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ANALISIS
Nicaragua:
los nuevos retos internacionales
en el 2001
Mientras
las élites están ocupadas en atrapar el poder interno, después
de un pacto excluyente, el país enfrentará complejos retos
internacionales: dolarización, integración regional, recesión
internacional, disputas fronterizas, la nueva Administración Bush,
y la presión de la comunidad internacional por la democracia.
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| Manuel
Orozco* |
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Washington
D.C. Nicaragua está pasando por una encrucijada que tendrá
repercusiones de largo plazo en el futuro del país. Las implicaciones
del pacto no sólo han tenido el efecto esperado por parte de los
partidos mayoritarios, es decir, de crear un sistema de exclusión
política y reducción del pluralismo para el beneficio de
ellos. El acuerdo entre el FSLN y el PLC ha producido efectos inesperados,
tales como la recomposición política de las élites
dirigentes.
Sin embargo, hay otros efectos no anticipados que tendrán serias
repercusiones en el país y que para mala fortuna de los nicaragüenses
podrán complicar su situación aun más. Internamente
la posibilidad de la violencia como protesta y desobediencia civil, el
aumento del abstencionismo, la formación de movimientos de oposición
que protestan al margen de las estructuras formales y la continuidad de
la pobreza, entre otras, son situaciones que demandarán de mucho
más que un acuerdo excluyente, y más bien de una capacidad
concertadora y representativa de la sociedad.
Mientras en Nicaragua hay sectores gubernamentales que se han contentado
con lograr que el país adquiera el status formal de país
pobre y altamente endeudado, las demandas internacionales requerirán
de un país con una capacidad dinámica superior a la de una
nación altamente empobrecida.
Nicaragua hoy en día se encuentra en el lugar 116 (de 174) en términos
de su índice de desarrollo humano, es decir, está entre
los países más pobres del mundo, por debajo del 66% del
resto del mundo. A su pobreza se agrega la alta dependencia externa de
recursos la cual puede ascender a más de un 50% de su ingreso nacional:
la ayuda externa representa más de un 30% del ingreso y el flujo
de remesas (ahora más de $500 millones) representa un 25% del ingreso
también. Y mientras la pobreza se profundiza, la democracia se
desmoraliza.
La confianza pública en el régimen democrático ha
caído. El antagonismo del gobierno contra la sociedad civil, el
abuso de autoridad política por parte del gobierno, la corrupción
económica, y la redistribución del poder político
son factores que están estropeando más la frágil
estructura democrática que existe en el país. Frente a estas
condiciones, una estrategia electoral basada en la configuración
diseñada por el pacto tendrá como resultado el aumento de
las complejidades políticas y no de su mejoramiento.
Nuevos
retos internacionales
Además de esta situación, el país se enfrentará
ante problemas en varios contextos internacionales que superan su capacidad
de control. Y ante una posible inestabilidad política y económica,
los escenarios futuros son poco optimistas. Nicaragua enfrentará
retos significativos en los próximos doce meses.
Estos retos incluyen la dolarización regional, el creciente intento
de formalizar la regionalización y la integración, la nueva
administración norteamericana de George Bush, el posible desenlace
de un fuerte golpe recesionista, la reducción de la ayuda externa
seguida de mayor medidas de ajuste económico y fiscal, la continuidad
y posible profundización de confrontaciones fronterizas con Honduras,
El Salvador y Costa Rica y la posible presión internacional durante
las elecciones.
En otras palabras, mientras el país se estará enfrascando
en un lío político de grandes dimensiones, enfrentándose
con un sistema neo-caudillista, una serie de retos externos surgirán
a los que habrá que dar una respuesta efectiva y resuelta, con
capacidad de mostrar un consenso político nacional.
La
dolarización
Las economías latinoamericanas han pensado en la adopción
del dólar como moneda oficial de cambio como una opción
importante, como una respuesta frente a problemas de intercambio internacional,
de tasas de cambio y de política monetaria de emisión de
dinero y control de tasas de interés. Ecuador salió a la
cabeza en la dolarización al adoptar el dólar como moneda
oficial. El Salvador decidió usar el dólar como su moneda
de intercambio (a la par del Colón). Guatemala también ha
seguido pasos para realizar operaciones bancarias nacionales en dólar,
y está considerando su dolarización. Costa Rica se encuentra
en discusiones.
Nicaragua está informalmente dolarizada, sin embargo, este año
tendrá que enfrentar el impacto de los cambios monetarios regionales
provenientes de El Salvador y Guatemala. Deberá pensar una estrategia
sobre los costos y beneficios de adoptar el dólar. Si más
países de la región continúan por este camino mientras
Nicaragua se enfrenta a riñas políticas internas, el efecto
macroeconómico se llegará a sentir en el mediano plazo con
una banca débil frente a las economías más fuertes
de la región.
La
integración
El proceso de integración regional ha avanzado significativamente.
Por un lado la integración ha progresado mediante los esfuerzos
conjuntos del Sistema de la Integración y países miembros.
Por otro lado, los países de la región están conformado
bloques comerciales como México.
