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TEMA
CENTRAL
Dr.
Emilio Álvarez Montalván:
“Constituyente
no
ha sido apartada,
sino postergada”
Jorge
Katín
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Ex canciller
del gobierno liberal, oftalmólogo de profesión y analista político de
vocación, Emilio Álvarez Montalván se ha convertido en una especie de
oráculo para quienes tratan de entender los alcances y escondrijos del
pacto FSLN-PLC. Aunque vale decir que falló en su predicción sobre una
eventual Constituyente.
Sobre el tema de las reformas a la Constitución y la Ley Electoral,
Álvarez es categórico: “Estos pactos paralizan el proceso de democratización
de las instituciones, que es lo que estamos viendo, porque todas están
politizadas y más aún están como paralizadas”.
El año estuvo sesgado por las reformas constitucionales
y la Ley Electoral, ¿Qué impacto tuvo el pacto en la vida política nacional?
Este pacto político es un recurso que han jugado los dos partidos mayoritarios
que ha tenido el país, a tal punto que si uno los suma son seis pactos
los que han habido y todos tienen algunos elementos en común; lo que buscan
estos partidos es la gobernabilidad.
Para lograrlo, como aquí no hay instituciones sólidas ni permanentes que
son las que fijan las reglas del juego confiables y seguras, ellos recurren
a un entendimiento en que los dos sacan premios: el partido de gobierno
logra la colaboración de la oposición para que no le desestabilice su
régimen ni le forme asonadas, grandes huelgas; y el partido de oposición
accede a cuotas de poder que antes no tenía.
Con este arreglo que ha habido y que todavía existe entre el PLC y el
FSLN es evidente que se acabaron la toma de edificios y las asonadas,
y la verdad es que ellos están en la Cámara Legislativa, en la Corte Suprema,
en la Contraloría y en el CSE; sin embargo, sí es verdad que el país ha
ganado gobernabilidad, por muy precaria que sea, es una realidad.
Esto, sin embargo, ha producido tres efectos que son dañinos, el primero
es que el partido de oposición perdió su rol de control del poder público,
porque de alguna manera está asociado con el gobierno y de esa lenidad
en la vigilancia del poder público la consecuencia lógica es que los índices
de corrupción aumentan.
La prueba está que tantos casos que han sido denunciados como en INISER,
BANIC e incluso, en INTUR, no ha pasado nada y el último escándalo fue
la quiebra en el INTERBANK en donde ni siquiera hubo un preso ni una sentencia
interlocutoria, porque fueron absueltos en sólo la entrada los autores
principales.
El segundo efecto dañino de estos pactos es que paraliza el proceso de
democratización de las instituciones, que es lo que estamos viendo porque
todas están politizadas y más aún están como paralizadas. La Corte Suprema,
por ejemplo, ni siquiera ha podido que su sentencia rehabilitando a los
médicos despedidos sea cumplida por la Ministra de Salud.
Nadie los toma en serio y no tienen la categoría de poder que la Constitución
les ha dado; esa politización se dio también en el CSE, que duró casi
un mes en dar los resultados finales, porque como hubo dificultades en
algunas alcaldías, se pusieron a negociar en secreto: dame San Pedro y
luego te doy Santo Domingo y eso no es lo que la gente quería, sino que
fuera una elección transparente, ganara quien ganara.
¿Quién obtuvo más ganancias: el FSLN o el PLC?
Creo que los dos ganaron, pero el remate se va a ver en estas elecciones
del 2001, porque si ves quien del pacto salió más robustecido, la figura
caudillesca de Daniel Ortega y la figura caudillesca del doctor Alemán,
sin embargo a la hora de medir su volumen de opinión pública ese va a
ser el veredicto final.
Si Daniel Ortega es el candidato, que es lo que a mi juicio va a suceder
en el FSLN, ese partido no va a conseguir la victoria del 2001 porque
su figura recuerda los 10 años tristes que hemos pasado y él como político
no ha evolucionado.
Él sigue siendo una especie de amigo de Castro trasnochado y amigo de
Moamed Al Khadafi, pero ese nuevo enfoque que tienen los partidos que
fueron antes procomunistas y que ahora se convirtieron a la democracia
como son los socialdemócratas de izquierda, para llamarlos de alguna forma,
al Partido Comunista de Alemania Oriental aquí no se ha dado; o sea, que
sigue siendo la misma imagen caudillesca de los años 80 y por eso su futuro
de candidato sigue siendo muy apagada.
¿Cómo fue afectada la Contraloría con este pacto?
La Contraloría es otro espectáculo triste de condonación de fuerzas porque
ni siquiera tuvieron el valor de darle seguimiento al “checazo” y últimamente
han amenazado y no han realizado nada, han dejado sin seguimiento a todas
las denuncias que se han hecho en los pagos de extrasalarios que se dieron
con algunos funcionarios del Estado.
¿Para usted este pacto ha concluido?
