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TEMA
CENTRAL
Manuel
Ortega Hegg,
experto en asuntos municipales:
“Con
el pacto perdió
la democracia”
Oliver
Bodán
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La democracia
es la gran perdedora producto del pacto que finiquitaron este año el PLC
y el FSLN, afirmó Manuel Ortega Hegg, experto en derechos municipales
y director del Centro de Análisis Sociocultural (CASC).
Ortega considera que las instituciones sufrieron un grave retroceso en
cuanto a su independencia y eficacia. Además, califica a Herty Lewites
como el personaje más destacado del año en materia partidaria, debido
a su estilo no confrontativo y su “manera de hacer política”.
¿Quién ganó con el pacto? ¿Cuál es su balance?
La democracia perdió en Nicaragua, porque el fenómeno resultante después
del pacto muestra claramente que el espacio político y la competitividad
se redujeron. Ahora hay menos opciones a los distintos sectores del país
para sentirse expresados.
El otro fenómeno que debe tomarse en cuenta se refleja en estas elecciones
recientes, que muestran una alta abstención, lo cual debe de vigilarse
atentamente y muestra claramente que hay sí hay sectores que por “x” o
“y” razón no pueden expresarse en el sistema político del país.
Perdieron las instituciones del país, que es lo más grave, porque las
instituciones se partidizaron y desde 1984 hasta aquí venía un proceso
con altas y bajas. No diría que fue un proceso altamente lineal pero venía
un proceso de fortalecimiento institucional.
Por primera vez empezamos a creer en instituciones, empezaron a funcionar,
vimos lo que era que funcionaran algunas instituciones con profesionalismo
y me parece que lo que ha ocurrido es que nos fuimos para atrás.
En lugar de ese profesionalismo que esperábamos de las instituciones volvimos
a la partidarización y esto es un atraso. Como país y como democracia
estamos en un momento en donde en este año al menos perdimos, aunque no
pierdo la esperanza de que en el futuro podamos volver a ganar y superar
los escollos de ahora.
¿Hay una conexión entre las elecciones municipales y
las del próximo año?
Hay una conexión pero no es conexión inmediata. Estas elecciones municipales
fueron un excelente momento para mostrar varias cosas y una de ellas,
que me parece que va a tener influencia en las elecciones del próximo
año, es si se logra superar el fenómeno de la abstención.
El segundo fenómeno que habría de analizar a fondo es que hay una lección
en estas elecciones para los propios partidos políticos: éstos deben discutir
seriamente si las elecciones de candidatos se van a seguir haciendo de
dedo o se van a hacer democráticamente. Una de las cosas que mostraron
estas elecciones es que la mayor parte de la gente está votando por buenos
candidatos y esta es una lección.
Por lo tanto, uno de los fenómenos que los partidos deben de analizar
es cómo encontrar mecanismos muy democráticos y amplios de elección de
candidatos me parece que eso va incluido en el 2001. Pero los resultados
que tenemos ahora tal como están no necesariamente reflejan lo que va
a suceder en el 2001 ya en términos de resultados votos por partido.
Muestran tendencias pero el escenario político no está terminado de montar,
habría que ver qué ocurre si se montan grandes alianzas de terceras fuerzas
distintas a los dos partidos del pacto, habría que ver si hay nuevos partidos
como podría ser el MUN y el PLD, si logran ser aprobados.
¿Cómo ve los posibles escenarios políticos?
Yo veo el 2001 con un escenario posible y es de que se mantenga la situación
actual y que los actores políticos básicos sean los mismos de estas elecciones
municipales, y en ese escenario, grandes probabilidades de victoria del
FSLN.
Un segundo escenario es la posibilidad de que además de estos actores
hayan nuevos actores, entre ellos probablemente el MUN, y por lo tanto
la posibilidad de que se configure una tercera fuerza que podría variar
el escenario electoral y sustantivamente los resultados en términos de
votos.
No sólo porque podría ser que una tercera fuerza ganara, lo cual no descarto
en lo absoluto, sino también porque una tercera fuerza mediando puede
obligar a segundas vueltas, y segundas vueltas son más complicadas de
predecir.