Esto significa que la integración regional operará más
sobre la base de una mayor capacidad de comerciar internacionalmente con
mercados más competitivos. Frente a una economía frágil
y a una inestabilidad política muchos socios comerciales podrán
optar por invertir o comerciar con otros países, ya que su capacidad
de competencia es muy débil.
Disputas
fronterizas
Nicaragua ha mantenido desacuerdos fronterizos y territoriales con todos
sus países vecinos. Este año el país se verá
enfrentado con Honduras y Costa Rica sobre control soberano de partes
de su territorio. El manejo de las condiciones territoriales de Nicaragua
significa una prioridad de política exterior y demanda de un equipo
que demuestre una imagen unificada del país.
El riesgo en Nicaragua con las disputas fronterizas no será de
si el país perderá territorio, el río San Juan o
cualquier otra área. El riesgo es de presentarse débilmente
sin capacidad de legitimidad para negociar, y negociar un acuerdo el cual
en el corto plazo será sujeto de controversia interna.
La
administración Bush
El cambio político en el escenario norteamericano tendrá
implicaciones directas sobre Nicaragua. La nueva administración
Bush está renovando un modelo político neoconservador que
busca rescatar la ideología militar como razón de ser del
interés nacional.
Un aspecto crucial en este respecto es su política exterior, la
cual le dará énfasis a la identificación de amenazas
políticas tradicionales (grupos políticos históricamente
antagonizantes de los Estados Unidos) y no tradicionales (narcotráfico,
migración indocumentada y su tráfico). Nicaragua estará
en la mira de los Estados Unidos y se perfilará una política
moderada de apoyar cualquier gobierno que libremente surja de las elecciones
de noviembre del 2001.
Sin embargo, aunque no adoptará una posición intervencionista,
hará muy clara sus preferencias por un equipo representativo, estable,
amigable de los Estados Unidos y con la capacidad de apoyar una agenda
política común. La nueva administración estará
atenta de los acontecimientos en Nicaragua y hará saber su posición
en relación con fuerzas antidemocráticas o populistas.
El tema de Nicaragua para Washington será el de mejorar las instituciones
democráticas con el apoyo y la voluntad política de sus
nuevos líderes, no necesariamente será sandinismo vs. antisandinismo.
Esto no significa que las querellas históricas no serán
reavivadas en momentos oportunos y en situaciones en donde haya instigación
de violencia. Cómo lidiar con Estados Unidos será un reto
prioritario.
La
presión internacional por la democracia
En los últimos quince años la democracia ha asumido una
dimensión global de tal manera que su promoción no sólo
ha adquirido un carácter normativo, sino que la reputación
misma de un país es altamente cuestionada cuando éste no
es democrático. La condición política y la reputación
de Nicaragua estarán en la mira internacional este año.
El pacto ya ha disminuido significativamente la reputación del
país y disfruta del comentario internacional de ser un país
que no sale de sus problemas y que no tiene capacidad de resolverlos.
Por esta razón podrá surgir el desinterés en Nicaragua.
En este sentido la comunidad internacional se encuentra en una encrucijada.
Por un lado trata de medir su nivel de involucramiento en Nicaragua, pero
por otro lado, dada la falta de resolución de sus problemas, de
falta de unidad frente a la constante fragmentación de los partidos
políticos, de la corrupción y el abuso de autoridad, se
sentirá inclinada por abandonar al país.
Esta opción sin embargo, se reconocerá como costosa, ya
que abandonar al país significa perder la inversión que
se ha hecho en pro de la democracia y dejar que se afiancen en el poder
grupos caudillistas. Lo más probable será que las fuerzas
internacionales condicionen más su apoyo a cambio de gobernabilidad
democrática. El reto será cómo la oposición
democrática atraerá el apoyo internacional suficiente para
estas elecciones.
Recesión
Internacional
Otro reto
de gran relevancia será una posible recesión internacional
originada desde Estados Unidos, cuya economía ha registrado un
lento crecimiento en los últimos meses. La recesión tendría
repercusiones de diferente índole: aumentando el déficit
comercial, teniendo un efecto en los tipos de cambio, y finalmente afectaría
el envío de remesas familiares. A esto hay que agregar que con
la entrada de Nicaragua como país altamente endeudado las obligaciones
sobre disciplina fiscal harán más difícil que el
país se pueda defender eficientemente ante una caída económica.
En resumen, mientras las manos de los grupos políticos dominantes
estarán ocupadas con su lucha interna por lograr el poder nacional,
el país se enfrentará con un mundo global que más
y más requiere de su atención.
Nicaragua simplemente no se puede dar el lujo de responder con hacer cualquier
cosa ante esta situación. Cada pérdida de la posición
internacional del país tiene repercusiones de largo plazo para
las generaciones futuras, incluso para los hijos de cuyos padres hoy buscan
lograr el poder. El justo proceso electoral representa en este sentido
una tarea fundamental nacional e internacional en el cual el éxito
democrático y representativo del mismo garantizará el futuro
del país.
*Director
del proyecto centroamericano del Dialogo Interamericano.
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