaragua, debo decir que se mantiene muy bien informado sobre lo que ocurre en nuestro país. Su último trabajo, después de dejar la Embajada en Venezuela en agosto, fue como asesor político-diplomático del Jefe del Comando Sur, ahora basado en Miami. En eso estaba cuando Condoleeza Rice lo citó para una entrevista, hace menos de quince días, y de una plática de tres horas salió su posterior nombramiento.

Tres días después que tomó posesión de su cargo lo llamé por teléfono y me comentó con buen sentido de humor: “Esto es como intentar tomar agua de la tubería, hay tanto trabajo. Primero preparar el viaje del Presidente a México (16 de febrero), y luego la cumbre de Quebec”.

No hay duda que, por el momento, los diplomáticos de carrera parecen estar ganando la partida. Además de Maisto en el CNS, la actual embajadora en Venezuela, Donna Hrinak, es la más fuerte candidata a Subsecretaria de Estado para América Latina, y Lino Gutiérrez, el ex embajador en Nicaragua podría ser nombrado Embajador de Estados Unidos ante la OEA.


Alemán: una decepción

Pero, ¿cuál es la imagen que tienen sobre el gobierno de Alemán los republicanos que llegan al poder? “Te puedo asegurar que gente como Noriega (staff del Congreso), Dan Fisk (Fundación Heritage) y Elliot Abrams, ex subsecretario de Estado con Reagan, están totalmente decepcionados de Alemán. Primero, por la corrupción y segundo, por el pacto con el FSLN que ha significado un retroceso democrático. Ellos consideran que otra vez Nicaragua perdió una oportunidad”, me dijo un alto funcionario del Instituto Republicano Internacional (IRI).

El deterioro de la imagen de Nicaragua con Alemán es compartido en los organismos multilaterales. Durante los directorios del Banco Mundial y el FMI en que se aprobó el punto de decisión de la HIPC en diciembre, hubo fuertes críticas de los donantes bilaterales, a la corrupción del gobierno de Alemán “con nombre y apellido”, lo cual es poco usual en este tipo de reuniones.

“El problema de Nicaragua se resume en una palabra: impunidad y esto se ha agravado por el pacto” indicó un funcionario de un organismo multilateral. De esta percepción tampoco se salva el ingeniero Enrique Bolaños, ex Vicepresidente y ahora candidato presidencial del PLC, cuyo programa de integridad y transparencia decepcionó a los donantes, “porque siempre faltó voluntad política para combatir la corrupción”.

A final de cuentas, la decisión de otorgarle a Nicaragua el punto de decisión de la HIPC, se basó en un cálculo pragmático. No hacerlo significaba empujar al país a una situación caótica en un año electoral por la carga del servicio de la deuda; en cambio, al entrar en la HIPC se aseguró un punto de partida para negociar con el nuevo gobierno que surja de las elecciones presidenciales.


Pacto y exclusión preocupan pero...

Las preocupaciones sobre el pacto y las exclusiones que ha provocado la Ley Electoral, son conocidas con bastante detalle, entre los pocos expertos que siguen el día a día de Nicaragua.

Vince Morelli, Jefe del staff del subcomité del Congreso para el hemisferio occidental, que próximamente presidirá Cass Ballenger, me aseguró que Estados Unidos no sólo se preocupa por los temas drogas y la inmigración ilegal. “Dígale a sus lectores que nuestro mayor interés es que se produzca un proceso democrático libre, competitivo y transparente”, insistió.

Morelli expresó que hay preocupación por la exclusión de Unidad Nacional y otros partidos como consecuencia del pacto. “Eso nos dice mucho de cómo definen la democracia en Nicaragua”, pero admitió que el propio récord de Estados Unidos en materia de condiciones para la participación de terceros partidos, no tiene mucho que enseñarle a América Latina.

Para llenar el vacío de información sobre Nicaragua, instituciones como el Instituto Internacional Republicano (IRI), emitirán próximamente un informe sobre la situación política del país. En abril del año pasado, el IRI emitió un informe sobre Nicaragua, que incluye críticas demoledoras sobre el pacto y la corrupción de Alemán.

¿Qué actitud adoptará Estados Unidos durante el proceso electoral?, pregunté a mis interlocutores. La respuesta en todas partes fue que habrá un interés creciente reflejado en el apoyo a observadores internacionales, al Centro Carter, a la OEA, pero difícilmente un apoyo oficial al CSE. Y aunque los tiempos de las intervenciones políticas abiertas se consideran superados, no se descarta, sobre todo si aumentan las posibilidades de ganar del FSLN, que Estados Unidos envíe mensajes políticos advirtiendo sobre sus “preocupaciones”.


¿Correrá Violeta? ¿Cambió Ortega?

Dos interrogantes capturan el interés de los analistas que siguen de cerca Nicaragua, según pude notar por las preguntas que me hicieron: ¿Ha cambiado Daniel Ortega..? ¿Puede ganar la Presidencia? y ¿Correrá doña Violeta como candidata presidencial de un tercer partido? Y con mucho menos insistencia una tercera pregunta: ¿Tiene el candidato Enrique Bolaños disposición y capacidad para deshacer el pacto que hizo Alemán con Daniel Ortega?

“En el Congreso mucha gente vería con buenos ojos si doña Violeta se decide participar”, me dijo Morelli. En el caso de Daniel Ortega, lo que domina es el síndrome de la incertidumbre. Han pasado más de diez años desde que Ortega dejó la Presidencia, y muchos suponen que el líder del FSLN Ortega debe haber cambiado. “Pero la verdad es que no lo conocemos, nadie le ha seguido la pista, cuando se mencionó lo de su hijastra (Zoilamérica), esperábamos que saliera del escenario, pero ahí está otra vez”, indicó.

Los norteamericanos hablan con curiosidad sobre Ortega, y en su versión más amable indican que si gana, habría un período considerable de escepticismo y espera.

Un funcionario de un organismo multilateral describió el escenario de esta manera: “Habría que ver si es un marxista reformado. Supongo que los que tienen dinero lo primero que harían sería sacarlo del país, esperar a ver su gabinete y que políticas anuncia. Pero ese compás de espera puede durar un año entero”.

Sin embargo, recordó que en la reunión del Grupo Consultivo en Washington, en mayo del año pasado, el delegado del FSLN, Bayardo Arce, afirmó de forma categórica que si el FSLN regresa al gobierno en el 2002, continuará con las políticas económicas de Alemán. “Habría que esperar a ver”, concluyó.


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