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TEMA
CENTRAL
Licenciado
Sergio Santamaría:
“Desbalances
económicos se seguirán acentuando”
Lourdes
Arróliga
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Las expectativas
económicas de cara al 2001 no “son prometedoras”, según Sergio Santamaría,
director del Centro de Investigación y Asesoría Socio Económica (CINASE),
quien consideró que la corrupción le costó al país “más de cien millones
de dólares” a lo largo del año.
“Difícilmente se podrá lograr un crecimiento del 4% del PIB en el 2000”,
aseguró Santamaría. Para él, el rol de la Contraloría y el Poder Judicial
es “una señal negativa hacia el inversionista extranjero y Nicaragua vive
fundamentalmente del ahorro externo para cubrir su déficit fiscal”. A
continuación la entrevista.
¿Cuál es el balance del año para los distintos sectores económicos
del país?
El 2000 se caracterizó por la presencia de dos fenómenos, uno el problema
de las lluvias, que incidió en el ciclo agrícola y disminuyó el crecimiento
del 10% que el sector había tenido durante los dos últimos años. Las estimaciones
para este año indican que va a andar por el 5 %.
A eso se suma la falta de financiamiento, debido en parte a la crisis
bancaria, fundamentada en la quiebra del INTERBANK y BANCAFÉ, y la caída
en el precio internacional del café, que puede andar en 75 dólares el
quintal. Por las características del cultivo, luego de años de buenos
rendimientos en los ciclos cafetaleros anteriores, durante el período
1999-2000, se obtuvo una producción cercana a un millón 800 mil quintales,
pero es predecible que en este ciclo 2000-2001 se alcance una producción
de no más de un millón 200 mil quintales.
¿Cuáles son las expectativas para el próximo año?
En lo que se refiere a nivel global, la tasa de crecimiento del PIB difícilmente
podrá alcanzar más allá del 4% y los sectores que estarían deslizándose
para este crecimiento en parte sería el agrícola, siempre y cuando el
gobierno le canalice recursos, le dé tratamiento al sector cafetalero
y que haya una mejora en los precios internacionales tanto como del café
y del azúcar, que son los que se han desplomado. Entonces, no hay nada
prometedor.
¿Y cuál es la situación para el resto de sectores?
La construcción tuvo en el año 99 un dinamismo de crecimiento por las
obras de reconstrucción del huracán Mitch. La inversión pública creció
casi al 100% en relación a 1998: andaba por el orden de los mil 221.9
millones córdobas; en 1999 fue de dos mil 133.4 y durante los primeros
ocho meses del 2000 era de un mil 500 mil millones, proyectándose un cierre
en construcción de un mil 800 millones.
En el sector industrial el problema es que hubo un estancamiento y a esto
se sumó el impacto del alza de los precios del petróleo, que ha hecho
menos competitivo al sector y se inició este año con el cierre de empresas
como GRACSA, donde la empresa quedó debiendo aproximadamente dos millones
de dólares a unas mil 500 familias productoras de soya.
A nivel macroeconómico tal vez no tenga un impacto significativo, pero
sí a nivel social por las familias que están involucradas en esto. También
está el cierre de la jabonería de Granada, aceiteras, y otras. El sector
industrial ha sido la cenicienta durante los últimos 10 años; por el modelo
económico impuesto durante los años 90, que le quita bastante participación.
A pesar de que el sector comercial ha sido uno de los dinámicos en crecimiento,
los problemas de liquidez bancaria han incidido en los volúmenes de ventas,
yo creo que este sector va a crecer pero en escala menor que en los años
anteriores, que era de un 12%. Sin embargo este año lo previsible es que
ande alrededor del 6% de crecimiento.
¿Cuánto se calcula que costó la corrupción al país?
En el caso de Nicaragua trasciende el ámbito estatal y, en definitiva,
sólo las crisis bancarias le costaron al país unos cien millones de dólares,
independientemente del caso de los “checazos” y todo lo que está a luz
pública. Lo grave de las crisis bancarias es la pérdida de confianza que
se venía reconstruyendo en los años 91 y 92.