Este pacto es más profundo y permanente de lo que la gente cree, por la
sencilla razón de que nunca han disfrutado estos dos caudillos el poder
que tienen ahora sobre la cosa pública, y para qué la van a echar a perder
peleándose, lo que hay son episodios de mal avenimiento por incidentes
que se producen como sucede en cualquier matrimonio pero que ellos estratégicamente
quieren mantener este arreglo.
Creo que así va a ser porque si hubiera habido un resultado catastrófico
para cualquiera de ellos en las elecciones municipales, yo pensaría que
es el momento para revisar lo que están haciendo; pero la verdad es que
aunque no nos guste hay que reconocerlo que el 80% del electorado municipal
perteneció a los dos partidos, luego de alguna manera ese avenimiento
conseguido la gente se la tragó.
La posibilidad de que emerja una tercera posición depende en primer lugar
que nuestra cultura política haya evolucionado, tanto que el personalismo
ya no sea a la brújula sino que sea aquí en el país, me refiero concretamente
al Partido Conservador.
Si él maneja su casilla como un negocio particular el partido, probablemente
no va a sacar más de cuatro o cinco diputados y un 20% del electorado,
pero si negocia la adhesión a su candidato de otra fuerza política y llega
a un acuerdo con ella, me refiero con eso a Joaquín Cuadra, a José Antonio
Alvarado y a cualquier otro disidente liberal que pudiera salir lastimado
en la Convención, probablemente llegaría a formarse una tercer alternativa.
Pero honradamente eso lo veo bastante remoto dado el personalismo campante
que hay en nuestra cultura política.
¿Usted cree que ocurrirán elecciones generales polarizadas entre sandinistas
y liberales?
Ese es el peligro, que esto se vuelva de nuevo el maniqueísmo que es blanco
o es negro y no haya un lugar para la que gente exprese sus programas
y diga qué es lo que piensan hacer para sacar al país de una postración;
o sea, que no veo en este momento que los dos caudillos hayan perdido
el control del escenario político.
Hasta hace poco, usted era uno de los que opinaba que
la Constituyente era casi segura y que estaba a la vista. Ahora, tanto
Ortega como Alemán la han descartado públicamente, ¿Este tema ya salió
de la agenda política?
Ha salido por ahora porque lo que cambió fue el triunfo del sandinismo
en Managua, y por eso el FSLN dijo: mejor me las juego solo en las elecciones,
en cambio de ir apadrinado porque si voy apadrinado y Alemán logra la
mayoría en la Asamblea Constituyente, yo voy a tener que acatar lo que
se sepa y prácticamente me daría un cheque en blanco, por eso prefiero
jugármela solo. Pero lo que va a pasar después de las elecciones nadie
lo sabe y no creo que la Constituyente haya sido apartada sino postergada.
Usted ha dicho que inevitablemente Daniel Ortega será
el candidato del FSLN, ¿Le ve posibilidades de hacer planteamientos diferentes
a la historia de la política y
la toma de decisiones de Ortega?
Yo lo dudo, porque lo más que logró en elecciones pasadas fue de disfrazarse
de Chayanne y ponerse un pañuelo en el brazo; si él consigue adoptar una
ideología congruente, moderna, democrática..., pero es difícil que logre
eso, porque también el Partido Sandinista es un partido alrededor de la
familia Ortega, porque así lo consideran ellos: como un feudo familiar
que no ven por qué entregárselo a un advenedizo o un partidario que no
pertenece al clan. No lo veo muy claro, todas esas limitaciones me hacen
pensar que Ortega va a insistir en ser candidato y va a ganar su candidatura
dentro del partido.
¿En la acera de los liberales es inevitable también la elección de
un candidato designado por el presidente Alemán y su círculo cercano?
Depende, Alemán maneja cuatro globos que los va a jugar de acuerdo con
la circunstancia, porque él es un político perspicaz que le gusta saber
en qué agua está navegando.
Él tiene desde una personalidad cercana a la empresa privada con récord
suficiente en ella y con una historia de antisandinista, muy clara —aunque
ahora últimamente dice que va a platicar con ella— que se llama Enrique
Bolaños, que tiene una personalidad firme, muy clara, y después tiene
otro candidato que ha sido con él muy leal, que han tenido una historia
muy común y de mucha comunicación: el doctor Iván Escobar Fornos.
También tiene a don José Rizo que con su vinculación con el INIFOM le
ha permitido tener contacto con las alcaldías, y desde luego, David Robleto
que es un elemento joven que ha tenido experiencia administrativa y no
creo que Alemán carezca de alternativas para jugar según sea la situación
en que se encuentre.
¿Si usted tuviera que designar o señalar a un personaje destacado en
la política nacional, quién sería esa persona?
Yo diría que el huracán Mitch, por las huellas que ha dejado, no se han
sanado. El país está todavía herido profundamente y hay niveles de miseria
que aumentaron y el descontento también, de modo que en ese panorama del
Mitch y de todos los conflictos que ha habido, no logro ver un personaje
que emerja de ese oasis.
¿Ni Ortega con las ganancias políticas que tuvo con el pacto?
No, porque lo más que pudiera ser es un maquillaje, pero no como un cambio
radical, que ese es el dilema que él va a tener ahora al insistir en su
candidatura.
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