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AL
CIERRE
Ayuda-memoria
desde Washington
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Carlos
F. Chamorro
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¿Quién
se interesa por Nicaragua en el mundillo político de Washington
en estos días? ¿Aumentará la atención sobre
nuestro país durante el año electoral? ¿Qué
novedades pueden esperarse con el advenimiento de un nuevo gobierno republicano?
Con estas preguntas en mente inicié el domingo pasado un recorrido
relámpago de cuatro días en Washington, invitado primero
por el Diálogo Interamericano para asistir a un seminario de periodistas,
aproveché luego para tocar base en el Departamento de Estado, Congreso
y Senado, FMI, Banco Mundial, BID, y organizaciones privadas en la capital
norteamericana.
Veinticuatro horas antes de mi llegada, George W. Bush fue juramentado
como Presidente de Estados Unidos, y las aceras de la Casa Blanca todavía
enseñan la resaca de las festividades, en medio de una febril actividad
de limpieza. Ya nadie habla de la controversial elección en que
Bush ganó con menos votos que su adversario Al Gore, pero un consorcio
de tres periódicos está solicitando, de acuerdo a las leyes
de la Florida, el recuento de votos que ordenó paralizar la Corte
Suprema de Justicia.
No se espera que esto revierta lo actuado, ni siquiera que tenga
un impacto político, la intención es dejar claro el récord
histórico de lo que pasó, me explicó un colega
de Los Ángeles Times que participa en la investigación.
Pero volviendo a mis preguntas iniciales, aquí están mis
notas de viaje, una breve ayuda memoria, para intentar responderlas.
Fuera
del radar
Las prioridades de la nueva administración republicana no son muy
distintas a las de los demócratas. Todos los latinoamericanistas
coinciden en que eventualmente habrán cambios de énfasis
y matices más pro comercio, esencialmente, pero el
orden básico de las prioridades regionales es el mismo. El México
de Fox: nuevas oportunidades. Colombia: país problema.
La Venezuela de Chávez: desafío a contener. Cuba: caso especial.
Brasil: el gran socio económico y político sudamericano.
En este listado hay temas transversales como libre comercio, drogas, seguridad,
democracia, y se menciona con alguna frecuencia a países como Perú
y Haití. Pero la Centroamérica post Mitch está
completamente fuera del radar.
Para muestra un botón: el experto republicano, Roger Noriega, ex
asistente del senador Jesse Helms y uno de los más influyentes
funcionarios en temas hemisféricos en el Congreso, se refirió
a todos estos temas durante una comparecencia privada, pero no mencionó
las palabras Nicaragua o Centroamérica en los 60 minutos que duró
su intervención.
¿Es
Latinoamérica una prioridad?
Una pregunta básica en torno a los énfasis de las políticas
futuras hacia América Latina es quiénes serán sus
ejecutores. El secretario de Estado, Colin Powell y la consejera nacional
de Seguridad, Condoleeza Rice, son esencialmente globalistas formados
bajo la visión de la confrontación Este-Oeste, o cuando
menos con una visión eurocéntrica del mundo. A Rice, politóloga
de la Universidad de Stanford, la conocí hace dos años,
durante una charla que impartió, y sus temas recurrentes son misiles,
China y Rusia.
Una teoría popular es que Bush dedicará más tiempo
a América Latina, la única región del mundo que conoce
un poco, mientras Powell y Rice se ocuparán del resto, lo cual
sería beneficioso para nuestra región.
Otra interpretación es que los funcionarios más influyentes
en América Latina no serán los políticos ni los expertos
en seguridad, sino los encargados de asuntos económicos. Funcionarios
como Robert Zoellick, encargado de comercio, o el propio Paul ONeill,
secretario del Tesoro, y a la postre factor determinante para incidir
sobre los Tratados de Libre Comercio.
