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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 223/ Del 7 al 13 de enero de 2001

 

 
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ANALISIS

Nicaragua: los nuevos retos internacionales
en el 2001

Mientras las élites están ocupadas en atrapar el poder interno, después de un pacto excluyente, el país enfrentará complejos retos internacionales: dolarización, integración regional, recesión internacional, disputas fronterizas, la nueva Administración Bush, y la presión de la comunidad internacional por la democracia.



 
Manuel Orozco*  

Washington D.C. Nicaragua está pasando por una encrucijada que tendrá repercusiones de largo plazo en el futuro del país. Las implicaciones del pacto no sólo han tenido el efecto esperado por parte de los partidos mayoritarios, es decir, de crear un sistema de exclusión política y reducción del pluralismo para el beneficio de ellos. El acuerdo entre el FSLN y el PLC ha producido efectos inesperados, tales como la recomposición política de las élites dirigentes.

Sin embargo, hay otros efectos no anticipados que tendrán serias repercusiones en el país y que para mala fortuna de los nicaragüenses podrán complicar su situación aun más. Internamente la posibilidad de la violencia como protesta y desobediencia civil, el aumento del abstencionismo, la formación de movimientos de oposición que protestan al margen de las estructuras formales y la continuidad de la pobreza, entre otras, son situaciones que demandarán de mucho más que un acuerdo excluyente, y más bien de una capacidad concertadora y representativa de la sociedad.

Mientras en Nicaragua hay sectores gubernamentales que se han contentado con lograr que el país adquiera el status formal de país pobre y altamente endeudado, las demandas internacionales requerirán de un país con una capacidad dinámica superior a la de una nación altamente empobrecida.

Nicaragua hoy en día se encuentra en el lugar 116 (de 174) en términos de su índice de desarrollo humano, es decir, está entre los países más pobres del mundo, por debajo del 66% del resto del mundo. A su pobreza se agrega la alta dependencia externa de recursos la cual puede ascender a más de un 50% de su ingreso nacional: la ayuda externa representa más de un 30% del ingreso y el flujo de remesas (ahora más de $500 millones) representa un 25% del ingreso también. Y mientras la pobreza se profundiza, la democracia se desmoraliza.

La confianza pública en el régimen democrático ha caído. El antagonismo del gobierno contra la sociedad civil, el abuso de autoridad política por parte del gobierno, la corrupción económica, y la redistribución del poder político son factores que están estropeando más la frágil estructura democrática que existe en el país. Frente a estas condiciones, una estrategia electoral basada en la configuración diseñada por el pacto tendrá como resultado el aumento de las complejidades políticas y no de su mejoramiento.



Nuevos retos internacionales

Además de esta situación, el país se enfrentará ante problemas en varios contextos internacionales que superan su capacidad de control. Y ante una posible inestabilidad política y económica, los escenarios futuros son poco optimistas. Nicaragua enfrentará retos significativos en los próximos doce meses.

Estos retos incluyen la dolarización regional, el creciente intento de formalizar la regionalización y la integración, la nueva administración norteamericana de George Bush, el posible desenlace de un fuerte golpe recesionista, la reducción de la ayuda externa seguida de mayor medidas de ajuste económico y fiscal, la continuidad y posible profundización de confrontaciones fronterizas con Honduras, El Salvador y Costa Rica y la posible presión internacional durante las elecciones.

En otras palabras, mientras el país se estará enfrascando en un lío político de grandes dimensiones, enfrentándose con un sistema neo-caudillista, una serie de retos externos surgirán a los que habrá que dar una respuesta efectiva y resuelta, con capacidad de mostrar un consenso político nacional.



La dolarización

Las economías latinoamericanas han pensado en la adopción del dólar como moneda oficial de cambio como una opción importante, como una respuesta frente a problemas de intercambio internacional, de tasas de cambio y de política monetaria de emisión de dinero y control de tasas de interés. Ecuador salió a la cabeza en la dolarización al adoptar el dólar como moneda oficial. El Salvador decidió usar el dólar como su moneda de intercambio (a la par del Colón). Guatemala también ha seguido pasos para realizar operaciones bancarias nacionales en dólar, y está considerando su dolarización. Costa Rica se encuentra en discusiones.

Nicaragua está informalmente dolarizada, sin embargo, este año tendrá que enfrentar el impacto de los cambios monetarios regionales provenientes de El Salvador y Guatemala. Deberá pensar una estrategia sobre los costos y beneficios de adoptar el dólar. Si más países de la región continúan por este camino mientras Nicaragua se enfrenta a riñas políticas internas, el efecto macroeconómico se llegará a sentir en el mediano plazo con una banca débil frente a las economías más fuertes de la región.



La integración

El proceso de integración regional ha avanzado significativamente. Por un lado la integración ha progresado mediante los esfuerzos conjuntos del Sistema de la Integración y países miembros. Por otro lado, los países de la región están conformado bloques comerciales como México.

