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DE
PORTADA
Dr.
Iván Escobar Fornos:
Alemán:
amigo, hermano, correligionario
Si fuera el ungido estuviera tranquilo,
acostado en una hamaca y leyendo una
novela
Oliver
Bodán
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| Dr.
Iván Escobar Fornos |
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Considerado
en círculos políticos como el precandidato a la Presidencia
que será beneficiado con el dedazo en la próxima
Convención Liberal, Iván Escobar Fornos jura y perjura que
no es el elegido del presidente Arnoldo Alemán.
A Fornos le atribuyen calificativos poco honorables: dócil,
sumiso, servil y lo describen como el Presidente
de la Asamblea Nacional que nunca dijo no al titular del Ejecutivo.
El escritor satírico León Núñez terminó
de laurearle su fama al identificarlo con el mote de el
pescuezo más flexible del liberalismo, en una columna de
opinión que al autor le costó el puesto en el Banco Central.
Pero al abogado masayés parece no estar preocupado y más
bien atribuye a malas interpretaciones todo lo dicho al respecto.
¿Qué
papel ha jugado el mandatario en la Convención Liberal?
En
este caso ha permanecido fuera de toda contienda.
¿Por
qué se le identifica a usted como el elegido del Presidente que
recibirá el dedazo, a qué lo atribuye usted?
A malas interpretaciones y tal vez a la amistad que yo tengo con el Presidente,
pero todos tienen amistad con él, e incluso, han tenido mayor acercamiento
con el Presidente. Yo no ando con él permanentemente y con sus
grupos de amistades, en sus grupos íntimos de aposento, que llegan
y todo.
Yo llego oficialmente a sus actos, cuando hay del partido llego, en su
cumpleaños lo llego a felicitar y hacemos las relaciones que tenemos
dentro del partido, las pláticas que hay con la bancada; ahora,
él me ha distinguido y yo lo distingo, él me tiene cariño
y yo le tengo cariño.
¿Dónde conoció al Presidente?
Lo he conocido, primero porque es colega mío, abogado.
¿Estudió con él?
No, no, cuando yo iba saliendo él iba entrando, conozco a Amelita
(Alemán, hermana del mandatario) muy bien. Además, cuando
estábamos en el Partido Liberal Constitucionalista, que nos reuníamos
allá en el tiempo de sandinismo, en la casa de doña Lilliam
de Sacasa, allí nos reuníamos pocas personas, nos reuníamos
clandestinamente en muchas ocasiones.
Allí nos reuníamos Mejía Ubilla, Buitrago Méndez,
Esteban Duquestrada, Padilla, el presidente actual (del PLC) Polo Navarro
y nosotros platicábamos con él y mirábamos que estaba
surgiendo un líder y él fue quien llevó a hacer un
nuevo partido renovado, liberal.
Él, como líder, levantó de las cenizas al Partido
Liberal y eso lo puede apreciar cualquiera, no es un invento mío;
nosotros estuvimos aquí en esa época, no salimos a ninguna
parte, aquí nos quedamos.
¿Usted
cómo considera al Presidente: un amigo, un hermano o un correligionario?
Yo lo considero como las tres cosas al Presidente; él me tiene
mucho cariño y le estoy muy agradecido.
Sus
adversarios sostienen que como tiene una personalidad dócil, el
Presidente le va a dar el dedazo. ¿Usted qué
opina?
Bueno, vea,
mientras estuve en la Asamblea Nacional mantuvimos cuatro años
de tranquilidad, porque en la Asamblea está la flor y nata del
sandinismo y el sandinismo es mejor tenerlo luchando en la Asamblea Nacional
que en las calles, y allí lo tuvimos y allí logramos que
el sandinismo se sentara y jugara el juego democrático que nosotros
impusimos en la Asamblea.
¿Usted cree que eso es ser dócil? En lo absoluto, cuando
hay que apretar, aprieto y cuando hay que ser suave me pongo suave, pero
no tengo la menor duda de aplicar el Estado de derecho y la ley cuando
es necesario. Yo no soy conflictivo, confrontativo, eso sí.
Pero
a usted le achacan que es dócil con el Presidente, que no le dice
no a nada, ¿Eso así es?
¿Cuántos vetos nos ha vetado el Presidente?, Nos ha vetado
más de 13 leyes para que te des cuenta que no es que estamos de
acuerdo en todo con él, así le contesto.
¿Ha tenido discusiones con él?
Claro que he tenido discusiones con él, seguro, y se le recomienda
que debe hacer esto, que debe hacer lo otro; lo que pasa es que no ando
gritando a los cuatro vientos y no ando haciendo alardes de mis cosas,
ese es mi modo de ser.
Yo le digo al Presidente lo que no me parece se lo digo y él es
un hombre que lo acepta, él nos llama cuando hay cosas difíciles
para ver cuál es la situación y se le dice: Presidente,
llévesela en esta forma y a él le gusta que lo aconsejen,
que le digan y hablen claras las cosas.
¿Y esa imagen de dónde sale entonces?
No sé, es una imagen de confusión que me quieren dar ahorita
aquellos que están interesados en que yo no gane la precandidatura,
es muy sencillo, es la imagen que me tienen; uno no es monedita de oro,
habrán muchos que no quieren.
¿Cómo
asimiló aquella publicación que le tildaba como el pescuezo
más flexible del liberalismo?
El (León Núñez) interpretó eso como si fuera
el hombre más tranquilo, más flexible, muy amigo del Presidente;
eso lo interpretó él, eso es lo que dice él, por
allí andan las cosas. A mí no me molestan las caricaturas
que salgan, yo sé..., vea, la pretendida unanimidad no es de la
democracia, uno está expuesto a que lo critiquen y eso es bueno,
que digan lo que quieran decir.
La pretendida unanimidad son propias del facismo, marxismo y del comunismo;
yo sé que tengo cantidad de amigos como tengo también enemigos.
Yo recorto todos esos artículos, los leo y las caricaturas y todo.
En ese sentido yo soy un hombre tranquilo, yo no pierdo la calma.
¿Y por qué despidieron al señor Núñez
del Banco Central?
No sé, te lo digo con toda franqueza: ni sé porqué
escribió eso ni he pedido nunca que lo despidan jamás, nunca,
nunca he tenido ni un no ni un sí con él,
más bien soy muy amigo, no sé de donde viene. Si no me equivoco
él escribió un artículo que no lo hicieron magistrado,
algo de eso dijo, no sé; en realidad nunca me ha dicho él.
Pero yo no tengo nada que ver con eso (el despido), eso se lo garantizo.
Se
afirma que el Presidente ha ofrecido a los convencionales del PLC dinero
y cargos a cambio de que lo respalden a usted. ¿Es cierto?
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No, no nada
de eso, no menos, no, yo no me ando ofreciendo, a mí me ha costado,
duermo pocas horas del día. Ayer (martes), le estaba contando,
me levanté a las 3 de la mañana y 12 horas de camino hasta
llegar a Zelaya Central, eso vivimos haciendo casi todos los días,
visitando a todos.
¿Usted cree que si yo estuviera seguro, que si fuera el ungido
estuviera desgastándome?: Estuviera tranquilo acostado en una hamaca
en mi casa, leyendo tranquilo una novela.
¿Y
no hará todo eso por guardar las apariencias?
¡Por favor!, irse 12 horas para guardar las apariencias todos los
días, y andar pronunciando dos o tres discursos todos los días...,
eso es sacrificio, eso no es guardar las apariencias.
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