Y precisamente porque Powell y Rice no conocen nada de América
Latina, la atención se ha centrado en los nombramientos de los
funcionarios intermedios a cargo de la región, si éstos
serán políticos, halcones de la era Reagan-Bush, o diplomáticos
de carrera. A juzgar por el primero de estos nombramientos, el de John
Maisto como consejero para América Latina en el Consejo Nacional
de Seguridad, el equipo de Bush se inclina por lo segundo.
Cuando le comenté a un experto del Congreso sobre algunos rumores
que circulan en Managua, sobre el supuesto retorno de la gente de Reagan
a manejar los asuntos de Nicaragua, sonrió y me dijo: probablemente
nuestros amigos contras no se han enterado sobre los cambios
que han ocurrido en los últimos 10 años.
El
nuevo rol de Maisto
El nombramiento de Maisto, ex embajador en Venezuela y Nicaragua, ha sido
interpretado como un mensaje de la importancia que Bush le otorga al desafío
representado por Chávez para Estados Unidos. Otros ven simplemente
una señal de continuidad con la administración Clinton,
indicando que no deben esperarse cambios drásticos en las políticas.
En cualquier caso, para Nicaragua es un lujo tener como interlocutor en
el CNS a un diplomático del calibre de Maisto.
Me topé con Maisto por casualidad en el vuelo Miami-Washington.
Y después de una larga conversación sobre Venezuela, Colombia
y Nicaragua, debo decir que se mantiene muy bien informado sobre lo que
ocurre en nuestro país. Su último trabajo, después
de dejar la Embajada en Venezuela en agosto, fue como asesor político-diplomático
del Jefe del Comando Sur, ahora basado en Miami. En eso estaba cuando
Condoleeza Rice lo citó para una entrevista, hace menos de quince
días, y de una plática de tres horas salió su posterior
nombramiento.
Tres días después que tomó posesión de su
cargo lo llamé por teléfono y me comentó con buen
sentido de humor: Esto es como intentar tomar agua de la tubería,
hay tanto trabajo. Primero preparar el viaje del Presidente a México
(16 de febrero), y luego la cumbre de Quebec.
No hay duda que, por el momento, los diplomáticos de carrera parecen
estar ganando la partida. Además de Maisto en el CNS, la actual
embajadora en Venezuela, Donna Hrinak, es la más fuerte candidata
a Subsecretaria de Estado para América Latina, y Lino Gutiérrez,
el ex embajador en Nicaragua podría ser nombrado Embajador de Estados
Unidos ante la OEA.
Alemán:
una decepción
Pero, ¿cuál es la imagen que tienen sobre el gobierno de
Alemán los republicanos que llegan al poder? Te puedo asegurar
que gente como Noriega (staff del Congreso), Dan Fisk (Fundación
Heritage) y Elliot Abrams, ex subsecretario de Estado con Reagan, están
totalmente decepcionados de Alemán. Primero, por la corrupción
y segundo, por el pacto con el FSLN que ha significado un retroceso democrático.
Ellos consideran que otra vez Nicaragua perdió una oportunidad,
me dijo un alto funcionario del Instituto Republicano Internacional (IRI).
El deterioro de la imagen de Nicaragua con Alemán es compartido
en los organismos multilaterales. Durante los directorios del Banco Mundial
y el FMI en que se aprobó el punto de decisión de la HIPC
en diciembre, hubo fuertes críticas de los donantes bilaterales,
a la corrupción del gobierno de Alemán con nombre
y apellido, lo cual es poco usual en este tipo de reuniones.
El problema de Nicaragua se resume en una palabra: impunidad y esto
se ha agravado por el pacto indicó un funcionario de un organismo
multilateral. De esta percepción tampoco se salva el ingeniero
Enrique Bolaños, ex Vicepresidente y ahora candidato presidencial
del PLC, cuyo programa de integridad y transparencia decepcionó
a los donantes, porque siempre faltó voluntad política
para combatir la corrupción.
A final de cuentas, la decisión de otorgarle a Nicaragua el punto
de decisión de la HIPC, se basó en un cálculo pragmático.