El otro es que pudieran haber las mismas fuerzas actuales pero con fuertes
alianzas, una tercera vía como las que empiezan a querer conformarse ahora,
con un Partido Conservador menos sectario, más representativo de distintos
sectores del país, menos ideológico, y que por lo tanto, se configura
como un nicho posible receptor de todos esos sectores que no se sienten
expresados por los dos partidos del pacto.
¿Una candidatura de Daniel Ortega puede repetir el fenómeno de la polarización
que se dio en 1996?
Yo creo que sí es posible, estas elecciones municipales demostraron que
la polarización va cambiando, yo siento que estas elecciones mostraron
mucha menor polarización que todas las elecciones anteriores; sin embargo,
no descarto la posibilidad que en el 2001 pudiéramos volver a una polarización
fuerte, particularmente si el escenario es el mismo de las elecciones
municipales. Con ese escenario y con candidaturas como la de Daniel Ortega,
yo creo que las posibilidades de una polarización son bien fuertes, no
las descartaría.
¿Qué tipo de alianzas cree que ocurrirían en estos próximos comicios?
Las posibilidades de alianzas del Frente están muy limitadas a la alianza
actual, no es tan fácil ni para el Frente ni para los liberales establecer
alianzas más amplias de las que en este momento han logrado.
Probablemente los liberales logren alguna fracción liberal y tal vez no
tanto, más la posibilidad de una fuerza antisandinista, si va Daniel Ortega
podría dar ventaja a una alianza más amplia donde incluyeran los liberales
pero no necesariamente esa pudiera ser la opción obligatoria a esa opción
antisandinista.
Yo creo que el antisandinismo ya no es tan fuerte como antes, entonces,
hay otra posibilidad de alianza, que es esa alianza intermedia que bajo
la tercera fuerza con un buen candidato, candidato que logre aglutinar
fuerza, que podría representar una alianza Partido Conservador-MUN-MRS
y todas esas siete fuerzas que en algún momento quisieron constituir la
“tercera fuerza” en estas elecciones municipales y que no lograron constituirse.
Esa alianza sigue siendo posible.
Desde el punto de vista pragmático, ¿hay posibilidades para una tercera
fuerza al margen de liberales y sandinistas?
Yo pienso que sí hay espacios y el espacio está dado por el simple hecho
de que los electores brindan ese espacio; es decir, aquí los votos cautivos
de los partidos no va más allá del 40-42%. Entre la gente que va a votar
disciplinadamente por el FSLN y la gente que va a votar por los liberales
no se va más allá del 40%, por lo tanto, estamos hablando de un porcentaje
del 40%, más entre un 20% que se dio de abstención, tenés un porcentaje
similar para una tercera fuerza que te abre un espacio.
¿Qué va a hacer el liderazgo de esa posible “tercera fuerza” para ser
atractivo, para lograr la unidad? Esos son los retos que tiene la “tercera
fuerza”, pero me parece que el efecto político y el escenario político
te da la posibilidad.
¿Si Daniel Ortega llega a la Presidencia, sus políticas serían radicalmente
a las de Arnoldo Alemán?
Es difícil hablar o hacer pronósticos acerca de qué significaría un nuevo
gobierno de Daniel Ortega, yo lo que sí te digo es que no sería un gobierno
como el de los años 80, de eso estoy convencido porque ni Daniel ni el
FSLN son lo mismo.
El FSLN ahora está defendiendo altísimos intereses en el país, intereses
empresariales que no defendían muy claramente antes, los defendía como
parte de un proyecto nacional, ahora son como parte de un sector del FSLN
que está expresado en el FSLN, que tiene intereses empresariales y por
lo tanto, lo ubican como una fuerza política que no necesariamente va
a asumir una postura en la práctica, en la política económica protegiendo
un interés de clase radicalmente opuesto a los sectores empresariales
del país.
¿Para usted quién fue el personaje más destacado del
año 2000?
Herty Lewites. Logró ganar la segunda plaza más importante del país, y
digo la segunda porque la primera es la Presidencia. Eso demuestra que
una candidatura como ésa, con un comportamiento político como ése, logra
ganar, debido a un estilo no confrontativo y una manera diferente de hacer
política.
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