En segundo lugar está la venta de ENEL, que prácticamente estos recursos
han sido utilizados para cubrir las pérdidas originadas por la quiebra
de INTERBANK y BANCAFÉ. Si no hubiéramos vendido ENEL en los 115 millones
de dólares, las pérdidas de reservas internacionales netas andarían en
este momento por el orden de los 180 millones de dólares, y prácticamente
el país tendría como 50 millones de reservas. Pero lo más grave es que
en el uso de estos recursos hay compromisos políticos con la comunidad
internacional y van a ser usados para desarrollar programas que combatan
la pobreza.
¿Qué valoraciones tiene sobre el papel de la Contraloría
y el Poder Judicial?
El hecho de que el Poder Judicial no haya resuelto el recurso de inconstitucionalidad
en la venta de ENEL, paraliza el proceso de privatización y ningún inversionista
va a querer invertir cuando no hay un marco jurídico definido claramente.
Es una señal negativa hacia el inversionista extranjero y Nicaragua vive
fundamentalmente del ahorro externo para cubrir su déficit y desde 1996
al 2000, los dos grandes desbalances macroeconómicos más importantes se
siguen acentuando: los problemas de la balanza de pago y del déficit fiscal.
Vamos a cerrar con un déficit fiscal prácticamente de un 10% del PIB,
que son más o menos dos mil millones de dólares, por lo que se amerita
de poderes más dinámicos en la solución de los casos.
La Contraloría está reestrenando una nueva Ley Orgánica, pero si no hay
un fortalecimiento constitucional, y si no es independiente, estamos arriesgando
la ayuda externa, como de hecho algunos países nórdicos han retirado recursos
financieros y ese ahorro externo es importante para resolver los problemas
de balanza de pago del país.
A pesar de que la Contraloría ha sido beligerante en casos puntuales,
como el uso de los recursos del huracán Mitch —la “terraza”—, pero en
la privatización del BANIC no ha tenido mayor influencia; amparándose
en el supuesto sigilo bancario.
Los activos del BANIC, a julio de 2000, eran de dos mil 432.8 millones
de córdobas, con un capital social de 205.8 millones; de los cuales cien
millones son de los nicaragüenses, es decir, como accionistas deberíamos
saber qué está pasando con todos esos recursos, que se pueden destinar
a inversión pública.
¿Qué valoraciones tiene sobre las cifras de crecimiento que maneja
el Banco Central?
No se puede tener un crecimiento de un 6% cuando el país ha tenido los
problemas antes mencionados, como la caída del precio del café, la crisis
financiera, que ha restringido el financiamiento al crédito y le ha restado
liquidez al sector comercial, el problema del petróleo, que ha incidido
en el sector industrial y la crisis bancaria, que le ha restado liquidez
al sector comercial.
Entonces, hablar de una tasa de crecimiento del 6% me parece poco serio.
Se tiene un déficit muy alto y esto impide que los sectores económicos
se reactiven, por lo que es necesario que el gobierno aplique las medidas
correctas.
¿Cuál es el sector que tiende a expandirse de cara al 2001?
Creo que el gobierno, por el nivel de déficit que está presentando, —dos
mil millones de dólares—, no tiene mayor capacidad de maniobra. Se van
a hacer algunas obras puntuales dependiendo de algunos organismos multilaterales,
pero no creo que por la crisis de reserva y de la balanza de pago pueda
expandirse al gasto público en mayor proporción, aunque sea por cuestiones
electorales.
El hecho que nos aprueben el punto de decisión de la Iniciativa de Países
Pobres Altamente Endeudados (HIPC), no quiere decir que la condonación
de la deuda es automática. Vamos a pasar un período no menor a un año
en observación y cualquier mal manejo de la política monetaria, o de la
política fiscal nos podría sacar del programa, es decir, no llegar al
punto de culminación que significa la condonación de la deuda.
Los sectores menos afectados en este sentido serían el comercial y los
hoteles, que son los que tienen mayor perspectiva, y la construcción,
por algunos proyectos de arrastre que viene desarrollando el gobierno
a través del gasto social, fundamentalmente.
Eso va a beneficiar al comercio por el programa de mochilas y útiles escolares.
El sector agrícola, que ha sido el más deficiente, sí tendría que replantearse
en cuanto a la atención a los cafetaleros y el papel que jugarían las
políticas de reactivación del café para el crecimiento del rubro.
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