No hacerlo significaba empujar al país a una situación caótica
en un año electoral por la carga del servicio de la deuda; en cambio,
al entrar en la HIPC se aseguró un punto de partida para negociar
con el nuevo gobierno que surja de las elecciones presidenciales.
Pacto
y exclusión preocupan pero...
Las preocupaciones sobre el pacto y las exclusiones que ha provocado la
Ley Electoral, son conocidas con bastante detalle, entre los pocos
expertos que siguen el día a día de Nicaragua.
Vince Morelli, Jefe del staff del subcomité del Congreso
para el hemisferio occidental, que próximamente presidirá
Cass Ballenger, me aseguró que Estados Unidos no sólo se
preocupa por los temas drogas y la inmigración ilegal. Dígale
a sus lectores que nuestro mayor interés es que se produzca un
proceso democrático libre, competitivo y transparente, insistió.
Morelli expresó que hay preocupación por la exclusión
de Unidad Nacional y otros partidos como consecuencia del pacto. Eso
nos dice mucho de cómo definen la democracia en Nicaragua,
pero admitió que el propio récord de Estados Unidos en materia
de condiciones para la participación de terceros partidos, no tiene
mucho que enseñarle a América Latina.
Para llenar el vacío de información sobre Nicaragua, instituciones
como el Instituto Internacional Republicano (IRI), emitirán próximamente
un informe sobre la situación política del país.
En abril del año pasado, el IRI emitió un informe sobre
Nicaragua, que incluye críticas demoledoras sobre el pacto y la
corrupción de Alemán.
¿Qué actitud adoptará Estados Unidos durante el proceso
electoral?, pregunté a mis interlocutores. La respuesta en todas
partes fue que habrá un interés creciente reflejado en el
apoyo a observadores internacionales, al Centro Carter, a la OEA, pero
difícilmente un apoyo oficial al CSE. Y aunque los tiempos de las
intervenciones políticas abiertas se consideran superados, no se
descarta, sobre todo si aumentan las posibilidades de ganar del FSLN,
que Estados Unidos envíe mensajes políticos advirtiendo
sobre sus preocupaciones.
¿Correrá
Violeta? ¿Cambió Ortega?
Dos interrogantes capturan el interés de los analistas que siguen
de cerca Nicaragua, según pude notar por las preguntas que me hicieron:
¿Ha cambiado Daniel Ortega..? ¿Puede ganar la Presidencia?
y ¿Correrá doña Violeta como candidata presidencial
de un tercer partido? Y con mucho menos insistencia una tercera pregunta:
¿Tiene el candidato Enrique Bolaños disposición y
capacidad para deshacer el pacto que hizo Alemán con Daniel Ortega?
En el Congreso mucha gente vería con buenos ojos si doña
Violeta se decide participar, me dijo Morelli. En el caso de Daniel
Ortega, lo que domina es el síndrome de la incertidumbre. Han pasado
más de diez años desde que Ortega dejó la Presidencia,
y muchos suponen que el líder del FSLN Ortega debe haber cambiado.
Pero la verdad es que no lo conocemos, nadie le ha seguido la pista,
cuando se mencionó lo de su hijastra (Zoilamérica), esperábamos
que saliera del escenario, pero ahí está otra vez,
indicó.
Los norteamericanos hablan con curiosidad sobre Ortega, y en su versión
más amable indican que si gana, habría un período
considerable de escepticismo y espera.
Un funcionario de un organismo multilateral describió el escenario
de esta manera: Habría que ver si es un marxista reformado.
Supongo que los que tienen dinero lo primero que harían sería
sacarlo del país, esperar a ver su gabinete y que políticas
anuncia. Pero ese compás de espera puede durar un año entero.
Sin embargo, recordó que en la reunión del Grupo Consultivo
en Washington, en mayo del año pasado, el delegado del FSLN, Bayardo
Arce, afirmó de forma categórica que si el FSLN regresa
al gobierno en el 2002, continuará con las políticas económicas
de Alemán. Habría que esperar a ver, concluyó.
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