Esto significa que la integración regional operará más sobre la base de una mayor capacidad de comerciar internacionalmente con mercados más competitivos. Frente a una economía frágil y a una inestabilidad política muchos socios comerciales podrán optar por invertir o comerciar con otros países, ya que su capacidad de competencia es muy débil.



Disputas fronterizas
Nicaragua ha mantenido desacuerdos fronterizos y territoriales con todos sus países vecinos. Este año el país se verá enfrentado con Honduras y Costa Rica sobre control soberano de partes de su territorio. El manejo de las condiciones territoriales de Nicaragua significa una prioridad de política exterior y demanda de un equipo que demuestre una imagen unificada del país.

El riesgo en Nicaragua con las disputas fronterizas no será de si el país perderá territorio, el río San Juan o cualquier otra área. El riesgo es de presentarse débilmente sin capacidad de legitimidad para negociar, y negociar un acuerdo el cual en el corto plazo será sujeto de controversia interna.



La administración Bush

El cambio político en el escenario norteamericano tendrá implicaciones directas sobre Nicaragua. La nueva administración Bush está renovando un modelo político neoconservador que busca rescatar la ideología militar como razón de ser del interés nacional.

Un aspecto crucial en este respecto es su política exterior, la cual le dará énfasis a la identificación de amenazas políticas tradicionales (grupos políticos históricamente antagonizantes de los Estados Unidos) y no tradicionales (narcotráfico, migración indocumentada y su tráfico). Nicaragua estará en la mira de los Estados Unidos y se perfilará una política moderada de apoyar cualquier gobierno que libremente surja de las elecciones de noviembre del 2001.

Sin embargo, aunque no adoptará una posición intervencionista, hará muy clara sus preferencias por un equipo representativo, estable, amigable de los Estados Unidos y con la capacidad de apoyar una agenda política común. La nueva administración estará atenta de los acontecimientos en Nicaragua y hará saber su posición en relación con fuerzas antidemocráticas o populistas.

El tema de Nicaragua para Washington será el de mejorar las instituciones democráticas con el apoyo y la voluntad política de sus nuevos líderes, no necesariamente será sandinismo vs. antisandinismo. Esto no significa que las querellas históricas no serán reavivadas en momentos oportunos y en situaciones en donde haya instigación de violencia. Cómo lidiar con Estados Unidos será un reto prioritario.



La presión internacional por la democracia
En los últimos quince años la democracia ha asumido una dimensión global de tal manera que su promoción no sólo ha adquirido un carácter normativo, sino que la reputación misma de un país es altamente cuestionada cuando éste no es democrático. La condición política y la reputación de Nicaragua estarán en la mira internacional este año.

El pacto ya ha disminuido significativamente la reputación del país y disfruta del comentario internacional de ser un país que no sale de sus problemas y que no tiene capacidad de resolverlos. Por esta razón podrá surgir el desinterés en Nicaragua. En este sentido la comunidad internacional se encuentra en una encrucijada. Por un lado trata de medir su nivel de involucramiento en Nicaragua, pero por otro lado, dada la falta de resolución de sus problemas, de falta de unidad frente a la constante fragmentación de los partidos políticos, de la corrupción y el abuso de autoridad, se sentirá inclinada por abandonar al país.

Esta opción sin embargo, se reconocerá como costosa, ya que abandonar al país significa perder la inversión que se ha hecho en pro de la democracia y dejar que se afiancen en el poder grupos caudillistas. Lo más probable será que las fuerzas internacionales condicionen más su apoyo a cambio de gobernabilidad democrática. El reto será cómo la oposición democrática atraerá el apoyo internacional suficiente para estas elecciones.



Recesión Internacional

Otro reto de gran relevancia será una posible recesión internacional originada desde Estados Unidos, cuya economía ha registrado un lento crecimiento en los últimos meses. La recesión tendría repercusiones de diferente índole: aumentando el déficit comercial, teniendo un efecto en los tipos de cambio, y finalmente afectaría el envío de remesas familiares. A esto hay que agregar que con la entrada de Nicaragua como país altamente endeudado las obligaciones sobre disciplina fiscal harán más difícil que el país se pueda defender eficientemente ante una caída económica.

En resumen, mientras las manos de los grupos políticos dominantes estarán ocupadas con su lucha interna por lograr el poder nacional, el país se enfrentará con un mundo global que más y más requiere de su atención.

Nicaragua simplemente no se puede dar el lujo de responder con hacer ‘cualquier cosa’ ante esta situación. Cada pérdida de la posición internacional del país tiene repercusiones de largo plazo para las generaciones futuras, incluso para los hijos de cuyos padres hoy buscan lograr el poder. El justo proceso electoral representa en este sentido una tarea fundamental nacional e internacional en el cual el éxito democrático y representativo del mismo garantizará el futuro del país.


*Director del proyecto centroamericano del Dialogo Interamericano.


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